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Nuestra Historia — capítulo 4
Leen bajo su propio riesgo y el poema se llama No te importa
ESTAN ADVERTID OS
Capitulo 3: Explicaciones (segunda parte)
Al llegar al café, fue recibido por un fuerte abrazo y un beso en la mejilla, al separarse pudo ver a una linda chica de rizados cabellos castaños, ojos miel, labios carnosos y rosados, tez blanca, rasgos finos y delicados, y una hermosa sonrisa; la cual conocía bien, ella era Hermione, la persona que colmaba sus pensamientos desde que estuvo en el parque. Se sentía nervioso, quería decirle lo que pasaba, de lo que se había enterado y que le concernía a ella, pero no quería… no podía… no era capaz de lastimarla, aparto sus ojos de la de ella (ya que hasta el momento habían mantenido sus miradas conectadas).
—Harry ¡Tiempo sin verte! —dijo feliz la ojimiel, pero al ver a Harry nervioso pregunto algo temerosa y buscando sus ojos—. ¿Qué tienes? ¿Te encuentras bien?
Al sentir su mirada sobre él cambio la expresión de su rostro serio, por una sonrisa encantadora— ¡Hermione! Claro que estoy bien. ¿Por qué lo preguntas?
—Por nada; es mejor que entremos —caminaron hasta la puerta y fue allí cuando Harry se percato de la presencia de sus amigos.
—¡Harry primo, ¿Cómo estás?! —esa voz la conocía y a la perfección, era Draco Malfoy: su antiguo enemigo del colegio, ahora amigo y colega (ambos son aurores, trabajan juntos y se llevan súper bien) además de primo.
—Hola Draco; bien gracias —tardo 5 minutos en saludar a todos los que se encontraban allí: Neville, Ginny y su novio Dean (Harry y Ginny intentaron continuar con su relación un año después de la derrota de Voldemort, pero no funciono, así que terminaron y son muy amigos), Luna, Seamus, Parvati y su hermana gemela Pagma Patil.
Conversaban, reían de las anécdotas que contaban y sobre todo pasaban un rato agradable entre amigos. Luego de un rato aparecieron Ron y Pansy, como si nada hubiese pasado saludaron a todos los que allí se encontraban y cada uno se fue a sentar junto a su "pareja", a Harry se le revolvió el estomago al ver como Ron besaba a Hermione y Pansy reía por un chiste de Draco, no podía creer lo cínicos y buenos actores que eran.
Hermione se aclaro la garganta y todas las miradas se posaron sobre ella— Chicos les pedí que vinieran porque mañana es el cumpleaños de los Prince y pensé que quizás podríamos organizar una fiesta sorpresa para ellos —los miro de hito a hito y prosiguió—, por eso le he pedido a Leo y Alice McGiuguen (al pronunciar los nombres se levantaron dos chicos rubios que estaban sentados en la mesa frente a la de ellos y se acercaron sonrientes) que vinieran, nos dieran opiniones y sugerencias para saber qué cosas les gustan, que dicen ¿Aceptan?
Draco fue el primero en aceptar, Harry le siguió y poco después todos estaban compartiendo sus ideas para la fiesta. Los McGiuguen miraban divertidos el comportamiento de los chicos, a pesar de conocerlos poco mas de 3 años aun les sorprendían lo muy animados que podían estar en 2 segundos.
—Bien. Ya que todos aceptamos dejemos que los chicos nos den las indicaciones que debemos seguir para que esta sea la mejor fiesta que tengan los Prince —hablo Ginny sonriente y entusiasta, le gustaban las fiestas así que se pondría manos a la obra para que esta sea memorable.
Estuvieron planeando la fiesta sorpresa durante un rato, hasta que Harry y Draco recordaron que debían ir al ministerio para comenzar su día de trabajo, quedaron en encontrarse todos en el mismo café a las 7:30 pm para estimar detalles.
Decidieron que la fiesta se haría en el departamento que los McGiuguen compartían con los Prince; Luna y Hermione se encargarían de distraer a Adda; Ron, Dean y Seamus distraerían a Mark; Draco, Leo y Harry mantendrían ocupado a Jacob y mientras cada uno cumplía con su tarea las chicas: Ginny, Alice, Parvati y Pagma organizarían todo para el evento.
Había sido un día duro, pero estaba feliz de regresar a casa; se dio una ducha y se puso el pijama (que consiste en un pantalón de algodón con rayas azules y grises, sin camisa ya que no le gusta usar demasiada ropa al dormir) para luego ir a su habitación a descansar.
Despertó sobresaltado al escuchar su despertador, debía darse prisa porque solo contaba con una hora para arreglarse e ir al trabajo; salió de su habitación y se dirigió a la de Draco (n/a comparten departamento desde que comenzaron en la academia de aurores) para despertarlo, porque seguro él estaría en su cama durmiendo. Y no se equivocaba, acababa de llegar y encontró a Draco durmiendo como un bebe, tomo una almohada (que estaba en el piso) y comenzó a darle golpes con ella, haciendo que el atacado callera de la cama y se reincorporara muy alarmado; a Harry le pareció demasiado graciosa la escena por lo que estaba en el piso sujetándose el estomago ya que le dolía por tanto reírse.
