cuatro noches de sexo — capítulo 12
-Si vas a decirme que está bien para un hombre pero no para una mujer, tendré que pegarte -dijo ella con tranquila vehemencia.
-Podría ser interesante -replicó, divertido.
Bajo la superficie había mucho más de lo que él dejaba ver. Nadie, ni siquiera los periodistas más diligentes habían podido descubrir mucho de su pasado.
Ella se preguntó si esas sombras ocultaban algo inconfesable. Tal vez eso lo había convertido en la persona que era en la actualidad.
-y entonces Draco tu que habrías hecho..?
-en mi caso me hubiera asegurado de que el hombre no tuviera más armas y después de tratar de razonar con el , si eso no funciona lo hubiera golpeado para dejarlo inconsciente… pero eso no es lo mismo hermione que no entiendes que lo que me pase a mi no importa, aquí la que importa eres tú. Si ese hombre te hubiera hecho algo mas grave si te hubiera herido más profundo, yo no podría vivir en paz nunca más, que no entiendes la gravedad del asunto hay no solo expusiste tu vida si no la mia también.
-como era posible que Draco le estuviera diciendo todo eso debía estar soñando lo mejor era dejar todo de ese tamaño::
-¿Tienes hambre? Dijo el cortando sus pensamientos como era capaz que después de decirle todo eso actuara como si nada.
-Primero una ducha y después el desayuno -dijo ella antes de levantarse y dirigirse al cuarto de baño.
Hermione entró al cubículo de mármol y cristal reservado a la ducha y empezó a lavarse el pelo.
Tenía necesidad de limpiar la piel de su cuerpo del contacto de las manos del agresor. Odiaba el recuerdo de sus manos, su expresión casi maníaca y el sonido de su voz. Pudo haber sido peor, mucho peor, y temblaba al pensarlo.
-Déjame ayudarte.
hermione contuvo el aliento.
-Puedo hacerlo sola.
-No lo dudo -replicó draco mientras masajeaba su cabeza con movimientos lentos y circulares.
Entonces miró las contusiones en el tórax y los moretones de los brazos. Habría querido besar cada una de esas marcas, pero no era el momento.
-«Cielo santo», pensó hermione.
Quedarse así era una bendición, algo mágico. Cerró los ojos y dejó que los dedos relajaran la tensión de la cabeza, del cuello y de los hombros.
Luego empezó a enjabonarla. Él tenía la habilidad de dejar su cuerpo sin fuerzas, blando, como si careciera de huesos.
Cuando hubo terminado, la abrazó suavemente y acarició la curva del cuello.
Draco la sintió temblar en sus brazos y la besó tan suavemente que ella sintió deseos de llorar. ¿Habría visto sus ojos empañados?, se preguntó ella, con el deseo de rodearle el cuello con los brazos. La tentación fue tan grande que tuvo que hacer un gran esfuerzo para no responder intensamente al beso de draco.
Muy a desgana separó la boca de los labios masculinos y apoyó la mejilla contra su pecho. Era tan agradable estar así con él y aceptar el alivio que le ofrecía.
-Y ahora vamos a comer algo, ¿verdad? -dijo mientras la envolvía en una toalla.
Luego ella fue al dormitorio, sacó del bolso unos vaqueros y una camisa suelta, se vistió y se cepilló la melena.
draco entró cuando terminaba de sujetarse el pelo y su mirada se desvió hacia la imagen reflejada en el espejo. Entonces contempló hipnotizada la atlética figura vestida con vaqueros y un polo.
Sus miradas se encontraron. Durante un instante todo se oscureció, sólo quedó el hombre y una intensa tensión eléctrica en la habitación.
Hermione sentía como si su espíritu se hubiera unido al de él formando un todo primitivo, incandescente.
Casi sin respirar, se quedó inmóvil, como una imagen congelada en el tiempo.
Más tarde, el hechizo se rompió y ella fue hacia la puerta con las manos en los bolsillos del pantalón.
¿Habría sentido draco el hechizo también? ¿O eran fantasías suyas?
Café. Necesitaba un café caliente, fuerte y dulce.
Hermione bajó las escaleras y fue a la cocina, consciente de que draco la seguía.
-Ve a la terraza. Yo prepararé el desayuno.
Muy pronto el aroma del café impregnó el aire. Minutos más tarde draco puso dos platos en la mesa.
El sol prometía una mañana cálida. No había brisa y la vista desde la piscina hasta el puerto era tranquilizadora.
