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Historia 8635 — capítulo 20

Finalmente está aquí! El capítulo número 20 de Meant to be! Y, debo decirles, este es el final. Creo que ya solucioné todos los problemas y contesté todas las dudas (y si no lo hice con los anteriores capis, créanme que lo haré con este), y aunque me senté a pensar cómo continuaría el fict, no se me ocurrieron muchas cosas (al menos no lo suficientemente buenas como para hacer una trama con la cual continuar el fict). Como sea, este capi de despedida tiene algunas páginas de más y algo extra. Considérenlo un “capítulo especial”. Y sí que es especial: es el 20... y el final.

Aunque, podría continuarlo. ¿Quién sabe? Pero lo más seguro es que adelante un poco la historia y escriba de las vacaciones de verano y todo eso... pero no sé. Es algo que no he definido (y es algo que decidiré yo, así que por favor no me pidan que lo sigue). Creo que ya sé quienes me deben estar odiando ahora (cof cofWillowcof cof)... En fin, aquí está el capítulo:

Capítulo 20: El baile

Ginny jamás había visto en Hogwarts tanto ajetreo desde su cuarto curso, y sabía perfectamente la razón: el Baile de Navidad estaba a tan sólo dos días.

El bando femenino de la escuela estaba insoportable: no salían de sus dormitorios sin estar perfectamente arregladas y lindas, se la pasaban coqueteando, se movían en grupos pequeños y cada vez que se cruzaban con un chico por los pasillos comenzaban a cuchichear emocionadas. Las que aún no habían conseguido pareja estaban desesperadas, y buscaban en la biblioteca instrucciones para pociones para deshacerse del acné, entre otras muchas cosas. Eloise Midgen volvió a perder su nariz.

Por otro lado, el bando masculino pasaba tenso y estresado, ya que debían “luchar por sobrevivir de las insoportables hembras en la jungla salvaje en la que se había convertido Hogwarts” según Ron.

Y en lo que respectaba a los profesores, habían decidido dejar de enseñarles cosas importantes ya que nadie prestaba demasiada atención, y más de una vez debían intervenir en las peleas que se armaban en los pasillos, cuando los chicos se peleaban entre ellos por llevar a determinada chica al baile; o cuando las chicas se agarraban de los pelos porque querían ir con el mismo chico. O cuando... bueno, ya me entienden.

En todo esto venía pensando Ginny cuando Neville la llamó:

  • ¡Gin!

Venía corriendo por el pasillo. En cuanto la alcanzó y recobró el aliento, dijo:

  • Debes ir al despacho de Dumbledore. Esta vez se te ha armado la gorda... eso es lo que pasa cuando decides escuchar a tus compañeras de cuarto en vez de a Thot y a mí.

Parecía molesto. Ginny abrió la boca para replicar, pero Neville repitió “Ve al despacho de Dumbledore” y se alejó a grandes zancadas. Preguntándose qué demonios estaría pasando, la pelirroja llegó al despacho, donde se encontró con sus amigas: Daphne, Queen, Kitt, Stephanie y Hermione.

  • Tome asiento, señorita Weasley –indicó Dumbledore cortésmente. No estaba serio, pero tampoco alegre.

  • ¿Qué ocurre, profesor? –preguntó Hermione algo temerosa.

  • Creo que ustedes lo saben –como las chicas no dijeron nada ni dieron señales de saber de qué estaba hablando-. Bueno, ya. Es por lo de las hue... quiero decir, Nefiyae Nix y sus amigas. Esta guerra debe parar.

  • Ya acabó –informó Daphne, muy orgullosa.

  • Lo sé. Sé que fue maniobra suya lo de publicar el libro. Algo muy inteligente, por cierto –las salamandras sacaron pecho, orgullosas-... pero muy incorrecto –las chicas se encogieron en sus asientos-. Es por eso y por sus anteriores batallas, que voy a castigarlas.

  • ¿Nos va a suspender como hizo con las huecas? –preguntó Ginny horrorizada.

  • No. Aunque debería –dijo el director, muy serio-. Primero que nada, el bar regresará a estar en manos de los elfos, ya que en los estudiantes no se puede confiar –sonrió brevemente, como recordando su propia juventud-. Segundo, tendrán un mes de castigos, empezando ahora. Tercero, no irán al baile de Navidad.

