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Me enamoré — capítulo 15
Luego de cuatro días del reencuentro, Hermione y Rose pasaban todo el día en la madriguera, salvo cuando su cuñada debía trabajar, entonces Ginny cuidaba a Rose, esa tarde Hermione y Rose Weasley acompañaban a Ginny, y Ron cuando no trabajaba, también acompañaba a su hermana. Rose dormía profundamente en la cama de Ginny. Y las dos mujeres hablaban en la cocina.
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Ese día tú y mi hermano fueron muy evidentes.- Sonrió Ginny.
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¿Cuándo?- Hermione se hizo la desentendida.
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Cuándo nos dejaron solos a Harry y a mí hace cuatro días en tu casa, ¿Te suena eso?
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¡Oh! No me has dicho nada al respecto.
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Nada que decir.
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¡Oh! Vamos, si no me lo dices ahora, después todo lo que sucedió te ahogará e igualmente me lo dirás.- Ginny frunció el ceño, y resignada decidió decirle todo a su cuñada, no detalladamente, pero algo le diría.
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Él me echó en cara todo. - Bien, con su cuñada y amiga no tenía reservas, aunque quisiera y doliera una mierda admitir que Harry ya no la quería. Hermione era su mejor amiga.
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Es lógico, entendible y no podías esperar menos.
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¡Hermione! Gracias.- Ironizó.
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Es verdad, es decir, sé que yo te dije que ese viaje era beneficioso para ti y lo fue, pero no hiciste todo muy bien.
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¿Qué hice mal?- preguntó alarmada.
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No te despediste de él, y ése mi querida amiga fue un error garrafal de tu parte.
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Despedirnos iba a ser difícil para los dos y yo no estaba dispuesta a pasar por eso, Hermione. Para que hacerlo pasar por eso si podíamos evitarlo, además él es feliz ahora, me lo dijo el mismo Harry.- Hermione sonrió tristemente.
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Te mintió, ¡Te mintió!
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¿Qué quieres decir?
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Ginny, él estuvo mal, los primeros dos meses no dormía por buscarte, y te juro por mi hija que no estoy exagerando. Hasta tu padre habló con él para hacerle entender que estaba actuando de una forma enfermiza, Remus también se lo hizo saber, y no sentaba cabeza. No se rindió e insistió en buscarte. Harry cayó en un cuadro depresivo, Ginny, vivía en bares, triste, era traumático solo verlo. El quinto mes, después de que te marcharas, estuvo enfermo, deliraba, y siempre te llamaba, te necesitó mucho, Ginny, ese hombre fue un desastre, y jamás se rindió... hasta que vio una noticia tuya publicada en corazón de bruja, que literalmente lo dejó muerto en vida por dos meses.
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¿Qué noticia?- Preguntó inmediatamente. Ginny sentía una mezcla de sentimientos, tristeza, alegría, ansias, temor, ganas de llorar, de reír, de ver a Harry y saltar de alegría y besarlo... de volver a Holanda.
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Te fotografiaron con un muchacho, abrazados, y en la revista aseguraron que eran novios hace siete meses.- Ginny abrió mucho los ojos, sorprendida.
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¿Qué? ¿Phillipe?
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¡Sí! ese es el nombre de tu novio...
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Hermione, Phillipe Perrot no es mi novio, es un jugador de Quidditch, es buscador y un gran amigo.
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Tu amiguito francés es muy guapo.
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Sí, pero no es mi tipo.
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Tienes razón, tu tipo es Harry James Potter.- Ginny sonrió.
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No puedes negar que es un tipo tremendamente sexy.- Hermione rió.- Pero ese tipo ya tiene un prototipo de mujer y no soy yo.
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Ginny, ese hombre está dolido por todo lo que pasó este año, por ti, deben hablar como personas adultas que son, tú tienes 25 y él 26 años, ¡no sean infantiles!
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¿Cómo puedo hablar con alguien que me hace mal verlo? Me hace mal su indiferencia por mucho que me la merezca, no soporto ver con la crueldad que me mira.- Odiaba tenerlo tan cerca sin poder abrazarlo, acariciarlo, besarlo.
