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Todo termina aquí. — capítulo 1
Bajo la tenebrosa luz de la luna, caminas, solo, por el sendero escondido entre las profundas tinieblas. Y toda luz es una burla hacia tu oscuro destino, tu fatal desenlace. Y sabes, acompañado solamente de los fantasmas del pasado, que todo termina aquí.
Aquí, bajo la luz de la luna y las estrellas, insignificantes entre la espesa negrura, dentro del lugar que llamaste "hogar" por tantos años, dónde una parte de tu alma y tu esencia prevalecerá cuando todo haya terminado, y tu vida seasolamente "una más" en la historia. Aquí, dónde está tu corazón, tu vida y tú mismo, termina todo. Finalmente.
Yaunque de alguna manera, entre la lucha sabías que podías morir, la diferencia entre aquél "podías morir" y el "vas a morir" era colosalmente enorme. Tan enorme, que sentenciado a tu destino, ibas con lasrodillas temblorosas, pero la cabeza en alto, orgullosa.
Tus padres murieron por ese momento, sacrificándose para protegerte, para que pudieras estar dónde estabas ahora. Y la cruel soledad que habías vivido sin tu familia, acompañado de personas que negaban a aceptarte totalmente, te había conducido a esto: a caminar entre el bosque, solo y asustado, hacia el final. El verdadero final.
Te habían hecho algo que nunca quisiste ser. Antes de haber nacido, ya tenías una responsabilidad sobre tu espalda que era tan enorme, que te quebraba los huesos y te desgarraba la piel, aplastándote como un insecto. Salvarlos a todos, luchar contra la Oscuridad, pelear y dedicar cada segundo de tu vida a cumplir tu misión. Salvarlos a todos, a todas esas personas que alguna vez te dieron la espalda, te rechazaron o te creyeron un loco. Lucharías por ellos, quienes deseaban matarte, por ellos, que te odiaban, y por ellos, que te deseaban lo peor. Lucharías para salvar asesinos, malnacidos, hipócritas y criminales.
Aún así, jamás de detuviste a pensar que no ibas a hacerlo. Porque fueran magos o muggles, hombres o bestias, tú los ayudarías. Tú los salvarías. Porque amabas la vida, y a pesar de qué había sido tan corta y tan llena de dolor, no permitirías que nadie más muriera injustamente. Lucharías, para salvar a cualquier ser con vida, y no te rendirías, a pesar de las dificultades, a pesar de los obstáculos. Harías todo lo que pudieras e incluso más, para salvarlos a todos. Especialmente, a la gente que amabas.
Las personas que amabas caían día a día. Muriendo en una guerra que no era suya, peleando por salvarte, muriendo por mantenerte con vida. Todo para este momento. Toda para nada.
Tus padres. Su ausencia te quemaba, y no podías dejar de preguntarte como hubiera sido sí hubieras sido un niño normal. Pero no podías, porque ése no era tu destino.
Tu padrino, tu única familia. Sacrificándose por ti, muriendo por ti. Todo para tú pudieras caminar ese sendero solo, entre la noche, escuchando solo tu propia respiración y el latir de tu corazón.
Tu maestro y director. Dando su vida entera para protegerte, moviendo hilos para conducirte por el camino más seguro, comprobando que tomabas las decisiones correctas. Gastando su vida por ti.
Tu hogar, sumido en el caos, el dolor y la desesperación, inundado por lágrimas de odio, dolor y sangre. Destruido, dominado, sin esperanzas a ver la luz. Sin esperanzas a ser salvados. Solo tú podías salvarlos, solo tú debías salvarlos. Todo era tu culpa, toda esa gente había muerto por ti, por tu causa y porque te volviste el único símbolo de esperanza entre tanto dolor y desaliento. Cada madre llorando la pérdida de su hijo, cada pareja lamentando entre sollozos agónicos la separación eterna de su amor, cada hijo gritando por sus padres fallecidos… tanta destrucción,tanto dolor, solo podía ser culpa tuya.
Porque todos luchaban por ti. Por salvarte.
Y ahora, te dirigías al final.
Aquella cicatriz maldita en tu frente. Cuanto desearías desaparecerla. Entonces no sería el culpable detodo. Entonces podrías ser normal.
Recordaste el rostro de tus dos mejores amigos. Sus sonrisas, su apoyo… su dolor. Todo lo que habían hecho por ti. Siempre, solo por ti. Jamás se habían detenido a pensar en ellos mismos, en su futuro, en lo que podían hacer sí se alejaban de ti. Serían felices, estarían más a salvos. Ahora peleaban en el castillo, su colegio, defendiéndote. Siendo heridos, muriendo. Por ti. Por salvarte.