  • ¿¡¿QUÉ?!?

  • ¡Eso es inhumano! –exclamó Queen, indignada y horrorizada a la vez.

  • Y si vuelven a presentar problemas entre ustedes y sus compañeras de curso, las enviaré a todas a un mes de terapias psicológicas en grupo. Ahora vayan a su castigo de hoy: limpiar el salón de Adivinación. Hace décadas que los elfos no lo tocan, desde que la profesora de Adivinación anterior quiso leerles la fortuna...

Ginny suspiró, abatida: no podría ir al baile, estaría castigada por un mes, su hermano estaba molesto con ella, Draco seguramente sabía todo lo que sentía, había abofeteado a Harry y además Neville estaba enfadado con ella. ¿Acaso podía ser peor?

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Hola, Thot, cariño –Daphne besó a su novio con el que recientemente se había reconciliado.

Sí, hola –contestó él distraídamente. Estaba ocupado hablando con Eoin, William y Colin-. Y estoy practicando el amago de Wronski, aunque sea sólo para buscadores, porque es que como Harry lo hace... y a lo mejor Ron se ofrece a aprenderlo conmigo, ¿no? ¡Y Harry tal vez quiera ser nuestro profesor!

Will... –suplicaba Queen sentándose junto a Daphne y frente al chico-. ¡Por favor háblame! Te juro que ya no me gusta Colin, de veras...

Pero William siguió a lo suyo, ignorándola tan olímpicamente que Stephanie tuvo que intervenir para que Queen no se echara a llorar allí mismo:

William, Queen dice la verdad. Eso era de cuando a ella le gustaba Colin y a mí me gustabas tú... Pero eso es tiempo pasado –dijo esto lanzándole una mirada significativa a Colin, que la ignoró tan bien como Will.

¡Y si no nos creen, vamos a tomar medidas extremas! –declaró Queen dando un puñetazo en la mesa que hizo que se derramara la jarra de jugo de calabaza.

Los dos chicos las siguieron ignorando. Queen se puso de pie, pero sobre la mesa, y gritó a los cuatro vientos:

¡Atención, atención! ¡Mi amiga y yo tenemos algo que anunciar!

Queen, bájate de ahí –imploró Stephanie en un susurro, pero Queen tiró de ella y la obligó a subir también.

¡TE AMO, WILLIAM STUBBER! –gritó Queen a todos los presentes, que estaban en silencio.

La chica se bajó de la mesa con dignidad, al tiempo que volvía a su puesto como si nada hubiese ocurrido. A Will se le atoró la patata que estaba comiendo y se puso morado. Stephanie siguió de pie en la mesa, lanzó una mirada rápida a Colin, tomó aire, cerró los ojos y gritó:

¡Y YO TE AMO A TI, COLIN CREEVEY!

Stephanie imitó a Queen y regresó a su lugar como si nada hubiese ocurrido. Colin escupió su tocino justo cuando la chica acababa de decir su nombre. El resto del comedor permanecía en silencio.

Dumbledore se puso de pie y aplaudió, alegre. Ahora todas las miradas se posaron en él, pero a los diez minutos todo el colegio aplaudía y algunos gritaban (Eoin entre ellos):

¡Que se besen, que se besen, que se besen!

Bueno, ya ha sido suficiente –dijo Dumbledore cuatro horas después, cuando el único que seguía festejando era Eoin.-. Ahora que se tranquilizaron (al menos, eso creo), quisiera desearles una feliz Navidad, y acepten el baile que celebraremos como un regalo.

Aplaudieron y unos pocos minutos después el comedor se había sumergido en su barullo habitual. William se seguía ahogando con la papa:

¡SE MUERE, SE MUERE! –chilló Queen desesperada-. ¡HAZ ALGO, GRANDÍSIMO INÚTIL! –le gritó a Eoin, tomándolo por la solapa de la camisa y sacudiéndolo histéricamente (N.A: no me lo mates, Queen, que no hay repuestos!!).