Para su propia sorpresa, hermione comió con apetito.
-¿Más café? -dijo draco al tiempo que volvía a llenar ambas tazas.
Ella se sentía en paz, tranquila después de las emociones del día anterior.
-Llamaré un taxi.
La expresión de draco permaneció inalterable, pero bajo la superficie se adivinaba algo peligroso.
-¿Dónde quieres ir? -preguntó en un tono demasiado suave.
-A mi apartamento. ¿A qué otra parte podría ir?
-No -dijo colocando la taza en el platillo.
-¿Qué significa esa negativa?
-Es una palabra muy simple y fácil de comprender.
Ella lo miró atentamente.
-No quiero discutir contigo.
-Una elección muy sabia.
-Pero...
-¿Es que tiene que haber un pero? Era tiempo de respirar a fondo, pero como le dolían las costillas se contentó con una leve aspiración de aire.
-Gracias por... cuidarme. Fue muy amable de tu parte.
Él se mantuvo en silencio durante unos segundos.
-¿Has terminado?
-Sí. Por ahora.
-Me alivia escucharlo.
Hermione se levantó y puso los platos en una bandeja, pero draco se la quitó de las manos. Sin decir nada, ella se dirigió a la planta superior.
No le llevó mucho tiempo poner sus pertenencias en el neceser de viaje y más tarde empezó a marcar el número de una empresa de taxis.
En ese mismo instante draco entró en el dormitorio y cortó la comunicación.
-¿Cómo te atreves? -preguntó, indignada.
-Fácilmente.
-No tienes derecho.
-Escúchame. Ayer te diste de alta en contra de la opinión de los médicos. Tu hermano está en Melbourne y, a menos que me equivoque, no sabe nada de tu escapada del hospital. Vives sola -dijo con la mirada oscurecida por el enfado- ¿Quieres que continúe?
-No necesito un guardián.
-Lo quieras o no, tienes uno... por lo menos durante otras veinticuatro horas.
-No puedes obligarme a estar aquí.
-O te quedas aquí o vuelves a ingresar en el hospital. Tú verás.
-Eres un tirano.
-Me han llamado cosas peores.
-Necesito ir a darle de comer a mi gato -dijo al tiempo que alzaba una mano y de inmediato hizo una mueca de dolor- ¡Maldición!
-Yo iré a dar de comer a tu gato.
-Es una gata -replicó.
-Vaya.
Él recogió las llaves, fue hacia la puerta y hermione lo siguió.
Cuando llegaron al edificio ella le dirigió una dura mirada.
-No hace falta que subas.
Sin replicar, draco la siguió hasta los ascensores.
Un maullido los recibió cuando hermione abrió la puerta. Luego el animal golpeteó la cabeza contra sus piernas en señal de bienvenida.
«Muérdelo», pensó hermione cuando Draco se inclinó a acariciar a la gata. Pero el animal la ignoró y maulló a modo de respuesta afectuosa.
Hermione tardó apenas unos minutos en ponerle comida y agua fresca. Luego miró a draco.
-De veras que me encuentro bien draco. Estoy segura de que tienes algún compromiso social esta noche y no quisiera que cancelaras tu... tu cita por mi culpa.
-¿Has terminado?
-No quiero estar contigo.
-¿Tienes miedo, hermione?
Deseó gritar que sí, pero no de él, sino de sí misma.
«Porque todas las decisiones de alejarme de ti se desintegran cuando estás cerca. Y no puedo, no me dejaré destrozar por ti», pensó. «Demasiado tarde. Ya eres un naufragio emocional», dijo en su mente una voz silenciosa.
-Yo...
-¿De ti... o de mí? -inquirió draco.
-De ambos.
Él esbozó una sonrisa.
-Ah, sinceridad. Si no necesitas hacer nada más aquí, nos vamos.
Ella separó los labios para protestar, pero Draco apoyó un dedo en su boca.
-Sin discusiones, ¿quieres?
Minutos después de haber regresado a casa de draco, este se excusó diciendo que tenía que trabajar y entró en el estudio.
Hermione hizo unas cuantas llamadas y luego se entretuvo leyendo unas revistas.
