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Mi mamá! — capítulo 3

Mientras… Sirius Black, Remus Lupin y James Potter bajaban del bote del primero… caminando por el muelle; los tres con las dudas a flor de piel ¿De qué iba la invitación tan repentina de Lily?

Lily sostenía un taladro, tratando de poder sujetar la ventana en su sitio. Rogándole a todos los dioses del Olimpo para que no se volviera a caer y provocara un accidente.

--¡Hey, Lily, Lily!—la llamaba Dora, la pelirroja se volvió solo para ver como su amiga jugueteaba con la ropa interior de Alice--¿La usa como hilo dental?—se burló Dora, soltando una risotada que Lily coreo y arrojando la tanga a donde estaba Alice.

--¡Te lo vas a comer!—saltó Alice saliendo del baño con toalla en la cabeza y otra cubriendo su cuerpo.

--¿Es un animal, Alice?—preguntó Lily, todavía riendo.

--Oh, oh, escucha esto—pidió Dora que seguía rebuscando en la maleta de Alice, de donde saco el frasco que sujetaba—"la más lujosa crema hidratante del mundo; contiene láminas de oro de veinticuatro kilates y… extracto de testículos de burro"—terminó de leer Dora fingiendo asombro.

--Tienes envidia—le acusó Alice empezando a servir tres copas de vino, a la par que Lily se sentaba muy cómoda en el sillón.

--¡A mil dólares la gota!—exclamó Dora contenta, cogiendo la copa que le ofrecía Alice.

--Es el precio que se paga por querer beber antes de las once de la mañana—afirmó Alice con voz teatral, chocando su copa con la de sus dos amigas, brindando contentas.

Harry resoplaba, algo cansado. Con todo el ajetreo de la boda, tenía que dejar impecable el patio principal y ahora Draco y Ron se habían largado a ligarse a la amiga de Ginny, Hermione. Dudaba mucho que ella le hiciera caso a alguno de los dos ya que tenía un carácter de los mil diablos. Iba saliendo de una de las tantas puertas del hotel cuando vio a tres hombres que le daban la espalda.

--¿Hola?—dijo Harry dejando en el suelo una caja de basura. Los tres hombres se volvieron para mirarle--¿Puedo ayudarles?—preguntó amablemente, después de todo, querían más turistas.

--¡Claro, hemos venido a la boda!—exclamó jovialmente el de en medio, un tipo con muchos tatuajes; Harry se quedó blanco—Soy Sirius Black.

¡Era él! podía saberlo, nada más mirarle a aquellos ojos grises podía decirlo; Sirius Black era su padre ¡Por la fuente de Afrodita!

--Soy Lupin, Remus Lupin—se presentó el de la izquierda.

La cara de Harry se contorsionó… ¡Que equivocado estaba, Remus Lupin era su padre! ¡No cabía le menor duda, tenían los mismos gestos! ¡Santo por dios!

--James Potter—saludó el de la derecha, sonriendo.

¡Bingo! ¡Que James Potter era su papá! Estaba clarísimo, tenían el mismo pelo revuelto…

¡Alto!

¿Qué…? ¡Los tres no podían ser su padre! Al menos no al mismo tiempo.

¡Demonios!

Estaba metido en un gran lío.

Se giró para ver a Sirius, luego a Remus, a James… de nuevo, Sirius, Remus y James. Quería llorar y era patético.

No tenía ni la más remota idea de quién podía ser su padre.

--¿Nos esperabas, no?—preguntó James Potter quitándose las gafas de sol, sonriéndole.

--Yo… sí, claro—repuso Harry sonriendo, sacudiendo la cabeza para salir de su asombro.

--¿No serás el hijo de Lily?—quiso saber James sin dejar de sonreír.

Harry sonrió, encogiéndose de hombros.

--¡Con razón te me hacías familiar!—saltó Sirius jovialmente—esos ojos… ¿Cómo poder olvidarlos?—Harry lo miro, algo en su forma de hablar sobre los ojos de su madre…--Hum… ¿Harry?—atinó a decir Sirius.

--Eh… sí, soy Harry—dijo él arqueando un poco las cejas—me llamo así por alguien, no sé bien la historia la verdad.

--Mi tío abuelo se llamaba Harry—comentó Sirius distraídamente—vivía en tierra firme…--y señaló hacia el horizonte.

El chico se quedó con la boca abierta. ¿Por qué su madre le habría puesto el nombre en honor al tío abuelo de Sirius Black? ¿Es que él era su padre?

