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Enamorando a Hermione Granger. — capítulo 6
La mañana no auguraba nada bueno. El cielo estaba cubierto por esperas nubes grises que de vez en cuando descargaban sobre el castillo y sus alrededores sus gruesas gotas de lluvia acompañadas por una brisa fría. La misma brisa que chochaba contra los árboles y hacía que las ramas y hojas de éstos bailara entre sí.
Hermione dio varias vueltas en la cama tapándose aún más con la sábana y las colchas. No quería levantarse, se sentía fatal, pero si no lo hacía llegaría tarde a sus clases y se ganaría una reprimenda de los profesores. Así que, no quedando otra opción y en contra de sus deseos, se levantó y se metió en el baño dispuesta a darse una ducha y así intentar despejar su mente de todos los pensamientos que la rondaban. Sus compañeras ya se habían levantado e ido ya al comedor para tomar su desayuno, incluida Ginny con quien todavía estaba molesta después de la discusión de la noche anterior, cuando la pelirroja le confesó que era la novia de Harry. De tan sólo recordar aquellas palabras que se dijeron le hervía la sangre y deseaba ir a buscarla y lanzarle una maldición. Pero no lo haría, ella nunca se dejaba llevar de aquel modo.
Flashback.
Hermione estaba acostada en su cama intentando dormir pero era inútil. Sus otras dos compañeras dormían ya y Ginny todavía no regresaba del "paseo" por los jardines con Harry. Tendría que distraerse si no quería volverse loca pensando en tonterías y consumiéndose por los celos.
-Lumus- musitó suavemente haciendo que de la punta de su varita saliese una blanquecina luminosidad.
Corrió las cortinas para no molestar a ninguna de sus compañeras y tomó un libro. Tal vez leyendo se distrajese. Pero esta vez, por más que intentó, las palabras del libro no llegaban a su mente. Solamente pensaba, pensaba y pensaba. Ese día, después de la clase de Pociones y del extraño comportamiento de Malfoy se despidió de Ron y nuevamente fue en busca de los Elfos para preguntar si sabían de alguien que haya entrado al cuarto de las chicas la noche anterior, pero fue inútil. Incluso intentó rastrear si había algún indicio de magia que hubieran utilizado para hacer aparecer las flores allí, pero tampoco tuvo resultados favorables. Fue hasta la pajarera donde se guarnecían a todas las lechuzas pero no encontró rastro alguno de la pequeña lechecita blanca con manchitas amarillas. Durante las clases había mirado disimuladamente todos los escritos que podía intentando comparar y reconocer la letra con las cartas que ella había recibido… ¡Pero de nada sirvió! ¡Era como si ese "admirador" no existiera!
Ahora sólo le quedaba preguntar a los fantasmas, a los cuadros y a sus compañeras de cuarto. Pero hacer esto sólo significaría que toda la escuela se enterase de lo que le sucedía y no quería llegar a ese extremo.
¡Y por otro lado estaba Harry! En el único rato que había podido charlar con él ya que sino el resto del tiempo lo eclipsaba Ginny habían discutido. Ella le había reprendido por haber llegado tarde a la clase de Pociones diciéndole que no le convenía pasar tanto tiempo con la pelirroja puesto que sino Snape y el resto de los profesores le bajaría la nota, que tenía que equilibrar su tiempo entre los AMIGOS y los estudios. Pero Harry se había sentido ofendido por sus palabras y se había marchado sin decirle nada más que un: "No te metas en mis asuntos".
¿Cómo se suponía que podría dormir después de eso? Ella sólo había querido darle un consejo para su bien y él se enojaba con ella como si no la considerara su amiga…
En ese momento escuchó que la puerta se abría. Hermione apartó las cortinas y vio nuevamente a Ginny, toda desarreglada, con los zapatos en sus manos. De nuevo, se asombró al verla despierta tan tarde.
-¿Qué haces despierta, Hermy?- le preguntó en un susurro.
-No podía dormir- le confesó pero enseguida a esto le siguió una mentira- Estoy preocupada por el trabajo que tenemos que hacer en Pociones.
