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Historia 8140 — capítulo 2
CAPITULO II
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Buenos días- dijo uno de ellos, Remus Lupin.
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Buenos días. ¿Acaso no piensan ir a clases?- dijo Susan mirándolos.
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Si, solamente que Colagusano se había olvidado el libro- dijo Sirius Black que miraba a Susan con determinación.
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¿Colagusano?- pregunté extrañada.
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Yo- contestó un chico que estaba detrás de James Potter, Peter Pettigrew.
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¿Tú qué?- preguntó mi mejor amiga.
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Yo me apodo Colagusano, ¿verdad, Canuto?- dijo Peter.
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Por supuesto. ¿Qué te parece a ti, Lunático?- dijo Black sonriendo por la confusión de las muchachas.
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Excelente. ¿Qué te parece si nos apuramos un poco, Cornamenta?- dijo Remus sonriéndole a James.
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Me parece que si- contestó Potter.
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¿Lunático, Colagusano, Canuto y Cornamenta?- preguntó realmente confundida Susan.
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¿Qué te parecen los apodos? A mí me encantan- dijo Sirius sonriendo.
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¿De dónde los sacaron?- pregunté.
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¿Desde cuando te interesamos?- preguntó James cortante. Yo lo observé. Potter tenía razón...
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Lo lamento- dije bajando la mirada al suelo.
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¿Qué lamentas?- preguntó extrañado James.
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Lo que paso anoche en el Gran Comedor- susurré. Potter me miró y no dijo nada, solamente se sonrojo ligeramente.
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No tienes porque disculparte- me dijo él sin quitar sus ojos de mí- y será mejor que nos apuremos, o llegaremos tarde...
Salimos de la sala común y, por primera vez desde que entramos a Hogwarts, caminamos todos juntos hacia el aula de Transformaciones. La profesora McGonagall nos observó con enfado.
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¿Qué ha pasado ahora, Potter?- preguntó la profesora mirando a Potter pensando que eran solamente los merodeadores.
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Lo siento, profesora, nosotros nos hemos quedado dormidos- se disculpó Potter y, junto con Lupin, Black y Pettigrew, se sentaron en sus bancos. Pero la profesora se nos quedó viendo.
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¿Y ustedes, Señoritas?- preguntó.
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Pues, nosotras nos quedamos dormidas, profesora- contestó Susan- no volverá a suceder...
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Eso espero- dijo ella. Nosotras nos sentamos en nuestros correspondientes bancos que estaban bien lejos de los “merodeadores”.
La clase trascurrió normal. Susan con sus problemas en las transformaciones y el desastre de Pettigrew hizo notar los gritos inigualables de McGonagall. Por supuesto, yo hice mi mejor esfuerzo en mi trabajo y ayudé en lo que pude a Susan, que se salvó de milagro de los gritos de Minerva.
Al sonar la campana, recogimos nuestras cosas y nos dirigimos al Gran Comedor.
Susan se volteó hacia mí.
- Tengo unas cosas pendientes, Lily. ¿Podrías almorzar sin mí? No soy necesaria ¿verdad?- me preguntó en una forma extraña. Asentí y ella se fue de mi vista.
Pero yo tenía ganas de estar sola. No tenía hambre y no tenía ganas de hablar con nadie... ¿para qué ir al comedor? Me dirigí a la sala común la cual siempre está desierta en la hora del almuerzo. Era el mejor lugar en ese momento para estar.
AL entrar a la sala común, me deje caer en uno de los sillones cargando un gran dolor. No tenía noticias de su madre... los alumnos seguían mirándome y ahora ya nada me importaba. Quería distraerme pero no podía. Algo me jalaba a quedarme ahí, como paralizada.
Para mi sorpresa, alguien tocó mi hombro. Me di vuelta y me encontré con Potter.
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¿Puedo sentarme?- me preguntó él. Yo asentí silenciosamente. No tenía ganas de estar con él pero no podía negarme a su compañía por alguna razón muy extraña.
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Pues... ¿Y Susan?- preguntó James para romper el silencio cuando se sentó al lado mío.
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Tenía unas cosas pendientes- respondí cortante- ¿Acaso tú no vas a ir a almorzar?