A la hora de la comida, tomaron pollo y una ensalada ligera. Más tarde, vio una película en el vídeo. Mientras draco continuaba en el estudio, ella salió al bonito jardín con sus arriates de coloridos capullos en flor y árboles, con un Jacaranda florecido cuyos pétalos caídos formaban un tapiz sobre el césped.
hermione se acercó a la piscina y se sentó en una cómoda tumbona bajo una sombrilla. El agua brillaba bajo la luz del sol. Todo el entorno estaba rodeado de matices del azul. La piscina, el puerto, el cielo. Reinaba la paz en la magnífica vista circundante. La ciudad, con sus altos edificios de concreto y cristal, las nítidas líneas de la Casa de la Ópera, el puente en el puerto. Una magnífica casa situada en un hermoso lugar. ¿Y el dueño de la mansión?
hermione cerró los ojos al recordar su poderosa imagen. Cuatro semanas antes era un hombre al que evitaba con cortesía. Y en ese momento no quería pensar en el presente. Demonios, ¿qué podía hacer?
Amar a alguien no siempre tenía un final feliz. Y ella no era el tipo de mujer al que le gustara cambiar de pareja constantemente. Al día siguiente regresaría a su apartamento y a su vida cotidiana. Cada vez que volviera a encontrarse con draco en alguna reunión social lo saludaría amablemente y se alejaría. Como lo había hecho el año anterior. Pero, ¿cómo podría tratar sólo con cortesía al hombre con el que había compartido tanta intimidad? El hombre del que se había enamorado. Tal vez debería tomarse unas vacaciones y hacer un viaje a alguna parte. Lugares nuevos, caras nuevas. Hermione debió de haberse dormido, porque de pronto despertó al sentir su nombre y un toque en el hombro.
-Te quedaste dormida -dijo draco, sin añadir que había estado observándola durante una hora sin desear despertarla hasta que refrescó demasiado.
Estaba cerca, demasiado cerca. Podía sentir la fragancia de su perfume varonil. Por un instante deseó atraer su cabeza hacia su boca y besarlo.
Sólo que eso conduciría a algo que dudaba poder manejar y luego poder alejarse. Los ojos de draco se ensombrecieron como si pudiera leerle el pensamiento. Luego delineó la boca de la joven con un dedo.
-Hay carne con ensalada. Si quieres te vas a cambiar y luego cenamos, ¿qué te parece?
Diez minutos después, se sentaba frente a él y saboreaba el exquisito filete.
-Sabes cocinar -dijo a modo de cumplido.
-¿Esa es una ventaja?
-Definitivamente sí para un hombre -afirmó ella.
-¿Por qué en esta era en que las mujeres se desenvuelven profesionalmente igual que los hombres?
-¿Los hombres piensan del mismo modo que las mujeres respecto a la casa como hogar, a los alimentos como nutrición?
-El hombre trabaja para proveer mientras que la misión de la mujer es nutrir, ¿no es así? ¿Eso quieres decir? ¿Una delimitación que define los sexos? -preguntó al tiempo que bebía un sorbo de vino.
-Creo que sólo hay igualdad en el lugar de trabajo -respondió ella con un matiz de humor- pero fuera del trabajo los hombres y las mujeres provienen de dos planetas diferentes.
-¿Destinados a no poder cohabitar?
-Sólo físicamente. El aspecto emocional es otra cosa.
-Viva la diferencia, ¿verdad?
Fue una cena tranquila y más tarde vieron una película en el vídeo. Cuando acabó, ella se levantó del sofá y le deseó buenas noches.
No, no dormiría en la cama que habían compartido la noche anterior, decidió cuando subía la escalera. Después de recoger su bolso y los artículos de aseo, entró en otra habitación. Tras hacer la cama, hermione se acostó y estaba a punto de apagar la luz cuando draco entró. -¿Qué haces aquí? -preguntó ella.
-Creo que esa pregunta me corresponde hacerla a mí. -No voy a dormir en tu cama. No quiero pagar con sexo tus labores de enfermero igual que pague con sexo por tu ayuda -hermione se arrepintió de sus palabras en el momento en que se escaparon de sus labios.
-¿Te importaría volver a repetírmelo? -preguntó con una frialdad que a hermione le produjo un escalofrío.
-Realmente no.
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hola a todas las super lectoras estoy algo trizte por cmo le responde herms a draco pero era necesario para el espectaculo que se avesina y bueno volviendo con nuestra triv¿a de la semana la que se hacerco mas fue Natalie_Malfoy felicidades y muchas graxias alas que comentaron y me agregaron a sus favoritos espero me sigan dando su apoyo con sus comentarios bueno besos y bay.
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Natalie_Malfoy : me diras si quiere que te nombre en la historia como natalie o con otro nombre por fa comenta en este cap graxias y felicidades