OK... –accedió el chico, dándole golpes bastante más fuertes de lo necesario a la espalda de Will (tan fuertes que Will se iba para adelante y se golpeaba la cabeza con la mesa)-. ¡Ya está! –exclamó Eoin emocionado por haber hecho algo bien por una vez en su inútil vida.

William escupió la patata, que se estrelló en la nuca de Cho Chang, que estaba de espaldas a ellos, en la mesa de Ravenclaw.

¡AHHH! ¡URGH! ¡QUÉ ASCO! –gritó la chica, tomando la servilleta que le ofrecía Marietta Edgecombe y limpiándose la cara. Ginny y Daphne se rieron con superioridad y satisfacción.

¿Qué has hecho? –le preguntó Will a Queen, alarmado y todavía algo rojo por haber estado tanto tiempo sin respirar-. Tú nunca harías eso... ¿Qué te pasa?

¿Qué más pruebas necesitas? –le preguntó Queen, harta. Dicho esto, lo tomó de la nuca y lo besó delante de medio Gryffindor.

Mientras tanto, Stephanie había dejado el comedor, seguida de Colin. Ginny apostaría cualquier cosa a que se estaban besando en ese mismo momento.

Ginny, que ya había tomado una decisión respecto a sus problemas, sacó el mapa del merodeador y lo ocultó en su falda. Lo consultó y distinguió una mancha de tinta con el nombre “Blaise Zabini” en la etiqueta. Estaba en el corredor, yendo hacia allí.

Ginny, ¿a dónde vas? –le preguntó Hermione, que acababa de entrar.

A pedir consejo.

Justo cuando iba a andar por el corredor se encontró con Blaise.

¡Justo a tiempo! –exclamó Ginny-. ¿Puedo pedirte asesoramiento profesional?

¿Lo dices por lo de Draco? –le preguntó Blaise con media sonrisa.

Por eso y por todo... Ya no tengo nadie a quien pedirle consejos. Nev solía ser mi consejero, pero está molesto... y Hermione está peor que yo.

De acuerdo –accedió Blaise, encogiéndose de hombros-. ¿Damos una vuelta?

OK –concedió Ginny, tomando el brazo caballeroso de Blaise, y saliendo a los terrenos del colegio... como hacía unas semanas (N.A: no sabía cuantos meses y me daba pereza contar... pero fue el capítulo que Ginny se besó con Draco por primera vez... o más bien en el que Draco besó a Ginny)-. ¿Has visto a Draco?

He hablado con él, sí –dijo Blaise, mirando el horizonte-. Nos llevamos bastante bien ahora. O más bien desde que su padre asesinó a su madre... creo que fue cuando abrió los ojos y dejó de ser un cretino.

¿Qué te ha dicho? Ya sabes... sobre mí.

Estoo... –balbuceó Blaise-. Yo...

Tal como se lo temía: la había rechazado. Iba a preguntarle eso a su amigo cuando alguien los derribó, provocando que se cayeran en la nieve. Ginny levantó la vista para ver a sus agresores, y se sorprendió al notar que eran Kitt y Alissa. Sin embargo, sus amigas no habían notado su presencia, sino que estaban discutiendo entre ellas:

¡BLAISE ES MÍO, SNOW! ¡ASÍ QUE ALÉJATE DE ÉL!

¡BLAISE NO ES DE NADIE, ÉL TIENE DERECHO A SALIR CON QUIEN ÉL QUIERA, STARLIGHT!

Cálmense, chicas... Por favor. ¿Por mí? –pidió Blaise con su mejor cara de niño bueno.

¡CÁLLATE! –le ordenaron Alissa (la cual por cierto iba vestida con un traje tipo Papá Noel sólo que más femenino -con una falda en vez de un pantalón-, y en vez de rojo, fucsia) y Kitt a la vez.

¿QUIÉN TE CREES QUE ERES PARA MANDAR A MI BLAISE? –le gritó Alissa a Kitt, dando un paso adelante.

¿TU BLAISE? ¿¡¿CÓMO TE ATREVES, PELI-TEÑIDA DE CUARTA?!? –chilló Kitt, furiosa, y dando ella también un paso adelante.

Chicas... –insistió Blaise, poniéndose de pie.

-¡TÚ CÁLLATE!

