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La 3º Generación: 7º año — capítulo 20
Albus se despertó de golpe, miro al lado y no vio a nadie, se preocupo porque recordó, que tal vez, ese era el ultimo día de su vida, busco con la mirada a Eleine por toda la habitación, pero no la encontró, era temprano, pero sospechaba donde podía encontrarla, aunque le daba un poco de miedo buscarla allí.
Se incorporo y un enorme dolor proveniente de su pierna le recordó que ahora cargaba con algo más en su vida, una lesión que era para siempre, así que a tientas busco y encontró el bastón que le había dado Scorpius el día anterior y se apoyo en el, aunque el dolor no remitía, al menos no se tambaleaba al andar, el silencio de la casa era realmente inquietante, pero no se dejo sobrecoger y salió afuera, donde era el lugar de reunión del escuadrón lunático, el lugar donde permanecía escondida la Señora Prince entre sus criaturas y las únicas personas que se atrevían a entrar allí eran Hagrid y Eleine.
Después de conocer todo lo que había pasado la Señora Prince y de su terrible y mortal maldición, Albus se sintió tentado al verla, pero todos se lo desaconsejaban, no era un aspecto que pudieras sobrellevar, pero a él se le sumaba además la culpabilidad, estuvo presente y no pudo hacer nada para ayudarle.
Camino, recordando las palabras de Eleine la noche anterior, le parecía que aquello había sido hace una vida, donde por un momento creyó de verdad que podía tener un futuro, pero en esa mañana, a intensas horas del enfrentamiento… veía que había sido una locura pensar en aquello y de una vida larga junto a Eleine.
Llego al bosque y el canto melódico de los Occamy llego a sus oídos, volvía a ser igual de esperanzador que aquellas palabras de Eleine, pero la perspectiva y porque no reconocerlo, el miedo y inseguridad que crecía en él, no le calmaba ni siquiera ese canto, lo único que podría calmarle era el último suspiro de Lía Borgia, por muy cruel que llegase a pensarlo.
Camino unos pocos metros ya se encontró con la enorme espalda de Hagrid, Albus intento acercarse silenciosamente, pero Hagrid parecía a punto de propinarle un golpe cuando le enfoco y se cayó sobre su propio peso, Albus asustado apuro como pudo hasta donde estaba Hagrid, pero un intenso olor a licor le hizo darse cuenta que Hagrid, también tenía sus propios medios para intentar dormir y cayo rendido en su borrachera.
-Unos piden en matrimonio y otros se emborrachan-le dijo simplemente Eleine, ella sí que apareció por sorpresa y Albus se sonrojo.
-Tiene más sentido lo ultimo-le contesto intentando sonar desenfadado, pero era un tema que le avergonzaba-pero no me arrepiento del primero-quiso añadir Albus, al mirar a Eleine, no quería retratarse, se avergonzaba, pero no por eso lo lamentaba.
-Lo sé-le dijo simplemente Eleine mientras le miraba de forma triste, Albus no supo como leer aquello, tal vez ella si quisiera retratarse, aunque con unas pocas horas antes de la batalla contra Lía Borgia, no sabía si era un tema del que hablar.
-¿Que sucede?-le pregunto Albus preocupado.
-Quiere verte-dijo simplemente Eleine y el ya dedujo que se trataba de la Señora Prince-pero no tienes porque hacerlo…
-No te preocupes-le dijo simplemente Albus intentando sonar tranquilo, pero estaba nervioso, todos le habían comentado sobre el estado de la Señora Prince, pero estaba casi seguro que nada de eso se acercaba a la realidad.
-Albus, no es como te imaginas, hubiera sido mejor que muriese…-dijo Eleine en un hilo de voz, Albus no se imaginaba desear algo así a la única persona que le quedaba en el mundo, en el momento en que la Señora Prince dejase de tomar la sangre de unicornio moriría y Eleine estaría sola…
-Podre con el-dijo Albus presumiendo de una seguridad que no tenia.
