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Mi Recuerdo — capítulo 1
Mis Recuerdos
Estaba en plena batalla en Hogwarts, supuestamente pertenecía al bando oscuro, al bando que parecía que estaba ganando, el bando del señor oscuro; pero yo no estaba ahí para atacar o matar a estudiantes indefensos, yo tenía por decirlo así: la misión de proteger tantos estudiantes como podía sin ser visto.
No podía presentarme en frente pues de seguro los miembros de la Orden intentarían apresarme o en el peor de los casos matarme… esa es mi cruz, ser repudiado, detesto y odiado por todos pero la cargo sin decir nada pues en el fondo sé que lo merezco… merezco ser odiado por el gran error que cometí años atrás.
Estaba escondido entre escombros y el polvo que se alzaba, cuando sentí que alguien detrás de mí, alce mi varita dispuesto a hechizar a quien quiera capturarme pero me doy cuenta de la larga melena platinada que surcaba por el rostro pálido del personaje: Era Lucius Malfoy.
— El señor tenebroso desea verte — dijo con resentimiento en su voz, como si fuera bueno ser tan cercano al mago más oscuro de estos tiempos… que equivocado estaba.
Yo solo asentí, y sin más me desaparecí.
Aparecí en donde el señor oscuro se encontraba, aquel maldito lugar… la casa de los gritos. Vi al Señor Tenebroso sentado en un sillón con Nagigi envuelta en una especie de burbuja… protegiéndola ¿será que llego el momento del que Dumbledore me hablo? ¡Como odiaba a esa serpiente!
-¡oh, Severus! Me alegra que hayas venido- me dijo.
¿Para qué me querría aquí con él?, por ahora no lo sabía así que decidí hacer tiempo…
— …mi Señor, la resistencia se derrumba — dije sin ninguna expresión en mi rostro pues ante él tenía que seguir fingiendo
— …y lo está haciendo sin tu ayuda… me permitiría decir que ya casi lo logramos… casi — me respondió con la voz tan fría como siempre.
Algo no andaba bien, ¿puede que haya descubierto que Potter era un Horrocrux?... no podría ser pues aunque él se consideraba el mago más poderoso y listo no lo es… me había quedado claro hace mucho que Dumbledore era el mago más inteligente y poderoso, todo lo que el Señor Tenebroso sabia era consecuencia de lo que Dumbledore me dejaba decir, podría decir que él era una marioneta más de la obra de Dumbledore.
Intente seguir con el plan que había hecho con Dumbledore, seguir de sirviente.
— déjeme encontrar al chico, déjeme traerle a Potter… sé que puedo hacerlo
Vi que se levantaba, moviendo su varita entre sus dedos. Debo de admitir que sentí miedo, más miedo de lo que he sentido en todos estos años.
— Tengo un problema Severus… — dijo con voz suave, lo cual realmente me preocupo.
Mi mente trabajaba a una velocidad que jamás pensé que lo haría, ¿Cuál sería aquel problema?, decidí hacerme el desentendido y cerrar mi mente.
— ¿mi Señor?
Vi que levanto su varita… una varita nueva.
— ¿porque no me funciona, Severus?
Me quede de piedra ante tal pregunta, ¿Cómo iba saber por qué esa varita no lo obedecía? , aunque podría ser… creo que lo mejor era seguir haciéndome el desentendido.
— ¿Mi…mi señor? — Dije con un dejo de confusión — usted… usted ha hecho magia muy poderosa con esa varita — lo alabe, lo cual hizo que sintiera asco de mí mismo.
— no—me respondió—solo he hecho mi magia habitual, soy extraordinario—siguió diciendo, alabándose a si mismo… pavoneándose de ser el mejor mago de todos los tiempos, creyendo que solo él es capaz de hacer todo, que no necesita ayuda de nadie ¡patrañas!, hace mucho que yo aprendí que se necesita de alguien —solo que esta varita…no me ha revelado las maravillas que se dicen de ella, no encuentro diferencia entre esta varita y la varita que obtuve de Ollivander hace tanto tiempo.
Me hablaba con una voz tan tranquila que empezaba a preocuparme cada vez más, ¿Qué tenía que ver yo con todo esto? Y sobre todo ¿porque estaba tan tranquilo?... me preguntaba.
Voldemort siguió hablando mientras caminaba alrededor de la habitación pero yo decidí no decir nada por ahora, pues sentía el miedo crecer con fuerza dentro mío, tenía que buscar las palabras correctas para poder ganar tiempo, pues eso de seguir ofreciendo la cabeza de Potter ya no creo que funcione.
— ¿sabes porque te he hecho venir de la batalla? — aquella pregunta me saco de mis pensamientos, y me desconcertó… ¿quería que le responda?, fue cuando mi vista se clavó en aquella serpiente, ¿será acaso…? tenía que actuar lo más natural posible, no podía permitirme un fallo.