Las dos chicas se miraron furiosas y se lanzaron la una sobre la otra. Ginny y Blaise consiguieron, a duras penas, separarlas.

¿Qué pasó? –preguntó Ginny a Kitt, sosteniéndola con todas sus fuerzas.

¡¡Esa perra intentó robarme a Blaise!! –Kitt señaló a Alissa con el dedo, furiosa-. ¡Los vi besándose esta mañana, después de salir del despacho de Dumbledore!

¡¡Vuelve a llamarme perra y te vas a enterar!! –Alissa intentaba separarse de Blaise para lanzarse sobre su nueva enemiga-. ¡Además, Blaise no es tu novio!

¡Tampoco es el tuyo!

Exacto –Alissa se separó de Blaise, recuperando la compostura-. Dejemos que él decida entre las dos.

De acuerdo –Kitt se paró junto a Alissa, y frente a Blaise. Sus ojos plateados lanzaban chispas de desafío.

Yo no las quiero a ninguna de las dos, ¿por qué no me dejan en paz? Y te recuerdo que tú me odiabas –añadió, dirigiéndose a Kitt.

Ya no. Porque tenías razón. Y cuando te vi besándote con esa p... –vaciló ante la mirada amenazante de Alissa-... preciosura de chica, dudé de mi odio hacia ti, ¿ok?

Pero yo no... –intentó explicarse Blaise.

Lo que sea...

Así que... ¡elige! –lo apremió Alissa.

¿Es que no entienden? Ustedes no me gustan y no pueden obligarme a elegir. ¡Déjenme en paz!

Blaise –intervino Ginny cautelosamente-, creo que sería lo mejor... ¡Se pelearon por ti!

Elige –repitieron Alissa y Kitt a coro.

Bien, bien... pero me dejarán en paz. Para siempre. Las dos. Y que sepan que no significa nada a quien elija –las chicas asintieron impacientes-. Bueno, elijo a... –miró a las dos chicas-. Snow.

¡Sí! ¡Trágate eso, LOSER! –le chilló Kitt a Alissa, que parpadeaba perpleja-. ¡Sabía que me querías! –y se lanzó sobre el pobre Blaise, que intentaba recordarle que no significaba nada.

Yo me voy –murmuró Alissa fríamente, y entró al Gran Comedor más rápido de lo normal.

La pelirroja suspiró y subió a su dormitorio, más triste que nunca.

¡La vida es una mierda! –chillaba una voz, proveniente del dormitorio de sexto.

¿Hermione? –preguntó Ginny, que había reconocido la voz y de inmediato había acudido al lugar de donde provenía-. ¿Qué pasa? Nunca te había oído decir eso...

¡Pues vete acostumbrando! Lo siento –se disculpó la chica de inmediato, pasándose una mano por el pelo enmarañado. Ginny se sentó en una de las camas-. Es Ron –explicó Hermione, sentándose junto a ella y apoyando la cabeza en su hombro-. No sé qué le pasa conmigo... Un día bien, otro día muy bien, al otro me besa... y enseguida se viene todo abajo. ¡No lo entiendo!

¿Te besó? –se asombró Gin, sonriendo divertida.

Sí, o más bien yo lo besé a él, pero no sé... es raro. Ya lo solucionaré algún día, supongo –suspiró tristemente-. ¿Y cómo va lo tuyo con Malfoy? He oído muchas cosas, pero ninguna ha salido de tu boca.

Pues con Draco todo... mal –respondió Ginny con tristeza-. Creo que me ha rechazado... ¿y quién no lo haría? Después de leer las cursiladas que puse en ese estúpido diario...

¿Y tus amigos?

Daphne con Thot, Queen con William, Stephanie con Colin, Kitt supuestamente con Blaise... Y Neville no sé. Pero desde que salió con Alissa el otro día ha estado en las nubes. Por cierto... ¿tú sabes por qué está enfadado conmigo?

Ni idea –Hermione se encogió de hombros, y después de un momento en que ambas suspiraron tristemente, comentó:-. Harry está bastante afectado por ti. Por lo de Draco –dicho con desdén- y todo eso de que lo plantaste para el baile... Además de lo que lo abofeteaste.

