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La triada — capítulo 1

Antes que empiece la historia me gustaría decirles que la historia original de Memorias de Idhún le pertenecen a la grandiosa Gallego García Laura y las editoriales que lo publicaron. Este fic es una historia basada en las aventuras que ella público y no es con fin de lucro.

Advertencia: Este es un fic del tipo tragedia.

La triada

El chico miraba por la ventana desde su cama, veía el cielo iluminado con una capa azul cubriéndolo. Era hermoso aun así, ninguna sonrisa se mostraba en su rostro, ninguna muestra de felicidad aparecía en sus ojos.

Solo amargura.

Amargura y dolor.

El rubio de ojos verdes comenzó a toser fuertemente.

— Me queda poco tiempo— musito el chico.

Veinte años era lo que tenia, y sabia que no dudaría mucho mas.

Estaba casado.

Agotado.

Y dolorido.

Tanto dolor era lo que sentía.

Dolor tanto físico como mental.

Pero no había nada que pudiera hacer, era demasiado tarde. Y el sabia que aunque milagrosamente tuviera más tiempo, no serviría de nada.

Jakob Redfield estaba ya harto de estar en este estado. Porque la muerte no lo tomaba de una vez, hace ya casi dos años que resistió con fuerza y valor esta maldición, este poder tan terrible que consumía su vida con cada segundo que pasaba.

Había sido valiente, se había mantenido parado por casi dos años, dirigiendo el mundo de Idhún como rey. Había sido únicamente por su gran fuerza de voluntad que había logrado ayudar a su gente, guiarla, darles paz.

Pero su fuerza de voluntad también cayo, por esa condenada maldición. Y el chico con sus jóvenes veinte años, solo quería descansar.

Que el dolor pare.

Dormir para siempre.

Lagrimas caían por sus ojos mientras cientos de recuerdos pasaban por su mente.

Había pasado tanto dolor, pero también lo había causado.

Un ataque de celos, eso era lo que paso.

Lo que siempre pasaba.

Pero bueno, no era para que lo culpen. Después de todo si tu novia tiene otro novio. ¿Como para no darte celos?

Pero la había amado tanto, aun le amaba.

Pero ya era tarde, no podía ir a buscarla, aunque supiera donde estaba.

No podía hacerlo.

No tenía derecho de hacerlo.

Era su culpo.

Todo era su maldita culpa.

Si tan no hubiera estado tan enfadado, tan dolido.

Si tan solo no le hubiera dicho esas palabras.

Si tan solo ella no las hubiera respondido.

Si tan solo hubiera impedido que se vaya.

Pero no se puede cambiar el pasado.

Pudo hacer muchas cosas pero no las hizo.

Pudo tomar buenas decisiones pero no las tomo.

Ahora se daba cuenta mientras su vida pasaba por sus ojos, que idiota fue.

Y la pago.

La pago muy caro por ser tan tonto.

Escucho un gruñido de agonía en su interior.

Su otra parte, su parte dragón se estaba despidiendo.

— Yandrak está diciendo adiós— pensó el chico.

La toz se volvía cada vez más fuerte, el se tapo la boca con la mano y sintió la sangre que había escupido en ella. Miro su mano y vio el color oscuro que la sangre tenia.

Ya era hora.

Ya no escuchaba nada.

No sentía nada.

— Victoria te amo— susurro Jack.

Unos momentos después creyó ver unos hermosos cabellos castaños antes de cerrar los ojos, la fuerza le abandono totalmente, y finalmente la maldición cumplió su cometido.

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La chica abrió los ojos asustada mientras se levantaba.

— ¿Que pasa criatura?— pregunto el hombre a su lado.

Victoria giro para verlo, estaba durmiendo juntos como pareja desde hace dos años, y aun sentía que con una simple mirada el chico podría saber exactamente cada uno de sus pensamientos.

— Solo una pesadilla Christian, nada mas— susurro ella.

El chico deposito un suave beso en la frente de la chica. Esta sonrió con felicidad al recibirlo.

