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cuatro noches de sexo — capítulo 14

Minutos más tarde, la llevó de la mano hacia el ascensor.

-Tenemos que salir de aquí -dijo con una sonrisa apasionada oculta bajo una capa de buen humor- ¿Tu casa o la mía?

-¿Me estás permitiendo tomar la decisión?

Él se detuvo para volver a besarla intensamente.

-Tienes una boca descarada.

-¿Eso es un cumplido?

Segundos después se abrió la puerta del ascensor.

-¿Al vestíbulo o a tu apartamento?

-La gata.

-Así que no vamos al vestíbulo.

El ascensor empezó a subir al piso de hermione.

-Necesito ropa -continuó ella.

-La gata se acostumbrará hermione.

-¿A qué?

-A su nuevo hogar.

Ella lo miró y sintió que se derretía.

-Te quiero draco.

-¿Aun sin la gata? —interrogó él en tono jocoso.

-Ella está conmigo -dijo al tiempo que el ascensor se detenía en su planta.

Draco le sacó las llaves de la mano, entraron en el apartamento y él cerro la puerta. -¿Debo interpretarlo como un sí?

hermione lo miró con serenidad. El amor estaba allí, para ella, sólo para ella.

Dudó si alguien había visto a draco tan vulnerable como en ese momento y eso la conmovió más que todo lo que él hubiera podido decir.

-Sí -dijo sencillamente.

Draco necesitaba demostrarle cuánto significaba ella para él... y lo hizo tan concienzudamente que el día dio paso a la noche. Era medianoche cuando fueron al refrigerador. Luego se prepararon una tortilla, tostadas y café.

-¡La compra! Hermione exclamó de pronto en tono desesperado mientras movía la cabeza de un lado a otro- La dejé en el coche -añadió mientras pensaba en la leche estropeada, y en los otros comestibles.

-¿Tienes algún plan específico para las próximas semanas? -preguntó draco distraídamente.

hermione estaba adorable, con los ojos chispeantes, la piel cálida y la melena en desorden. draco estiró una mano y le colocó un mechón de pelo detrás de la oreja.

-¿Alguna razón en particular? -dijo hermione sorprendida.

La sonrisa de draco expresaba una divertida indulgencia.

-Una boda. La nuestra -dijo. Llegaría el día en que nada de lo que hiciera o dijera la sorprendería... pero todavía faltaba mucho para que eso sucediera- Algo privado, por respeto a tu padre. Sólo la familia y algunos amigos íntimos. Si deseas una ceremonia tradicional, podemos repetir los votos dentro de unos meses.

-¿Semanas? -hermione reiteró en un tono de divertido asombro- Este fin de semana debo ir a Roma a la boda de luna.

-Perfecto. Vamos juntos, pasamos unos días en la ciudad...

Ella alzó una mano.

-Vas demasiado rápido.

-Y regresamos a tiempo para ocupamos de los trámites matrimoniales -concluyó.

-¿La luna de miel antes de la boda? -intentó decir hermione a modo de broma, pero no le resultó del todo.

-¿Alguna objeción?

¿Cómo podía haberla cuando todo lo que quería era estar con él?

-Me dejas sin aliento -admitió pensando en la organización de una boda y en los planes de viaje para Roma.

Y también estaba su trabajo.

draco observó su lucha emocional e intentó calmarla.

-Todo se limita a una serie de llamadas telefónicas. Déjamelo a mí.

Roma estaba mágica. La boda de luna con su conde italiano fue un acontecimiento con mucho glamour, amor y alegría.

Y la semana que le siguió fue un tiempo especial ya que draco paseó a hermione por las galerías de arte, las joyerías exclusivas y pasaron momentos muy relajados en las tiendas de moda. Por las noches iban al teatro o a cenar a algún restaurante. Y hacían el amor con una pasión intensamente primitiva.

Regresaron a Sidney tres días antes de su propia boda. Días que se mezclaron unos con otros mientras hermione corría a la modista, a la floristería, veía a Cristian y organizaba lo último que tenía que llevar de su apartamento a la casa de draco.