Camino unos metros más y volvió a ver el mismo sitio donde el primer día de entrar a su escuadrón le había contado todo sobre Matt y Thor, se acerco lentamente hasta enfrente de ella y Albus intento reprimir por todos los medios un grito de pavor, la piel de la Señora Prince, parecía de un gris cadavérico, tenía manchas más oscuras en la cara y sus manos, estaba tapada con una enorme capa negra que solo le añadía mas intimidación a su aspecto, pero sus ojos siempre duros, ahora se abrían ante él como una mala sorpresa y no se apartaban de los suyos, su mirada era lo que más le asustaba y lo que más rechazaba, quiso decir algo, pero antes de que pudiera pensar ella le apretó uno de sus brazos.
-Coge esto…-le dijo desde un gruñido gutural, era de todo menos la voz de una persona-coge esto…-le tendía con la otra mano temblante, Albus no pudo moverse- cuando mi vida acabe, solo entonces, Eleine debe ver esto… es lo primordial… es pasado, presente y futuro… coge esto…-dijo sin más y Albus intentando no desmallarse por la impresión de los ojos de la Señora Prince alargo la mano y vio que dejaba caer en ella un pequeño botecillo con niebla blanca, lo reconoció al momento, era el mismo que le había dado a Hagrid cuando habían emprendido el viaje contra Mutip, era en cierto modo, su carta de despedida.
-¿Por qué me lo da a mi?-le pregunto Albus sin entender, podría guardarlo Hagrid otra vez.
-Ella confía solo en ti…-le dijo sin mas el espectro de la mujer que más había admirado en los últimos años-ahora vete…
Y Albus no se hizo de rogar, su presencia le resultaba muy poco agradable y llegado a unos metros no se reprimió y apuro todo lo que pudo a pesar de su pierna mal herida.
-¡LILY!-le grito su padre-¡HE DICHO QUE NO! ¡NO TIENES LA EDAD!
-¡¿Que importa ahora eso?!-le grito Lily en un mar de lagrimas, sus padre no dejaban viajar a Lily, tenían casi todo preparado, para emprender el último viaje, como Albus quería recordarlo, hacia el islote donde se encontraba la tumba de Voldemort y donde les había llevado los Lestrange cuando era pequeño, todo debía terminar en el lugar donde había comenzado.
-¡LILY NO!-le grito su madre recuperando el tono amenazante que había perdido hacia años, fue como volver al pasado que hasta James y Albus miraron a su madre de hito en hito, olvidándose que ellos también discutían contra la cabezota de Lily.
-Pero si me quedo aquí y vosotros… y vosotros…-respingaba una y otra vez Lily.
-Enana, no podríamos luchar si estamos pendientes de ti, aun no conoces las cosas que nosotros si… debes quedarte aquí, por favor…-le pidió James en un susurro a Lily, Albus también miro a su hermana con cara de suplica, para que de una vez cediese y se quedase en la mansión, como le pedían.
Lily se dio la vuelta y se marcho echa un mar de lagrimas, sin volver a mirar a nadie, Albus se sentía culpable pero a la vez agradecido, Lily era su hermana pequeña y a pesar de demostrar que tenía mucho talento no soportaba la idea de verla en plena batalla, no quería a nadie que quería cerca de Lía Borgia, pero no se lo podía impedir a los demás, se conformaba con que al menos su hermanita no lo pudiera hacer.
-No nos lo perdonara nunca-dijo James pensativamente e intercambio una mirada con él.
-Eso es verdad-le contesto Albus y su padre frustrado comenzó a andar en círculos, Albus vio un buen momento para hacerle una pregunta que necesitaba que alguien le contestase y la persona idónea para eso, era precisamente él.
-Papa, ¿podemos hablar en privado unos segundos?-le pregunto con cuidado, sabía que no estaba de humor y Albus notaba que desde su incidente, su padre evitaba por todos los medios mirarle a los ojos y ni hablar del bastón, Albus tuvo la sensación de que se sentía culpable de algún modo.
-Espero que no sea una discusión como la de Lily, ya he tenido suficiente por hoy, Albus…-le dijo simplemente su padre a la espera.