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Deben hacerlo, y en último caso, cerrar el capítulo.- Ginny sonrió tristemente, había un pequeño detalle en lo que Hermione acababa de decir, Ginny no quería, por nada del mundo, cerrar el capítulo con él. No podría.
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Bueno, no puedo hablar con él aún...
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¡Hola cariño!- Ron acababa de parecer en medio de ambas mujeres, asustándolas.
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Cariño, te extrañé.- Hermione hizo pucheros, Ron sonrió, se acercó a su esposa, la abrazó y la besó tiernamente. Ginny sintió envidia de verlos tan bien juntos, de ver tanto amor rodeándolos. Pero así era el amor en su plenitud, feliz. Ella sonrió triste.
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¿Dónde está Rose?- Preguntaba alguien más, había parecido justo en el umbral de la separación de la cocina y la sala.
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Hola Harry, Rose está durmiendo.- Respondió Hermione, colgada del cuello de su esposo. Cada ves que Ginny decía o pensaba no ver a Harry, este se empecinaba en aparecer en sus propias narices, para hacer cada visita más dolorosa que la anterior, se quedó eclipsada observándolo, recordó esos pequeños instantes en que estuvieron juntos, su primer beso, cuando le pidió una oportunidad, y el día en que Harry se emborrachó.
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Ah, hola Ginny.- Saludó Harry con amabilidad.
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Hola.- respondió, casi con la esperanza de que Harry le dirigiera una palabra de consuelo, sin embargo él no la miró, ni siquiera para saludarla.
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Amor, ¿Te parece si vamos a buscar a Rose para que su padrino la vea?- Preguntó Hermione a Ron, éste sonrió con picardía y asintió, ambos se perdieron de vista en segundos. Cada ves se le complicaba más a Harry quedar a solas con Ginny, y a ella parecía ocurrirle algo similar. Aun así, Ginny intentó entablar conversación.
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¿Mucho trabajo en el ministerio?- Él asintió.- ¿Tienes hambre?- Él volvió a asentir.- Te prepararé algo de comida...
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No, gracias.- Dijo él, y Ginny se alegró de que al menos le dirigiera la palabra, ese era un consuelo bastante triste.
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De verdad, puedo hacerlo y si tienes hambre...
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No Ginevra, Gracias.- Respondió Harry, perdiendo la paciencia.
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Lo siento.- En ese momento entendió que no iba a poder con la indiferencia, no podía aguantar ese trato, no de él. Era algo que era más fuerte que ella, algo que siempre le ganaba.
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¿Le puedes decir a Ron que más tarde iré a su casa? No quiero estar aquí.- Los ojos de Ginny no pudieron contener lágrimas y éstas se hicieron presente, Harry se odió por hacerla llorar, pero su orgullo era más fuerte que él mismo. Se dio media vuelta, dispuesto a desaparecer.
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¿A qué has venido? Sabías que estaría yo aquí, aun así te tomas la molestia en venir... - Harry se dio vuelta para enfrentarla y en su rostro se dibujó una sonrisa burlona.
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Entiende que ya nada es por ti, ya no eres el centro de mi universo, y si se me dio la maldita puta gana en venir fue para ver a Rose y no a ti. Lamento decepcionarte, Ginevra.- No sabía si con esas palabras la dañaba más a ella o a él mismo.
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No es necesario que seas tan cruel...
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Ni tú que seas impertinente. - Ginny inevitablemente seguía derramando lágrimas, era doloroso ver a Harry decirle esas cosas.- Entiende, que para mí eres... - "Nada" quiso decir pero por alguna extraña razón esa palabra no llegó hasta su boca. ¿Cómo podía decirle a esa mujer que era "nada" en su vida si se moría por besarla? Cada día la deseaba más, deseaba hacerla suya, su mujer, cada bendita noche deseaba hacerle el amor.
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¿Qué soy para ti?-Lo desafió.
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Eres... tú... eres...