El domingo amaneció claro y luminoso, y en unas horas las numerosas personas encargadas de ultimar los detalles finales cumplieron su cometido a la perfección. Los jardineros dieron los últimos toques a su trabajo en los jardines y las floristas hicieron hermosos arreglos florales con orquídeas blancas en el cenador. El altar quedó dispuesto para oficiar la ceremonia y los proveedores de la comida se afanaron en la cocina.

Cristian llegó antes que los invitados y hermione permitió que le diera un cuidadoso abrazo antes de aparecer por el pasillo alfombrado en rojo que conducía al cenador.

-¿Nerviosa?

-Un poco.

-Tranquilízate -dijo el hermano y ella le dirigió una temblorosa sonrisa cuando empezó a sonar la música.

Draco la esperaba de pie en el altar y el corazón de hermione dio un pequeño salto cuando se volvió a mirarla mientras avanzaba hacia él.

Todo se oscureció y ella vio sólo al hombre de sus sueños.

Alto, rubio y atractivo, resplandeciente en su soberbio traje de confección. Pero era su expresión lo que la dejó extasiada. Una expresión cálida, cariñosa y evidentemente apasionada.

Ella sabía que todo eso se lo daría durante el resto de su vida.

En un gesto sin precedente él fue hacia ella, tomó su mano, se la llevó a los labios y luego avanzaron juntos hacia el cenador.

Fue una sencilla ceremonia con una mezcla de votos convencionales y personales. De mutuo acuerdo habían decidido elegir cada uno el anillo de bodas del otro. El diseño de joyas era su profesión, así que hermione eligió una alianza de oro blanco y brillantes. Era masculina, diferente y uno de sus diseños personales. El anillo que draco puso en el dedo de la novia era la copia femenina del suyo.

-Por lo que ya hemos compartido, por lo que tenemos ahora -dijo Draco tiernamente al tiempo que añadía un magnífico solitario a la alianza de diamantes que representaba la eternidad- El futuro.

Ella deseó reír y llorar a la vez e hizo ambas cosas, una después de la otra, y al sentir los labios de draco sobre los suyos en un beso que contenía una honda promesa sensual, todo lo que pudo hacer fue contener sus lágrimas. Fue más tarde, mucho más tarde, cuando se quedaron solos que ella se tomó el tiempo de darle las gracias. En lugar de reservar una suite en un hotel, decidieron quedarse en casa. De alguna manera parecía apropiado pasar la noche de bodas en la cama donde habían hecho el amor por primera vez.

-Bienvenida a nuestro hogar -murmuró draco cuando ella, alzando los brazos, atrajo su cabeza hacia la suya.

-Te quiero -dijo con la voz enronquecida por la emoción- Y siempre lo haré.

Él rozó su frente con los labios y luego descendió hasta la boca femenina.

-Eres mi amante, mi mujer, mi vida.

-Gracias, mi amor -respondió ella con una dulce sonrisa.

De pronto, entre risas draco dijo algo que ella no entendió.

-Repite lo que has dicho draco.

-Mejor te lo enseñaré -dijo él con una sonrisa maliciosa mientras le guiñaba un ojo.

-draco, eres el príncipe azul con el que siempre soñé.

-Ya no soñarás más herms me tendrás a tu lado. Siempre.

-Te amo Draco malfoy.

-Te amo hermione granger.

Y se fundieron en un hermoso beso pasional y lleno de amor que duraria para siempre.

SIETE MESES DESPUES….

-herms, mi vida, ¿quieres que veamos una película antes de dormir?

-¡Chris no! ¡Estoy agotadísima! El baile benéfico fue fantástico..Nunca en mi vida me había divertido tanto. ¡Todos nos miraban! -dijo hermione eufórica al tiempo que se quitaba las joyas mirándose en el espejo de la habitación.

-Eso es porque mi esposa era la mejor bailarina de todo el salón de baile -dijo draco abrazándola por detrás y besando suavemente su cuello.

-draco eres una pelota, ¿lo sabias?

