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Historia 83375 — capítulo 3
Una ilusión llamada amor
**Disclaimer:**ESTE FIC ESTA BASADO EN LAS HISTORIAS DE HARRY POTTER, LA AUTORA ORIGINAL DE HARRY POTTER LOS LIBROS LA PIEDRA FILOSFAL, LA CAMARA SECRETA (O DE LOS SECRETOS), EL PRICIONERO DE AZKABAN, EL CÀLDIZ DE FUEGO, LA ORDEN DEL PHOENIX Y EL PRINCIPE MESTIZO Y Las reliquias de la muerte LE PERTENECEN A LA AUTORA DE DICHAS SERIES JOANNE KATHLEEN ROWLING Y LAS EDITORIALES BLOOMSBURY BOOKS Y SCHOLASTIC, ARTHUR A. LEVINE BOOKS. LAS PELÍCULAS DE HARRY POTTER LAS SERIES LE PERTENECEN A WARNER BROTHERS
Capitulo 3
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La chica miro el cuarto detenidamente, había dos hombres discutiendo fuertemente. Uno con el cabello rojo el otro con cabello negro. Uno de ojos celestes otros de ojos verdes.
La chica castaña se acercaba con cautela. Miraba detenida a los hombres más hermosos que jamás había visto, cada uno tenía algo en el que llamaba la atención a la chica.
El pelirrojo, con ojos tan apasionados y tan llenos de amor en su interior.
El pelinegro con ojos llenos de cariño que la hacían estremecerse con una simple mirada.
¿Pero que estarán discutiendo?
Eran los pensamientos de Hermione mientras miraba a los hombres más importantes de su vida en plena discusión.
De la nada ambos giraron para verla.
— Ya era hora, que llegaras— dijo Ron agresivo como siempre.
Hermione parpadeo confundida.
— Bien ya está aquí, terminemos con esto— indico Harry.
Ron asintió con lo que el chico dijo.
— Terminar que— pensó la chica.
— Bien elige— indico Ronald.
— ¿Elegir?— pregunto Hermione.
— Elige de una vez Hermione, quien vive y quien muere— aclaro Harry.
— ¡QUE! — grito ella desesperada.
— No podemos vivir sin ti, Hermione. Debes elegir quien de los dos tiene que morir— informo Ron.
— Yo no puedo hacer eso— indico ella desesperada.
Ambos jóvenes suspiraron cansados al escucharla.
— Déjame ayudarte— susurro Harry.
Hermione lo miro y vio el cambio. Sus ojos no manifestaban ningún amor ahora. Solo odio, un odio intenso, uno odio que ella conocía bien, lo había visto hace unas semanas en el callejón del Diagon. Hermione lo miro con lagrimas en sus ojos.
— Harry Por favor— balbuceo ella.
— Mátame Hermione— dijo él con una voz fría horripilante.
— Eso no es justo, yo también cambiare, entonces— escucharon.
Hermione giro hacia Ron, pero ya no era su lindo esposo sus ojos también cambiaron, no estaba más la pación o el amor , solo había una sombra de miedo, furia y celos.
Supo entonces que ese era el Ron que la dejo la primera vez.
— Mátame a mi Hermione— susurro Ronald.
Ella dio un paso atrás.
— Basta— susurro ella.
— Elige— dijeron ellos.
— Basta— susurro ella.
— Uno vive y uno muere. Decide quién— escucho a ellos decírselo.
Miro a su mano la cual se movía por sí sola, su varita estaba en ella.
— No por favor— susurro ella pero su mano la ignoro y apunto hacia los jóvenes.
— No lo diré, no lo diré— pensaba con desesperación Hermione. Pero no pudo evitarlo, lo dijo.
— Avada Keadabra—
Y la luz verde dirigiéndose a los jóvenes fue lo último que vio.
— ¡NOOOOOO! — se levanto sobresaltada.
Ron se levanto por el grito y giro hacia su mujer.
— ¿Hermione, que paso cariño? — pregunto el pelirrojo.
Hermione respiraba con dificultad.
— Nada, solo una pesadilla— susurro ella.
Ron le beso la cabeza y la acostó nuevamente.
— Solo una pesadilla— pensó la chica.
