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Y yo quiero saber, ¿dónde diablos estás? — capítulo 1
Todo había acabado. Era un simple día de Mayo, pero para ese hombre que tanto daño le ha hecho a su familia, sería su victoria. Vio el destello verde tocar el pecho del chico. Y ahora se daba cuenta de que todo estaba perdido, al menos para ella. Cerró sus ojos y sólo escuchó el sonido que hicieron las hojas al sentir el cálido cuerpo de Harry Potter sobre ellas.
Pero eso qué le importaba, lo único que deseaba en esos momentos, era saber dónde estaba él, quería encontrar a su vida, a su ser, a su único hijo: Draco.Ahora se encontraba encerrada, en aquél circulo al lado del Señor Tenebroso. Pero ya no tenía fuerza. Estaba aquí, por Lucius y más quenada por su bebé.
Tenía que aguantar, por él.
¿Dónde estás Draco?, ¿Dónde?
¾Mi señor…
Escuchaba detenidamente, no quería ver nada. Era la voz de Bella. ¿Cómo es que habían llegado hasta aquí? Cuestión tras cuestión. Ese era el momento. Necesitaba irse. Mas voces, sentía más movimiento, pero el Señor Tenebroso no decía nada. De pronto su voz. Al principio no entendió que decía, pero sus últimas palabras las sintió temblorosas.
¾El chico… ¿ha muerto?
Abrió los ojos. El fin, era el fin. El señor tenebroso, nunca los perdonaría, seguiría dañando, ¿qué les haría ahora? Ahora que era el rey del mundo mágico. Ya no había esperanza. Pero dónde estaba su hijo, lo necesitaba, quería saber si se encontraba bien, o si tenía alguna herida o sí se había ido con los demás alumnos.
¾Tú - sintió su mirada y logró ver como la señalaba - examínalo y dime si ya está muerto - Ella sólo asintió, miró a Lucius, quién únicamente le decía en su mirada; ya lo encontraremos.
Se acercaba a la muerte misma. Al estar cerca del chico, se hincó. Miró al Señor Tenebroso, quien la miraba atentamente. Observó al chico y posó su mano sobre su cara, no lo sentía frío. Abrió un parpado, veía vida en él. Llegó al pecho, sintió el latido acelerado del corazón de aquél chico, que tanto tiempo fue objeto de burla en su mesa, a quién insultó y discriminó. Buscó el pulso, no lo podía creer. Trató de que en su cara no se reflejara ningún rastro de sorpresa. Ahí estaba su pulso. Harry Potter estaba vivo. Su respiración se agitó, tenía la respuesta frente a ella, ladeó un poco su cabeza y logró cubrirle con su melena rubia, la cara. Sólo le susurró a la oreja.
¾¿Está Draco vivo? ¿Está en el castillo?
Y cuando escuchó ese simple pero, para ella el más sincero monosílabo. Su mano que estaba colocada en el pecho, se contraía. Era su emoción.
¾Si - respondió Harry
Se incorporó y gritó.
¾¡Está muerto!
Ya vamos por ti Draco. Espera.
Ya no quiso saber más, veía como celebraban. Pero ella tenía otras metas, se acercó a Lucius, no le diría nada sobre Potter. Él se encargaría del Señor Tenebroso. Ella tenía mejores cosas mejores que hacer, como buscar a su hijo. Lucius la tomó de la mano, el calor de su amado le dio fuerza, débilmente le sonrió. Ahora faltaba el calor de su hijo.
Quiero sentir tu mano en la mía.
¾Lo primero que haremos es buscar a Draco - le susurró su esposo a la oreja.
¾Cissy ¡Ganamos!
- le gritó Bella, Narcissa Malfoy volteó a verla, ahí estaba su hermana, que siempre la consintió pero ahora era otra con esa sonrisa maniática.
Se siente sola pero aún tiene el calor que le transfería Lucius. No se dio cuenta de nada, más bien, no quiere saber nada. Llegaron al colegio, y no vio cuando un alumno arremetió contra Voldemort, ni cuando Harry escapó. Sólo ese grito la despertó de su trance. Era el mismo grito que su corazón daba por su hijo.
¾¡¡Harry!! ¡¡Harry!! ¡¡¿Dónde está Harry?!!
No le importó de quién era la voz, miró a Lucius, él estaba estático. Era el momento, ya no importaba lo demás. No importaba si ese fuera su último día de vida, no importaba si tuviera que terminar en Azkaban, o si Voldemort la mataba, pero ella no se iría de este mundo sin tener a Draco entre sus brazos.
Hoy te recuerdo más que nunca y mi corazón te busca.
Lucius entendió su mirada. Era la hora. Pero sin darse cuenta, eran llevados hacia el castillo de pronto vieron la razón,una emboscada de gigantes venía hacia ellos. Todo era caos, huidas con el objetivo de no morir aplastados. Y siguieron el ejemplo.
¾¿Por dónde lo buscamos? ¡El castillo es enorme! - fue lo primero que le susurró a su esposo, quien la abrazaba para protegerla. La gente corría, empezaban los hechizos y si ellos no se alejaban, serían las víctimas de un ataque.
¾No lo sé - Lucius no sabía que decirle y ella lo sentía.
Maldita sea, ¿Por qué no sé dónde estás, Draco?, ¿Dónde está mi instinto maternal, dónde?