-Pero siempre consigo lo que quiero…y ahora no tengo mucho sueño…-dijo mientras introducía una mano por su escote y le tocaba un pecho.

-Oh draco…-pero la cara de placer de hermione paso a una cara totalmente distinta…

-hermione, ¿te encuentras bien amor?

Pero herms no contesto y salió corriendo hacia el baño, cerrando la puerta tras de sí y vomitando.

-¡Dios santo! hermione cariño, ¿te encuentras bien? ¿Qué te pasa?

-Yo…estoy bien…no te preocupes..

-Pero ¿Cómo no voy a preocuparme si has vomitado? Además, últimamente tienes muchos mareos. Mañana mismo llamaré a mi doctor privado para que te vea, quiero saber que te pasa.

-No es necesario que llames a nadie draco. -dijo hermione mientras se lavaba la cara para refrescarse un poco.

-Pero es que yo quiero saber lo que te pasa, entiende que te quiero y me preocupo por ti.

-Pero yo puedo decirte lo que me pasa…de hecho…estoy reuniendo fuerzas para decírtelo hace varios días, pero no veo la manera de decírtelo sin que te moleste.

-herms, por favor, no me asustes. ¿Estas enferma? Sea lo que sea, te juro que puedes contármelo. Te apoyare siempre, pase lo que pase. Ven...-la llevo a la cama, la sentó allí y se puso a su lado, cogiendole una mano para que comprendiese que la apoyaba.

-Es que no es tan fácil…Ayer dijiste que nuestra vida era perfecta así como estaba…y yo no quiero estropearlo… -Pero ¿Por qué ibas a estropearlo? Herms por favor, dime lo que esta pasando…me estoy empezando a asustar.

-Lo siento tanto draco…yo…si no estas dispuesto a seguir con esto después de lo que voy a decirte, lo entenderé, pero yo si quiero, y ahora más que nunca.

-herms…

-Esta bien…-tomó tanto aire como pudo...era la hora de la verdad…- draco…yo…esta bien…yo estoy…estoy embarazada - y justo después de decirlo bajo la cabeza para no ver su cara de tristeza o cabreo…la verdad no sabia que cara pondría.

Pero solo se oía el silencio…no decía nada.

Entonces draco la sujeto por la barbilla y le levantó la cara para que lo mirase…y…estaba..¿Llorando?

-Oh draco…no llores…si no quieres seguir con esto yo…- pero no pudo terminar…draco le tapo la boca con un dulce beso.

La levantó en peso y la abrazó más fuerte que nunca.

-¡¡Te amo hermione!! ¡¡Eres la mujer más maravillosa del mundo!! No puedes imaginarte lo feliz que me has hecho. Nuestra vida era y es perfecta, porque estoy a tu lado, pero no podría imaginarme mayor felicidad que verte dandole el pecho o acunando a un bebé…a nuestro bebe…Oh herms…eres maravillosa.

-Te amo draco.

-Yo tambien te amo. ¡Te amo! Jajaja

La mirada de hermione cayó sobre su mano, que cubría la suya con tanta calidez. Esperando tan pacientemente a que la hiciese suya como lo había hecho cada día desde que se convirtieron en marido y mujer.

Él la arrimó contra él, y ella se acurrucó de buena gana contra su calidez. Él besó la cima de su cabeza, bajó hacia sus mejillas y luego hacía su cuello. Lo besó tan dulcemente que hermione gimió y draco continuó acariciando sus hombros, sus brazos, dejando caer su vestido y quedando hermione totalmente desnuda. Él tomó su mano y la presionó contra su polla, dura y caliente incluso a través del tejido de sus pantalones.

-Siente cuánto te deseo.