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No puedes esperar tres semanas, ¿Verdad? Solo serán tres semanas y tal ves mucho menos y no te molestará mi presencia.
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No necesito tus explicaciones, pero tienes razón, solo serán tres malditas semanas que tendré que aguantar tu rostro.- Eso era mucho para ella, el llanto y los sollozos se acentuaron y para ahorrarle el mal rato a Harry, caminó rápidamente para salir de la cocina y encerrarse en su habitación, pero mucho antes de salir de la cocina, algo se lo impidió. Harry la sostuvo del brazo.
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¡Suéltame!- Sollozó.
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Ginny... - El tono que empleó esta ves no era desdeñoso, si no el más dulce del mundo. Ginny alzó la vista y se perdió en ese mar esmeralda.- Yo... quiero... - Levantó una mano para secar las lágrimas de Ginny, Las palabras que él mismo había dicho y que desataron los sollozos de Ginny le dolieron más a él, porque era una vil mentira, lo único que deseaba ver antes de morir era ese pecoso rostro, antes de su último respiro deseaba ver esa sonrisa tan hermosa de Ginny.
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¡Harry, Rose ya está aquí!- Anunciaba Ron, que llegaba junto a su esposa e hija. Interrumpiendo todo entre Harry y Ginny, ella se soltó suavemente de Harry, y salió disparada hacia su habitación.
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¿Qué sucede?- Preguntó Hermione, Harry miraba el lugar por donde se había perdido Ginny, él también derramó un par de lágrimas incontrolables. Su cara compuso un gesto de impotencia por derramar esas lágrimas.
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Nos vemos más tarde.- Dicho esto, Harry desapareció. Rose emitió un gruñido de protesta.
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Aún se quieren, pero el orgullo de Harry, ni la falta de ánimos de querer solucionar todo de Ginny no los ayuda. - Dijo Ron, y Hermione asintió. Ginny seguía llorando desconsolada en su habitación, estaba totalmente decidida a abandonar mañana Inglaterra y volver a Holanda. Porque no podía con absolutamente nada en lo que se refería a Harry, su crueldad, indiferencia y su frialdad le congelaban el alma. Cuando llegara a Holanda podría cartear a sus padres, pero estar un segundo más allí solo conseguiría sufrimiento e incomodidad para sus hermanos, porque ellos adoraban a Harry, igual que él a la familia Weasley, exceptuando a ella, claro.
Ella quería darle el tiempo necesario para que él cerrara sus heridas, pero ahora que Harry iba a ser padre cambiaba su plano general, la sola idea le destrozaba el alma. Y quizá todo aquello era lo mejor para él, tener otra mujer con la cual compartirían una familia, quizá él estaba casado, ¿Por qué nunca se lo preguntó a Hermione? En fin, él tenía todo, ¿Por qué iba a volver el pasado al presente si él era feliz? Ron y su familia se fueron luego de que Ginny se durmiera profundamente, hacía mucho tiempo que no dormía en su cama y comprendió cuanto había extrañado su lecho. Durmió casi cuatro horas seguidas, luego se desperezó en la cama, miró el techo, ni siquiera en sueños desaparecía Harry, había tenido una infinidad de sueños con él, Ambos estaban en el altar y en un último minuto él la abandonaba antes de dar el sí. Bostezó, llovía copiosamente... luego se dio vuelta y se llevó un gran susto.
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¡Merlín! ¿Harry? - Harry estaba apoyado en el umbral de la puerta observándola, con aspecto infantil y sensual a la ves. Sabía que era casi imposible olvidar todo lo que había sufrido ese maldito año, pero también sabía que estaba completamente enamorado de Ginny Weasley.
-
¿Puedo quedarme contigo, esta noche?- Preguntó sin rodeos, Ginny se levantó de la cama, y a pesar de que tenía los ojos rojos e hinchados, también había un brillo de felicidad al escuchar esa pregunta.
-
Esta casa es de mis padres y siempre estará abierta para ti - Sonrió. En ese momento ni se le ocurrió pensar en la posible esposa de Harry. Cuando estaba él siempre olvidaba muchas cosas.