Ginny no dijo nada, aunque en realidad estaba pensando “se lo tenía bien merecido”. De todos modos Hermione insistió:

Realmente creo que deberías hablar con él. Está muy mal.

¿Mal? ¡Y de qué forma!

Si mal se considera que Luna esté encima de Harry, sobre el escritorio de un profesor en un aula vacía, y medio desnudos, pues sí; el chico está pasándola fatal. Y si a eso le agregamos que se están besando de una forma salvaje que ni les cuento, el pobre Harry está al borde de un suicidio muy doloroso.

Lo siento –murmuró Ginny, cerrando la puerta de golpe.

¿Qué te pasa? Estás muy pálida.

¡Draco! –se sobresaltó la pelirroja. Acto seguido se abalanzó sobre la puerta (que era de esas que tienen un vidrio y se puede ver todo lo que pasa al otro lado), y la cubrió apresuradamente. Sólo se dio cuenta de que lo que hacía era increíblemente idiota y sospechoso cuando Draco alzó una ceja y preguntó:

¿Qué hay allí?

Nada –mintió Ginny, y comenzó a frotar su espalda contra la puerta-. Sólo me estoy rascando la espalda.

Draco frunció el entrecejo y con un delicado movimiento la apartó. Se le quedó la boca abierta en cuanto vio a Luna y a Harry acomodándose la ropa y peinándose, ya que por sus caras parecía que los habían agarrado con las manos en la masa... Se volvió a Ginny:

Ahora te dedicas a espiar a Potter, ¿eh? –preguntó con un tono tan amargo y frío que a Ginny se le puso la piel de gallina. Draco la fulminaba sus ojos de acero, tanto así que ella bajó la vista.

¿Pero de qué hablas? Yo sólo buscaba a Harry para...

Tendría que haberme dado cuenta –siseó él, apartando la mirada-. No soy suficiente para ti. Todavía sientes algo por el perfecto Harry Potter, ¿no es verdad?

¡Eso no es cierto! ¡Yo sólo quería...!

Todo es “oh, sálvame, Harry, sálvame” –siguió el chico, furioso-. Tendría que haberme dado cuenta –repitió.

Pero...

Draco giró sobre sus talones y se fue.

¡Como quieras! –le gritó Ginny, también molesta. Pero en cuanto él se perdió de vista, sintió que la rabia dejaba paso a la angustia. Se sentía vacía-. Qué dulce Navidad... –farfulló.

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Las cosas no mejoraron en el resto del día. Todos sus amigos estaban en pareja, o al menos eso le parecía a ella. Todos estaban felices y enamorados... parecía San Valentín en vez de Navidad. Ginny se sentía como un pez fuera del agua, y aunque quería hablar con Ron y Neville, ellos la evitaban.

Al menos alguien estaba tan mal como ella.

Hermione, ¿soy yo o esta es la peor Navidad que hemos tenido?

Es la peor –confirmó la chica, mirando de reojo a Ron, que hablaba en voz muy alta con Parvati Patil, y procuraba que Hermione lo viera.

Cuando llegó la hora de prepararse para el baile, Hermione había tomado una decisión:

Voy a hablar con Ron –dijo decidida, y subió las escaleras a los dormitorios de los chicos.

Mientras tanto, el resto de la pandilla no parecía decepcionada de no poder ir al baile: se iban a quedar en la sala común y hacer una especie de pijamada mixta o reunión y fiesta de amigos.

Ginny rechazó la invitación diciendo que le dolía el estómago, pero cuando iba a subir a su dormitorio, alguien la detuvo. Y para su sorpresa, era Neville.

¿Estás bien? –le preguntó, preocupado.

¿No creíste que el dolor de estómago era cierto, no? –le dijo Ginny, algo sorprendida de que le hablara así de repente, como si nada hubiera pasado.

Ya lo sé... es que pareces deprimida.

No lo parezco... Lo estoy.

Lo siento –se disculpó Nev-. Es que... me puse celoso.

¿De qué?

De tus amigas. Por si no lo has notado, tú, Daphne y Thot ya no somos lo que éramos antes.