Ella miró fijamente sus ojos. Él apartó su mano, la atrajo a sus labios, y le dio un beso en su palma. hermione se apartó de él y se dirigió hacia la cama, tumbándose en ella y abriendo las piernas, mostrándole a draco su sexo desnudo y chorreante. draco se mareó mientras paseaba los ojos por la longitud de sus piernas, y volvía a subir, en dirección a su desnudo sexo que dejaba ver abiertamente. Primero, hermione asumió la clásica pose de pie: con una pierna ligeramente doblada y la rodilla señalando hacia afuera. Llevó los brazos hacia arriba por detrás del cabello. Era desvergonzada, sensual, y a draco se le endurecía la verga segundo a segundo. Luego, draco se movió. Se puso de rodillas frente a ella y, con un ligero movimiento su rostro desapareció entre sus piernas. La cabeza de hermione cayó hacia atrás y sus manos se desplazaron hacia abajo en dirección a la cabeza de draco. Él subió su cabeza y cogió un pezón en su boca, chupando fuertemente, usando su lengua para presionar su pecho contra el techo de su boca. Sus brazos la envolvieron, sosteniéndola firmemente contra su pecho sólido. Él palmoteó su trasero, y el abrupto escozor la hizo saltar. Con sus dedos moviéndose más abajo, arrastrándose hacia su dolorido clítoris, ella ni siquiera podía pensar, simplemente gemir. Ella se tambaleó un poco, extendiendo la mano para encontrar algo sólido. Una de sus manos pegó en la pared, y ella logro apoyarse. Él se movió entonces, mientras tomaba sus muñecas en sus manos y tiró de ellas…colocando sus brazos detrás de su espalda. Su boca atacó la suya, lamiendo, pellizcando sus labios, atormentándola. Ella intentó poner sus brazos alrededor de él, tocarlo, pero sus manos todavía sostenían sus muñecas. Su muslo la incitó a separar sus piernas, apretando contra su sexo.

-Abre tus piernas, -murmuró.

Ella lo hizo.

De repente sus manos estuvieron libres. Su muslo se retiró, y sus dedos atrevidos, diestros estaban entre sus piernas, resbalando, acariciando, sondeando. Su mano la volvía loca. Y la conexión entre ellos creció más fuerte, hasta que ella pudo sentir lo que él sentía, podía sentir su calor mojado contra sus dedos, sus pezones que rozaban su pecho. Ella gimió fuertemente.

-Ya no puedo esperar -murmuró él contra su cuello.

Se dejó caer sobre sus rodillas y apretó su boca entre sus piernas, lamiendo, succionando y gimiendo contra ella.

Hermione extendió la mano ciegamente y encontró su pelo, enredando sus dedos en él mientras sus labios y lengua la devoraban. Ella podía sentir su hambre cuando él la chupó avariciosamente. Dios, ella casi podía probarse a si misma.

-Dime lo que necesitas, herms.

-Oh, allí. ¡Allí!

-Mmm…¿Aquí hermione?

-Sí, sí….¡Si!

Él supo exactamente qué hacer, como si él sintiera lo que ella sentía. Quizá lo hacía. De la misma forma en que ella sentía su placer. Ella supo el momento en que él empezó a frotar su polla a través de sus pantalones. Podía sentir su necesidad así como la suya. Y su pasión magnificó la suya, la llevó a una cumbre tan apremiante que ella nunca había conocido, hasta que gritó y estallo en un tembloroso orgasmo que la dejó agotada y trémula. Los brazos de él la envolvieron alrededor de su cintura, y él jadeó contra su estómago. Él parecía tan jadeante como ella se sentía. Y él no había alcanzado el clímax. Él frotó su boca húmeda de un lado a otro en su abdomen. Él se sentó en la cama y pasó una mano sobre el cuello de ella, encima de sus pechos, en una larga y lenta caricia. Sus dedos juguetearon con la dura cresta de su pezón. Entonces él llevó sus manos arriba de su cabeza. Pasó uno de las corbatas alrededor de sus muñecas, atando sus manos juntas en una prisión de seda. Ella intentó llevar sus manos abajo, pero no pudo moverlas. Él la debió de haber atado a una de las tablillas en la cabecera de la cama.

-Ahora yo no puedo tocarte - dijo hermione.

Él lamió su antebrazo… Un roce húmedo y caliente que la hizo estremecerse.

-Ésa es la idea. Yo tocaré por los dos.