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Harry Potter se encontraba escuchando tranquilamente las noticias de James Swan. El chico no parecía muy interesado en los comentarios del otro hombre, pero aun así escuchaba con paciencia.
— Entonces estas desacuerdo— aclaro Harry.
James asintió con la cabeza.
— Considero que es una bueno proposición, no creo que debamos pedir más, al menos por ahora— indico el hombre.
Harry miro atentamente a James, el hombre de unos cuarenta y cinco años de ojos celestes y cabello rubio se dejo observar sin decir nada, mientras Harry pensaba en lo dicho por el hombre.
— ¿Todos están desacuerdo contigo?— pregunto Harry.
— El setenta por ciento de la junta lo está, con tu aceptación, no dudo que el otro treinta acepte también— dijo con profesionalismo el hombre.
Harry serró los ojos unos momentos.
— Aun quiero permanecer en el anonimato— informo el chico.
James asintió.
— Me lo imaginaba, aun asícreo que sería mejor mostrarte ante el público. Pero respeto tu decisión— indico James.
Harry cabeceo.
— Muy bien aceptare la posición del ministerio de magia— indico Harry.
— Una cosa más— aclaro James.
Harry levanto la cabeza para verlo a los ojos.
— Aun cuando desees el anonimato, esto cambiara más adelante. Tarde o temprano, ya sea el ministerio o la prensa. Tu nombre se revelara— informo James.
Harry suspiro cansado.
— Lo sé, cuanto más tarde mejor— indico el chico.
James asintió.
— Preparare la junta, para la próxima semana— indico James.
— ¿Cómo va el edificio?— pregunto el chico.
James sonrió.
— Ya está terminado, solo queda mandar a los empleados y listo— aclaro James.
Harry alzo una ceja.
— ¿Tan rápido?—pregunto Harry.
James asintió.
— El ministerio a sido muy amable con nosotros— indico James.
Harry asintió. Y James Swan se retiro.
— Papá— escucho el chico.
En la puerta la rubia niña lo miraba con atención.
— ¿Que pasa Lily?— pregunto el chico.
La niña sonrió con felicidad y le mostro su nueva varita, sin decir nada la niña apunto a un libro. Pero ninguna magia salió de la varita sino que salió un ruido agudo.
— Una varita falsa— pensó el chico.
La niña reía a carcajadas.
— Es tan divertido— dijo ella.
Harry la miro con aprecio, aun en su rostro frio la niña podía distinguir fácilmente el cariño con el cualle miraba.
— ¿Quien te la dio?— pregunto él.
— Me la regalo el señor Swan— dijo con verdadero placer la niña de ojos verdes.
— ¿Ya veo, le agradeciste?— pregunto el chico.
La niña asintió.
— Si papá— indico ella.
Harry vio como su hija correteaba por toda la casa, era la imagen de la inocencia y libertad. Por un momento creyó volver en el tiempo, y recordar cuando él conoció Hogwarts. El chico negó con la cabeza,a pesar de los buenos momentos, el chico no quería recordar el pasado.
Sin decir más una carta llego y el la leyó. Su mirada se torno un poco fría al leerla.
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Cho trataba con toda sus fuerzas de no jadear pero en su situación era realmente imposible. Desnuda como estaba en cuatro patas sobre la cama con su esposo detrás de ella.
La chica jadeaba con placer. Neville era un hombre apasionado pero la verdad hoy parecía no solo excitado también bastante enojado.
A chica se mordió los labios mientras una oleada de placer recorría todo su cuerpo ante los enviones fuertes que su esposo le daba alentrar en ella una, otra y otra vez.
Cho no dudaba que Neville Longbotton se había enterado del encuentro entre Hermione Weasley y HarryPotter. La chica esta ya acostumbrada a la pación de su esposo en las áreas maritales, pero hoy Neville estaba realmente frustrado y se estaba claramente desquitando con ella.
Cho se recostó boca abajo ni bien su esposo termino, Neville la siguió a su lado respirando con dificultad ante el cansancio.
Cho giro para abrazarlo mientras depositaba suaves besos en el cuello del muchacho.
— Lo siento, fui muy duro— susurro él.
Ella le sonrió, realmente no le molestaba algo de sexo más duro que el normal, debes en cuando.
