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Historia 83375 — capítulo 1
Una ilusión llamada amor
**Disclaimer:**ESTE FIC ESTA BASADO EN LAS HISTORIAS DE HARRY POTTER, LA AUTORA ORIGINAL DE HARRY POTTER LOS LIBROS LA PIEDRA FILOSFAL, LA CAMARA SECRETA (O DE LOS SECRETOS), EL PRICIONERO DE AZKABAN, EL CÀLDIZ DE FUEGO, LA ORDEN DEL PHOENIX Y EL PRINCIPE MESTIZO Y Las reliquias de la muerte LE PERTENECEN A LA AUTORA DE DICHAS SERIES JOANNE KATHLEEN ROWLING Y LAS EDITORIALES BLOOMSBURY BOOKS Y SCHOLASTIC, ARTHUR A. LEVINE BOOKS. LAS PELÍCULAS DE HARRY POTTER LAS SERIES LE PERTENECEN A WARNER BROTHERS
Capitulo 1
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La Mujer suspiro mirando a su hijo correteando por el jardín, el niño pelirrojo reía divertido mientras correteaba como si nada en la vida lo molestara.
La llegada de la carta de Hogwarts había sido un momento de total alegría para su joven hijo.
—Ya tiene once—pensó la castaña mirando con cariño a Hugo Weasley.
La mujer miro hacia un lado, una foto familiar de ella junto a Hugo, y su padre Ronald Weasley y se quedo mirándola, contemplando el atractivo rostro de su esposo, y la hermosa cara de su hijo.
No es que se arrepintiera de estar con ello, lo único que deseaba era que las cosas hubieran sido diferentes. No le gusto, como paso todo.
Quería saber cómo estaba quien faltaba en la foto.
Quería saber donde estaba Harry Potter.
No quería herirlo como lo hizo, ni que la amistad se terminara de esa forma, pero no tuvo opción, Amaba a Ron, aun cuando en ese tiempo estaba casada con Harry.
Hermione Weasley suspiro con tristeza.
—Ya llegue—escucho la chica y giro para ver a su esposo entrar en la casa.
—Hola amor— le susurro el besándola suavemente.
—Hola—susurro ella besándolo.
— ¿Hugo? —pregunto el pelirrojo.
—Afuera junando— indico ella.
El la miro y sintió algo de melancolía al ver la mirada de tristeza que la castaña tenia. Supo entonces en quien estaba pensando, el mismo pensaba en su antiguo mejor amigo de vez en cuando.
— ¿Pensabas en él? —pregunto con voz suave.
La chica no le dijo nada, pero su mirada lo dijo todo.
La tristeza en su rostro le rompió el corazón al pelirrojo. Ya habían pasado once años, aun así nada parecía haber cambiado. Si al menos las cosas hubieran sido diferentes.
Si él no hubiera sido tan cobarde como para huir la primera vez.
Si ella no se hubiera consolado con Harry Potter.
Si Harry no se hubiera enamorado de ella.
Si no se hubieran casado.
Si él no hubiera vuelto.
Pero nada podía cambiarse, el hombre no paraba de tener pesadillas, viendo a su antiguo mejor amigo en una silla cubierta con su propia sangre.
Ese recuerdo lo seguía atormentando día y noche, nunca hubiera esperado el intento de suicidio que el antiguo niño que vivió había intentado la noche después de enterarse de la traición de su esposa.
Lo recordaba como si fuera ayer, Hermione había ido a ver si pudiera arreglar al menos la amistado con el pelinegro, escucho su grito y entro corriendo a la casa, el Shock de verlo ahí sentado en una silla con su muñeca cortada,lo afecto a tal nivel que no podía aun olvidar el terrible espectáculo.
Cuando fue estabilizado en el hospital, toda la familia estaba junto a él. Hermione llorando como si fuera el fin del mundo, el destruido también, aunque se controlaba más que la mujer.
Y entonces Harry despertó, Hermione y el no sabían qué hacer, como sobrellevar lo que había pasado entre los tres, por un lado se sentían responsables por lo que paso, como si fueran ellos los que le cortaron las venas a su amigo. Por otro lado simplemente siguieron lo que sus corazones decían, aun traicionando a Harry, aun matándolo.