-No te preocupes, Hermy- le dijo acercándosele con una radiante sonrisa- ¿Adivina qué?
-Sabes que detesto la adivinación. Es muy inexacta.
Ginny rodó los ojos colocándolos en blanco pero enseguida volvió a sonreír. Se subió a la cama de Hermione y cerró la cortina detrás de ella colocándole un hechizo para que nadie oyese de lo que ellas hablaban.
-¡Harry y yo somos novios!- gritó Ginny mirándola con los ojos brillosos a causa de la felicidad.
-Ah… Felicitaciones- dijo intentando apartar el nudo que se formó en su garganta.
-¡Todavía no puedo creerlo! Ayer ya me lo había pedido pero yo le dije que tenía que pensarlo… Sabías que estaba un poco molesta porque me dejó la otra vez…. ¡Pero esta noche le dije que sí!
Ginny era su amiga al igual que Harry, intentó sentirse feliz por ella.
-No le hubieras hecho esperar tanto- le contestó intentando sonreír- Harry te quiere mucho…
-Bueno…- Ginny dudó- ¡Prométeme que lo que te cuente no le dirás a nadie!
Hermione la miró extrañada pero se lo prometió.
-En realidad- dijo enseguida Ginny algo avergonzaba- Yo dudé porque creo que también me gusta alguien más.
Esa confesión no se la había esperado.
-¿En serio? ¿Quién?- inquirió sorprendida y curiosa.
-Yo… ¡Ay, Hermy, no me preguntes eso! Si te llego a decir tú… No puedo contarte. Solamente quiero que estés feliz por mí y por Harry.
-Estoy feliz- mintió.
Ginny frunció el ceño.
-¡Pues no lo parece!- le dijo la pelirroja algo molesta- ¿Crees que no me di cuenta que sientes por Harry? ¡Eres tan obvia Hermione! Si no has hecho algo para dejar de ser su amiga y convertirte en algo más es porque temes que Harry te rechace… como lo hará, obviamente.
-No- se apresuró a decir- Eso no es verdad. Harry es mi amigo y yo…
-Lo amas. Pero ahora ya está conmigo y no me lo puedes quitar.
-¿Quitártelo? ¡Ginny, jamás haría algo así!
-¡Ay, Hermy! Si fuera así no te hubieras enamorado de él… cambiando de esa manera a mi hermano. ¿Sabías que Ron te amaba? Ese beso que se dieron en plena batalla…
-No, Ginny. Ron y yo somos amigos… fue algo producto del pánico… ¡Y yo no quería enamórame de Harry!
-¡Así que confiesas que estás enamorada de él! ¡No puedo creer que siendo mi amiga me hayas hecho esto!
Hermione se debatía entre el dolor y el enojo. ¿Por qué Ginny estaba diciéndole todo aquello?
-Mira, Ginny, sabes muy bien que jamás haría algo para intervenir entre tú y Harry así que no me vengas a decir toda esa sarta de tonterías.
-¡No son tonterías! ¿Crees que no me enteré de lo que le dijiste hoy? ¿A caso no quieres separarlo de mí diciéndole que no tiene que juntarse tanto conmigo?
-Pero se lo dije porque llegó tarde a la clase de Snape…
-¡Sí, claro!- indicó irónica.
-¡Es suficiente!- exclamó molesta- Harry es mi amigo y me preocupo por él. Sólo eso. No quiero quitártelo… ¡No seas estúpida! Quiero lo mejor para ustedes.
Ginny le lanzó una mirada llena de odio.
-Más vale que no te vea intentando quitármelo porque sino te arrepentirás.
-¿A caso quieres que me quede a cien metros de él?
-Sería una buena idea- le dijo antes de deshacer los hechizos y salir de la cama de Hermione.
Fin del flashback.
Luego de esto no había podido dormir en casi toda la noche.
Salió del baño, se vistió y peinó rápidamente. Bajó al gran comedor pero como Ginny estaba sentada al lado de Harry aferrada a su brazo como si fuera garrapata se acomodó cerca de la punta de la mesa donde no había prácticamente nadie. Comenzó a desayunar tranquilamente intentando que toda la situación no perturbara su apetito.