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Ellos no están, estás tú. -
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Claro que sí, niño.
-
Ella se abrazó con sus brazos, tenía frío. La mirada de Harry, fija en ella, la perturbaba, y quiso zafar. - Iré a preparar chocolate. - Necesitaba pensar en el cambio tan repentino de Harry, porque si era un gran cambio, aun así la distancia entre ellos era enorme, era un profundo sentimiento de culpa por parte de ella. Harry se quedó solo en la habitación, contemplándola sonriendo, allí seguía viviendo el espíritu de ella, cada mueble, cada objeto material que había en aquella habitación dejaba entrever que esa era la habitación de Ginny, unas cartas sobre la mesilla de noche llamaron su atención, se acercó y se dio cuenta que eran tres cartas, tomó la que tenía el número 1, y la abrió.
Niño:
Esta es la primera carta que te escribo, y ya ha pasado un mes desde que me fui, y no dejo de extrañar todo de ti. Te necesito, te amo. Aquí el tiempo se ha encargado de recordarme cada momento que ahora podría estar junto a ti, pero necesito respetar tus sentimientos, y que cierres tus heridas. Siento mucho haber tomado la decisión de irme y no despedirme de ti, pero sigo pensando que es lo mejor que nos puede pasar. No tiene sentido absoluto que estemos juntos cuando nuestros intereses son opuestos, tú eres un gran Auror y yo trabajo en una tienda de varitas... ¿Cuándo tendríamos tiempo para nosotros? La tarde en que decidiste explicarme tus sentimientos y me besaste con tanta ternura y pasión sigue registrada en mi corazón y mi alma, te amo, pero... piensa que el tiempo es el único que nos demostrará si hicimos bien o no. Yo solo espero haber hecho lo correcto…
Te amo
Ginevra Weasley.
El corazón de Harry se encogió al leer la carta, enseguida tomó la que escribía el número 2 y comenzó a leerla.
Niño:
Han pasado siete meses, sin ver tus ojos, sin ver tu sonrisa y sin sentir tus labios... es verdad, el tiempo me ha demostrado que te sigo amando como una idiota, ¡Té extraño! Cada mañana despierto con la ilusión de verte aquí, parado frente a mi cama pidiéndome que deje todo, porque a pesar que estoy viviendo mi sueño, sin ti no tiene sentido, por ti dejaría todo. Extraño todo de ti, tus besos, tus miradas transparentes, tus labios dulces, tus manos tibias, tus locuras, ¡Hasta tu borrachera! - Harry sonrió. - Mi vida sin ti no tiene sentido, aun así espero que tu cumplas con la promesa que me hiciste, debes ser feliz, quiero que seas feliz Harry Potter, no tiene importancia lo que ocurrió hace siete meses, o lo que no ocurrió. Cambia el destino que nos propusimos y atrévete a vivir esta vida. Al menos hazlo tú, yo no pude. Si bien acá estoy cumpliendo mi sueño, no es lo mismo sin ti... te amo. Pero ha pasado mucho tiempo y lo más probable es que tú sí hayas cumplido con tu palabra, lo cual me alegra, cariño, honestamente. Te mereces ser feliz. Mereces muchas más cosas que yo no podría haber ofrecido nunca. Nunca aprendí a olvidar todo lo que significas en mi vida, señor Potter, sigo amándote...
Ginevra Weasley.
Esa carta fue escrita con tanta inocencia, ternura y candidez. Esa mujer lo volvía loco en todos los sentidos. Aún ella sufriendo por él se preocupaba por su felicidad. Con manos temblorosas abrió la última carta.