-No, no es nada parecido-le contesto Albus simplemente, compadeciéndose de él, entonces echo a andar hacia el despacho del Señor Malfoy y precisamente al llegar, Albus supo que no era un buen sitio para hablar ya que estaba a su espalda el retrato de Severus Snape, aunque este como siempre, no parecía importarles mucho los presentes.
-¿Que es lo que querías?-le pregunto su padre a Albus, pero de todas maneras Albus se atrevió, no tenía tiempo para delicadezas, ni tiempo para evitar ciertos temas.
-¿Recuerdas los recuerdos del profesor Snape?-pregunto directamente Albus y tanto su padre como el retrato le miraban de forma amenazadora, dedujo que él no era el más incomodo de la sala en ese momento-¿se lo has contado a la Señora Prince?-le pregunto inmediatamente.
-Claro, cuando ella me hablo de la Leyenda de la Marca y su varita, hace muchos años ya…-le contesto su padre y Albus confirmo su primera hipótesis de donde había sacado la idea.
-¿Y qué hubieras preferido? ¿qué te lo contase él mientras vivía o como paso, después de muerto?-le pregunto Albus para intentar ser lo más directo posible, antes de marchar aun quería ver a todos sus amigos una última vez antes de la guerra y tener como única prioridad a Eleine, porque había tomado esa egoísta decisión, protegería a Eleine a costa de todo.
-No lo sé Albus…-le contesto su padre, pero para su sorpresa.
-No se trata del receptor del mensaje, sino del emisor, fue mejor así, no hubo opción, pero de tenerla, había elegido la misma-le contesto de forma despectiva y susurrante el cuadro de Severus Snape.
-¿A qué viene esas preguntas Albus?-le pregunto su padre que parecía que hacía esfuerzos para ignorar las últimas palabras.
-Nada importante, solo se me pasaba por la cabeza, adiós…-dijo simplemente Albus saliendo del despacho lamentando profundamente que aquella fuese la última conversación con su padre.
Albus se sentó un momento en las escaleras para pensar, tal vez, era exactamente como había dicho el profesor Snape, que aquello había sido decisión de la Señora Prince, debía ser algo que en vida, ni siquiera en esa forma de vida destructiva podía decirle a Eleine, tal vez se tratase de algo que solo podía saber una vez que ella hubiese muerto… no sabía que mas pensar… solo se sentía parte de una enorme responsabilidad en una guerra que le quedaba difícil, porque mirado objetivamente, si perdía su bastón, perdería movilidad y seria el blanco más fácil que derribar… Albus en ese momento pensó que la Señora Prince había apostado por el caballo perdedor… en ese momento supo que él iba a morir…
Por eso quiso arrancarle aquella promesa a Eleine en el último momento, por eso suplico que Lily no viera como le iban a matar, por eso su padre no se atrevía a mirarle de frente, por eso James le miro con pena e insinuó que se quedase el también en la Mansión Malfoy, por eso Scorpius hacia lo que podía para darle una oportunidad con aquel bastón, por eso Rose no era Rose… todos sabían que él era el que más posibilidades de morir tenían hasta el mismo era consciente de ello, pero tanto la Señora Prince como Eleine, no lo creían, la primera por darle sus recuerdos y la segunda… y recordó su promesa…
"Te juro que te protegeré"
Hasta Eleine era consciente de que él era el más débil, ¿por eso no se negó cuando hizo aquella pregunta? ¿De verdad esperaba que los dos sobrevivieran? ¿La Señora Prince sabría que Eleine buscaría algo en el después de morir? ¿Una carta de despedida y que se encontraría con sus recuerdos? La cabeza de Albus no paraba de formularse una y otra vez más preguntas de las que no quería saber la respuesta, así que desistió de seguir pensando en su espantosa y probable muerte y como quería, aprovecharía los últimos momentos rodeados de las personas que más amaba en el mundo.