Había sido una vida tan corta. ¿Y si no la habías disfrutado lo suficiente? Ya no importaba, pues no podías hacer nada para cambiarla. Te arrepientes de aquellas peleas, de aquellas disculpas no dichas, aquellos sentimientos no expresados. Tenías tantas cosas que decir. Había tantas cosas quete hubiera gustado hacer… todo tu futuro estaba destruido, al igual que tu corazón. Jamás tuviste un futuro que no fuera tu destino.
Cuanto te habría gustado ver el rostro de ella otra vez, decirle cuanto la amabas. Ojalá hubieras podido besarla una vez más, acariciar su piel cubierta de simpáticas pecas, tomarle la mano. Cuanto deseabas poder haber tenido una esposa, hijos y una familia. Cuanto te hubiera gustado ser auror. Te habría encantado tener a tus padres a tulado, para que así te pudieran despedir cuando te fueras al colegio, a principios de cada septiembre. Ojalá hubieras tenido un hermano con el cuál pelear, una hermana a la cuál molestar. Un tío divertido, un abuelo inteligente y una abuela cariñosa. Cuantote habría gustado tener una vida normal, sin esa cicatriz en forma de rayo sobre tu frente.
Pero no la tuviste. Y nunca la tendrías.
Te habían creado para este momento. Mirando a los ojos de tu enemigo, ojos de sangre con deseos letales, la mirada de una serpiente; todo lo que habías hecho y habían hecho por ti terminaba aquí. ¿Huir? Podías intentar hacerlo ahora. Dar media vuelta, echarte a correr… y no volver jamás. Pero ni siquiera te sentías capaz de mirar atrás. Jamás huirías. Porque toda esa gente había confiado en ti, y tú lucharías hasta el final. Sacrificarías tu vida, tu existencia por salvarlos. Para darles un mundo mejor.
Aunque huyeras, nunca podrías huir de tu destino. Estabas encadenado a este momento, y nada de lo que hicieras lo podría cambiar. Habías nacido para esto. Para este trágico y cruel final, frío como el hielo. Eras el condenado a muerte caminado al encuentro con su verdugo.
Pero morirías como tus padres, tu padrino, tus amigos, tus seres queridos. Morirías orgulloso de lo que habías hecho, morirías para darles una vida mejor. Morirías sabiendo que habías hecho lo correcto. Morirías sin miedo a lo qué habría después, pues no importaba, mientras pudieras salvar a todo el mundo. Morirías feliz, en parte, pues habías cumplido tu misión. Los salvarías. Era tu consuelo.
Y eso te dio fuerza. Todo terminaba aquí. Ya no habría más dolor.
Habías dado todo de ti. Habías hecho lo correcto. Había cosas por las que valía la pena morir.
Por Ginny, por Hermione, por Ron. Por Lily, por James. Por Lupin y Tonks, y el pequeño Ted. Por todos los Weasley. Por Neville y Luna. Por Ojoloco, por Hedwing. Por Cedric. Por Snape. Por Dumbledore. Por todos. Por tanta gente. Por todos aquellos seres qué te habían amado, y que con seguridad, jamáste olvidarían.
Por ellos morirías feliz.
Aunque muchos te creyeran un cobarde, aunque nunca te llamaran héroe. No darías marcha atrás. Los ayudarías. Los salvarías.
Yaunque hubieras tenido la oportunidad de elegir, de elegir ser una persona normalo Harry Potter, algo en tu corazón te decía que habrías elegido ser un tú. Porque necesitabas ayudarlos. Porque en realidad, tu destino era ser lo qué eras: Harry Potter.
Tus padres habían muerto por esto. Habías nacido por esto. Habías sufrido por esto. Tus seres amados se habían sacrificado por esto. Habías luchado por esto. Y ahora, morirías por esto.
Por esto, por este momento, Harry Potter existía. Y por esto, por este momento, Harry Potter, moriría.
El final estaba aquí. El término de una cruel guerra por el poder. El futuro dependía de este momento. Solo estaba en tus manos decidir el destino de la humanidad.Existes, solamente por esto.
Por este momento, mirando a los ojos de la muerte, indefenso, destinado a qué ese letal rayo verde acertará en ti.
Por este momento, dónde finalmente, todo terminaba. Todos habían dado todo para mantenerte con vida. Para que en este momento, los salvarás a todos, muriendo por ellos.
No había otra opción. Nunca la hubo.
Habías nacido para este momento. Habías nacido para morir.
Y a pesar de las batallas perdidas, morías invicto