Es cierto –reconoció Ginny, sintiéndose peor que nunca. ¿Cómo no se habría dado cuenta? Ellos eran lo más importante en su vida... y los había olvidado.

¿Qué pasa? –preguntaron Thot y Daphne preocupados, uniéndose a la escena.

Neville se los explicó. Ellos también parecían muy deprimidos, y avergonzados.

¿Cómo nos pasó esto? –se preguntó Daphne.

No sé... supongo que nos distanciamos –contestó Nev.

No dejemos que pase eso nunca más, ¿ok? –pidió Ginny.

¡Ya sé! –Thot salió con una de sus brillantes ideas-. Hagamos un pacto.

¡Sí! –se emocionó Daphne, y acto seguido se llevó la mano al corazón y recitó muy seria:-. Juro solemnemente que mis mejores amigos son y siempre serán Neville Longbottom, Thot Caulfield y Ginny Weasley.

Yo juro que nunca nos separaremos, pase lo que pase –prometió Thot solemnemente.

Preferiré morir que renunciar a su amistad o traicionar su confianza –añadió Neville.

Y yo... los pondré encima de todo, ya que son lo más importante para mí –dijo Ginny.

¡Abrazo colectivo! –lloriqueó Daphne, conmovida.

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Por alguna razón extraña, las salamandras fueron citadas a medianoche (de improviso) al despacho del director. Temiendo lo peor (sobre todo Hermione, que no podía creer que hubiera estado en el despacho dos veces en un mismo día -ni los merodeadores deben haberlo logrado-), las chicas tomaron sus habituales puestos detrás del escritorio del director. Y para su sorpresa, junto a ellas estaban las merrows.

¿Qué hacen ellas aquí? –demandaron Ginny y Nefiyae a la vez.

Buenas noches a ustedes también –sonrió Dumbledore.

¿Para qué nos citó? –preguntaron temerosamente Hermione y Mandy a la vez.

Pues nada, como soy un director muy bueno (y muy sabio), he decidido perdonarles el castigo esta noche y permitirles, a todas, ir al baile.

¿En serio? –exclamaron Queen y Courtney a un tiempo.

Claro. Pero nada de batallas, peleas, escándalos o dramas... tranquilidad –pidió el director-. Ahora es momento de que hagan las paces.

¿Qué? ¡No! –gimieron Daphne y Nefiyae a coro. Las sin-personalidad (Sophie y Melodie) simplemente tenían miradas horrorizadas, y asentían a todo lo que Nefiyae decía.

Ésa es la única condición que les pido para que asistan al baile –dijo Dumbledore en tono cortante-. Comiencen.

Estamos esperando –las animó Nefiyae.

¿A nosotras? ¡Si son ustedes las que deben disculparse! –chilló Kitt.

Empezaron a discutir. Por alguna razón más extraña aún que la cita a medianoche, Dumbledore no las detuvo: en lugar de eso se puso a tamborilear con las yemas de los dedos, a mirar al techo, y después de un rato, a consultar el reloj.

¡...y me sentí tan humillada! –lloraba Nefiyae.

¡Pues te lo tenías bien merecido! Después de lo que nos hiciste... –dijo Stephanie rencorosamente.

Pero deben admitir que eso fue ir demasiado lejos –reclamó Melodie-. ¡Hicieron que todo el colegio nos odiara!

No fue nada difícil –masculló Ginny-. ¿Por qué será?

¿Tienen idea de cómo se siente? –sollozó Nefiyae-. Que todos te odien... ¡no es mi culpa que sea tan popular y bonita!

¡Ja! ¡Ésa sí que es buena! –dijo Kitt sarcásticamente-. Nefiyae, eres una manipuladora odiosa de mierda, te merecías todo lo que te hicimos y muchísimo más.

Bueno... ¡no fue mi intención! Es que a veces hay que jugar sucio para ganar... y si no gano... ¡no tengo nada! Ustedes son inteligentes y todo eso, pero nosotras no podemos... sino hiciéramos todo lo que hiciéramos, estaríamos aisladas –dijo Nefiyae, y por primera vez, Ginny la vio más como un cordero indefenso que como un lobo hambriento. Tal vez sí se habían pasado...

