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La 3º Generación: 7º año — capítulo 42
Habían pasado seis meses…
Le había perdido… aquel había sido el final… suspendieron su búsqueda, ya no quedaba esperanza.
-Mimi…-le llamo con cariño su padre abriendo con mucho cuidado la puerta de su habitación.
-Vete…-le dijo en un susurro Minerva, no quería ver a nadie, su padre no se movió del umbral de la puerta-¡Vete!-le grito mirándole con odio, al momento su padre desapareció por la puerta sin más…
Le odiaba, les odiaba a todos, por haber dejado que aquello sucediese, Lía Borgia se había llevado a A.J. de su lado, ya había pasado seis largos meses desde entonces, pero le daba igual, el era su A.J. y de nadie más, no era Morgan el hijo de Lía Borgia, no era Abundio Potter, el hijo de sus tíos, no era nadie más, solo suyo, era su A.J. el chico del que se había enamorado y que había intentado proteger, eran solo A.J. y ella, y ahora él no estaba y se sentía morir.
-Minerva…-llamo con voz lastimera su madre a través de la puerta-están aquí tus amigos…
-¡DEJARME SOLA!-grito Minerva entre sollozos, no quería, no quería ver a nadie más que no fuera a A.J. necesitaba a A.J. con ella…
Ya no encontraba fuerza en las palabras de Albus, ya no quería entender nada más del sacrificio de Aldprin, no quería oír el nombre de Borgia mas, nada del peligro, de la guerra que volvía a ellos, lo único que quería era de vuelta a A.J. con ella y sabia que eso ya era imposible.
La puerta se volvió a abrir y cerrar, Minerva aun lloraba sobre su almohada, le daba igual que su amiga Elia y Abdul la vieran así, le daba igual, todo le daba igual desde que el ya no estaba, vivir o morir perdía sentido si el ya no estaba con ella.
Sintió como una mano le acariciaba el pelo, se dio la vuelta dispuesta a gritar a su padre, a su madre o a sus amigos, pero no a la persona que derramaba las lagrimas por su rostro.
-¡Rubens!-grito Minerva mientras se precipitaba a los brazos de él, ambos se abrazaron y lloraron desconsolados-¡Quiero que vuelva! ¡¿Por qué ya no le buscan?! ¡¿Por qué?!
-Por que el hechizo de mi padre dejo de hacer efecto…-le dijo Rubens en un susurro mientras intentaba serenarse, Minerva se separo de los brazos de Rubens y le miro, el estaba devastado, desde que A.J. desapareció con Borgia no dejo ni un solo día de buscarle.
-No lo entiendo…-le dijo Minerva en un susurro sin comprender.
-Cuando huimos, mi padre hechizo a A.J., le hizo caer en un profundo sueño, estaba aun ligados de alguna forma, mi padre pensó que en un estado catatónico, no harían daño a A.J. y le abandonarían, mi padre sabe que A.J. aun seguía con vida, en algún lugar, pero ya dejo de sentirle, Borgia corto el vinculo, despertó a A.J… y ya no sabemos que ha sido de él…-termino de decir Rubens mientras se tumbaba en el suelo de su habitación- se sacrifico para salvarnos a todos, gracias a él Dora se recupera… perono pierdo la esperanza de recuperar a mi hermano…
-Yo ya no soy capaz de sentir esa esperanza…-dijo Minerva desolada, ya no se sentía ni con fuerzas de llorar más.
-Lo último en lo que pensó fue en ti…-le dijo Rubens mientras la miraba con acritud desde el suelo- para mantenerte a salvo se entrego a nuestros enemigos…
-En el único lugar en el que me siento a salvo es a su lado…-le contesto con cabezonería Minerva.
-Cuando vuelva A.J. no creo que se alegre de reencontrarse con una Minerva, rota y depresiva, se ha enamorado de la Minerva que todos conocemos, no de esta en la que te has convertido-le contesto duramente Rubens mientras se levantaba y la miraba con rabia- se enamoro de la chica que le ganaba en todo y la que consideraba su más dura rival-añadió con rabia en los ojos-¡no de esta cobarde!