Se sentía la peor madre del mundo. Su misión era protegerlo, estaba fallando o mejor dicho había fallado. No encontraba a su hijo.
Lucius la soltó.
¾Buscaremos en todos lados hasta encontrarlo - fueron las únicas palabras que necesitaba escuchar de él. Por primera vez en toda esa noche, lo vio directo a los ojos, a esos ojos grises, que la impresionaron desde la vez que lo conoció.
Detestaba en que se había convertido su esposo, pero eso ya no era de importarle. Ahora sólo sabía dos cosas, amaba a su esposo y necesitaba de su hijo. Lo besó, como nunca lo había hecho, con una delicadeza y dulzura. Lucius no se negó, lo aceptó y siguió con ese juego lento. Era el mejor beso de casados que hubieran tenido, tal vez porque podría ser el último.
¾Vamos - dijo Narcissa antes de separarse de él.
Corrieron entre toda la multitud, no lo veían. Y no escuchaban ni siquiera algo que les indicará donde podrías estar.
¾¡¿Draco?!, ¡¿Draco?!
¾¡¿Dónde estás?!
Estaba desesperada, no lo soportaba. Quería a su bebé, necesita de él. La primera lágrima que empieza a caer, sobre su blanca piel fría, esa lágrima que termina en la comisura del labio y rompe, dejando la mitad sobre esa textura y lo demás cayendo al vacío de una lucha, a un piso que vio pasar tantas generaciones y que ahora lentamente se va perdiendo. A esa lágrima se le juntan más, Narcissa, ya no sabe qué hacer. No encuentra a su hijo.
Y yo quiero saber ¿Dónde diablos estás?
Baja su cabeza, siente que todo ha acabado…Ya ni siquiera sabe en qué parte del castillo está. Sólo voces, que siguen peleando. Ve los hechizos salir de las varitas y derrumbar vidas, destruir familias. Eso no quiere que pase con la suya. Nadie terminará con la familia Malfoy. Nadie. Lo promete por su vida.De pronto ya no siente presencia a su lado, los que luchaban se empiezan a esparcir. Parece que el campo de batalla es otro.
Busca a Lucius con la mirada, no lo encuentra.
¾¿Lucius? - susurra, aún a tientas de saber que no la escuchará.
¡No! ¡No puede ser! ¡No me lo pueden quitar!
Más lágrimas.
Siente su corazón, su respiración. Todo empieza a agitarse, se siente nueva. Tiene dos razones por la cual luchar. Furia. Dolor. Amor. Presión. Todo dentro de ella.
¾¡Lucius, Draco!
- grita con todas sus fuerzas.
Apretó la varita. Nadie se burla de una Black. Y más que todo, nadie romperá la familia que ella misma conformó, mientras siga viva.
Caminaba con fuerza. Los buscaba. No los encontró.
¾¿Lucius? - grito tras grito.
No le importaba que hubiera atrás, no le importaba quién la siguiera. Aunque lo sentía, era una mirada fuerte y resentida. Era lógico que la atacaran. Escuchó el murmullo, aunque nadie lo sepa, Narcissa Malfoy, cuenta con un desarrollado sentido auditivo.
Se voltea y esquiva el hechizo. La ve. La mortífaga que aborrece, la que se burla de su familia. Todos lo hicieron, más bien… Pero Narcissa sabe porque la quiso atacar, sabía que ella quería a su esposo, pero se lo arrebató. Y no se arrepiente de eso. Le demostró lo que era una Black y lo volverá a hacer, pero ahora siendo una Malfoy.
¾Nunca se ataca por la espalda, Carrow - Lo dice con una sonrisa mientras ve la sorpresa en la cara de aquella mortífaga - Avada Kedavra -expresa lentamente, pero antes de que el hechizo llegue a la víctima, Narcissa es desarmada.
¾Ni pienses en tocar a mi hermana - distingue al hermano de Alecto, quien se va acercando a ella lentamente, Narcissa corre por su varita.
Alecto, está lista para atacarla. Le quitó algo valioso. Desea venganza. La ve correr, levanta su varita pero de pronto siente peso sobre ella.
¾A mi madre, no le haces nada. - Draco Malfoy, se encontraba sobre Alecto pegándole como pudiera.
Narcissa lo vio, su corazón latió con fuerza. Levantó su varita y desarmó a los dos hermanos. Amycuss, tomóde la muñeca a Alecto quién acaba de pegarle a la cara a Draco.
¾¡Nadie le pega a mi hijo! ¡Cru…!- una mano cálida la detiene, ve a los hermanos huir, Draco se está parando lentamente.
¾No lo hagas, Cissy - susurra Lucius. - No, nos ensuciemos más las manos.
Bajo la mano y corrió a abrazar a Draco. Al fin lo tenía, ya no necesitaba más. Lo vio, los ojos de su marido, sólo que con más vida y brillo. La misma piel de ella, su cabello rubio, arañazos en todo el cuerpo, uniforme rasgado. Labio sangrando. Y se sintió tan feliz, era la primera vez que vio a su adolescente llorar.
¾Draco - susurró.
Te quiero tanto, hijo.
Lucius, se acercó y los pegó a él. La batalla para ellos se había terminado, estaban juntos, no importaba que viniera después. Los tiene a ellos, que son su mundo. Lo único que se preguntaba era ¿Por qué tuvo que caer para ver que tan alto estaba?
Al fin los tres juntos, como nunca antes lo hemos estado.
Mery
09/07/11