— Ningún problema, amor— indico ella.
Aun así su cuerpo estaba algo dolido por los apasionados momentos. Neville es el tipo de hombre que prefiere estar abajo mientras hacen el amor, le gusta verla a la cara mientras lo hacen, como también le gusta que ella se esfuerce un poco en las practicas maritales. Estando en cuatro patas, era más para liberar la tensión en su cuerpo que para hacer el amor.
Cho sabía muy bien eso, pero no se quejo ni una vez. Era una buena esposa y realmente no le molestaba tener que complacer a su marido de la forma en que él quiera. Lo amaba después de todo.
— ¿Te enteraste, cierto?— pregunto ella.
Neville asintió mientras la rodeaba con sus brazos, Cho se acomodo en su pecho.
— Si, se lo advertí. Pero no me hizo caso. Merlín estoy tan furioso— aclaro él.
Cho asintió.
— Quizás fue una simple casualidad— indico ella.
Neville asintió.
— Por eso no fui a buscarla inmediatamente después de enterarme— indico el chico.
— Dean si fue— indico ella.
Neville la miro sorprendido.
— ¿Qué? — pregunto el chico.
Cho asintió.
— Fue a hablar con él, al parecer fue una conversación bastante dura— aclaro ella.
Neville no dijo nada.
— Así que Dean, ahora que lo dices a estado pasando malos momentos últimamente— dijo Neville.
Cho asintió.
— Al parecer Sisan y él se han peleado devuelta— indico ella.
Neville no dijo nada. Las peleas de Susan Bones y Dean Thomas eran tan normales como la lluvia para el E.D.
Cho cerró sus ojos para dormir y Neville vio como lo hizo en unos momentos. Estaba cansada.
El chico suspiro al verla y la tapo con la frazada. Había mandado una carta a Harry hace unas horas y esperaba poder verlo en la mañana.
— Tenemos mucho de qué hablar— pensó el chico cerrando sus ojos.
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Remus Lupin miraba con fijeza afuera de la ventana, mientras la melancolía se apoderaba de él. El que Harry haya vuelto a Inglaterra lo lleno tanto de dicha como de miedo.
Ver al hijo de sus más queridos amigos era una verdadera felicidad para él. Pero también había miedo, sabía muy bien el motivo por el cual Harry se fue. El no pudo protegerlo.
Amor no correspondido. Eso es algo tan doloroso. Y Harry para colmo no tuvo un padre que lo guie en los senderos del amor, que le haga comprender como a veces puede ser bueno y a veces malo, nunca tuvo a un padre que le muestre como salir adelante luego de una terrible decepción.
Solo lo tenía a Sirius quien murió muy pronto como para enseñarle a vivir. Y finalmente estaba él, el cual tenía asuntos como la orden, luego su esposa y finalmente su hijo. Asuntos importantes sin ninguna duda, pero eran la excusa que el Licántropo se dijo para no enseñarle a Harry lo necesario para vivir.
Y ahora como le pesaba.
Cuando se entero de la traición de Hermione, no se lo creyó al principio. Que Hermione Granger traicione a su esposo Harry Potter, era algo que jamás creería. Pero finalmente fue verdad.
Remus los había confrontado a ella y Ron una vez Harry saliera del hospital, luego de su intento de suicidio, quedo muy claro para el hombre-lobo que los rumores que circulaban en su familia eran ciertos. La furia que sintió fue como si se convirtiera en lobo sin la necesidad de la Luna.
Sin embargo nunca pudo consolar a Harry, demasiado ocupado con su hijo o con miedo a no saber que decirle. ¿ Que podría decirle?
Lo siento Harry, tu esposa te traiciono, pero todo estará bien.
Le diría algo así, algo tan falso.
No.
No podía.
No podía decirle nada, porque la verdad no sabía lo que se sentía.
La verdad no quería saberlo.
Luego de eso se entero de la renuncia de Harry a su posición en el ministerio de magia, y cuanto tuvo valor para hablar con él, ya se había ido. Y ahora diez años después vuelve.
La idea de ir a la antigua casa de Sirius en Grimmauld Place, 12. Pero luego se intimido, y si Harry no quería recibirlo. ¿Quizás sea mejor esperar un tiempo?