-¡¿Qué quieres que haga?!-le contesto dolida Minerva, esa situación le estaba venciendo.
-¡LEVANTATE Y LUCHA POR MI HERMANO!-le grito Rubens con determinación, mientras salía de la habitación ya daba un fuerte portazo a su salida.
Minerva se quedo en silencio, pensando en las palabras de Rubens, ella no se sentía con fuerzas, intentaba recobrarse pero no era capaz, se sentía totalmente perdida, pero era cierto, A.J. no se había enamorado de lo que era en esos momentos, incluso se odiaba a si misma por sentirse tan débil… se levanto de la cama, se miro en el espejo, recogió su normalmente perfecto pelo que en eses momentos estaba todo enmarañado, dejo de llorar, aunque sus ojos seguían rojos y se cambio de ropa, tenía que enfrentarse a la situación.
Bajo al salón de su casa y se sorprendió de no encontrar solo a sus amigos, sino a todos los que buscaron con tanto ahincó a A.J. durante esos meses… allí estaba Rubens siendo consolado por Dora, desde lo que había pasado en aquella incursión Minerva los había visto más unidos que nunca. Rubens la miro y le sonrió, ella de devolvió la sonrisa.
-Me alegro de volver a verte-le dijo Kendrick Doynel con una sonrisa melosa, no solo estaba él, sino que estaban es resto de los amigos de A.J. de Slytherin, Boros Flynteen y Walder Farwynd con sus parejas Corina Greyfull y Dianne Ambrose- supongo que tendré que reconocer mi desastrosa derrota contigo…-le dijo en un susurro Doyle que solo ella escucho, Minerva solo le asintió, aunque jamás volviera a ver a A.J., Doynel jamás tendrá ninguna posibilidad con ella, ella estaba enamorada de A.J. y ninguna guerra ni distancia podría cambiar aquello y menos con un amigo de él, que tanto le hacía recordarlo.
-Mimi…-dijo sin más su amiga Elia antes de precipitarse a sus brazos y fundirse en un gran abrazo, también noto como alguien le acariciaba la espalda, vio detrás de Elia como Abdul las abrazaba a ambas.
-Todos estamos aquí, no voy a dejar que el sacrificio de Aldprin quede en nada-dijo con gran aplomo Ralf, a su espalda estaba Lyra que le miraba con compasión a él, también al lado de su hermana estaba Ayun y al lado de este, Lucy.
-Pelearemos todos juntos, volveremos a ganar la guerra-dijo con confianza Yeheoh mientras tomaba de la mano a su marido Cedric y este asintió hacia Minerva.
-Traeremos de vuelta a A.J. y acabaremos con Borgia…-menciono Minerva, sintiendo que la presencia de sus amigos, los amigos de A.J. y de su familia le transmitía valor…
Sea cual sea el final, volvería a ver a A.J. y ella volvería a ser quien era.
Una gota caer… una y otra vez, es lo único que escuchaba, una y otra vez, intento recomponerse, pero se sentía débil, llevaba días débil, ya lo había intentado, una y otra vez y al igual que aquella gota de agua… no era capaz…
-Minerva…-susurro para sí, no necesito mover los labios…
Se sintió culpable de no ir a verla cuando aun tenía posibilidades, sabía que jamás volvería a verla, que aquel había sido su final, lo único, es que confiaba que le perdonase y entendiera porque había hecho aquello.
A.J. sintió la gota caer de forma más nítida, sentía mejora en sus sentidos, abrió los ojos con cuidado, vio un techo alto surcado con enormes manchas de humedad en la pared que alguna vez fue blanca, giro su cabeza y se asombro de ver algunas tallas y muebles de la estancia corroídos por animales carroñeros y el tiempo, pero aun así, todo de allí era de enorme belleza, de una terrorífica belleza…
Volvió a intentarlo y al fin lo consiguió… no sin marearse primero y no sentir que esa tétrica habitación diera vueltas sin parar, pero pudo reincorporarse, estaba tendido en una cama extrañamente limpia en contra posición a la lujosa ruina que lo rodeaba.