Al principio la chica se sintió mal cuando llego de Idhún.

Christian la apoyo en todo como siempre, y unos días después de llegar, comenzaron a vivir juntos. Y realmente a sido muy feliz.

Era realmente extraño, debía sentirse al menos un poco mal porque ella este tan feliz mientras que había dejado a Jack en Idhún, luego de esa furiosa discusión. Aun así siempre pensaba en el dragón, aunque quizás no lo vuelva a ver.

Jack no solo había sido uno de los dos amores de su vida. Un hombre tan importante que no podía ser comparado con nada ni nadie.

Aun así, hace dos años que no lo veía, y poco a poco sentía como su presencia desaparecía lentamente de su mente, de su corazón. Christian lo remplazo.

Hace semanas que las pesadillas no la dejaban dormir, aun sentía el sudor frio recorrerle el cuerpo. No recordaba de que eran exactamente las pesadillas, pero si recordaba el dolor, el miedo que sentía.

Se recostó usando el pecho de Christian como almohada. Y sus pensamientos fueron devuelta hacia el dragón.

¿Como estaría?

¿La extrañaría?

¿La seguiría amando, luego de dos años separados?

¿O quizás había encontrado a alguien, y es tan feliz como ella lo era con Christian?

¿Alguien que no tenga que compartirlo con otra persona?

¿Alguien que no tenga que discutir o sentirse celoso?

Alguien que se lo merezca.

— Jack, espero que seas feliz— pensó la chica cerrando los ojos nuevamente.

Unas horas después se levanto y baño para luego hacer el desayuno, Christian había desayunado, para luego marcharse a su trabajo.

Victoria paso la tarde en las calles de New York, paseando por todos lados. Se sentía inquieta por alguna razón.

Había algo que estaba mal, y no sabía realmente que era.

Giro en una esquina, pero una explosión se escucho y la chica giro para ver a una llamarada dirigirse hacia ella.

Se hizo a un lado y la esquivo. Miro para el lugar donde había salido la llamarada y vio a un hombre apuntándola con un báculo.

— Un mago— pensó frenética mientras se echo a correr.

Victoria corrió a gran velocidad pero podía sentir como el mago la seguía. Entro por una esquina y vio como el mago lanzaba una bola de fuego de su báculo.

Pero Victoria fue mas rápida y con gran agilidad la esquivo. Y se oculto detrás en una columna.

— ¿Quien eres? — pegunto Victoria.

— Un mago— dijo el mago.

— ¿Porque me atacas? — pregunto ella.

— Es mi deber, por mi mundo— indico el mago y lanzo una bola de fuego sobre la columna.

Victoria volvió a correr y sentía como la seguían, entro a su departamento y rápidamente agarro una caja bajo su cama, la abrió y saco su báculo.

El mago llego al cuarto y le apunto con su báculo, mientras que Victoria hacia lo mismo.

— ¿Porque me atacas? — pregunto ella.

— Es mi deber, debo proteger a mi mundo, nosotros los discípulos de Yandrak, debemos matarte— susurro el mago.

Victoria miro en shock al escuchar el nombre dragón de Jack.

— Jack a pedido que me maten— pensaba la chica.

— No, no importa lo que pasara, Jack jamás haría algo así— pensó la chica.

— No te creo— susurro ella.

— No me importa— indico el mago.

Ambos se vieron a los ojos y pensaban lanzar sus magias pero todo se detuvo cuando el mago tosió sangre. Victoria parpadeo al verlo y vio como una espada atravesaba el estomago del mago.

La chica suspiro aliviada mientras vio a Christian detrás del mago.

— No importa, solo soy un mago. Vendrán mas— susurro el mago antes de morir.

Victoria miro como caía al suelo muerto.

— ¿Que paso? — pregunto Christian.

Victoria le conto todo.

Christian negó con la cabeza.

— Jack nunca te atacaría, ni menos mandaría asesinos tras de ti— indico el chico.

Ella asintió con la cabeza.

— Lo sé— aclaro ella.