Cuando pudo calmarse salió al pasillo y se dirigió al baño a ducharse, mientras su compañero preparaba el desayuno. Luego de que ambos estuviesen listos desayunaron y se fueron al trabajo en el Volvo rojo de Draco.
El día paso sin contratiempos, ahora se encontraban en el auto de Draco con Jacob rumbo a un partido amistoso de quidditch. Habían logrado convencer a Jake de que los acompañara prometiéndole que el partido estaría muy entretenido.
En otro lado de la ciudad se dirigían cuatro chicos a un bar, tres de ellos eran los encargados de distraer al cuarto a cualquier costa, y sabían que Mark no se resistiría a ir a un bar para pasar el rato; mientras a las afueras del hospital San Mungo se encontraban dos jóvenes: una rubia y la ora castaña intentando convencer a una chica rubia de ojos miel, de ir con ellas a un centro comercial para tener una tarde entre amigas.
Mientras todos cumplían con sus tareas cuatro jóvenes organizaban y decoraban el departamento donde se llevaría a cabo la celebración.
Luego de horas y horas de distracción era el momento de ir a casa para dar comienzo a la fiesta.
Dean, Ron, Seamus, Hermione, Luna, Addaleth y Mark se encontraban afuera del edificio donde vivían los dos últimos, cuando apareció un Volvo rojo y se detuvo frente a ellos, de el salieron tres chicos que al ver a los que se allí estaban los saludaron y todos subieron al departamento de los cumpleañeros. Al llegar Mark fue quien abrió la puerta y dejo pasar a sus acompañantes seguidos de sus hermanos; todo estaba en penumbras, Jake encendió la luz y al hacerlo todos los que se encontraban dentro salieron de su escondite gritando "Sorpresa", causando que los Prince retrocedieran dos pasos por la impresión que les causó el encontrar a tantas personas en su casa. Todos comenzaron a felicitarlos, luego de los saludos se prendió la fiesta y todos comenzaron a bailar, tomar y a divertirse.
Era la hora de abrir los obsequios así que los trillizos abrieron todos conforme les entregaba Alice. Recibieron muchos regalos lindos y costosos, pero cuando llego el momento de abrir el que les hizo su madre se llevaron una sorpresa, ya que en la pequeña caja solo habían unas llaves, a cada uno les toco exactamente lo mismo y estaban muy confundidos, puesto que no sabían que podría significar aquello.
—Mamá… ¿Para que las llaves? —preguntó Mark y sus hermanos miraron a su madre esperando una respuesta a la pregunta que había formulado su hermano.
—Esas llaves son mi regalo —respondió Addalis a sus hijos con una sonrisa—, pero para poder usarlas tendrán que bajar a la calle. Los chicos no se hicieron de rogar y salieron como una bala rumbo al ascensor, seguidos por todos los invitados que estaban deseosos por averiguar de qué trataba todo aquello.
Al llegar a la calle se encontraron con dos motocicletas fabulosas y de último modelo, junto a un auto deportivo que al igual que las motos era de última generación. Cada vehículo tenía un cartel en el cual aparecía el nombre del dueño. Jake fue directo al coche negro ya que este decía su nombre en el cartel, mientras Mark y Adda se dirigían a sus motos; la de Mark era azul eléctrico con plateado, y la de Adda era violeta con detalles en plateado y dorado. Los tres se abalanzaron sobre su madre y agradecieron sus regalos, no sin antes protestar porque ya tenían sus vehículos los cuales les había obsequiado hacia dos años atrás. Subieron de nuevo al departamento donde siguieron la fiesta.
Eran las cuatro de la mañana y Hermione se encontraba en casa de su novio Ron preparándole una valeriana para que se le pasara la resaca que tenia. Se había despedido de todos y había dicho que iría con Ron a su casa ya que él no estaba en condiciones para conducir; subió a la habitación pero esta se encontraba total y absolutamente vacía o eso creía.
—Se te ve muy bien ese vestido Herms —dijo una voz a su espalda, ella giro sobre sus talones agitada y se encontró con un pecoso pelirrojo que la miraba de una manera un tanto alarmante.
—Ron eres tu… ¡me asustaste! —exclamó la castaña con una mano en el pecho—, no lo vuelvas a hacer ¿entendido?
El pelirrojo simplemente la miraba y en sus labios apareció una sonrisa cínica y maléfica que causo escalofríos a la chica.
—Lo siento, no era mi intención asustarte, de hecho quiero que estés relajada para lo que viene —pronunció el ojiazul, su voz era fría y escueta.
—¿De qué hablas…? no te entiendo —dijo nerviosa la ojimiel, alejándose de él ya que este caminaba hacia ella—. Debo irme, te llamare cuando llegue a casa ¿de acuerdo? —mientras hablaba caminaba a la puerta para intentar salir de allí, pero no contaba con que él fuese más rápido y le cerrara el paso, dejándola sin una salida por la cual poder huir.
No importa lo que siento, ya que solo cuentan tus sentimientos.
No importa lo que piense o crea, puesto que solo lo tuyo cuenta.