Se quito las mantas y busco con premura su ropa o lo más importante, su varita, pero no encontró nada en ninguna parte, se quito las mantas y anduvo con mucho cuidado entre el polvo y los restos que estaban desperdigados en aquella habitación, abrió la puerta donde escuchaba el sonido del agua y se encontró con un baño al igual que la habitación, pero el agua le ayudaría a despejar su mente.
Se aclaro la cara y sintió ya más rapidez en sus sentidos, al fin estaba despierto del todo…
Sus sentidos habían despertado y se giro del todo para encarar a la persona que había aparecido sin más en la puerta…
Sus ojos claros al igual que se piel contrastaron una vez más con su oscuro cabello, era ella… se sentía otra vez como un bebe estaba desnudo, desvalido y además de indefenso…
-¿Qué vais a hacer conmigo?-le pregunto A.J. intentando fingir seguridad, recordó toda la osadía que corrió por sus venas había acabado en el momento de atacar a su padre con una maldición asesina, ahora el miedo y el pavor campaban por su cuerpo, no sabía si su padre o su hermano estaba a salvo, pero el ya no podía hacer nada.
-Primero recupérate-le dijo con una voz fría y distante, sin mostrar ninguna emoción aquella mujer-luego lo decidiré-termino la mujer dejando ropas a su paso, pero nada de su varita.
A.J. vistió aquellas ropas, no eran las suyas, era un atuendo de mago, totalmente oscuro con una larga capa blanca que resaltaba en contraste con aquella habitación… no tenia más opción, no esperaba sobrevivir, pero al menos podía fingir un tiempo más, para descubrir si su familia estaba a salvo… tampoco no sabía cuánto tiempo llevaba dormido, pero en el reflejo de la ventada, se vio a si mismo demacrado, se sentía muy débil…
"Minerva…" no pudo evitar volver a recordarla, no quería imaginar lo que estaba sufriendo ella por su culpa, casi podía sentirlo.
A.J. sacudió con fuerza su cabeza, no podía, no podía pensar en ella en aquel momento, solo pensando en ella seria mas difícil despedirse, el ya estaba muerto, no iba a salir vivo de allí, era estúpido encadenarse del recuerdo de lo que más amaba, ya no tenía sentido, había decidido dejarla marchar por el propio bien de ella.
Respiro profundamente y salió del la habitación, el resto de la estancia era tan ruinosa y bonita como la habitación, pero no pudo para analizar el lugar… porque no estaba solo…
Innumerables magos se giraban al verlo pasar, A.J. sintió los ojos de todos ellos en su nuca al pasar, sabía que iba a morir, pero no lo iba a hacer como un cobarde, no tenía una varita, pero si orgullo, aunque seguía profundamente asustado.
Siguió andando por aquel pasillo en el que se arremolinaban aun los magos, no sabía donde desembocaría, pero sabía que con todo, al final de aquel pasillo le esperaba algo peor que estar rodeado por todos sus enemigos y desarmado.
-Morgan…-dijo alguien a su espalda, se giro sobre sí mismo y vio como un mago, de aspecto fiero se acercaba amenazantemente a él, tenía unas enormes cicatrices en la cara, una de ellas le habían dejado inutilizado el ojo izquierdo y el derecho era oscuro y que le daban escalofríos, el resto de magos y algunas brujas no evitaron esbozar unas sonrisas de satisfacción, se sentía estúpido, ¿a quién engañaba el fingiendo seguridad cuando por dentro se estaba muriendo de miedo? El sabía que ellos podían sentir su miedo.
-¿Quién eres?-le pregunto A.J. fingiendo una seguridad que no tenia, lo sabía, iba a morir, pero al menos quería conocer quien le mataría.
- Allegio North, para servirle… Amo durmiente…- dijo aquel hombre arrastrando la última palabra con una sonrisa burlona de medio lado, A.J. podía escuchar la misma risa burlona proceder del resto de magos y brujas.