— ¿Pero? — dijo él.

— Deberíamos investigarlo— indico ella.

Christian la miro, sabía que esa era la excusa que ella necesitaba. Su novia quería volver a toda costa a Idhún.

Quería saber de Jack.

Quería verlo.

Y él lo sabía. Jamás se lo había prohibido, no tenía derecho a prohibirle nada, pero esperaba que ella vuelva a Idhún por decisión propia no por un asesino.

— Muy bien— susurro él.

Ella le sonrió.

— Iremos por la mañana— indico él.

Ella asintió y le dio un beso.

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Temprano por la mañana habían ido a Limbhad, sintieroncomo sus corazón eran embriagados con el poder de alma, quien parecía muy feliz de que hayan vuelto. Sin embargo y para tristeza de alma no perdieron tiempo en irse para Idhún.

Ni bien llegaron a Victoria no le gusto, no es que el lugar cambiase, sino que el problema era lo que sentía. Jack estaba gobernando este mundo, pero aun así no entendía porque no podía sentirlo. Jack y ella tenían esa habilidad para sentirse entre ellos. Una habilidad que nació cuando unieron sus almas antes de nacer.

— Entonces por qué no lo siento— pensaba la chica.

— Acaso mis sentimientos han cambiado tanto, como para anular nuestra conexión— pensó ella.

— O quizás lo que cambiaron fueron sus sentimientos— pensó ella.

Con ese pensamiento sintió como si un cuchillo le atravesara el corazón.

Victoria y Christian caminaban frente a una casa conocida para la chica, e inmediatamente un hombre de cabello negro y ojos oscuros los recibió.

—Shail—susurro Victoria.

— Pasen rápido— dijo un serio Mago a los sorprendidos jóvenes.

Entraron rápidamente y el hombre se quedo en la puerta observando. Luego asintió y entro detrás de ellos cerrando la puerta.

— ¿Que pasa? — pregunto preocupada por la actitud de su más viejo amigo.

— ¿Que hacen aquí? — pregunto Shail más calmado.

— Vinimos por un asunto— indico Christian.

— ¿Que pasa Shail, porque te comportas así? — pregunto la chica.

— Lo siento, pero me sorprendieron, cuando Zaisei me dijo que habían vuelto a Idhún no me lo creía— aclaro el hombre.

Christian levanto una cejaantela respuesta.

— ¿Y cómo supo eso? — pregunto el shek

El hombre suspiro.

— Idhún a cambiado mucho desde que se fueron, Jack a usado mucho de su poder político para la magia— indico el mago— Ahora tenemos medios para saber si algo entra en nuestro mundo, y es bastante exacto para saber en qué lugar y a que ahora aparece— indico Shail.

Victoria sintió como su corazón se detenía ante el nombre del chico. Christian asintió a su respuesta.

De la nada una mujer entro.

— Zansei— dijo Victoria.

Zansei la miro con una sonrisa feliz, pero en sus ojos había algo de tristeza que no paso desapercibida por Christian.

— Es bueno verte querida— saludo la celestial.

Victoria la abrazo.

— ¿Que hacen aquí? — pregunto Shail.

Victoria aun estaba algo confundida por el trato que estaba recibiendo. Esperaba que este feliz de verla devuelta. Pero ahora Shail se mostraba algo frio, más bien paranoico y Zansei se mostraba muy nerviosa.

— ¿Que les pasa? — pensó la chica.

Rápidamente les explicaron del ataque que Victoria recibió y el culpable. Shail lanzo un gruñido.

— Los discípulos de Yandrak, malditos— susurro el hombre.

— ¿Supongo que los conoces? — pregunto Christian.

El mago asintió.

— Es un grupo de fanáticos, Jack se había encargado de ellos, hace más de un año. Pero al parecer quedan algunos— indico el mago.

— ¿Jack tiene algo que ver con ellos? — pregunto la chica con algo de miedo ante la respuesta.

—¡NO! — grito con enfado Shail.