Cuando él dejó la cama, ella se volvió para verlo desnudarse. Su pecho era hermoso, fuerte, ancho y ligeramente velludo. Él arrastró sus pantalones abiertos, entonces los tiró fuera junto con sus calzoncillos. Ella se levantó hacia él y los lazos tiraron firmemente. Ah. Por un segundo ella se había olvidado de que estaba atada. Él se arrodilló en la cama y deslizó una mano sobre su hombro, arriba de su brazo, a dónde sus muñecas estaban atadas. "Eres mía", pensó draco.

Él mordió su cuello, de nuevo, más arriba, en el sensible sitio debajo de su oreja. Ella se retorció en la cama, apretando sus muslos juntos, deseando que él la tocara allí…deseando que descendiera sobre ella…Diablos, deseando que él la follara. Ese primer clímax la había dejado preparada. Vacía y adolorida por más.

-Paciencia -le susurró draco al oido.- Primero voy a marcarte con fuego. Por todas partes.

Su boca se movió a su clavícula, su pelo rozando ligeramente su barbilla. Él lamió y mordió. Su lengua remontó a lo largo de su clavícula, luego bajó, abajo hacia su pecho. Él rozó su pezón con el borde afilado de sus dientes.

draco tomó su pecho en su boca y lo sostuvo suavemente en sus dientes. Entonces su lengua azotó su pezón de un lado a otro. Sus brazos se estiraron contra las corbatas. Si ella pudiera sostener su cabeza allí.

draco se apartó, resbalando su boca al lado de su pecho. Le pellizcó, y hermione gritó. draco levantó su cabeza y acunó su cara con una mano.

-¿Te he hecho daño herms?

Ella agitó su cabeza.

-No. Sólo me sobresaltaste.

draco se rió entre dientes. Oh, ahora draco iba a fastidiarla. Maldición.

draco se deslizó hacia abajo de su cuerpo, pasando ligeramente encima de sus pechos, y succionando fuertemente sobre su estómago.

Cuando se echó hacía atrás, ella se dio cuenta de lo complacido que estaba de ver la marca un poco roja, formando un cardenal, le había dejado sus labios marcados. Su ombligo se llenó con la caliente humedad de su lengua. Draco siguió lamiendo hacia abajo, hacia su cadera, entonces la pellizcó ahí. Ella sentía su boca moverse hacia la cima de su muslo, caliente y húmedo.

-Abre tus piernas -él dijo.

Su respiración se detuvo.

-Hazlo -le ordenó draco.

hermione extendió sus pies vacilantemente. enterró su cara entre sus piernas, frotando su boca de un lado a otro, y ella abrió sus piernas más, queriendo disfrutar del placer que su talentosa lengua podía darle.

draco chupó su clítoris fuertemente, y ella gimió. Empujó un dedo dentro de ella, profundo y rápido, retorciéndose contra sus paredes internas mientras su boca absorbía uno de sus pezones. Oh, sí. hermione se correría tan rápido y tan fuertemente que le dolería. De repente Draco volvió su cabeza y mordió dentro de su muslo. hermione gritó sorprendida. Y entonces herms sintió que draco sonreía contra su pierna. draco la había dejado al borde del orgasmo. A propósito. Simplemente para atormentarla. Tenía suerte de que sus manos no estuvieran libres, porque sino, se vengaría. draco se movió hacia arriba y extendió su cuerpo a un lado de ella, dejando sus dedos entre sus piernas, rozando ligeramente encima de su clítoris. Demasiado ligeramente para alcanzar el clímax. hermione retorció sus caderas, y su toque fue aún más ligero. Más mortificante.

-draco, por favor.

-¿Por favor que herms?

Ella gimió.

-Lo sabes.

-Quizá. Pero no lo haré hasta que lo pidas.

-Por favor…Te quiero dentro de mí.

draco apretó un dedo en lo más profundo de ella.

-¿Así?.

hermione lo apretó, gimiendo.

-Tú sabes lo que quiero decir.