— Remus vamos a comer— escucho a su esposa.
Lupin asintió con la cabeza.
— Si, querida. Vamos— indico el hombre lobo.
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Astoria Malfoy suspiro con cansancio luego de escuchar nuevamente a su hijo pedirle a su padre la nueva escoba que salió en el mercado.
La mujer de ojos castaños y cabello negro no podía negar que adoraba al pequeño Scopion, pero el niño estaba demasiado consentido.
Tanto Draco, como Lucius, Narcissa y sus propia hermana y padres parecían darle cuanto regalo pudieran. Bueno ella también pero en menor grado, no quería que su hijo sea tan arrogante como su esposo lo fue en Hogwarts.
Su hermana Daphne la miraba con diversión ante el gesto cansado que Astoria tenia.
— ¿Qué? —pregunto molesta Astoria.
— Pareces cansada Tory— dijo Daphne con diversión.
Astoria lanzo un resoplido. Y Daphne lanzo una carcajada.
— Vamos pregunta de una vez— indico Astoria sabiendo que su hermana deseaba información. Daphne sonrió abiertamente cuando la escucho.
Narcissa y Verónica, la Madre de Draco y la madre de las chicas Greengrass las miraron con interés.
— Muy bien comenzare. ¿Que tan atractivo esta? —pregunto una Daphne feliz.
Draco y Theoroden, el esposo de Daphne habían dejado de jugar con Scorpion al escucharlas.
— Mas que en la escuela— informo Astoria con frialdad.
La sonrisa de Daphne se ensancho.
— Dime mas— susurro Daphne.
Astoria suspiro.
— Bueno tiene una hija, de la edad de Scorpion— indico ella.
Daphne asintió.
— Tiene un carácter bastante frio ahora— aclaro Astoria.
Daphne la miro con sorpresa.
— ¿De quien están hablando? —pregunto Nott acercándose con Draco.
— Harry Potter— indico Daphne.
El resto de la casa se quedo en silencio.
— ¿Volvió? — pregunto Lucius con interés.
Draco asintió.
— Nos lo cruzamos en el Callejón Diagon— indico el chico.
Los demás se quedaron en silencio.
— ¿Y porque están hablando de cuan atractivo es? — pregunto un irónico Draco.
Narcissa y Verónica lo miraron con diversión.
— Bueno resulta que tu querida esposa, estuvo interesada en por cinco años, Draco— dijo Daphne con malicia.
—¡QUE! —Grito exaltado Draco.
— No te hagas la tonta Daphne, sino mal recuerdo tu estuviste interesada en el por siete años— indico Astoria sin piedad.
—¡QUE! —esta vez fue Theoroden.
Daphne no parecía incomoda ni molesta, más bien divertida ante la situación.
— ¿Y bien confiesa? — dijo Daphne.
— ¿Qué? — pregunto Astoria.
— Si no estuviese casada, no te le abrías tirado encima, con hija y todo— dijo la mayor.
Astoria sonrió con malicia.
— Definitivamente— termino la menor.
Daphne, Narcissa y Verónica largaron una carcajada mientras que Draco lanzaba un gruñido.
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Hermione suspiro luego de juntar sus cosas en la oficina. Había sido un día atareado pero por fin James Swan le había informado que la junta ejecutiva de NQV se llevaría acabo en una semana. James Swan había admitido estar a favor del ministerio de magia en la junta y también le confirmo que pudo convencer al dueño de la compañía de lo mismo.
Sería realmente una fortuna tener el apoyo del NQV, la compañía de protecciones mágicas podría ser lo que el ministerio necesitaba. Si tan solo los tratos que harían con la compañía se vuelven favorables para ellos, podrían obtener protecciones extra además de una buena propaganda para el ministerio por un muy bajo costo.
Es verdad que el ministerio a tenido que romper un par de leyes, pero bueno todo era para un bien mayor. Muchas personas aun tenían miedo de salir a la calle por temor a que un nuevo Lord oscuro aparezca y con las protecciones mágicas que vendía la compañía, protecciones que ella misma vio y parecían actos milagrosos, sería posible que el ministerio deje de invertir tanto dinero en el departamento de Aurores y podría invertir en otros departamentos que están mas necesitados, como el de ley mágica.