Niño:
Mañana vuelvo a Inglaterra, estoy ansiosa por verte. Sé que tenemos charlas pendientes y contestaré a cada una de tus preguntas. Todo este maldito año te he pensado, te he extrañado y amado, incluso renunciado a ti... pero no pude. Fracasé rotundamente en la materia de olvidar a un señor que se llama Harry James Potter, ¿Usted lo conoce? Estoy dispuesta a muchas cosas ahora, y me muero por saber si aún tengo una oportunidad porque te juro que intenté vivir este año y sin ti se me hace imposible. Jamás fuiste una aventura, marcaste mi pasado y siempre estarás en mi futuro, y quiero saber si tenemos un presente, para vivirlo juntos, sin ataduras del pasado. Comencemos desde cero, sin nada de reproches, solo tú y yo, ¿Tenemos un presente, niño?
Ginevra Weasley.
"Claro que tenemos un presente, bonita" se dijo así mismo sonriendo, tenía los ojos bañados en lágrimas, se acostó en la cama de Ginny y cerró sus ojos, ¿Por qué no le envió esas cartas? Descifró en cada palabra que ella había escrito la dulzura de Ginny, queriéndolo y resignarse a no estar con él si él no perdonaba su error, pero el castigo de ella era suficiente, él también se equivocó y también merecía que ella lo juzgara.
-
Harry, el chocolate... - Cuando miró a Harry vio que él estaba con los ojos cerrados y supuso que estaba dormido. Dejó los tazones con chocolate caliente sobre la mesilla de noche y vio las cartas que ella misma había escrito. Se sentó en la cama, al lado de Harry, y contempló su rostro, el cabello desordenado que ella tanto amaba, sin poder contenerse comenzó acariciar su cabello, con sus dedos los finos labios de Harry...
-
Perdóname... Te amo tanto, niño. - Susurró.
-
¿Crees que este tiempo yo he dejado de amarte? - Ginny se sorprendió cuando lo escuchó hablar, él abrió sus ojos y la miró. - Eres la única mujer que me desestabiliza y sin embargo la única en quién encuentro paz, Ginny. - Ella tenía tantas ganas de besarlo, pero se lo impedía el hijo que crecía en el vientre de Natalie, ni siquiera sabía si él estaba casado.
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Estaba dispuesta a todo por ti, pero por respeto a tu hijo yo me iré mañana. - Harry se sentó inmediatamente en la cama y la observó alarmado.
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¿Mi hijo? ¿De qué hablas? - Ginny se entristeció, no quería bajo ni un punto que él negara el compromiso que él tenía con Natalie con ella.
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Al día siguiente del que llegué de Holanda, fui a tu departamento porque tenía muchas ganas de verte, entonces, Natalie fue quien me abrió la puerta y vi que estaba embarazada, ¿Está por salir de cuentas verdad? - Harry sonrió.
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Sí, tiene fecha para quince días más, creo. Pero yo, tontita, no soy el padre de esa criatura. Ella es feliz en su matrimonio, feliz con su marido, feliz, es solo una buena amiga. ¿Por qué no entraste al departamento? - Ginny dejó de mirarlo, aunque no dejó de sentirse aliviada, él estaba soltero y no iba a ser padre.- Desde que me enamoré de ti has sido la primera, siempre. - Ella se sentía feliz, pero sabía que algo más ocultaban los ojos de Harry. - ¿Por qué jamás me enviaste esas cartas? - Ella, nerviosa, se levantó de la cama
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No sabía si estabas saliendo con otra persona.
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¿Cuál era la diferencia?
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¡Dios Harry! La diferencia es enorme, no sabía si estabas saliendo, si estabas comprometido o casado, una de esas cartas destrozaría cualquier plan que tuvieses en mente.
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Deberías haber dejado que yo tomara esa decisión.
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No soportaría arruinarte la vida una ves más...
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¿Por qué? Mi vida es una ruina sin ti, si me hubieses enviado esas cartas tal ves todo sería diferente, todos los días justificaba tu falta de amor. - Harry se levantó de la cama.