Él la besó, llenando su boca con su lengua. Un segundo dedo largo y caliente se unió al primero, abriéndola, empujando en su sexo.

-Estoy dentro de ti. ¿No es eso lo que pediste?

Dios, pensaba fastidiarla a muerte.

-Por favor, draco. Por favor.

Sus dedos la penetraban de forma lenta y firme, acariciando su clítoris con cada embestida. hermione mordió su labio para detener un gemido.

-¿Esto no es lo qué quieres?

Ella agitó su cabeza negando.

-Dime que quieres entonces hermione.

Ella cerró sus ojos, escondiéndose de su mirada conocedora.

-Tu polla -ella susurró.- Yo quiero tu polla dentro de mí.

Él se levantó del lado de ella, y entonces ella sintió que el colchón se hundió bajo su cabeza. Algo cálido, duro y caliente rozó sus labios. Ella jadeó y abrió sus ojos.

Él estaba arrodillándose encima de su cabeza, su polla contra su boca.

-Aquí -dijo él.- Toma mi polla. Tal como lo pediste.

Herm s podría negarse, pero sabía que todavía le guardaba la venganza por aquel strip tease que le hizo sin dejarle que la tocase mientras lo mantenía atado. Además ella necesitaba complacerlo tanto. Así que hermione abrió su boca y tomó la cabeza de su miembro dentro, chupando suavemente, arremolinándose su lengua alrededor de él.

-Dios, sí.

draco tocó su mandíbula con una mano fuerte, sintiendo su boca moverse sobre él. Sus caderas se mecieron adelante y atrás, empujones poco profundos que la hicieron desear poderlo tomar más profundamente, hacerla desear que ella pudiera agarrar sus caderas y mantenerlo fuertemente contra ella. hermione nunca disfrutó tanto. Dándose cuenta de lo que Draco necesitaba exactamente, sintiendo su placer…era casi como si hermione estuviera complaciéndose a sí misma. Y aun si hermione no hubiera sentido cuánto draco amaba esto, sus jadeos y gemidos se lo habrían dicho. Draco gimió. Su boca hizo un suave sonido de succión mientras él apartaba su pene…alejándose un instante antes de correrse. draco se puso a su lado, presionando contra su sexo de nuevo, jugueteando. Draco sabía justamente como mantenerla en el borde. Quizá él podría darse cuenta de lo condenadamente desesperada estaba ella. -Follame. -dijo hermione en un leve susurro apenas audible.

-No puedo oírlo -dijo Draco.

-Me has oído draco.

-Dilo -le exigió draco.

Bien. De cualquier modo hermione se lo diría.

-Follame - dijo hermione.

Draco besó su mejilla.

-Estás colorada. -Es que yo nunca he dicho esto antes a ningún hombre -admitió.

Draco rozó su boca encima de la suya en el más ligero de los besos.

-Lo sé. Por eso quería que me lo dijeras a mí.

Que bonito. Si hermione pudiera moverse, lo habría besado. draco siguió acariciando su sexo con su mano, resbalando en ella con sus dedos.

-No vas a… -hermione no podría decirlo otra vez.

-Paciencia cariño.

¿Cómo draco podría ser paciente? hermione estaba agonizando desde el inicio de sus juegos…adolorida, retorciéndose y gritando. Si sus manos estuvieran libres, hermione lo volvería así de loco. La próxima vez. draco sostuvo su cabeza en una mano, mirando fijamente hacía su cara mientras sus dedos la torturaban. Mirando aquéllos brillantes ojos mientras su mano la llevaba a la locura, era demasiado. hermione tuvo que cerrar sus ojos. Entonces tomó una respiración profunda, estremeciéndose y abrió los ojos.

-¡Fóllame, maldición! Fóllame o haz que me corra con tu mano.

draco dio un golpecito a su clítoris con la punta de un dedo, haciéndola jadear.