— Victoria como si quiera lo puedes pensar. Jack Jamás mandaría a alguien a dañarte— aclaro Shail.

— Lose, no lo digo en ese sentido— dijo ella un poco acalorada.

— Solo que quizás el entreno a alguien, y ese discípulo lo traiciono— indico ella.

Shail negó con la cabeza.

— Son fanáticos, magos, guerreros. Que creen que cualquier Shek debe ser eliminado, en tu caso imagino que trataron de matarte porque eres pareja de un Shek que además tiene sangre de Ashran— indico el mago.

Los dos chicos asintieron.

— ¿Debo hablar con Jack? — indico ella.

Shail y Zansei la miraron nerviosos.

— No— indico Shail.

—¿Disculpa? — pregunto Victoria.

Shail solo negó con la cabeza.

— No puedes hablar con él— indico Shail.

Christian vio como Zansei miraba al suelo no atreviéndose a ver a Victoria a los ojos.

— Se que Jack debe odiarme, pero necesito hablar con él, Shail— susurro Victoria con tristeza.

Shail siguió negando con la cabeza.

— Jack jamás te odiaría, Victoria— escucho a Zansei decirle.

— No debiste volver— escucho a Shail susurrar.

Victoria miro al suelo.

— Por favor, necesito verlo— suplico ella.

— Jack creyó que no volverías, dijo que era lo mejor— susurraba Shail.

— El no quería que esto sucediera— dijo en voz baja Zansei.

Victoria no entendía nada y Christian no le gustaba el rumbo que estaba tomando la conversación.

Unos golpes se oyeron y Shail se levanto.

— Abre la maldita puerta— escucharon y Shail abrió la puerta dejando entrar a una furiosa Kimara.

La mujer de pelo azul y blanco se dirigió hacia los dos invitados con tanta furia que Victoria se intimido, pero Shail se paro enfrente de Victoria como para protegerla.

— Basta— dijo claramente el mago.

— ¿Como te atreves? — susurro la mujer.

— ¿Que pasa? — Victoria pensaba.

— Basta Kimara, esto no es culpa de ella— indico el mago.

— Que no es su culpa, por supuesto que lo es. Ella lo hizo— indico la mujer.

— ¡BASTA! — grito el mago con furia.

— ¿Que haces aquí? ¿porque volviste? ¿Que no ya nos has hecho suficiente daño? — dijo la mujer.

Victoria no entendía nada.

— No entiendo qué te pasa, ni me importa. Shail llévame ante Jack, Ahora— indico con frialdad el unicornio.

La expresión de furia de Kimara cambio por una de incredulidad, luego la incredulidad se convirtió en un absoluto odio.

Kimara lanzo a un lado a Shail se acerco a Victoria y le dio un puñetazo en pleno rostro. La castaña cayó al suelo aturdida y dolorida.

Christian se abalanzo sobre Kimara pero Shail se les adelanto a todos y con un movimiento de su mano empujo a Kimara al suelo antes que Christian la ataque.

— Basta Christian— escucho el Shek a victoria decirle mientras ella se paraba.

Kimara se levanto y miro a Shail con frialdad.

— Vete— susurro el mago.

— Puedo entender que Jack me odie, que no quiera verme, pero eso no es tu asunto. Kimara— indico Victoria.

La mujer la miraba con repugnancia.

— ¿No lo sabes?— susurro ella.

— ¿No se qué?— pregunto Victoria.

— No se lo dijiste— le dijo Kimara a Shail el cual estaba muy pálido.

— ¿Decirme que? — dijo la chica.

— ¡BASTA KIMARA! — grito furioso Shail.

— ¡no Shail, díselo. que se enorgullezca por su trabajo!— grito con tanta furia como el mago Kimara.

— ¡No es culpa de ella! — grito Shail.

— ¡SI LO ES!— dijo Kimara.

Victoria miraba intimidad la discusión.

Sabía que algo estaba realmente mal.

Y también sabia que se trataba de Jack.

El terror la invadió.

