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Historia 83375 — capítulo 5
Una ilusión llamada amor
**Disclaimer:**ESTE FIC ESTA BASADO EN LAS HISTORIAS DE HARRY POTTER, LA AUTORA ORIGINAL DE HARRY POTTER LOS LIBROS LA PIEDRA FILOSFAL, LA CAMARA SECRETA (O DE LOS SECRETOS), EL PRICIONERO DE AZKABAN, EL CÀLDIZ DE FUEGO, LA ORDEN DEL PHOENIX Y EL PRINCIPE MESTIZO Y Las reliquias de la muerte LE PERTENECEN A LA AUTORA DE DICHAS SERIES JOANNE KATHLEEN ROWLING Y LAS EDITORIALES BLOOMSBURY BOOKS Y SCHOLASTIC, ARTHUR A. LEVINE BOOKS. LAS PELÍCULAS DE HARRY POTTER LAS SERIES LE PERTENECEN A WARNER BROTHERS
Capitulo 4
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Hermione suspiro luego de mirar por la ventana del vestíbulo, llego hace unos minutos para tener una entrevista con Mario Martines, quien era el encargado de la exportación de productos en NQV.
La chica sabia que lo mejor que podía hacer ahora es causar una buena impresión, después de todo a pesar del trato que NQV tenía con el ministerio, eso no indicaba que estaría contratada de inmediato, debía demostrar que estaba a la altura de cualquiera en la compañía.
— Señora Weasley— escucho la chica y vio a una mujer de unos treinta años con una gran figura mirarla.
— Si— dijo Hermione.
— El señor Martines la atenderá— indico la mujer que Hermione supo que era la secretaria de Martines.
Hermione asintió y la mujer la escroto hasta una oficina donde un hombre de cuarenta años calvo de ojos marrones la esperaba.
— Buenos días, señora Weasley— saludo el hombre.
— Buenos días— dijo ella.
— Tome asiento, por favor— indico el hombre.
Hermione se sentó mientras el hombre ojeaba un papel con tranquilidad.
— ¿Gusta un café?— pregunto el hombre.
— No gracias— indico la chica.
— Su Currículum Vitae es de lo más impresionante— indico el hombre.
La chica sonrió ante eso.
— Sin embargo hay algo que no entiendo— indico el hombre.
Hermione alzo una ceja.
— Porque en exportación, alguien como usted podría fácilmente llegar a otros lugares— indico el hombre.
Hermione entonces supo que no era ningún idiota.
— Me interesa conocer todos los productos, le exportación es una buena manera— indico ella.
— Con un Currículum Vitae como este no tardaría en ser secretaria del director de producción, o incluso alguien cerca del presidente— dijo el hombre.
Hermione suspiro.
— Le agradezco sus palabras, pero en verdad estoy desusa de estar en la parte de exportación— indico Hermione.
El hombre la miro atentamente. Cualquiera mujer al verse mirada de esa forma, hubiera pensado que el hombre no era más que un pervertido.
Sin embargo Hermione no, sabía que la estaba estudiando.
Cuando entro y vio a la hermosa secretaria que el hombre tenía, había pensado que era un burócrata que simplemente deseaba hacer dinero y divertirse con su hermosa secretaria. Pero sabía que no era así. Mario Martines resulto ser un hombre de gran inteligencia y una actitud de gran profesionalismo.
— ¿Entiende lo que me pide cierto? — pregunto Mario.
— Aun cuando la acepte, y trabaje para mí. Los jefes querrán saber su desempeño, y la querrán en lugares más útiles que este— indico el hombre.
— Lo sé— indico ella.
— Y cuando lo hagan, no tendrá opción que ir donde le digan, si tanto deseos tiene de trabajar en exportación, debió presentar un Currículum Vitae menor señora— indico el hombre.
Hermione asintió entendiendo el punto de vista.
— Pero bueno, hasta que no me pidan que la mande a otro departamento estaré feliz de tenerla en el mío— dijo el hombre.
Hermione sonrió ante la actitud positiva.
— Muchas Gracias, por la oportunidad— dijo la chica con una sonrisa.
Mario Martines le sonrió con gracia.
— Bienvenida a NQV señora Weasley— termino el hombre.
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Harry Potter miraba con la ceja alzada en un gesto de enfado la lista de los nuevos empleados del NQV.
— ¿Te dije que sería el mejor? — dijo James a su lado.
El chico no se esperaba esto.
Porque de todos tenían que enviarla a ella.
Justamente a esa mujer que tanto odiaba.
Pero el había aceptado, contratar a quien enviara el ministerio.
Lo que es peor, sabía de antemano lo eficiente que esa mujer podría ser.
Demasiado eficiente para entrar en el departamento de Exportaciones.
— ¿Exportaciones? — pregunto el chico.
— También lo pensé, demasiado eficiente para estar ahí— indico James.
— ¿Quiere saber que tenemos pensado enviar a otros países? — pregunto Harry.
— Me imagino que si, resulto no ser tan buena espía, pero no ha hecho nada aun para ser despedida— indico el hombre.
Harry asintió.
— Ni lo hará, sabe lo que hace— indico Harry.
— Claro que no sería una sorpresa que otros la quieran con ella, sería un desperdicio que alguien con tanto talento se quede en exportaciones— indico James.
— Se quedara por ahora— indico Harry.
James alzo la ceja.
— La quiero bien lejos de mi como sea posible— indico el chico.
James encogió de hombros.
— Mario me ha dado un buen discurso de como ella le ayudaría a mejorar las exportaciones, y bueno conoces a Mario, muy eficiente pero un poco impulsivo— Dijo James.
— Impulsivo eh. Yo lo llamaría mas bien cabeza dura— dijo Harry.
James sonrió al escucharlo.
— Cabeza dura o no, es un buen hombre y gracias al, el departamento de exportaciones a llegado a donde esta— indico el hombre.
Harry asintió.
— Lo sé, se que tan eficiente es— indico el chico.
— La señora Weasley no la tendrá fácil, con Mario como su jefe— indico el hombre.
— Son demasiado parecidos— susurro Harry.
— Disculpa— dijo james no entendiendo.
— Nada...Solo divagaba, mantenla vigilada, y adviértele a Mario que no la quiero husmeando en otros lugares que no sea el departamento de exportaciones— indico el chico.
James asintió.
— ¿Y la junta?— pregunto Harry.
— Todo normal, nada que destacar, Oh abra una fiesta el fin de semana, debes llevar acompañante— indico el hombre.
— No— indico Harry diciendo que no asistiría.
— Es serio, debes ir y acompañado— acarro James.
— No— repitió el chico.
James Suspiro con cansancio.
— Tienes que ir, Harry— indico el hombre.
Harry Gruño.
— No, soy alguien anónimo— indico el chico.
— Tienes que ir igualmente, te dije que tu nombre tarde o temprano saldría a la luz, es una buena oportunidad, no tienes que aparentar trabajar en la compañía, solo pretenderás ser alguien conocido por alguien de adentro. De esa forma evitaremos que salga tu nombre a la luz, por un tiempo más. Si no lo haces, tarde o temprano alguien te reconocerá en la compañía y sabrán que uno más uno es dos— indico el hombre.
James se acerco y le dio un papel.
— ¿Y esto? — pregunto el chico.
— Elige una acompañante, son todas mujeres conocidas. Modelos, mujeres famosas por sus creaciones, actrices, Etc.— indico el hombre.
Harry frunció una ceja.
— No digas nada y elige una de una buena vez, Harry. Todas tienen una gran belleza y no serán mala compañía— indico el hombre.
El chico cerró los ojos sin ver la hoja y señalo a un nombre.
James rodo sus ojos ante la actitud infantil.
— Amelia Digson, maestra de pociones. Y creadora de la nueva opción de transformaciones mágicas— indico James leyendo la hoja— buena elección— dijo el hombre.
Harry lanzo otro gruñido.
— Oh Lily también debe asistir, y puede traer a uno o dos amigos— indico James.
Harry alzo los ojos con una mirada de advertencia.
— Todo el mundo desea conocer a tu hija, Harry— informo James.
— Le escribiré una carta— aseguro Harry.
— No te molestes ya lo hice— indico James.
Harry suspiro con cansancio.
James podía ser demasiado eficiente para su propio bien.
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Lily leyó la carta atentamente y una sonrisa de oreja a oreja apareció en su cara, sin dudarlo un instante salió corriendo a buscar a sus mejores amigos.
Rápidamente como si un huracán pasara por el medio de la escuela la chica corrió por las mazmorras hasta llegar hasta a la pared de piedra.
— Contraseña— dijo la pared.
— Sonorus— dijo la chica poniéndose la varita en su garganta.
— ¡SCORPION MALFOY! — Grito a todo pulmón.
Parecía como si un huracán había pasado por el lugar luego del grito y la pared de piedra se abrió para ver salir a un chico apenado.
— ¡QUE TE PASA! — dijo exaltado el rubio.
La chica se quito la varita de la garganta.
— Tengo súper noticias— indico la chica entusiasmada.
El chico la miro incrédula.
— Me invitaron a la súper fiesta— indico el chica.
— ¿súper fiesta? — pregunto el chico.
La chica asintió.
— Una que organiza el NQV— dijo ella.
Scorpion la miro con sorpresa, había escuchado del NQV por su padre.
— ¿Y qué tiene que ver conmigo?—pregunto el chico.
— Dicen que puedo llevar dos amigos, entonces vienes— dijo ella.
Scorpion la miro y luego asintió.
— Pero antes tengo que preguntarle a mis padres— indico el chico.
La chica sonrió de oreja a oreja.
— Genial, le diré ahora a Lizzi— dijo ella saliendo corriendo hacia Ravenclaw.
Scorpion la miro irse dejando una nube de polvo y suspiro con cansancio. Tenía que mandarle una carta a sus padres.
La chica corrió como un huracán devuelta por Hogwarts, hasta llegar al séptimo piso. Ahí se paro frente a la puerta sin picaporte mientras el águila le decía una pregunta.
— Si me tiran por el suelo ya no hay quien me recoja, y el que quiera sostenerme es seguro que se moja— dijo la estatua.
La chica sonrió pero simplemente puso su varita en su garganta.
— Sonorus— susurro ella.
— ¡ELIZABETH BOOT!—grito la chica.
La estatua cerró los ojos ante el grito se escucharon unos pasos y salió una Elizabeth toda sonrojada.
— ¿Quien demonios te enseño ese hechizo? — dijo una molesta Elizabeth.
— Tengo súper noticias— indico la chica entusiasmada la chica.
Elizabeth la miro con una ceja alzada.
— Me invitaron a la súper fiesta de NQV— dijo ella con una sonrisa y La chica Ravenclaw parecía sorprendida ante eso.
— NQV, la gran empresa— dijo ella.
Lily sonrió.
— Y puedo llevar dos amigos— indico ella.
Lizzi la miraba con asombro.
— ¿Puedes ir? — pregunto la niña.
Elizabeth sonrió y asintió.
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Severus Snape suspiro luego de un día enseñando sus artes a esos mocosos.
— ¿Que pasa amor? — pregunto Sinistra al verlo tan molesto.
— Nada— susurro el hombre.
La mujer sonrió conociendo a su marido.
— Ya paso, ahora puedes relajarte— dijo ella dándole un pequeño beso.
Severus le sonrióa su mujer y la tiro a la cama, rápidamente se puso sobre ella mientras besaba su cuello. Sinistra suspiro ante los besos.
— ¡SCORPION MALFOY! —
Ambos se quedaron fritos al escuchar la conocida voz.
Severus se paro molesto al ser interrumpido.
La mujer suspiro.
— eso arruino completamente el momento— susurro ella.
Severus caminaba de un lado a otro, pasaron los minutos y suspiro.
Su mujer le hizo señas para que se acueste con ella.
Severus tomo la iniciativa y fue a su lado.
Se volvieron a besar y la pación los fue dominando, esta vez Sinistra tomo la iniciativa acostándose sobre él y besando su cuello como hace minutos el lo hacía con el suyo.
— ¡ELIZABETH BOOT!—
Ambos volvieron a detenerse y suspirar.
— No tenemos un día tranquilo desde que ella llego— gruñido Severus Snape.
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Hermione llego a su casa luego de un día de trabajo, hace dos días había comenzado a trabajar en NQV, y la verdad cada vez le gustaba más.
El departamento de Exportación son los cuales exportan materiales o objetos completos al resto del mundo, y aunque la chica no ha podido llegar a ver ninguna clase de objeto nuevo si estaba maravillada con la tecnología que NQV posee.
Había visto toda clase de maquinas diseñada específicamente para trabajar con magia, el día anterior Mario la había llevado a conocer las instalaciones donde guardan en cajas los productos ya completos, su trabajo era ayudar a catalogarlos según su tamaño.
Hermione había empezado con objetos pequeños, como pequeñas perlas que servían para protección personal, hasta grandes automóviles a prueba de la mayorías de las magias.
Ese día había catalogado unas esferas mágicas capaces de manipular la electricidad.
Mario le había dicho que eran fuentes de energía, que reviran para mantener constantemente los escudos en un lugar especifico, en palabras simples eran una especie de baterías mágicas.
Cada día en NQV era una nueva aventura para la mujer y la verdad le entintaba tanto la empresa que si Mario no le habitaba no se iría nunca a su casa.
— Llegaste— dijo Ron sirviéndose la cena.
— Lo siento— dijo Hermione al ver que ya eran las once de la noche.
Ron le sonrió.
— No te preocupes, te saco un plato— indico y saco un plato y le sirvió un poco de guiso.
La chica le sonrió y se sentó a comer.
— ¿Te divertiste?— pregunto el chico.
Hermione empezó a contarle todo lo que hizo, pero el chico apenas entendía ya que no era su área específica. Luego Hermione noto que el chico tenía un pequeño corte en la mejilla, apenas se veía pero la chica lo noto.
— ¿Que te paso? — pregunto la chica.
Ron la miro nervioso.
— Nada, un pequeño corte. Es todo— indico el chico.
Pero ella noto la mentira.
— ¿Que paso Ron? — pregunto ella.
El chico suspiro.
— Me mandaron una carta— indico el chico.
— ¿Una carta? — pregunto ella.
— Una carta especial— indico él.
Ella parpadeo hasta que entendió a lo que se refería.
— Una carta con una maldición— susurro ella.
El chico bajo la cabeza y suspiro.
— Otra vez— susurro ella.
Años atrás lo que paso con Harry Potter había sido muy doloroso para ellos, y aunque era un secreto para todos, algunos fans se enteraron y decidieron hacer algo para vengarse de ellos, pensando que era lo que Potter quería.
El E.D los protegió, pero aun así, Ronald y Hermione se vieron envueltos en toda clase de amenazas, algunas directas otras indirectas.
Y maldiciones metidas en cartas era algo normal para ellos. Y al parecer con la vuelta de Harry Potter, todo empezaba de nuevo. Pero al parecer el E.D no estaba dispuesto a protegerlos esta vez.
— No te preocupes, ya le pedí a Fred que hable con uno de sus amigos Aurores para evitar esto— indico el chico.
La mujer suspiro, ahora que Ron había recibido la carta maldecida. Los recuerdos comenzaban a surgir de nuevo en su mente y la depresión volvía.
— Tenemos una fiesta el fin de semana— indico la chica.
Ron palideció.
— No...El fin de semana, voy a Escocia por los nuevos productos, Hermione. Te lo dije el mes pasado— indico Ron.
La chica parpadeo.
— Oh Merlín lo olvide— susurro ella—¿Fred no puede ir a buscarlos? — pregunto ella con esperanzas.
El chico negó con la cabeza.
— Estará en Alemania, con su socio, van a poner una tienda haya y ya ha postergado la reunión un par de veces, no puede hacerlo otra vez— susurro el chico.
La mujer suspiro.
— Bueno ni modo, debo ir sola, supongo— indico la chica.
— Lo siento— susurro él.
— No te preocupes, no se puede evitar— indico ella.
— Porque no vas con Percy, es el secretario del ministro, seguro que tiene que ir también— indico el chico.
La chica asintió.
— Claro, le preguntare mañana— indico ella.
Ron asintió y la vio salir al baño.
No sabía porque pero tenía un mal presentimiento, era como si algo o alguien lo estuviera observando.
— Debe ser mi imaginación— pensó el chico.
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Fuera de la casa de los Weasley una persona observaba como cenaban con una mirada fría en su cara.
— señor— escucho el hombre.
— Ya llegaste— indico el hombre.
Otro hombre apareció.
— Tengo la información— indico el hombre.
— ¿Y bien? — pregunto el primero.
— Los rumores se confirmaron, definitivamente es su hija, pero nadie ha podido llegar a él— indico el hombre.
— ¿Y averíguate lo que paso con el Dementor? — pregunto el hombre.
El otro negó.
— Lo que haya sido, no es algo documentado. Pero bueno siempre fue un mago, especial— indico el hombre.
El otro hombre gruño.
— Si, demasiado especial. Pero pronto sabremos si le sigue afectando esta gente como antes— indico señalando a la casa Weasley.
— ¿Ahora?— pregunto el hombre.
— No, todavía no. Pero pronto— susurro la figura.
El otro hombre asintió y desapareció del lugar.
— Nos veremos muy pronto Harry Potter— susurro la figura.
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Fin del capitulo