-No seas tan exigente -murmuró él.- Creo que se te ha olvidado quién me hizo sufrir a mi aquella vez cuando me ataste…llevo tiempo guardando mi venganza…

-Por favor -rogó, estirándose contra los lazos, volviéndose hasta donde pudo para enfrentarlo.- Lo siento. Por favor…tócame de nuevo.

draco la empujó más cerca a la cabecera de cama, aliviando un poco la presión en sus hombros. Debió darse cuenta de su incomodidad, pensó hermione.

draco se apartó, tirando de su cadera hasta que ella estuviera nuevamente sobre su espalda. hermione no podría ver exactamente lo que él tenía en mente.

-Extiende tus piernas -dijo draco.

draco se movió hasta que estuvo arrodillado entre sus piernas abiertas, mirando fijamente su sexo. draco agarró su pene con una mano.

-Te haré rogar por esto -le dijo draco.

Sus manos se extendieron hacia él en reflejo, y los músculos de sus hombros le dolieron en protesta. Malditos lazos.

-Ya he rogado draco. ¡Maldita sea!.

Ella podría fingir dolor y conseguiría que él la desatara. Y entonces saltaría sobre sus huesos. draco gimió, entonces permitió que su pene se colocara encima de ella apretándola perfectamente contra su sexo, la punta tocó su clítoris. hermione intentó moverse debajo de él, frotar su pene contra ella más duro, pero sus caderas la tenían fijada firmemente.

-No lo hagas -murmuró draco en su oreja.

-¿Qué? -hermione parecía desconcertada.

-No finjas dolor para que te suelte…no funcionará conmigo. draco la llenó de un empujón rápido, salvaje. herms clamó. draco gimió.

draco se detuvo, quieto con su pene enterrado en lo más profundo de ella. hermione le sentía jadear contra su cuello. Y la conexión entre ellos creció aun más fuerte. Sus pensamientos volaron casi simultáneamente. Ella incluso ya no podía pensar. La sensación fuerte de su cuerpo contra el de ella se sentía demasiado bien. Pero hermione no tenía que pensar. Draco sabía lo que ella necesitaba, lo supo intuitivamente desde la primera vez que se acostaron.

Sabía exactamente como orientar sus caderas… como empujar…como apretar contra su dolorido clítoris. Draco mordió su lóbulo y ella envolvió sus piernas alrededor suyo. Y ellos gimieron juntos, gimieron y gritaron y clamaron, hablándose el uno al otro sin palabras, con ruidos desvergonzados.

hermione sintió su clímax y sintió el clímax de él. Simplemente pensaba: "no te detengas, no te detengas, no te detengas nunca…" hermione empujó contra él, estirándose más para acercarse al golpe de sus caderas, esforzándose por emparejar su ritmo impaciente. Cada empujón la llevaba más alto…más cerca.

Su pasión estalló en un clímax salvaje, y él estaba allí con ella, juntando espasmo con espasmo, gemido con gemido. hermione y draco gritaron juntos, temblando y agitándose juntos mientras la pasión se agotaba dentro de una adolorida satisfacción. Draco se derrumbó encima de ella, un peso pesado, protector. Dios, ella quiso sostenerlo. draco hundió su cara en la curva de su cuello cuando ellos dos abrieron la boca en busca de aliento. Después de un minuto, él alzó su cabeza y la miró aturdido, una expresión tierna en su cara.

-Te amo y te amaré siempre -le dijo a hermione.

Ella sonrió a su atractivo rostro.

-Tú lo has dicho por los dos.

Más tarde, al borde del sueño. draco la atrajo hacia su cuerpo y la mantuvo abrazada... consciente de que no bastaría con una vida entera para estar con ella.

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hola a todas bueno como se pudieron dar de cuenta este es el final, quiero agradecer a todos ellos que me agregaron a sus favoritas y que comentaron en cada capitulo ehh no lloren pronto volvere con otra maravillosa historia quiero recordarles que se pasen por mi perfil hay otra historia que se llama duelo de pasiones es muy bonita y erotica ehhh  bueno agamos un trato si para cuando vuelva a entrar encuentro 10 comentarios que me pidan un epilogo - quiero hacer el epilogo de draco y su hij@ entonces a comentar =) bay besos