Que pasaría, si en verdad no podía sentir a Jack porque simplemente no estaba en este mundo.

El pensamiento la aterro.

Imágenes de la pelea de Jack contra Christian donde Jack fue transportado hacia Umadhún aparecieron en su cabeza, mientras la chica recordaba la desesperación que sintió en ese tiempo.

— ¡Donde esta Jack! — Grito Victoria.

— ¡ESTA MUERTO! — respondió Kimara.

Victoria sintio como si le dieran una bofetada y cayó al suelo.

— Jack...Muerto— balbuceo ella.

— Si, y es tu maldita culpa— dijo fuerte y claro Kimara.

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Victoria miraba la tumba no podía creerlo, como pudo pasar eso.

Una enfermedad, según Shail.

Una maldición según Kimara.

No entendía como todo termino así.

— Era un gran hombre— escucho por detrás.

Victoria reconoció al hombre de túnica como un mago.

La chica asintió.

— El mejor— respondió ella.

El hombre asintió.

— ¿Quien eres? — pregunto ella.

— Creo que lo sabes— indico el .

Ella asintió, lo sabía perfectamente.

— Eres uno de ellos.Uno de los discípulos de Yandrak— aclaro ella.

El mago asintió.

— ¿Vas a matarme? — pregunto ella.

El mago asintió.

La mujer parecía aliviada por alguna razón.

— No tengo nada en tu contra, pero eres demasiado peligrosa— indico él.

La chica no dijo nada.

— ¿Puedo preguntar algo?— pregunto ella.

El asintió.

— ¿Como murió? ¿fue una enfermedad o una maldición? ¿Sufrió? — pregunto con desesperación ella.

El mago suspiro, y toco la tumba con su mano.

— Su alma se partió—indico el mago.

Victoria lo miro sin entender.

— Jack tenía una conexión de almas contigo, cuando paso lo que paso, bueno lo afecto directamente en el alma— aclaro el mago.

— A mi no— indico ella.

El mago asintió.

— Jack sabia que ese tipo de maldición, una maldición metida directamente en tu alma y la de él, podría matarte. Uso todo su poder, todo el fuego de Dragón para mantener la maldición en su propia alma, y que no salga de ahí— indico el mago.

Victoria comenzó a llorar ante eso.

— Te amaba, lo hizo por eso— aclaro el mago.

— ¿Entonces fue mi culpa?— pregunto ella.

El mago encogió sus hombros.

— Si buscas un culpable, puedes serlo, y también el Shek, y también el propio Jack o el destino que hizo que unieras tu alma a la de él, o la mala fortuna de haberse peleado. ¿Se puede culpar a muchas cosas, no solo a ti? —dijo el mago.

— ¿Sufrió? — pregunto ella.

El mago asintió.

— Lo consumió poco a poco, debía durar un mes, pero Jack peleo por dos años— susurro él.

— Fuiste su médico— indico ella.

El asintió.

Victoria vio como saco una cuchilla.

— Sabes es realmente feo, ahora que me doy cuenta le amo,nunca deje de hacerlo. pero ahora recuerdo nuestra última conversación, lo último que le dije a Jack es que era un egoísta y que prefería estar con Christian que con él. Pensar que eso fue lo último que le dije— dijo ella.

El mago negó con la cabeza.

— No recuerdas lo malo, recuerda lo bueno. Jack te amo, y tu a él. No necesitas pensar en otra cosa— susurro él.

Victoria entonces recordó los buenos momentos, cada beso, cada abrazo, cada sonrisa que el Dragón le dedico, ni siquiera sintio el puñal atravesándole el corazón.

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Christian la sintió atreves de su conexión mental cuando Victoria había abandonado el mundo de los vivos.

No dijo nada y salió de la casa para dirigirse a un bosque cercano. Sabía que lo seguían.

No se sorprendió cuando los magos con puñales se dirigieron hacia él. No hizo nada por detenerlos.

— Jack, criatura. Ya voy— pensó cerrando los ojos mientras era atravesado en todas las direcciones.