Hermione suspiro si tan solo James Swan le hubiera presentado al dueño de la compañía, o al menos decirle su nombre, ella podría hablar con él. Pero James se mostro evasivo indicando que el preferiría el anonimato por ahora. No que lo culpe después de todo, entregar protecciones mágicas podía ser blanco de ataques.
Pero aun así, Hermione ansiaba conocer al hombre, debe ser un hombre increíble para haber creado protecciones que podrían mostrarse como obras de arte, en cuestiones mágicas.
Bueno no se podía tener todo en la vida, ahora la chica solo quería terminar con su trabajo, y demostrarle a la junta de ejecutivos de NQV lo que el ministerio de magia podía ofrecerles.
Remus había sido muy amable con ella luego de todo este tiempo, ofreciéndole un trabajo tan importante sin tomar en cuenta lo que paso entre ellos, pero bueno Remus Lupin siempre se caracterizo por tener el corazón en el lugar correcto después de todo.
— Bien creo podremos ofrecerles, una baja muy importante en los impuestos necesarios de la compañía, y además podríamos ofrecerle propagandas importantes en los medios de comunicación del ministerio— pensaba la chica.
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El sub director de la escuela de magia y Hechicería Severus Snape, miraba por la ventana a la media luna que había en el cielo.
— ¿Pasa algo, Severus? — Escucho el hombre a la directora Mcgonagall.
— Nada Minerva—indico el profesor de pociones.
La mujer suspiro. El profesor de pociones se mostraba siempre frio, pero estos días una mirada de melancolía, cruzaba por su rostro.
Una mirada que gano, luego de leer el nombre de Lily Potter en la lista de nuevos alumnos. Minerva se preguntaba cual era la verdadera razón de esa melancolía.
Recuerdos de Lily Potter, la madre de Harry Potter.
O Recuerdos de el niño que vivió.
Lily Potter a quien Severus amo por tanto tiempo, aquella chica inocente que salvo el alma de Severus con su amistad y cariño.
Harry Potter aquel chico que Severus odio tanto, pero a la vez protegió en sus años en la escuela y también el hombre responsable que Severus saliera con vida de la guerra contra Voldemort.
— ¿En cuál de los dos piensas Severus? — pensó la mujer.
— Minerva, Severus— escucharon los dos y giraron para ver a una mujer de la edad de Severus con ojos castaños suaves y cabello oscuro.
— Hola Sinistra— saludo Minerva mientras que Severus levantaba una mano como saludo.
Sinistra Snape le sonrió a la directora y a su esposo, y luego les mostro unapequeña caja en sus manos del tamaño de una caja de cerillas.
— ¿Y eso?— pregunto la directora.
— Un regalo de mi padrino James Swan— indico ella.
Severus alzo una ceja.
Sinistra deposito la caja en el suelo y la golpeo con su varita. La pequeña caja se abrió y un aire caliente salió de ella rodeándolos.
Minerva y Severus miraron con maravilla.
— Protecciones anti-Muggle, anti-artes oscuras, seguidor de enemigos, protecciones contra maldiciones de tercer y segundo grado— susurro Snape reconociendo la magia de protección que lo rodeaba.
— Que maravilla— susurro Minerva.
Sinistra sonrió con satisfacción.
— Una de las joyas de NQV, mi padrino me dijo que no saldrá a la venta hasta el mes que viene— indico ella.
Los otros dos la miraron con sorpresa.
— Quien quiera que la haya inventado, es un verdadero genio— indico Snape.
Minerva lo miro mientras Severus examinaba la capa de aire que los rodeaba.
— Al menos a olvidado el asunto de Potter por ahora— pensó la mujer, luego miro a Sinistra que la estaba mirando con una mirada inteligente.
— Lo hiciste apropósito Sinistra, por supuesto que sí, notaste el humor de tu esposo y entonces le mostraste la caja, apuesto que sabes más de lo que aparentas— pensaba la directora con una sonrisa.
— ¿Pasa algo Minerva? — pregunto la mujer con inocencia.
Minerva sonrió.
— No querida, no pasa nada— susurro ella— Manipuladora— pensó divertida la directora.
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Fin del capitulo