— no Señor… déjeme volver, déjeme traerle a Potter
— ya pareces Lucius, no necesito que nadie me lo traiga. El vendrá…
¿Vendrá? ¿Pero cómo podía estar seguro de aquello?
— pero podría resultar muerto por accidente…
— mis órdenes han sido claras, capturar a Potter y matar a sus amigos…<>. Pero es de ti de quien deseo hablar Severus, has sido muy valioso…
Su voz seguía tan tranquila, como si no estuviera preocupado pero algo me decía que estaba equivocado… él estaba preocupado por la función de aquella varita, bien, tenía que seguir…
— mi Señor, sabe que solo deseo servirle, déjeme ir por el chico… déjeme ir por Potter
Sabía que seguir insistiendo podría traer consecuencias, pero… ¿Qué podía hacer en estos momentos?
— ¡He dicho que no! —pude notar que sus ojos tenían un brillo rojizo, eso me decía que empezaba a enojarse de mi atrevimiento, lo sabía pues ese mismo brillo lo he visto las veces que castigaba a aquellos que lo desobedecían… aquellos que mataba.
— hay una duda Severus, la hay…
Lo vi jugar con aquella varita en sus blancos dedos, esto ya me estaba enfermando…
— ¿porque las dos varitas que he usado en contra de Potter no me han funcionado?
¿Cómo iba saber aquello?, yo no sabía nada de varitas y el miedo que sentía ya empezaba a notarse…
— Yo…yo no sé mi Señor
— ¿no sabes? — me pregunto, pareciera que estuviera enojado aunque podía disimularlo bien…y pude ver que me veía como si me estudiara—mi varita no pudo matar a Potter, Ollivander me explico (cuando lo torturé) sobre el núcleo de las varitas gemelas…<>…
— Yo…yo no tengo una explicación para eso—le dije, y mi vista se clavó en aquella serpiente que me ponía nervioso.
El Señor Tenebroso me hablo sobre la varita de sauco la cual creí que era una leyendo pero al parecer estaba equivocado, pero lo que me dejo petrificado fue cuando me dijo de quien era aquella varita: Albus Dumbledore, ¡cómo se atrevió a profanar una tumba! Aunque no debería de sorprenderme, él ha hecho cosas peores…como los horrocruxes.
— mi Señor déjeme ir por el chico…
Eso era lo único que podía decir, pero él siguió hablándome sobre aquella varita hasta que a mis oídos llego algo que me intereso… el sabia la respuesta aquello, pero eso me dejaba más intrigado ¿para qué me preguntaba sobre algo que ya sabía?
— quizás ya lo sabes, eres un hombre un hombre inteligente, Severus… lamento lo que va a pasar—eso era una gran mentira aunque haya sido un gran "sirviente" él no se lamentaba por nadie.
— mi Señor…
Siguió hablándome sobre aquella varita…
— …mientras sigas vivo la varita no me obedecerá.
Mi mente se aclaró, ¡maldita sea!...iba a morir, lo sabía, tenía que hacer lo último que Dumbledore me encargo; mi cabeza empezó a trabajar rápidamente extrayendo el recuerdo que poseía…Potter tenía que saber todo, ¡TODO!
— ¡mi Señor! —proteste alzando mi varita… si iba a morir lo iba hacer luchando no como un cobarde, pero eso no era lo primordial para mi pues solo era una distracción… necesitaba tiempo para acomodar el recuerdo que Dumbledore me dejo encargado.
— no hay otro camino Severus…
Sentí que se acercaba la hora, lo podía imaginar alzando su varita y lanzándome aquel rayo verde… ¿acaso está bajando su varita? ¿Será que se ha arrepentido?, lamentablemente no pude pensar mucho en eso pues lo último que sentí fue a esa maldita serpiente clavando sus colmillos en mi cuello y caía al suelo…
No escuche nada… parecía que se había ido, dejándome tirado en el suelo ensangrentado. Sentí que alguien se acercaba, lo vi… vi a Potter acercándose a mí, era ahora, lo tome del polo para que se acercara más a mi…
Vi sus ojos verdes, lo que me trajo recuerdos de ella, la única persona que llegue amar… Lily…mi Lily.
— coge…la… coge…la— le intente decir mientras las hebras de los recuerdos salían de mí, ya iba a morir…
— Mira…a…me…—le dije, mirando por última vez aquellos ojos verdes de los cuales me enamore hace tiempo… Sus ojos eran tan iguales a los de ella… eran el único vestigio de que ella había vivido, mi Lily… mi dulce Lily
Y con aquel ultimo recuerdo Severus Snape dejo de existir.