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Shail llego al cementerio para verla acostada en la tumba de Jack, mientras la vida le abandonaba. Frente a ella había un mago.

— Shail— saludo el otro mago.

— Tu— dijo Shail.

El mago asintió.

— ¿Porque? — pregunto Shail.

— Ella era muy peligrosa— indico el otro mago.

Shail se acerco con furia.

— Jack confiaba en ti, Marcus— susurro Shail.

El mago asintió.

— Lo sé, pero no voy a permitir que la sangre de Ashran vuelva a este mundo— susurro el mago.

— Había otras formas— indico Shail.

— No, no las había— indico Marcus.

Shail no se resistió mas, levanto su mano y una ráfaga de energía blanca salió de ella atravesando a Marcus.

— Te dejaste golpear— susurro Shail.

— Debía hacerlo, este es mi castigo por traicionar a mi rey— fueron las últimas palabras de Marcus.

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— Christian— escucho el Shek y vio a Victoria a su lado.

Se encontraban en un campo rodeado de arboles, Christian creía que era Limbhad.

— ¿Como llegaste aquí? — pregunto ella.

— Del mismo modo que tu— indico él.

Ella lo miro con un poco de pena, se sentía mal. Ella se dejo matar por el simple hecho de volver a ver a Jack, el se dejo matar para verla a ella.

— ¿Lo sientes?— pregunto él.

Ella asintió. y siguió su camino. Christian la seguía de cerca.

Pasaron un par de arboles y vieron a Jack esperándolos unos metros más adelante.

La mirada llena de tristeza de Jack lo decía todo.

Estaba decepcionado.

Pero a Victoria no le importaba sabía muy bien el porqué el dragón la miraba así.

Recordaba perfectamente antes de que Christian y Jack hubieran ido a enfrentarse a Ashran, lo que Jack le había dicho.

Flash back

—No digas eso. No vuelvas a decir eso nunca más, ¿me oyes? le

susurró al oído. Nunca des la espalda a la vida, mi amor. Si por algún motivo yo te abandonara, si caigo en esta lucha... prométeme que

seguirás viviendo. Que te quedarás con Christian, si él puede hacerte feliz. Pero nunca, jamás... jamás des la espalda a la vida. Es lo más hermoso que tenemos. —

Fin del flash back

Sin embargo ya no importaba.

Tomo la decisión aunque sea una decisión cobarde. Deseo estar con él aunque eso signifique está muerta. Los ojos de Jack al parecer entendieron eso, porque su mirada cambio de decepción a cariño.

Victoria corrió hacia él y le abrazo, Christian los observo unos metros atrás.

La chica lo beso con lagrimas en sus ojos.

— No quería que terminara así— susurro él.

— Yo tampoco— dijo ella.

— Te amo— dijeron al mismo tiempo.

Los dos se sonrieron.

Victoria se abrazo a el más fuerte.

Fue entonces que Christian se acerco. Jack asintió con la cabeza como saludo pero la tristeza no abandono su cara.

— Fue mi culpa— indico él.

Victoria negó.

— No, no lo fue— susurro ella.

— No importa realmente— indico Christian.

— Cierto, ahora estamos juntos— indico ella.

— Si juntos— dijo Jack.

— Los tres— aclaro la chica.

— Los tres— dijo Christian.

— Siempre fuimos tres— susurro Jack.

Los demás asintieron.

— Lo siento Vic, Los siento Christian— susurro Jack.

— También lo siento Jack— susurro ella.

Christian asintió.

— No importa, fue el pasado. Ahora eso no importa más— susurro el Shek.

Los otros dos cabecearon.

Era verdad.

Lo que paso, paso. No hay porque dar más vueltas con eso.

Ahora por fin luego de dos largos años, los tres estaban juntos. Mirando alrededor no sabían que era el lugar, y a decir verdad no importaba realmente.

Estaban los tres juntos y eso era lo que importaba.

Jack finalmente entendió lo que Victoria siempre supo.

Ellos eran la triada.

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Fin