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Yo siempre estuve segura de mis sentimientos, del amor que siento por ti. Pero no estaba segura de ti. Sé que no he hecho bien las cosas y me arrepiento, pero me ha servido para aprender y para reafirmar que me enamoré de verdad que nadie me hace sentir lo que logras simplemente teniéndote a la distancia que te tengo, eres capaz de que mi corazón se acelere y se detenga a la ves, eres esa persona maravillosa que cambia mi día y mi vida. Tú también tenías ese derecho, a aclarar tu mente, a poner todo en orden y saber si realmente te has enamorado o he sido algo insignificante e incómodo, y prometo que si te has dado cuenta de ello, que no soy nada en tu vida, y ya me lo has dicho, no lo reprocharé porque ha sido tu decisión. - Harry la miró detenidamente, se acercó a ella y tomó entre sus manos el rostro de Ginny, Sus razones estaban aceptadas, era lo que necesitaba oír y nada era más importante en la vida, para él, que estar eternamente enamorado de esa mujer y que ella estuviera a su lado, para siempre.
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Bonita. - Suspiró, esos labios siempre lo tentaban, y sus ojos castaños siempre le decían "Sí" a sus propios ojos a que continuara, y la besó. Comenzó siendo un beso tímido, reconociéndose sus bocas, lentamente él metió la lengua en la boca de Ginny, ella rodeó el cuello de Harry con sus brazos y enseguida empezó el juego de sus manos con el cabello azabache de Harry. Mientras él la cercaba más hacia sí, rodeando la cintura de Ginny con sus manos, el beso comenzaba a ahogarlos de amor, como había extrañado ese dulce sabor de los labios de Ginny, habría pagado mil galeones por ese beso mucho antes, o por lo menos gastaría mil galeones todos los benditos días por un beso de Ginny, nunca escatimaba en gasto con ella y mucho menos si él se beneficiaba.
Ginny Weasley representaba la locura en persona para él. Por más que intentó en inventarse otro mundo sin ella, jamás consiguió engañarse, siempre todo volvía a ella. Ni la rabia y el coraje que sintió cuando ella se fue empañaron sus recuerdos por ella... cuando les faltó aliento se separaron lentamente, ella mordiósuavemente el labio inferior de Harry, en un juego absoluto de seducción, lo soltó y se separó de él, un poco, y se miraron a los ojos.
-
¿Me odiaste? - Preguntó Ginny, mientras Harry acariciaba su rostro con los pulgares.
-
No, pero lo intenté.
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Jamás te recordé con odio, Harry... quizá cuando te imaginaba con otra mujer, porque eres un mujeriego empedernido. - Harry sonrió.
-
No pude, siempre estabas tú, ¿Sabes?
-
Pero si saliste con alguna tipa.
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Celosa, si salí con otras mujeres, pero lo hacía para no recordarte siempre.
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Imagino que no fueron pocas.
-
No, no fueron pocas, ya sabes, mis encantos son mágicos. - Sonrió, Ginny le dio un pequeño golpe en el pecho, resignada también sonrió.
-
Debemos descubrir si solo sus encantos son mágicos, señor Potter. - Añadió con picardía.
-
¿Qué me hizo, señorita Weasley?
-
¿Cómo? - Sonrió.
-
En otras mujeres intentaba buscar algo de ti, cada gesto lo asemejaba a uno tuyo, ¡Merlín! Pensaba más en ti que en mí. ¿No me ha dado alguna poción de amor? - Ella soltó una carcajada, luego suspiró y lo miró profundamente.
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Haría lo imposible por ti, pero no me trates con indiferencia nunca más, por favor. - Él suspiró, profundamente.
-
Esta bien, no me has dado poción de amor, es tu ternura la que me tiene como un idiota baboso por ti.
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Cada día te inventaba, juraba que en las noches me leías un cuento antes de dormir, y me dabas un beso y yo feliz me dormía profundamente, Harry, te amo.
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Eres hermosa. - Ella se acercó y lo besó, demostrándole con ese beso el arrepentimiento y el amor que sentía por él - ¿Ginny? - Él se separó un poco de ella y la miró a los ojos. - Eh... Hace unos meses eres bastante famosa en Londres, y en una revista, corazón de bruja para ser exacto, publicaron tu romance con un francés y yo quiero saber qué ocurre con eso, si me tengo que preocupar.