--Esto… ¿Podrías llevarnos a nuestra habitación antes de ver a tu madre?—terció Remus echándose aire con un periódico.

--Claro—dijo Harry aun sopesando esa posibilidad.

--Me gustaría asearme un poco antes del reencuentro—explico Remus al ver a James ceñudo.

Los tres se encaminaron a la entrada principal del lugar…

--¡No, no!—chilló Harry sobresaltándolos, los hombres le miraron sin entender—quiero decir… sí, sí pero… vengan por aquí.

Sabía perfectamente que tendría que ocultarlos de la vista de su madre, de lo contrario Ginny quedaría viuda antes del matrimonio. Los guió por lo que podría llamarse el subterráneo del hotel; James iba a la cabeza, maravillado por volver a estar en aquella isla. Remus lo seguía… haciendo muecas de asco, esquivando todos los cachivaches que colgaban del techo y con los que se atoraba cada dos por tres.

--¡Vamos!—los apresuró Harry volviendo sobre sus pasos.

Sirius sonrió y sin dudarlo, echó a andar con ganas detrás del muchacho ante la cara de contrariedad de Remus que busco apoyo en la mirada de James, pero él solo se encogió de hombros.

Lily, Dora y Alice estaban pasándosela estupendamente. Hacía tanto tiempo que no se reunían; cada quien tenía su vida y sus propios problemas que a veces les era imposible verse; pero aquella vez estaban desatadas. Sus carcajadas podían oírse por toda la isla.

--¡Oh dios mío! Hay una grieta en mi patio… debo arreglarla—dijo Lily dejando de reír en seco, con claras intenciones de levantarse.

--Lily, quieta ahí—espetó Alice empujándola por el estómago para que volviera a su sitio.

--Vuelve aquí—dijo Dora quitándole la copa de la mano para servirle más vino.

--Quieta ahí—Alice dejo de untarse su carísima crema y se acercó más a Lily que reía como loca—ya sé que vas a ganar millones con tus… internex—dijo poniéndose seria.

--No sé de qué hablas—decía Lily entre risas—además se llama página web.

--Entonces—Alice rodo los ojos, sonriendo—ganarás mucho dinero con… con…

--Ginny—le ayudo a recordar Dora, también riendo.

--Sí, sí, con Ginny y su página web—la mujer hizo un ademán desesperado—pero ¿Estarás tranquila hasta entonces?—preguntó taladrando con la mirada a Lily que alzó una ceja.

--¿Eh?—dijo sin entender.

--Alice se está ofreciendo a empeñar sus joyas—tercio Dora.

--¡Oh por dios!—exclamó Lily comprendiéndolo todo.

--¿Necesitas un préstamo?—quiso saber Alice, demostrando así su amistad incondicional.

--¿Qué? ¡Oh no linda, no!—saltó la pelirroja incorporándose, sonriéndole—ya me conocen, solo me gusta quejarme—se acomodaba el taladro que tenía colgando del cinturón—no necesito que nadie me cuide—aseguró muy convencida de ello.

--Ya, pero en serio—Alice reanudaba su tarea de ponerse crema mientras que Dora escuchaba todo con una sonrisa--¿Tienes alguien que te atienda?—preguntó pícaramente.

--¿De qué rayos hablas?

--¿Estas con alguien?—inquirió Alice ya sin rodeos.

Dora abrió la boca, esperando ansiosa la respuesta.

--¿A qué te refieres?—replicó Lily seriamente.

--¡Ah!—gritó Alice cuando Lily puso en marcha el taladro, asustándola y provocando de nuevo, las risas.

--Quieto bonito, quieto…--decía Lily apagando el taladro, acariciándolo como si de otra cosa se tratara; estaban realmente locas—es un desperdicio de energía—contestó a la pregunta, Dora asintió fervientemente con la cabeza.

—Más tuberías que reparar—observo Dora bebiendo contenta su vino.

--¡Eso!—exclamó Lily enderezándose—oh señor, me alegro que esa parte de mi vida haya terminado, lo digo en serio—añadió sonriendo melancólicamente—no la extraño, en lo absoluto—dijo más segura, ante la cara de incredulidad de Alice.

Ninguna de las tres dijo nada más, solo se dispusieron a terminar de beber aquella botella tan exquisita de vino, antes de la once de la mañana.

--Es por aquí—decía Harry que les indicaba una puerta mal trecha.

--¿Dónde está Lily?—preguntó James cuando Harry le quitó la mochila del hombro.

Pero él no contestó y rápidamente los empujo para poder entrar a lo que parecía el sótano del hotel; estando dentro, Harry azotó la puerta y encaró a sus tres posibles padres.