Tiene sentido –concedió Hermione. Ginny y Stephanie asintieron. Queen, Kitt y Daphne las miraban como si fueran escregutos de cola explosiva.

De verdad no queríamos hacer todo lo que hicimos –sollozó Nefiyae. Parecía que de verdad lo sentía. Queen le ofreció su pañuelo-. Gracias.

Nefiyae –suspiró Daphne-: lo sentimos. Y las perdonamos a ustedes.

Pero donde vuelvan a hacer la más mínima... –amenazó Kitt.

No se preocupen, no pasará –sonrió Courtney.

Y discúlpenme por ser una traidora –dijo Mandy tímidamente-. Pero entiéndanme: era una perdedora... sólo quería un poco más de atención. Lo siento.

No importa –la tranquilizó Stephanie.

¿Todo arreglado? –intervino Dumbledore-. Bien. Ahora déjenme hacer de Hada Madrina.

Las salamandras y las merrows se miraron entre ellas. Dumbledore rió, chasqueó los dedos y cada chica llevó puesto un vestido y un peinado determinado.

Les avisé a sus padres y me enviaron sus cosas. Además no les iba a dar el tiempo –sonrió-. Vayan.

Gracias –agradecieron las chicas. De la emoción, Queen le dio un beso en la mejilla a Dumbledore.

Esto me suena a Cenicienta –comentó Nefiyae mientras bajaban al hall, donde las esperaban sus parejas, ya arreglados.

Puede ser –concedió Hermione-. El otro día el profesor Dumbledore me pidió mi colección de cuentos muggles –se encogió de hombros-. Supongo que necesitaba algo de inspiración.

Nefiyae se fue con Eoin al Gran Salón, Sophie y Melodie fueron con Crabbe y Goyle (N.A: lo siento pero a estas si que no las soporto. No sé si lo había comentado, pero las merrows están basadas en algunas de mis compañeras más odiosas... y estas dos son las peores), Daphne con Thot, Queen con William, Stephanie con Colin...

¡Ron! –exclamó Hermione, ruborizándose. El chico le tendió el brazo y entraron juntos al Gran Salón.

¿Blaise? –Kitt no lo podía creer. Pero apenas lo comprobó, se arrojó a los brazos del pobre chico. Ginny le dirigió una mirada de ánimo antes de que ambos hubieran desaparecido por las puertas del Gran Salón.

¡Nev! –dijo Ginny, feliz, aunque algo decepcionada... esperaba que Draco estuviera allí (N.A: yo también... este fict es tan cursi y romántico a la vez... olvídenlo, me estoy poniendo melancólica... buaaaaa!!!!!!!! Sigan leyendo, sniff sniff, sigan leyendo...)... pero eso no iba a pasar. Ella y Draco no volverían a hablarse, a abrazarse o a besarse jamás... debía aprender a vivir con eso.

Admítelo, esperabas a Malfoy –le dijo Neville mientras entraban en el Gran Salón.

Sí –admitió Gin. ¿Por qué negarlo? Nev la ayudaría a superarlo.

Mira, ahí están Harry y Luna... ¿vamos a sentarnos con ellos? –preguntó Nev, saludando a los dos chicos con la mano.

Ehh, no, vamos a otra parte... –suplicó Ginny. Sin embargo, vio que Harry le sonrió. Eso la calmó un poco. Siempre lo hacía, a pesar de que no sintiera nada por él.

Oh, cierto, me olvidé de la bofetada.

No, igual ahora está todo bien.

¿Hablaste con él?

No. Me sonrió –dijo Ginny, como si eso zanjara la cuestión. Aunque en verdad lo hacía.

¿Y con Ron? –preguntó Nev.

Oh, está mejor, Hermione lo convenció...

Ehh, Gin, mejor no vayamos por allá –interrumpió Neville, intentando frenarla. Ginny siguió el trayecto de sus ojos y se encontró con Draco. Estaba sentado en una mesa, con el resto de la pandilla de Slytherin. Pansy Parkinson le hablaba y le hablaba, pero él no le prestaba la más leve atención.

No hay problema. Eso es algo del pasado.

Ya –dijo Nev, en tono de que no se creía una palabra.