-No soy el Amo de nadie… menos de un cachorrito ridículo como tu-le espeto de mala gana A.J. volviendo a fingir una sonrisa de superioridad, el había reconocido aquellos gestos, lo único seguro que sabía es que era un hombre lobo ese tal North… si iban a matarle, que lo hicieran ya, se sentía preparado…
-Eres un gran estúpido, Amo…-le dijo con un susurro de ira y odio ese North mientras se acercaba a él peligrosamente.
-Aquí solo hay un gran Amo… nadie mas-dijo una voz masculina que A.J. reconoció al instante, y vio como los magos y brujas que abarrotaban el pasillo se inclinaron de inmediato, incluido ese North, aunque le seguía mirando con odio a él, pero él no se arrodillo ante Miles Bole como lo hicieron el resto de magos y brujas del sequito de Borgia -tu, ven-dijo sin más y comenzó a caminar, A.J. no necesitaba nada más para saber que se refería a él.
Entraron en una estancia en la que salía bastantes voces… pero Miles Bole le hizo detenerse a su espalda y escucho lo que decían las voces
-No confió en el…-dijo una voz masculina, por el tono de voz parecía alguien mayor
-No es de los nuestros…-continuo diciendo una voz masculina, solo que esta parecía muy joven, casi era de un chico de su edad, le resultaba extrañamente familiar...
-No necesitamos niños, solo magos fuertes…-dijo en un tono solemne alguna bruja.
-El no es tan fuerte…-dijo una mujer, su tono de voz era muy parecido a la anterior.
-Nos traicionara…-volvió a decir el hombre que hablo por primera vez, con un toque de ira en la voz
-No sé a qué juegas, pero no nos vas a engañar, no eres Morgan…-le dijo en un susurro Miles Bole mientras se giraba para mirarle.
-No juego a nada, pero es cierto, no soy Morgan Bole, tampoco soy Abundio Potter… yo no soy nadie…-le contesto A.J. era lo único cierto, no se sentía nadie.
-Tal vez no seas nadie, pero me perteneces a mí…-dijo una vez más la mujer a su espalda, Lía Borgia, al igual que él y al contrario que su sequito que ahora podía ver A.J. solo él y ella tenía la reluciente capa blanca sobre los hombros.
Estaba acompañada por un hombre muy mayor, el que había reconocido que había hablado en primer lugar, tenía una edad muy avanzada, pero en sus ojos mostraba total determinación y le miraban con odio.
Las mujeres que la acompañaban eran muy parecidas entre sí, debían de ser madre e hija, ambas rubias, altas y gráciles, una de ellas le miraba de medio lado y esta tenía el pelo corto y rondaba sobre los treinta años, la otra evitaba mirarle fijamente y tenía el pelo más largo recogido en un complicado peinado, debían de tener entre cincuenta años más o menos.
Por último, el chico de la voz, este le miraba de forma divertida, su pelo y sus ojos claros… le reconoció al momento ¡TOMHA CHRISTONSON! Había sido el capitán de quidditch de su casa, iba en el año de su hermano Rubens, solo le había conocido en su primer año del colegio, era un chico realmente apuesto.
A.J. enseguida recordó lo que su hermano le había contado de los Christonson, una de las familias menores de sangre limpia de Irlanda que apoyaron la causa de Borgia, el padre había huido de la batalla, pero le apresaron un tiempo después y murió en la cárcel, nadie más pudo demostrar que el resto de la familia tenía vínculos con los Borgia, pero allí estaban, realmente si tenían vínculos con la causa de Borgia, A.J. estaba seguro que aquellas mujeres eran la madre y hermana de Tomha y su abuelo, el Señor Christonson.
-¿Que vas a hacer conmigo?-le pregunto una vez más A.J. centrado toda su atención en la mujer, ignorando a los Christonson y a Bole, sabía que aquella mujer no era estúpida, ella sabía que él no estaba de su parte.
-Hacer que con tu ayuda me convierta en la bruja más grande de todos los tiempos…-sentencio la mujer mirándole con determinación sin una pizca de compasión.