Ron no quería entrar en el cuarto del hospital, tenía miedo. Miedo de cómo reaccionaría Harry Potter al verlo. Hermione si entro, pero solo estuvo unos minutos para salir de ahí con su rostro cubierto por lagrimas y una mirada muerta en su cara.
Harry no había sido el mismo, jamás se recupero. Semanas después de su intento de suicidio, renuncio al ministerio, renuncio a sus amigos y se quedo en su casa sin salir. El y Hermione Vivian juntos, Harry le firmo el divorcio pero no entrego los papeles personalmente, sino por medio de un abogado.
Eso también daño verdaderamente a su castaña, la negación de verlos. Ella tenía esperanza de que Harry vuelva a ser el de antes, y trato por todos los medios de darle algún apoyo, pero él no respondía las cartas que mandaba, había desconectado la red Flu de su casa, impidiendo la comunicación con el exterior, y también había puesto suficientes barreras en la casa para impedir que cualquiera pudiera entrar.
Una vez que Hermione descubrió que estaba embarazada, trato de darle las noticias a Harry y por primera vez pudo entrar a su antigua casa. Pero eso fue lo peor que pudo pasarle, descubrió a Harry haciendo sus maletas para irse, y Harry no teniendo nada que perder le dijo exactamente lo que pensaba de ella.
El había encontrado a Hermione tirada en el suelo de su casa, llorando a mares, balbuceaba incoherencias, y Ron tardo toda una noche en poder calmarla, y cuando se entero lo que paso, trato de hablar con Harry. Pero llego tarde, Harry Potter se había de su casa y estaba seguro que de Inglaterra también.
Ahora once años después, solo le quedaban los recuerdos y el dolor a la familia Weasley.
¿Que habría pasado con?
¿Seria feliz acaso?
Esperaban que sí. Quizás estaba casado, pensaron con algo de esperanza. Quizás volvería algún día y serian amigos.
Eran pensamientos incrédulos, que sabían que no eran posibles. Pero ellos aun deseaban que a pesar de que sea imposible, puedan ver feliz a quien siguiendo a sus corazones, tanto dañaron.
— ¿Crees que haya encontrado la felicidad? —pregunto ella.
—Me gustaría pensar que si—susurro él.
—Aun no me perdono—susurro ella.
—Ni yo—indico él.
—Estuvo mal, debió ser de otra forma—susurro ella con un par de lágrimas saliendo de sus ojos.
—Si, pero no podemos cambiar lo que paso, querida—susurro el.
Ella asintio aun dolida.
—Mama— escucho la chica viendo a Hugo entrar.
Hermione rápidamente se limpio las lágrimas y le sonrió a su hijo.
—Acá estoy, mi amor—dijo ella con una sonrisa.
El chico la abrazo con fuerza.
—Vamos a comprar los útiles— dijo con entusiasmo.
—Mañana iremos amor, lo prometo—susurro ella.
El chico asintio y fue a abrazar a Ron.
—Harry por favor. Vuelve, quiero verte—pensó la chica.
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La casa era tan vieja como siempre.
El hombre suspiro al verla, habían pasado once años, y ahora estaba de vuelta.
No había mucha opción en esto. Después de todo no podía negarle a su hija, ir a Hogwarts. Aunque hubiera sido mejor que ella valla a otra escuela mágica, lejos de Inglaterra.
Pero Lily podía ser demasiado cabeza dura, y quería ir a la misma escuela que su papa.
El cariño que le tenía a Lily era genuino, después de todo ella era su hijo, y aunque él no sentía amor por nadie, si sentía cariño por ella.
Aunque Lily lo llamaba amor, pero el sabia que el amor no existía realmente, era una ilusión. Una ilusión que solo traía dolor, aunque no necesitaba explicárselo a su hija. Ella tarde o temprano lo entendería.
El ya lo había hecho, luego de un infierno de sufrimiento y traición de quienes supuestamente lo amaban. Pero ya no era el mismo, el era mejor, sin amor que lo dañe, sin ilusiones que lo confundan, aunque el cariño por su hija era genuino, no era amor.
El amor no existe.
Eran los pensamientos del chico.
—Papa—escucho y miro a la pequeña rubia mirarlo con atención.
—Estamos en casa, Lily—susurro el hombre.
La niña de casi once le sonrió al escucharlo y le abrazo con cariño.