-
Niño, lo que publicaron no es más que basura, es mentira. Phillipe Perrot, es un compañero en el equipo de Quidditch, y también un gran amigo.
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Aseguraron que eran novios hace siete meses. - Necesitaba que ella le aclarara quien era ese francés, esa noticia lo había devastado hace unos meses.
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te juro que solo es un gran amigo, niño. -
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¿Verdad? - Ginny asintió. - ¿No hay otro novio encubierto? - El semblante de Ginny se puso nervioso, y besó a Harry con amor. - Estoy completa y absolutamente enamorada de ti, de nadie más. - Ahora él la besó con pasión. Luego de separarse, él la miró y vio que aquellos ojos castaños le pedían que le dijera lo que gritaban sus propios ojos.
-
Amor, el tiempo sanó una herida, pero también abrió otra y ahora que estamos juntos está completamente cerrada y quedará sellada si te quedas o me das la oportunidad de que me valla contigo a Holanda, porque no te quiero perder una ves más.
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¿Una oportunidad contigo? - Preguntó, no muy convencida. Harry se asustó.
-
Claro, si te parece.
-
¡Claro que quiero!
-
Exclamó, feliz por la proposición, y Harry sonrió, aliviado. - Quiero crear una vida junto a ti, niño. - Se besaron lentamente, luego recordaron los chocolates y Harry hizo un hechizo y calentó nuevamente los chocolates. Se sentaron juntos en la cama, y bebieron, felices. Ginny le relató todos los partidos que había jugado y las veces que anotó. Más tarde, cuando aún seguía lloviendo copiosamente, se acostaron en la cama, abrazados y se durmieron, felices velando los sueños del otro.
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Gi... nny... - Ron estaba parado en el umbral de la habitación de su hermana, mirando la escena estupefacto. Ginny dormía profundamente apoyando la cabeza en el pecho de Harry, y él la abrazaba y lo que era peor la otra mano de Harry afirmaba la parte baja de la cintura de Ginny, a juicio de Ron. "¿Qué demonios hace aquí si hace cinco horas discutieron? ¿Por qué ahora abraza a mi hermanita para dormir? La abraza tan cariñoso, tan íntimo, ¡tan novios!, ¡¿Por qué esa mano está tan abajo...?! Voy a despertar a ese idiota"pensaba Ron.
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¿Está aquí?... ¡Vaya! - Hermione llegaba hasta su lado cargando a Rose - ¡Volvieron! - Susurró ella feliz.
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Técnicamente no, dado que nunca han sido novios, pero al parecer lo son... Fíjate en donde tiene la mano puesta ese idiota. - Hermione blanqueó los ojos.
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Ronald, la mano de Harry está en la cintura de Ginny.
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¡Lo voy a matar!
-
¡Schh! No grites, despertarán.
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¿Cómo es posible que el pervertido de mi amigo esté durmiendo con mi hermanita si hace cinco horas discutieron?
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Cielo, los dos somos testigos de cuanto sufrió Harry, y no dudo que Ginny también sufrió mucho. Si han decidido estar juntos soy la primera en apoyarlos.
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Yo también, siempre y cuando la mano de ese idiota esté bien lejos del trasero de mi hermana. - Hermione rió. Era imposible. - Es increíble que Harry al fin se enamorara... y es insólito que la esperara un año.
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Es amor. Estoy segura que Ginny se quedará en Inglaterra...
-
O que Harry la siga hasta Holanda... ¿Hermione?
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Dime cariño. - Él la observó, entonces ella le dirigió la mirada.
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Gracias por regalarme lo mejor que he tenida en la vida, tú y Rose. - Ella sonrió, besó a su hija y luego a su esposo.
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Te amo. - Se volvieron a besar. - ¿Te pareces si los dejamos solos?
-
¿Confiamos en el pervertido?
No tenemos otra opción, es el padrino de Rose. - Ambos sonrieron.
perdón por tardar, pero tuve unos inconvenientes! les gustó??comenten!! =)