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No, no tengo hambre- contestó él mirándome con determinación.
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¿Y tus amigos?- pregunté.
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Son unos hambrientos... pero yo no tengo hambre y me vine para la sala común. Creo que no soy el único, ¿no?
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Pues, eso no te importa- le contesté. Luego, al ver que él bajaba la cabeza agregué- Quiero estar sola, ¿me entiendes, Potter?
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Puedes llamarme James. ¿Cómo puedo llamarte, Evans?
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Llámame Evans. ¿Puedes dejarme sola?- él asintió, se levantó y me dijo, como última palabra:
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¿Sabes? Hay dos puestos disponibles en el equipo de Quidditch- me dijo y se fue de la sala común. No entendí porque me lo dijo.
Muy pocas veces yo jugué al Quidditch, el deporte más famoso entre magos. Pero, las veces que había jugado habían sido en el puesto de Cazadora. Pero nunca me dieron ganas de jugar en el equipo de Quidditch de Gryffindor a pesar que Susan jugaba como Batidora en él. Pero las palabras de Potter todavía me sonaban en la cabeza... ¿Sabes? Hay dos puestos disponibles en el equipo de Quidditch”
El equipo de Quidditch de Gryffindor contaba con Susan y Black como Batidores, Fletcher como guardián, Arabella como cazadora y Potter como buscador y capitán. Por lo tanto, los dos puestos disponibles eran cazadores...
En ese momento, entró Susan en la sala común. Se fijó en mi y se me acercó con una gran sonrisa en los labios.
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¡Genial! ¿Cómo estás, Lily?- me preguntó Susan.
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Bien, Susan, gracias.
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Supongo que ya habrás almorzado, ¿verdad?
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Mm, no, yo no tengo hambre- dije. Susan me miró con preocupación. Una pregunta saltó en mi mente- ¿Cómo me ves en el equipo de Quidditch?
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¿En el equipo de Quidditch?- me dijo sorprendida y alegre- ¡Fantástico! Pero, ¿desde cuando el interés?
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Pues... Potter estuvo aquí y fue como si me diera ánimos... –me quede allí cuando Susan me sonrió. Una sonrisa que nunca había visto en su rostro.
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¡Genial! Las pruebas son dentro de una semana. Tendrás que avisarle a Potter... – dijo mi amiga alegremente.
La tarde paso tranquilamente. Tuve que acercarme a Potter para “avisarle” que quería ir a las pruebas. Luego de pociones.
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Potter, ¿puedo hablar contigo un momento?- dije cuando salimos del aula. Potter estaba con el resto de los merodeadores. Los otros tres nos miraron de una manera que Susan había hecho en la sala común.
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Por supuesto- dijo. Nos apartamos del grupo.
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Solo quería decirte que... – tome aire- intentaré conseguir el puesto de cazadora- él me sonrió como si supiera que yo diría eso.
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Muy bien. Te espero dentro de una semana a las cinco de la tarde en el campo de Quidditch para las pruebas. ¿Algo más?- negué con la cabeza y sin despedirme me dirigí hacia Susan que me esperaba.
No sabía porque le había dicho eso a Potter. No era de mi interés el Quidditch pero pensaba que capaz sería una buena forma de distraerme...
Una semana después, estaba en mi habitación preparándome para las pruebas de ese día cuando una lechuza marrón se apareció en mi ventana. Tomé la carta y comencé a leer con preocupación:
Querida Hija:
¿Cómo están tus estudios? Espero que te encuentres muy bien. Lamento tener que informarte que tu madre ha caído en coma temporal, internada en el hospital de San Mungo de Enfermedades y Heridas Mágicas. No te preocupes, tú continua normal con tus estudios. Tu madre se repondrá, te manda montones de besos. Trata de entretenerte. Manda cartas de vez en cuando, así tu madre se pondrá feliz de saber que eres feliz.
Montones de besos,
Papá
Eso fue lo que hizo que no soportara más. Yo había tratado de esquivar todos los problemas esa última semana pero no puede más. Me deje caer sobre mi cama y empecé a llorar.
(mientras tanto...)