Cuando llego a un rincón de la silenciosa Sala de la Mansión, vio allí a todos sus amigos, Rose y Scorpius permanecían en silencio absoluto, acostumbrado a sus peleas, resultaba algo bastante desagradable, Eleine le miraba con ternura y se abrazo a su pecho y Albus hizo una gran intento de no formular sus preguntas. Louis y Lucy se dedicaban miradas cómplices y a la vez miraban a una Dana que parecía devastada y Samuel no estaba mejor al lado de su novia. Molly lloraba en silencio mientras Theo recorría de un lado a otro la sala murmurando cosas que Albus distinguió como hechizos, Theo ya estaba mentalizado en la batalla. Por el contrario Dominique y Ben se aferraban como podían a su hijo Cedric que se angustiaba a los pocos, era imposible de calmar, hasta para un niño tan pequeño era evidente todo lo que estaba pasando allí, Teddy y Victorie hablaban cosas en susurros, Albus reconoció en la mano de Victorie, la enorme carta de despedida que había hecho Teddy con los años. Roxanne nerviosa cambiaba una y otra vez su pelo de colores, Albus no entendía para que lo hacía, pero tampoco se lo discutió, Jaeson por su parte parecía que estaba ante un complicado partido de quidditch, seguía con su mirada penetrante fija en un punto. Fred, como Theo parecía que eran los únicos pensando en la batalla y como Molly Alexandra le miraba con pena contenida, lo que sorprendió a Albus, es que Alice y James parecían los únicos que estaba como siempre, en algún momento se intercambiaban algunos guiños y sonrisas de medio lado.
-Me alegro de que hayas decidido venir, enana-dijo James a la espalda de Albus, este se giro y se encontró con su hermana, escoltada por sus amigos, Hugo, Lorcan, Lysander y Eduart.
-Quiero despedirme de todos antes de que os vayáis-le dijo Lily simplemente, Albus intento volver a alejar sus terribles sospechas de su cabeza una vez más.
-Todo irá…-intento decir Lysander, pero su frase se la llevo el viento y su novio Eduart la abrazo por detrás.
-Sera mejor que no pensemos en la batalla…-comento Lorcan con menos naturalidad que de costumbre.
-Por un momento me encantaría ser como tú y evadirme de la realidad un poco-le contesto Hugo con envidia y no era el único.
-¡Es la hora!-grito por todo lo alto su tío Ron y las caras de pavor se apoderaron del lugar.
En el último momento, Albus vio como algunos se marcharon y se desaparecieron, con todo el no les culpo, nadie les dio más importancia, aun quedaban muchos.
-¡Viajaremos en transladores, todo está preparado!-volvió a gritar por la estancia su tío Ron con seguridad, Albus supuso que aparentar seguridad formaba parte de su cargo como Ministro en funciones.
-Dana… cuida de él, por favor…-le pidió en un hilo de voz Dominique mientras le pasaba a Cedric que no paraba de llorar a sus brazos.
-¿Dana no viene?-pregunto Albus en un susurro a Eleine.
-Ella está embarazada…-le informo simplemente Eleine y Albus lo entendió todo.
Albus con todos sus primos, amigos y Eleine se pusieron alrededor de un enorme cuadro de la mansión que representaba un bonito amanecer, Albus no pudo evitar preguntarse si ese iba a ser el último amanecer que vería en su vida.
-¡En tres…!-Albus no pudo evitar buscar la mano de Eleine-¡DOS!-siguió su tío Ron-¡UNO!-Eleine le agarro a él y no dejo que soltase su bastón-¡AHORA!-y la sacudida producida por el translador lo trastornó, hasta que apareció de espaldas en un lugar que recordaba en todas sus pesadillas, volvía a estar tumbado sobre la tumba de Voldemort y se incorporo de inmediato como todos, pero se sorprendió, solo había una persona en la lejanía, con una bonita y larga capa blanca con adornos en oro y plata, era Lía Borgia.
-¡Me esperaba una multitud!-grito con su voz cruel-¡Decepcionante!-volvió a gritar y Albus apretó los dientes, era de las palabras que más detestaba de Lía.