—¿Ya te vas…? —dijo con voz melosa, y moviendo la cabeza de manera negativa prosiguió—, yo no lo creo amor… hoy serás mía — y se abalanzó sobre ella pegándola a la pared que tenia detrás y besándola de manera agresiva en el cuello. Herms intento librarse de sus brazos, pero la sostenía de las muñecas y cada que ella intentaba separarlo la lastimaba apretándola más contra su cuerpo.
—¡Suel…tame! —exclamó jadeante y empujándolo con todas sus fuerzas, logro apartarlo de si e intento alejarse pero él la sujeto por el cabello y tiro de el haciendo que ella gritara de dolor; la acerco a él y le dio un fuerte golpe en la cara que la mandó al suelo. Se subió sobre ella y prosiguió a desabotonar su vestido; se estaba quedando sin aire bajo su peso y lloraba de frustración… Lo empujó nuevamente y le dio una patada en el estomago, al verlo caer de rodillas salió disparada hacia las escaleras, pero él la siguió y logro alcanzarla, volvió a golpearla pero mucho más fuerte, tanto que le rompió el labio superior, la vio en el piso la tomo por el cabello e hizo que se levantara mientras el tiraba de su cabellera.
No importa si sufro, ya que si tú estas feliz, para ti no existe nadie más en el mundo.
—¡Déjame! ¡Suéltame! —gritaba una y otra vez con lagrimas en los ojos, pero nada… parecía como si a él le gustara verla sufrir—. ¡Te lo suplico…!
—¿Por qué te dejaría…? ¿Es que acaso no te diviertes? —pregunto—, yo la estoy pasando muy bien… y créeme cuando digo que se pondrá mejor.
—Ron por favor. Estas ebrio, no sabes lo que haces… —pero no pudo continuar porque el ojiazul la interrumpió.
—¡Claro que se lo que hago! Quiero que seas mía, quiero tenerte entre mis sabanas y escucharte jadear, gemir y gritar mi nombre. Eso quiero y lo tendré —Ron parecía poseído, mostraba una frialdad y una mirada cínica nada común en el.
Sé que para ti no importa nadie más que tu, pero quiero que sepas que estas en un error.
—No, no por favor. Aun no estoy lista, te lo suplico, no me lastimes; espera un poco más…—Hermione temblaba, estaba aterrada, no podía creer que Ron quisiera estar con ella a la fuerza.
—¿Más?, ¿Cuánto más tendré que esperar para que tu decidas estar conmigo? —Ron estaba algo exasperado y prosiguió—. Tenemos 5 años juntos Hermione. ¡5 años y nada ha pasado! ¡Nada!. ¡¿Cómo quieres que espere cuando llevamos tanto tiempo juntos y no me permites acariciarte?! —estaba comenzando a subir su tono de voz y eso tuvo como consecuencia que Hermione temblara de pies a cabeza.
—¡Aun no estoy lista! —solo quería que él se calmara para poder salir de allí sin ningún daño
—Lo lamento hermosa, pero ya me cansé de esperar. Si quieres imagina que soy tu adorado Harry. Imagina que es él quien está por hacerte su mujer… —sus palabras estaban llenas de dolor, ira y frustración, pero estaba decidido a poseerla esa misma noche.
Yo quiero que sepas que eras importante para mí.
Que me hacías falta para poder vivir.
—¿De qué hablas? Harry y yo solo somos amigos… ¡Él es como mi hermano…! —Ron volvió a interrumpirla pero esta vez la sujeto por las muñecas.
—¿De qué hablo? De que me cansé de que lo escojas a él, me cansé de que siempre me compares con él; me canse de que creas que soy un tonto y pienses que no me doy cuenta de cómo lo miras, de cuáles son tus verdaderos sentimientos con respecto a él… me cansé, y hoy voy a tener lo que es mío, lo que me pertenece —al terminar la arrojo sobre el sofá y prosiguió a destrozarle el vestido. Hermione luchaba, pero no conseguía que la soltara. Ya le había quitado el sujetador y le estaba apretando los pechos cuando ella reaccionó, lo empujo y le dio una fuerte patada en la entre pierna tirándolo al piso, Ron aulló de dolor pero se levanto e iba a golpearla cuando ella le rompió un florero en la cabeza que lo dejo inconsciente.
Al verlo allí comprendió que era su momento, tenía que salir; tomo su bolso de mano, su chaqueta y desapareció del lugar dejando a un Ron inconsciente y mal herido.
Pero se acabo…
La niña tonta que conociste murió.
Abandonó sus sentimientos, todos tus recuerdos, para sacarte de su corazón.
Apareció frente a la casa de Harry, llorando toco el timbre y espero a que abrieran.
Hola chicos.
Sé que prometí subir un capi largo pero no me he sentido muy bien así que no he podido continuar, eso sin contar con el hecho de que estoy castigada por todo un mes.
Aquí les dejé el ataque de Ron hacia Herms acompañado por unos pocos fragmentos del poema que escribí.
Cuando termine el capi con todo y poema, lo colgaré de inmediato. Espero me tengan paciencia.
Los quiero mucho, cuídense.
Kisses
Bye.