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El Diario De Una Merodeadora — capítulo 25

31 de Noviembre de 1979

Hola querido diario, lamento no haberte escrito, la luna de miel estuvo espectacular, imagínate, dos meses viajando por gran parte del sur de México, gracias a hechizos nos comunicamos, digamos que el español no se nos da muy bien, oh bueno y cambiando de tema, si, si sé lo que estas pensando, se podría decir que James y yo aprovechamos estos días solos.

-Lily-. Me reprochó.

-James-.

-Tú lo dijiste-.

-Pues ya James, no lo puedo obligar, esto es cuando ellos quieran no cuando nosotros queramos-.

-Ya sé, pero…-.

-Mejor mira hay que darles una ayudadita y lo intentamos de nuevo ¿si?-.

-Bueno, al fin que ni nos cansamos-.

Así que lo volvimos a intentar, sí, valla que somos insistentes el punto es que James tiene razón no nos cansamos, aunque también nos dimos tiempo de pasear, conocimos muchísimos lugares, fuimos a unas ruinas, en verdad hace calor aquí, así que aproveché para lucir cuerpo y terminé muy bronceada, las playas son hermosas, el mar es azul muy bello, los arrecifes, no se diga, nunca me había tocado ver algo así, hay miles de peces de muchos colores, y no se diga de los lugares nocturnos, se escucha música muy extraña y las bebidas son raras, aunque también hay lugares para nosotros, hay bares mágicos, y también campos de quidditch, nos enteramos de la escuela que hay en América, a la que acuden casi todos los magos de allá, y bueno, ellos han oído hablar de Voldemort, aunque no les preocupa tanto, puesto que no creen que legue hasta allá, pero quien sabe.

Así nos la vivimos todo el tiempo vagando y disfrutando, ¡AH! Y buscando un mini James, o un a mini Lily, fueron 2 largos meses que disfrutamos lo más posible, pero bueno llegó la hora de la verdad, volver al trabajo y a nuestra vida, viajamos a finales de Septiembre y todo ocurrió normal, bueno… sí, normal.

-¡Lily!-.

-Hola Lina-.

-Ya te extrañaba-.

-¡James!-. Canuto y el se abrazaron-.

-¿Cómo les fue?-. Preguntó Lina.

-Muy bien, todo fue maravilloso-.

-Perfecto diría yo-. James me abrazó y besó.

-¡Stephan!-. Corrí hacía el niño.

-Ya los extrañaba, estaba triste el pobre-. Dijo Sirius dándome al bebé.

-Hay mi canutito-.

-Ya estamos aquí peque-.James le acarició la mejilla y Stephan rió.

-Muy bien, supongo que están cansados-.

-No, viajamos a las 3-. Expliqué.

-Son las 10-. Exclamó Lina.

-Oh rayos, tendremos que dormir-.

-O recuperar las horas que perdimos James-.

-Eso sí-.

-Ajajá picarón-.

-Calla canuto-.

-Muy bien, mírense que bronceados-. Dijo Lina tocando mi piel.

-Ya sé, y no se quita-. Tallé mi brazo.

-Espera una semana y se pasa-. Sirius sonrió.

-El clima, ojala no les dañe-.

-Ojala Lina-. Corrí por mi abrigo, era otoño y el frío comenzaba a crecer, entré  mi habitación y abrí el armario sacando un abrigo mientras Lina entraba con Stephan.

-¿Y…?-.

-Y…-.

-Oh Lily, ¿Qué pasó?-.

-Nada-. Sonreí.

-Lily no me digas que…-.

-Claro que si Lina, pero no ha pasado nada-.

-¡Diantres!, yo creí que ya regresarías embarazada-.

-No, aún no-. Saqué un paquete azul de mi bolsa mostrándoselo.

-¡Rayos!-.

-Sí, yo opino lo mismo, créeme que lo… hicimos diario-. Susurré.

-¡¿Diario?!-.

-Sí-.

-¡Valla!, me has dejado sin palabras-.

-Oh vamos, no seas dramática-. Caminé al pasillo.

-Hay Lily-.

-No Lina-.

-Pues no lo sé-. Dijo James a Canuto.

-Cuidado James-.

-Hoy Stephan provocó nieve en la casa-. Sonrió Lina.

-¿Porqué?-.

-Por que estaba enojado, tenía hambre y Sirius no le daba su leche-.

-Tú muy mal Canuto-. Lo riñe.

-Estaba dormido-.

-¿Cuándo?-. Preguntó James.

-Hoy, tonto-.

-¿Cuándo no?-. Remos todos.

Después fui a visitar a mis padres, y luego fuimos  a ver a Dorea y Charlus, y Canuto tuvo razón, lo bronceada se me quitó en dos semanas, y bueno, todo en el ministerio estuvo tranquilo, sin mucho trabajo, y los mortífagos ya no daban tantos problemas, se creía que la situación se había calmado.