-¿Por qué no vas con nosotros, Hermy?
Alzó la vista y se encontró con Ron. Lo miró primero a él y luego al sitio donde estaba la parejita. Harry la miraba con preocupación mientras que Ginny tenía la cabeza girada hacia el otro lado. Volvió los ojos a Ron y le sonrió con tristeza.
-Lo siento, Ron… Hoy no estoy de ánimos para estar con nadie…
-¿Es por Ginny?- peguntó sentándose enfrente de ella.
¿Acaso no entendía lo que quería decir que deseaba estar sola?
-Porque ella dijo que habían discutido anoche- agrego Ron.
Hermione abrió los ojos inmensamente.
-¿Dijo por qué?- preguntó.
-No, no quiso hablar de eso-le respondió- Y… ¿Por qué fue?
-Solamente tu hermana me acusó falsamente. Intenté aclarar la situación pero ella no quiso escucharme. Ahora,- se levantó ya que no deseaba seguir allí- si me disculpas, voy a la biblioteca.
Y eso fue lo que hizo. O al menos lo intentó porque unos cuantos cientos de metros antes de llegar, por el pasillo, se encontró a Malfoy y a Pansy discutiendo.
-¡Ya déjame en paz!- le gritaba Malfoy- Entiende que no deseo estar contigo. Eres una pesada…
-¡Pero, Draquito yo… te amo!- le decía Pansy con voz casi estrangulada por el llanto.
-¡Yo no te amo! ¡Me cansé de ti! ¡Eres una pesada que no soporto!
-¡Draquito…!
-¡Y deja de llamarme así! ¡Eso molesto!
Hermione bajó los ojos y estaba por dar media vuelta para no interrumpirlos pero Draco justo alzó la vista y la vio.
-¡Ahí estás Granger! Te estaba buscando.- le dijo acercándose velozmente a ella y tomándola por el brazo.
-¿A mi?
-¿A esa sangre sucia?
Ambas preguntaron a la vez.
-Sí- afirmó Draco- Sabes, Pansy, hasta Granger es mejor compañía que tú…
Gracias a estas palabras Hermione se ganó una mirada envenenada de la Slytherin. ¡Esto era lo último que le faltaba! Tener que enfrentarse a otra discusión.
-No te creo nada-le dijo Pansy a Draco pero mirando fijamente a los ojos de Hermione- Jamás te rebajaría a estar al lado de una sangre sucia como Granger.
-¡Mira de lo que soy capaz de hacer con alguien como ella con tal de que me dejes en paz!- gritó Draco antes de acercar su rostro al de Hermione y plantarle un beso en plena boca.
Hermione se quedó petrificada al sentir los labios de Malfoy sobre los de ella. ¡Draco Malfoy la estaba besando! ¡DRACO MALFOY LA ESTABA BESANDO!
-Sígueme la corriente- murmuró en sus labios el joven por lo bajo para que sólo ella lo escuchase.
Y para aclararle de qué se trataba aquello rodeó con sus brazos la cintura de la joven atrayéndola hacia él mientras que acariciaba el labio inferior de ella con su lengua. Algo poseyó a Hermione en ese momento, algo que le hizo apretarse aún más por cuenta propia al cuerpo de Draco y comenzar a devolverle el beso con la misma pasión con la que lo recibía.
Y asombrosamente aquel beso resultó agradable, muy agradable. Jamás en su vida había pensado en hacer aquello, ni en sus más locos sueños imaginó besar a aquel Slytherin que tantas veces la había insultado.
-¡ES SUFICIENTE!- gritó Pansy molesta- Me voy…
E inmediatamente hizo lo que dijo pero los otros dos estaban demasiado concentrados como para darse cuenta de la radiante sonrisa que tenía la joven. Su plan había funcionado a la perfección.
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Lamentos decirles que no podré actualizar sino hasta la semana que viene. Tengo que realizar un pequeño ( o no tanto) viajecito al sur de mi provincia para ir al médico y me prohibieron tocar una compu en esos días (Qué exajerados) así que recién cuando vuelva podré ponerme a escribir nuevamente.
Espero que este capítulo les haya gustado. Besos