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¿Cual es tu problema Malfoy? ¡Eres tú Granger! — capítulo 26

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Hermione Granger

Regresé a la torre Gryffindor con una enorme sonrisa en mi rostro. Mi cerebro aun no asimilaba lo ocurrido minutos antes en el baño del segundo piso. Draco me besó. Fue un beso tan tierno, eso me hizo recordar lo mucho que lo amaba y necesitaba. Mi vida sin ese atractivo y codiciado rubio de ojos grises no era la misma.

Atravesé el retrato de la dama gorda con una cara de felicidad, que se borró en cuanto vi a Nate sentado esperándome con una mirada enfurecida y la expresión desilusionada.

-¿Qué pasó? - pregunté con preocupación. Me paré frente a él y tome su mano - ¿acaso el plan no funcionó? ¿Astoria sigue distante? Espera… - lo interrumpí cuando estaba por hablar, reaccionando - ¿Cómo entraste a la torre Gryffindor?

-Tu amigo Harry me permitió pasar, porque dijo que a esta hora no había casi nadie - me explicó, yo solo asentí para que pudiera continuar hablan - Y el plan funcionó, Astoria está loca por mí.

-¡Nate eso es genial! - exclamé intentando abrazarlo, pero él me rechazó. Al parecer había algo mas escondido.

-Seria genial si Greengrass me interesara.

-Espera, me perdí. ¿no estabas enamorado de la arpía? - inquirí. Ya no entendía nada. ¿Qué mosca le picó a Nate? Se suponía que todo ese rollo había sido para que Astoria se fijara en él. ¿y ahora ya no le interesaba en lo mas mínimo?

-Como tú lo dijiste, Estaba - me dijo, recalcando la última palabra. Esto me estaba asustando. El tomó mi mano con ternura y me miró fijamente con sus ojos verdes azulados - Hermione… desde ese beso no pude dejar de pensar en ti. Cuando te besé todo mi mundo, la gente a mi alrededor desaparecieron y solo importabas tú.

-¡por favor no! - grité desesperada, pero luego me arrepentí al ver la expresión triste de mi amigo - Nate yo… yo no te correspondo. Lo siento, yo estoy enamorada de alguien más, alguien cuyo nombre no puedo mencionar - le confesé apenada. Me partía el alma ver la expresión de su cara.

-Lo sé - susurró - Tu amas a ese rubio llamado Malfoy. - en ese momento sentí un balde de agua fría caerme encima.

-¿com… como lo sabes?

-Los vi besándose en el baño del segundo piso - me informó con despreocupación. Eso me molestó un poco. ¿Por qué él tenía que espiarme y vigilarme?

-Nate yo… necesito pensar - murmuré y salí de la torre a toda prisa.

Me dirigí al único lugar tranquilo que conocía: La torre de Astronomía. En ese lugar podría acomodar mis ideas tranquilamente, ya que Nathaniel no lo conocía y no se atrevería a espiarme. Entré silenciosamente, para mi fortuna no había nadie allí. Me senté en el frío suelo y comencé a contemplar el atardecer, eso me ayudaría a despejar mi mente.

¿Qué había ocurrido con mi vida? Un día era Hermione Granger, la chupamedias, la aburrida, la mejor amiga del "niño que vivió", la que era detestada por todos en Hogwarts. Y de un día para el otro, me enamoré de mi peor enemigo, perdí a dos de mis mejores amigos (sin contar a Luna), y tenía a varios chicos atrás mío. Siempre había deseado lo último mencionado, pero ahora que me tocaba vivirlo no era tan bueno. Me sentía entre la espada y la pared. Definitivamente, ser la "sabelotodo" Granger (apodo que me puso mi amado Draco) era mucho mejor que estar atorada en esta situación.

Un ruido proveniente de la puerta me sacó de mis locos pensamientos. Por favor que no sea Nate, por favor, pensé. Me giré con cara de abrumada, pero de inmediato esbocé una enorme sonrisa al ver a Draco parado frente a mí. Me sonrió y se sentómi lado tomándome de la mano.

-¿en qué pensabas? - me preguntó con curiosidad. Yo simplemente disidí mentir, no le agradaría escuchar lo de Nate.

-En nada solo… contemplaba las estrellas - le mentí. Para mi suerte estaba oscureciendo y algunas constelaciones ya se encontraban en el oscuro cielo.

-Son hermosas… pero no más que tú - me alagó. En ese momento sentí mis mejillas ardes, seguramente me había ruborizado. El sonrió ante mi expresión.- Ven… - me dijo tomándome de la mano y llevándome por los pasillos de Hogwarts, hasta que llegamos a la sala de menesteres.

Fin del POV Hermione

Entonces, al entrar, Draco cerró la puerta y tomó a hermione de la cintura. Unos segundos después comenzó a besarla apasionadamente. Ella se dejó llevar y también comenzó a besarlo.

Poco después sus ropas comenzaron a sobrar, y una por una las prendas fueron cayendo en el piso, hasta que ambos quedaron solamente en ropa interior.

El se quedó a sus espaldas, besando su cuello, de nuevo la línea de su columna, hasta llegar a la línea de cóccix… respetó las bragas y volvió a subir usando esa lengua viperina…  ella jadeó con más fuerza, suspirando profundamente por lo que él le hacía sentir.

-Te necesito - Suspiró el rubio a sus oídos y ella sintió que había una gran necesidad en él, temblando ante esas palabras tan masculinas y sensuales.

Ella se volvió de repente y se colgó en su cuello buscando ansiosamente sus labios, el la ofreció y se envolvieron en un beso apasionado, intenso, sus lenguas se entrelazaron al instante, comenzaron a comerse sus labios, los sonidos de los chasquidos, tronidos y succión fue intensificándose…

El la sostuvo fuerte por su cintura pegándola a su cuerpo, ella sintió su excitación, se aparto un poco y entre que chupó y lamió su cuello, saboreó la manzana de Adán, siguió por su pecho dejando el rastro escueto del carmín, besando y mordisqueando la piel de su abdomen.

Finalmente, Draco despojó de su ropa interior y ella hizo lo mismo con los bóxers del chico. Y, unos minutos después, el rubio ya había penetrado en la castaña, que gemía constantemente.

Llegaron al clímax juntos. Y ambos se recostaron a sus costados. Se miraron por unos minutos y luego se sonrieron.

-Te amo tanto hermione - le susurró Draco con ternura. Ella derramó una lagrima, el era tan perfecto.

-Yo mucho mas Draco - contestó ella. El rubio depositó un suave beso en los labios de la castaña y media hora después se quedó dormido.

La castaña lo contempló con una sonrisa. Se veía tan hermoso, tan lindo, tan angelical cuando dormía profundamente. Sin embargo, sus debates mentales no dejaban que ella conciliara el sueño al igual que su rubio.

Pero si de algo estaba segura después de lo ocurrido, fue que Draco era su único y verdadero amor. Ella no sentía nada por Nate, a partir de esta noche solo tenía ojos para Malfoy.

Se levantó sigilosamente de la cama para no despertarlo y luego depositó una nota al costado del chico que decía:

Me fui a arreglar unos asuntos. Te amo con todo mi corazón. Hermione.

Después de esto camino por los pasillos tratando de encontrar a Nate, deseando por un lado ser la antigua sabelotodo que todo el mundo odiaba, con tal de no romper el corazón de su mejor amigo.