Y pasando a otro tema, hace una semana que me comencé a sentir un poco mal, cuando despertaba corría al baño, muchos mareos  nauseas molestaban mis días, al principio creí que estaba enferma, pero después…

-James quiero manzanas-. Le dije cierto día mientras descansábamos en los sillones son zapatos jugando ajedrez.

-¿Manzanas?, Lily odias las manzanas-.

-Sí, pero quiero manzanas-.

-Ben, de acuerdo, creo que tenemos unas pocas-. El se levantó y fue a la cocina.

-Sí, hay dos-.

-h, dame… dame-. James suspiró y me llevó las manzanas.

-Lily tenemos que hablar-.

-Sí, dime-. Y mordí una manzana, resultaba extraño, siempre con tal solo olerlas me daba asco, sin embargo esa vez fue diferente.

-Pues, es que yo… no sé que este pasando-.

-¿A qué te refieres?-.

-Es que…-. James no pudo terminar cuando salí corriendo al baño, la cabeza me daba vueltas y esa manzana había surtido efecto.

-¿Li… Lils?-. Miré el excusado con una mueca horrible y después cepillé mis dientes.

-¿Estas bien?-.

-Sí, lo siento ¿Qué decías?-.

-Lily, esto no es normal-.

-Llevo un par de días así, no un par no, ya son más-.

-¿Por qué no me lo dijiste?-.

-Pues… no sé-.

-Lils, ahora mismo a San Mungo-.

-No, no James por favor-.

-Lily-. Su cara fue de un padre estricto que intenta convencer a su hija.

-Esta bien-. Ya sé, estaba algo berrinchuda, la verdad es que sentía ganas de ser mimada.

Fuimos al hospital por aparición y al llegar pasamos a nuestro consultorio asignado.

-Buenas tardes-.

-Buenas tardes Mike-. Saludó James a nuestro médico.

-¿Qué pasa James?-.

-Es Lily, lleva más de dos días vomitando y mareada-.

-Mmm, veamos Lily ¿Cuándo fue tu último periodo?-. James hizo una mueca, parecía que no sabía que quería decir Mike, claro que cuando escuché estas palabras todo quedó claro, no podía ser otra cosa.

-Hace tres, cuatro, sí cuatro semanas-.

-Muy bien, pasen por aquí-. Abrió una puerta y James y yo pasamos, dentro había una radio con pantalla, no sé como se llamen, y una camilla.- Lily, acuéstate por favor-. Le obedecí y James me ayudó, me recosté cómodamente.

-Bien, veamos-. El médico subió mi blusa y James puso cara de pocos amigos, valla que desconfía de Mike, hay otra razón aparte de que levantó mi blusa.-Esta frío Lily-. Dijo antes de ponerme un tipo de poción gelatinosa para después colocar en mi vientre un aparato extraño, James e miró muy pensativo, ¡Aún no lo entendía!

-Ajá-.

-¿Qué pasa Mike?-. A James casi se le salía el corazón por la cara.

-Tal como lo suponía James, observa esto-. Mike le señaló la radio a James en donde se veía algo negro, sí era un ultrasonido como los de Lina, sin embargo James ¡NO ENTENDÍA!

-¿Qué tiene?-.

-Bueno… Lily, James, les presento a su pequeño hijo, o hija-.

A mi hombre sex se le cayó la mandíbula y miró a Mike.

-Es… en…a…a…?-.

James, amor no te entendimos-.

-No dije nada-.

.Aquí está, tiene tres semanas aproximadamente-.

-Lily, ¿Escuchaste eso?-.

-Claro-.

-Seremos padres-.

-Ya sé, lo seremos-.

-Oh Lily, Lily te amo-.

-Felicidades-. Dijo Mike.

-Gracias Mike, gracias-. Entonces James cargó al médico rubio gritando de felicidad, muy dentro de mi algo comenzó a brillar y comprendí el significado, algo crecía dentro de mi, una personita, un mini James, porque yo estoy segura de que es un mini James.

-¡Oh por Merlín, seré madre!-. Grité.

-Ya sé-. James me besó y brincó de gusto.

-Lily, tendrás que venir por lo menos otras cuatro veces, te quiero aquí el día 20 de Diciembre, los primeros meses son los más importantes, y James, cúmplele sus antojos-. Me dio instrucciones mientras me regalaba un pedazo de papel para limpiar la poción gelatinosa.

-Tenlo por seguro-. Le dijo James.

-Muy bien, los veo en un mes por aquí-.

-Claro, gracias Mike-.

-De nada Lily, y felicidades de nuevo-. James e ayudó a levantarme sosteniéndome con cuidado.

-Gracias Mike-. Se despidió James, tomo mi mano y aparecimos en la cabaña, mi pelinegro me llevó hasta la sala y me acomodó los cojines para que estuviera más cómoda.

