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Historia 8485 — capítulo 2
Lo siento amigo, pero ella sólo me dijo que no queria saber más de ti. Dijo que no la buscaras ni la llamaras. Que no insistieras.
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¿Qué?. Eso te dijo la muy... traidora. No es posible que esto me este pasando a mi. A mí que la he querido tanto. No. Esto no se va a quedar así. Malfoy me las va a pagar.
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Ron, Ron, tranquilo, ¿quieres? No creo que debas tomártelo tan a pecho.
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¿Pero qué te pasa Harry, estás loco, o qué? ¡Por si no te has enterado, Hermione acaba de cortar conmigo porque hace tres meses sale con Draco Malfoy!
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Si, tienes razón, pero era de esperarse. No me puedes decir que no habías notado que hace ya algún tiempo se estaba comportando un tanto extraña, diferente a su habitual personalidad.
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Estaba un poco fría, distante hace algunas semanas, y se desaparecía constantemente, pero no pensé que fuera tan grave. Además cuando estábamos solos me había empezado a hacer peticiones un poco locas para venirde ella, claro. Como que la acariciara de tal manera o que le...
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¡Basta Ron, no quiero escuchar más! Eso es de ustedes, no me interesa. Pero volviendo al tema, ves que sí estaba actuando diferente. Y eso que yo no la veía mucho, con todo este lío de Sirius. Sabes, he estado muy ocupado ideando su nueva identidad.
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Sí, Harry, tampoco nos vemos mucho. Pero vas a tener que sacar tiempo para tu amigo porque necesitaré apoyo para vengarme de Malfoy.
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Esta bien Ron, pero debes descansar primero y calmar tus nervios. Es mas, iré a donde la señora Pomfrey a buscarte un calmante. Ya pareces niña en periodo.
Ron hizo un amague de sonrisa y preguntó
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¿Pero qué le vas a decir?
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Eh, le diré que había una araña en tu libro de pociones, una muy grande. Vuelvo enseguida.
De camino a la enfermería se detuvo en un pasillo oscuro.
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¿Tienes la poción? – preguntó a la sombra en un susurro.
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Sí, ésto debe ser suficiente.
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Perfecto.
A los pocos minutos, estaba de vuelta a la habitación de Ron.
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Aquí tienes Ron. Esto te hará bien. La señora Pomfrey dijo que con dos cucharadas te sentirías relajado.
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Gracias Harry, por escucharme, por estar ahí para mí cuando lo necesito.
En ese momentum un escalofrío le erizó la piel al chico, pero Ron no lo notó.
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Claro Ron, para eso están los amigos. Ahora bebe, luego nos haremos cargo de Malfoy.
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Sí, sí. Gracias de nuevo Harry.
Como por arte de magia, Ron se quedó dormido una vez que su cabello carmín rozó su almohada. Parecía como si estuviera pegado a ella. Y de inmediato empezó a balbucear mientras se aferraba a la almohada que había confundido con Granger:
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Hermy, castaña de mi corazón, por favor no me dejes. Te prometo que te voy a complacer en todo lo que me pidas.
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¡Qué patético eres Ron, hasta en sueños, por todo los magos!. Me enfermas, en serio.
Luego de presenciar semejante espectáculo, salió de la habitación casi asqueado.
Mientras tanto, el sauce boxeador era encantado por una brujita talentosa para que dejara de moverse.
- ¿Cuánto más se tardará? Estoy impaciente. – dijo Hermione quitándose la capa.
Pero para su sorpresa, unos brazos fuertes y conocidos, la aprisionaron contra la entrada del árbol.
- Ya no tienes que esperar más. – susurró él
Eso bastó para que los dos adolescentes se dejaran seducir por la idea de ser encontrados así, con las hormonas revueltas, y fuera de sus camas en medio de la oscura noche. Vaya corto, pero intenso beso que dejó a la joven con la carne exaltada y la respiración agitada.
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¡Me asustaste Harry!
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¿Ah sí? ¿Quién pensabas que era?
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Por supuesto que estaba esperando a Draco. – dijo ella en un tono burlón y tanto sarcasmo que no pudieron contener la risa. – ¿Cómo llegaste tan rápido?
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Por el pasadizo secreto de la estatua.
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¡Cómo pude olvidarlo! ¿Y qué hay de Ron? Se lo creyó todo, ¿verdad? El pobre es tan ingenuo.
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¡Tan patético querrás decir! Tendrías que haber visto como le hablaba a la almohada: “Castaña de mi corazón, por favor no me dejes” – dijo imitando al pelirrojo mientras su castaña favorita se retorcía de la risa.
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Ay sí, por fin librarme de él. Ya no sabía que más hacerle para provocarlo, pero él ni siquiera parecía enojarse. En serio que ya me hastiaba. Parecía mi sombra cuando estábamos juntos.
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No te preocupes, el plan funcionó a las mil maravillas. Y esa poción del sueño que haces es tan efectiva como siempre. Hoy que no la eché en su vaso de jugo de calabaza los efectos fueron aún más rápidos. El único inconveniente es que ahora quiere que lo ayude a vengarse de Draco.
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Veo... Pero ya se nos ocurrirá algo para solucionar eso.
Hubo un silencio. Lo sujetó por la corbata y lo atrajo hacia sí. Respiró profundo y dejó ahogar sus sentidos en el bosque prohibido que albergaban los ojos del chico, en sus cálidos brazos y en la cercanía peligrosa de dos cuerpos atrapados en la realidad alterna de la sensualidad.
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Ahora sólo quiero que me sientas, que me beses y que tus dedos se hundan en cada centímetro de mi cuerpo.
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Sus deseos son órdenes.
El fornido joven ni siquiera tuvo que esforzarse para levantarla y cargarla a través del corredor, mientras ella enroscaba sus piernas tras la espalda de Harry y le mordisqueaba el cuello. De todos modos, ni siquiera llegaron a la mansión. A mitad de camino se detuvieron a descansar pues tanto deseo entre pared y pared los tenía exhaustos. Emprendieron entonces su camino de regreso y al salir del sauce lo desencantaron.