Harry le acaricio la cabeza con poco entusiasmo. No era de los que se especializaba por las muestras de cariño, pero tampoco negaría a su hija.
El la miro mientras ella recorría la casa, de arriba abajo.
—Bien ya llegue a Inglaterra, espero al menos no tener que cruzarme con ellos— pensó con algo de odio en sus ojos.
El hombre se dirigió hacia la cocina.
—Keacher— susurro el chico.
Con un Plop.
Un elfo apareció.
—Amo—susurro la criatura.
—Mi hija está arriba revisando la casa, has algo de comer, nos quedaremos un tiempo—ordeno el hombre.
El elfo asintio sin decir nada más.
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—Hola Hermione—dijo el chico.
—Neville—susurro ella.
Había llegado a la casa un poco temprano, ellos tuvieron suerte ya que estaban a punto de salir hacia el callejón del Diagon.
—Que sorpresa—susurro la chica.
Hace tiempo que no se veían, Neville aun los culpaba por lo que paso con Harry, y el chico apenas se comunicaba con ellos, a no ser que sea por trabajo.
—Solo pasaba para avisarte algo—índico el chico mirándola con indiferencia.
Hermione se sintió un poco molesta ante la voz profesional del chico, pero se mantuvo serena.
— ¿Qué querías entonces? —pregunto ella.
—Lee—indico dándole un papel.
Hermione reconoció la lista de alumnos quienes entrarían este año en Hogwarts.
Releyó la lista hasta que se quedo pasmada ante un nombre.
—Lily Potter— susurro la chica.
Neville asintio.
— ¿Crees que sea su hija? —pregunto ella.
—No sé, pero creí mejor informarte—indico el chico.
Hermione levanto la vista para ver al chico.
— ¿Por qué? —pregunto ella.
Neville la miro incomodo.
—Para que no te acerques a él—susurro el chico.
Los ojos de Hermione se agrandaron como platos.
—No te hagas la inocente, ya a pasado por mucho, se fue de Inglaterra, no vayas a acercarte a él, Hermione—susurro Neville con algo de furia en sus ojos.
La chica lo miro con algo de pena y enfado.
—Si me acerco o no, no es tu asunto—indico ella enojada.
—Es mi amigo y lo perdí por tu culpa— susurro con furia apenas contenida el profesor.
Hermione hizo una mueca de dolor ante lo dicho por el chico.
—También era mi amigo—susurro ella.
—Ja, tu amigo, creí que era tu esposo, bueno al menos hasta que abriste las piernas ante el primero que se te cruzo—dijo un acalorado Neville.
PLAF
La bofetada le dio directo en la cara, pero el chico ni se molesto en detenerla.
—Solo vengo a advertirte, Hermione. Y no solo soy yo, La mayoría del D.E. están de acuerdo, Ron y tu se deben mantener alejado de los Potters, o sino intervendremos nosotros—indico el chico.
—Ustedes no pueden decidir por nosotros, o por Harry—indico ella tan furiosa como él.
—Pero si podemos hacer otras cosas, como por ejemplo, Susan puede dejar de apoyar P.E.D.D.O, y no tendrás ningún apoyo en el ministerio, O por ejemplo nosotros los profesores podríamos ser mucho más exigentes con Hugo en Hogwarts, o prohibir que algo de la tienda de los Weasley entre en el castillo, no creo que sea bueno para el negocio—Las amenazas eran claras para la chica, quien miro al chico con odio.
—Tu…Tu—susurro la chica con furia.
—Estas advertida Hermione, y mejor para ti que le digas lo mismo a tu esposo—indico Neville y la miro con desprecio antes de irse de ahí.
Hermione lo miro irse y sin decir más lloro desconsoladamente.
—No puedo creerlo, Neville me a amenazado—pensaba furiosa entre lagrimas.
—Harry tiene una hija—susurro ella.
Su corazón había latido al ver el nombre de Potter en la lista, pero no podía negar que sintió un hueco en su estomago cuando vio el nombre.
—Estará casado—pensaba y la molestia en su estomago parecía agrandarse.
La chica sintió esto pudo notar celos en su mente, pensando en Harry con otra mujer.
Rápidamente negó con la cabeza, sintiéndose avergonzada de sí misma.
Hermione suspiro y escucho a Ron y Hugo llamarla. Debía hablar con su esposo antes de irse a comprar los útiles de Hugo.
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El hombre caminaba junto a su hija. Libros estaban, varita estaba, útiles estaban, y compraron también un búho.
—Potter—escucho y giro para ver a un rubio mirarle con sorpresa.
—Malfoy—saludo el hombre.
Draco Malfoy observo los cambios en su rival. El hombre de ojos verdes, no era para nada el chico con el cual estuvo en Hogwarts.
No había nada de aquel flacucho que lo enfrento en cada ocasión cuando eran niños, sus músculos ahora a la par con cualquier Auror experimentado, sus ojos los cuales fueron una vez cálidos ahora eran tan fríos como un iceberg y emitían un poder natural que le intimidaba.
Al lado del hombre que fue su rival de niños, había una niña de la edad de su hijo, de cabello rubio y ojos verde claros. El propio corazón frio del rubio se sintió cálido ante la mirada de los ojos verdes de la niña.
Harry también miro los cambios del rubio, antes tenía ojos arrogantes sintiéndose el dueño de todo lo que pisaba, pero ahora se veía más tranquilo, feliz de la vida.
Miro a su lado y pudo ver a la mujer de Draco Malfoy, una mujer realmente hermosa unos años más joven que ellos, de con cabello y ojos oscuros, además había un niño de la edad de Lily que era un clon de su padre.
— ¿Recuerdas a Astoria?—pregunto Draco presentando a su esposa.
—Su cara me suena, unos años menor que nosotros, cierto—indico Potter tranquilo.
Astoria asintio y saludo—Tres años menos, mi hermana Daphne estaba con ustedes—indico la chica, Harry asintio recordando a Daphne, una Slytherin callada que no se metía con nadie.
—Mi hijo Scorpion—susurro él y Harry observo al clon de Malfoy.
—Encantado, mi hija Lily—indico Potter.
Draco le sonrió mientras la niña pestañaba con curiosidad al ver al atractivo Draco Malfoy.
—Había oído que te fuiste de Inglaterra—susurro Malfoy.
Harry asintio.
—Si recorrí el mundo, aunque me quede en América los últimos tres años—indico el chico.
Malfoy asintio pero cuando iba decir algo mas escucho a alguien gritar su nombre.
—Mi hermana y su esposo— aclaro Astoria.
Harry asintio.
—Deberían ir, los esperan—indico el chico.
Malfoy asintio.
—Encantado de verte—saludo Malfoy mientras Harry asentía.
Lily vio a los Malfoy salir de ahí. Y miro a su padre curiosa.
—Un compañero de la escuela, Lily— explico él.
La niña asintio.
Sin embargo no pudieron hablar mucho ya que un grito se escucho.
Harry alzo los ojos y vio a un Dementor acercarse a la multitud. Lily se escondió atrás de su padre.
EL hombre vio como el Dementor agarro a un hombre y le dio el beso.
—Que demonios—pensó el chico.
La gente corría por todos lados, tratando de huir y el chico vio como el Dementor se acercaba a ellos.
—Papa—dijo Lily con miedo.
El dementor se acerco sin problemas a los Potters, Harry simplemente le apunto con un dedo y luego sin decir más trono sus dedos.
Todos en el callejón vieron con sorpresa como el dementor exploto en el lugar donde estaba, una sustancia negra viscosa como una sombra salía del cuerpo del Dementor como si se tratara de sangre. EL cuerpo de la criatura desapareció y todos se quedaron en silencio.
Supuestamente no se podía matar a los Dementores y solo ahuyentarlos con Patronus, pero ahora todo el callejón era testigo de la muerte de uno de ellos.
Aurores aparecieron de la nada, y comenzaron a cuestionar a los testigos. Harry había aprovechado la conmoción para irse con Lily, no quería ser interrogado, prefería irse a casa.
Sin embargo no pudo hacer mucho mas ya que en la esquina donde planeaba aparecerse con su hija había aparecido alguien y lo había chocado.
—Lo siento—dijo la mujer y Harry fijo su vista para disculparse también, hasta que reconoció a la castaña con la que choco.
El silencio lo invadió, miles de recuerdos pasaron por su mente y el odio apareció nuevamente en sus ojos, luego de muchos años de ocultarlo. La mujer alzo la vista y lo miro en Shock.
—Harry—susurro Hermione Weasley.
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Fin del primer capitulo