-Gracias Lily-.

-Oh James, gracias a ti, ambos lo hicimos-.

-Sí… pero esta dentro de ti-.

-Ya sé, pero es tu hijo quieras o no-. Bromee.

-Mi hijo-. Él suspiró y se recostó en mis piernas, no había nadie en la casa, Lina y Sirius habían ido a comprar ropa y uno guantes nuevos para Stephan.

-Es increíble que apenas hoy sepas que existe y ya lo ames como si conocieras esta cosita desde hace años-.

-Es nuestro hijo James, aunque ya no estemos con el-.

-Seguiremos a su lado ¿verdad Lily?, aunque no estemos cerca ni en persona-.

-Claro James, siempre estaremos junto a él, siempre-.

-Mi hijo… nuestro hijo-. Cornamenta besó mi vientre y en ese instante aparecieron Lina y Sirius con Stephan en su carriola.

-Lina, te dije que no te llevaras la carriola, la nieve no la deja avanzar…-. Se quejaba furioso Canuto.

-Uh, interrumpimos-. Dijo mi amiga.

-No, claro que no-. Dije.

-Mmm yo creo que si-.

-No, al contrario, llegan a tiempo-. Dijo James con su sonrisa de niño pequeño.

-Sí, justo-. Reí.

-¿Qué pasa?-.

-Pasa que Lily… Lily y yo seremos padres-. A Lina se le cayeron las bolsas y a Canuto casi se le cae la botella de whisky encima de Stephan.

-¿¡Qué!?-. Dijeron a coro.

-Que Lily esta embarazada-.

-¡Oh por los calzones de Merlín!-. Lina me abrazó.

-Felicidades James-.  Los hombres se abrazaron.

-Otra bolita en casa-. Mi amiga sacó la varita y de un hechizo salió un lince negro.

-Oh que felicidad, al fin, otra bolita-.

-¿Cuántos meses tienes?-. Preguntó Sirius tocando mi vientre.

-Uno apenas-.

-Tenemos ocho meses para preparar todo, el cuarto, la ropa, el nombre, todo lo que necesitará-. James y yo nos miramos asustados.

-Sí, hay mucho que hacer Lina-. En ese momento se escuchó un puff y aparecieron Dorea y Charlus con mis padres.

-¿Cómo… qué?-.

-Oh, James, estábamos visitando a tus padres cuando llegó el hechizo de Lina-. Dijo  mi made saludándolo.

-Bueno, ¿Qué pasa, porque el patronus?-. Preguntó Dorea saludando a todos.

-Pues, es que Lina se emocionó y lo mandó-. Expliqué.

-Bueno sí, pero ¿Porqué?-. Dijo mi padre.

-No me digas que otra vez estas embarazada-. Charlus puso cara de miedo.

-¡NO!-. Gritó Lina.

-Ah, ya me había asustado-. Suspiró mi suegro.

-No bueno, sí, asústate padre serás abuelo por segunda ocasión-. Anunció James y a Dorea le brillaron los ojos.

-Pero si Lina acaba de dec…-. Charlus no compendió hasta después.- Oh… por…¡Por Merlín!-.

-¡Lily, estas embarazada!-. Gritó mi madre, y siguió un segundo de silencio.

-Sí, lo estoy-.

-Lily, hija, me harás abuela-. Dorea se me fue encima.

-Felicidades, oh por Merlín, seré abuela, seré abuela-. Mi madre no paraba de dar brincos.

-Oh que felicidad, un Potter bebé-. Charlus abrazó a James.

-James…-. Mi padre se quedó callado.- Embarazaste a mi hija-. Todos lo miramos.

-Bueno… yo em… algo así Robert-.  James tragó saliva y mi padre después e una seria mirada le sonrió.

-Ven aquí muchacho, me harás abuelo-. James sonrió de alivio y abrazó a mi padre, quien lloraban de emoción, claro este fue mi día, hoy, valla aún no lo puedo creer es maravilloso, ansío el mes de julio, no sabes cuanto, te dejo, porque mi pastel de calabaza me espera, y tal vez después vaya por un poco de piña a la nevera, adiós. Hay no se que haré con estos antojos.

Lily.

HOLA!!! a todos, ¿Cómo estan?, esero muy bien, con un poco de frío no?, bueno por aquí si, ME CONGELOO jeje bueno, pasando a mi cap de hoy, ujuss!, como ven, ya viene harry!!!!, y bueno, le hice mucha promoción a mi país jaja es que es bello :D y bueno, ya saben también hablé de mi escuela de magia jaja a la que asisto (Quisiera), muchisimas gracias a mis comentarios, que aunque fueron poquitos saben que se los agradezco miles, faltan 10 para los 100, recuerden que quien deje el comentario numero 100 se llevara un capitulo dedicado DEDICADO.

besitos potterianos

aliineepotters <3

mil gracias: