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La vie boheme — capítulo 12
La jungla de asfalto, un mar de gente, todos diferentes...
La jungla de asfalto, la ciudad en forma de jaula y todo el calor concentrado, la luz no se filtra, los edificios son las montañas, y en medio de un mar de gente vemos pasar rostros desconocidos, todos diferentes, ninguno es igual.
Esa fue la primera vez que te vi, y con gran pesar sé que también fue la última, lo sé, ¿Para qué engañarme?, en medio del embotellamiento, escondido entre un millón de coches, tu rostro fue el que divisé. No recuerdo por qué me llamó la atención, tal vez me atrajo la transparencia de tus pensamientos, que me dejaron ver que sentías lo mismo que yo, que todo eso era una jaula, una pérdida de tiempo…
Allí sentada en el asiento trasero, fijamente te miraba, prisionera de tus ojos tornasolados que me dejaban olvidar por un momento que también estaba cautiva en la jungla del asfalto.
Y de pronto sucedió lo inesperado, allí en medio de un mas de gente, de rostros desconocidos, todos diferentes, te fijaste en mí. Instantáneamente escondí mi mirada, me avergonzaba que me observaras, pero luego me arrepentí, cuando levanté la vista nuevamente tus ojos ya no se posaban en mi, solo era una más del total.
Los coches no avanzaba, y junto a la orquesta de bocinas todo parecía incoloro, hasta que volviste a mirarme. Allí la ciudad halló su brillo perdido, aquel que nunca más pudo encontrar. Fue un instante, en el que nuestras miradas se encontraron y creí sentir millones de descargas eléctricas, todo mi ser se sacudía. Y en ese instante, cuando la falta de luz comenzaba a perder importancia, el coche empezó a moverse.
Lo último que vi fue tu rosto, y aquella sonrisa que me regalaste, diciéndome que lo entendías, todo sobre ser uno más del mar de gente y vivir allí atrapado en donde la vida es negra y blanca.
Muchas veces pienso en ti, sabiendo que seguramente ya ni te acuerdas de mí, solo fui un rostro más, y eso me entristece. La metrópoli ya no tiene nada interesante, no vale la pena dentro de mis pensamientos, de solosaber que allí afuera, traspasando los límites hay un mejor lugar que reboza de vida y libertad, todo parece más sombrío.
La jungla de asfalto, la ciudad en forma de jaula y todo el calor concentrado, la luz no se filtra, los edificios son las montañas, y en medio de un mar de gente vemos pasar rostros desconocidos, todos diferentes, ninguno es igual. Pero eso ya no importa, porque sé que algún día de aquí podre escapar.
Hola!, si, no me gusta la ciudad lo sé. Bueno, me tengo que ir a dormir, pero hoy cuando estaba en el auto se me courrió eso, y aqui está!, tengo demasiados pensamientos rondando en mi cabeza, ya los verán todods...
Suerte y gracias por seguir, de verdad! =)