Y entonces ocurrió algo que Ginny no esperaba: Draco se levantó de la mesa (sin darle ninguna explicación a nadie), atravesó la sala y le preguntó a Neville:

¿Te molesta si me la llevo?

No hay problema –concedió el chico. Ginny le dirigió una mirada de “maldito traidor, me las vas a pagar”-. Yo estaré consolando a Alissa.

Draco se llevó a Ginny a los terrenos nevados, bajo la mirada de medio colegio.

Perdóname –fue lo primero que dijo.

¿Por creer que me sigue gustando Harry y que soy una especie de fanática que lo sigue y espía cada uno de sus movimientos? –preguntó Ginny. Draco asintió-. No importa.

Leí lo del diario... o más bien me lo contaron... y me lo cantaron, recitaron y representaron unas mil veces –dijo. Ginny se puso roja-. Y... aunque sea cursi, estúpido, raro y más cursi, pues... yo también...

Ya sé –sonrió Ginny. En ese momento lo único que le decía el cerebro era “Bésalo” así que eso hizo.

FIN

(NOTA: NO PUDE CONTESTAR LOS REVIEWS -MUCHAS GRACIAS A TODOS LOS QUE ME DEJARON- AQUÍ, ASÍ QUE LOS CONTESTARÉ TODOS JUNTOS CON LOS DE ESTE CAPI, Y LOS AÑADIRÉ COMO UN CAPÍTULO NUEVO DEL FICT)

No lo puedo creer. El fin. Ya sé que me quedó bastante cursi, aburrido y todo eso, pero es que los finales no son lo mío. Como ven, solucioné todos los embrollos. Ya sé que probablemente esperaban más acción Draco/Ginny, pero es que sino ya era demasiado cursi. En fin... no pensaba mostrar el lado humano de las merrows, pero me pareció que aquello era demasiado cruel, y que debía dar un buen ejemplo a mis lectores (después de todo el fict dándoles caña las dejo bien paradas... quién me entiende ^^’).

Aunque, como dije arriba, TAL VEZ haga una continuación. Pero sería en un fict aparte, claro. Solamente no me supliquen que lo haga porque yo lo decidiré... y por ahora no me apetece mucho que digamos. Ah, y tampoco creo que vaya a hacer un nuevo Draco/Ginny. Aunque sean mi pareja favorita, no me gusta mucho repetir.

Bueno, nos vemos en mis OTROS ficts:

RECOMENDADO POR MÍ XDàCómo me gustaría matarte Los Merodeadores. No tengo un buen summary para describirlo. Sólo léanlo J!

LEAN ESTEàLOS POLOS OPUESTOS SE ATRAEN

NO es un Draco/Ginny (al menos no por ahora... tiene varias parejas). Este tiene una historia larga, aunque tan solo dos capítulos publicados... al principio iba a ser un Blaise/Hannah solamente, pero en el segundo capi cambié de opinión y añadí más personajes y una trama más loca que yo. Ahora también tiene a Ron, a Hermi, a Gin, a Parvati, a Harry, a varios Slytherins......... En fin, léanlo y no se olviden de dejar REVIEWS para motivarme a seguirlo!!!! Please, tengo muy pocos L

Y ahora mis ficts favoritos (NO LOS ESCRIBÍ YO, son de otras personas):

MI FICT FAVORITOàAprendiendo a besar

De mi sister Mya Malfoy. Escribe muy bien, los personajes están geniales y además es... es genial, léanlo. ES UN DRACO/GINNY. Aunque es uno que sale de lo común (tampoco piensen nada raro). Pero es genial, tienen que leerlo. Y no se olviden de dejar reviews!!!

ÚNICOàEl Pupitre

Es de Patty. Por ahora sólo ha escrito un capi, pero está muy bueno y tiene una trama original: Parvati se comunica con un chico misterioso mediante el pupitre de Historia de la Magia (se escriben mensajes en él). Creo que si le dejan reviews y la motivan a que siga escribiendo va a empezar una gran historia.

Iba a poner más pero me da pereza... y son las 5 de la mañana! Lo juro! Lo que hago por ustedes...

Besos, muchas gracias por todo y nos vemos en mis otros ficts!!!!

Maru Malfoy G