-¡Contra ti nos bastamos y nos sobramos los que somos aquí!-le grito Eleine con coraje mientras que Albus observaba como todas sus criaturas aparecían, los Gigantes montados en los Graphorn, Gwap con sus amigos, los Occamy, las Arpías, Dessa, Dere y Depy, los Hipogrifos, Humberto y Berta, los Thestrals, los Nundus comandados por Nadia la esfinge, las Banshees, los Centauros, con Firenze y Firento, y las Sirenas con Seaine.
-Una colección llamativa de bicharracos…-dijo Lía despectivamente-¿es que mama te enseño a cuidarlos antes de morir?-se burlo Lía y la sangre de Albus empezaba a burbujear.
-Ella me enseño muchas cosas de las que solo tú podrías soñar-le contesto Eleine con calma, Albus empezaba a preocuparle que la atención de Borgia solo se centrase en Eleine.
-¡ESO ES LO QUE TU TE CREES!-grito Lía Borgia y a su grito Albus se asusto cuando vio bajar de los cielos por lo menos a una cincuentena de dragones, con todo el ejercito de Borgia, era el doble de magos y brujas de lo que esperaban, ni con todas sus criaturas, estaban en muy clara desventaja, las acromándulas y los hombres lobo surgían de todas partes del islote, Albus noto como el pánico empezó a fluir por su cuerpo, cuando reconoció entre ellos a sus hermanos, Carline y Christofer Borgia a sus padres, Vladimir y Priscilia Borgia, al torturador, Telio Nassar, pero sobretodo, a la asesina de Matt y mentora de Lía Borgia, a Jamare Umara, que sonreía exultante-¡YO CONSEGUI COSAS QUE SOLO HABLABAN EN LEYENDAS! ¡HE DESAFIADO A LA NATURALEZA Y AHORA LA MANEJO A PLACER!
-¡NO VAS A VENCER!-le grito Eleine de lo más profundo de su ser, pero la inferioridad a la que estaban expuestos… estaban perdidos…
-¡OBSERVA MI PODER SOBRE LA NIGROMANCIA!-le grito Lía Borgia y Albus miro con pánico a las personas más inteligentes que conocía, eran la Directora McGonagall y el profesor Homelore, que miraban incrédulos, la nigromancia, era una leyenda, era imposible, no… no se podía… no se podía resucitar a los muertos…
Pero la tierra en la que estaban postrados tembló, Albus fue sujeto por Eleine antes de que perdiera el equilibrio, pero no quiso saber nada más… Lía si era capaz de usar la nigromancia… Lía trajo ante los muertos un sirviente contra el que nadie excepto su padre podría luchar una vez más…
Voldemort les miraba como una marioneta mas de Lía Borgia… lo había hecho… había dominado la nigromancia… el arte mágico definitivo…
-¡DIME!-grito Lía Borgia ante sus asustados rivales, Albus no quería creerse lo que observaba-¡CON QUE VAIS A CONVATIR A LA QUE CONTROLA LA MUERTE! ¡DIMELO ELEINE! ¡¿CON QUE?!
-Con tu misma y retorcida moneda…-dijo Eleine con rabia y asco…
Al momento, Traicy se apareció con su forma y canto de Fénix que transmitió esperanza y fuerzas a los que no la tenían y la Señora Prince se mostro ante Lía Borgia, que miraba con profunda rabia a la Señora Prince.
-¡¿COMO ES POSIBLE?!-bramo furiosa Lía Borgia.
-No me has dejado opción…-dijo simplemente Eleine mientras se ponía a la par de la Señora Prince, incluso la superaba, era la que parecía segura encarando a Lía Borgia-tu crueldad no conoce límites y hemos tenido que llegar a tus mismos limites para pararte, el sacrificio de hoy no será en vano, ¡TU FORMA DE TERROR HOY CAERA!-le grito Eleine mientras sacaba su varita como todos.
-¡GUERRA!
Una única aclaración, este no es un capitulo, solo medio de uno, entonces 2 y medio para fin…triste fin**L …
SSS