--¿Y bien?—lo apremió Remus.

--Es arriba—contestó Harry alzando su brazo.

Entonces James se trepo a la pequeña silla que fungía como escalón y abriendo la puerta, asomó la cabeza a lo que Harry estaba ofreciéndoles como habitación. La sonrisa se le quedó congelada en el rostro al ver que aquel sitio no era más que donde se guardaban los cachivaches.

Sin decir una sola palabra, James se metió de lleno para dar paso a Sirius y luego a Remus que compuso una mueca de total desagrado.

--Oye—Remus ya se paseaba por la habitación, mirándola con repulsión pues no había nada más que un colchón viejo y remendado—no quiero sonar mal agradecido por el recorrido, pero…—se giró para mirar a Harry, con las manos en la cintura—¿Ya puedo ir a mi habitación?

--No te emociones mucho, Remus—dijo Sirius tranquilamente—parece que esta será tu habitación.

— ¿Ya podemos ver a Lily?—preguntó James, con impaciencia.

—De hecho…—Harry sonrió traviesamente—fui yo quien los invitó, mi madre no sabe nada.

—Oh santo dios—murmuró James llevándose una mano a la frente, mientras que Remus resoplaba negando con la cabeza y Sirius suspiraba.

Algo estaba claro ahí: ninguno de los tres estaba contento con esa nueva revelación.

—Ha hecho mucho por mí—decía Harry tratando de no decir muchas mentiras—y habla tanto de ustedes—sin duda esa era le mentira más grande que hubiera dicho alguna vez. Lily siempre había sido demasiado hermética con respecto al tema de su padre—y de sus andanzas—continuo sacudiéndose un poco de aquellos pensamientos—y pensé, que sorpresa para ella verlos aquí, en mi boda—termino con simpleza, queriendo ignorar el hecho de que Draco tenía razón, Lily iba a hacerlo pedazos.

—Eh… espera, Harry—dijo James sonriendo algo apurado—yo no me puedo quedar—ahora parecía realmente abrumado—la última vez que la vi dijo que no quería volver a verme.

— ¡Eso fue hace mucho!—replicó el chico—por favor—añadió suplicante, no le importaba a lo que tuviera que recurrir con tal de saber quién era su padre—significaría mucho para mí.

— ¿Por qué?—preguntó James con repentino interés, con los ojos entrecerrados.

—Escucha—intervino Remus, pero ninguno de los dos le presto mucha atención—sé que te has tomado muchas molestias ¿puedo sugerir que regresemos a tu bote?—preguntó a Sirius.

—Buena idea—lo apoyó James rompiendo el contacto visual que tenía con Harry y volviéndose hacía Sirius.

—No—contestó, ya estaba recostado en una colchoneta, sacando lo que parecía ser una libreta de mano y una pluma.

— ¿Por qué?—preguntaron ambos hombres, desconcertados.

—Es una aventura, Remus, la necesitas—y comenzó a escribir rápidamente—vamos aprovéchala.

—Oh claro—musitó Remus, pensativamente.

—Cuando envíe las invitaciones—iba diciendo Harry, usando todo su poder de convencimiento—ni siquiera creí que fueran a contestar. Y ahora ¿vienen hasta acá por una boda?—preguntó incrédulo—de seguro debe haber un motivo especial para que estén aquí—los miro con insistencia, como retándolos para que lo contradijeran—quizá el canto de una sirena los llamo—se sorprendió a sí mismo diciendo aquella barbaridad, de seguro pasar tanto tiempo con Ginny y su amiga le había afectado.

Sirius se echó a reír.

—Ah… eres todo un pícaro—sentenció James sentándose en el suelo, un poco más relajado— ¿Te das cuenta? Igual que Lily—Harry notó que al decir el nombre de su madre, a James le brillaban los ojos—que mis hijas no te conozcan, no se repondrían.

— ¿Tienes hijas?—preguntó Harry automáticamente.

—Dos—dijo rascándose la mejilla—y me gustaría que un día vinieran—era como si ya se hubiera resignado a estar ahí sin que Lily tuviera algo que ver.

—Claro, como trajiste a mi madre—dijo Harry sin pensar, más bien sin querer pensar en lo que pudo haber pasado entre ellos, algo asqueroso.

James le miro. Era como si estuviera rememorando todo lo que había sucedido en el pasado.

De repente, se oyó que alguien cantaba, iba acercándose precisamente a ese lugar. Remus poso su vista en la pequeña puerta del suelo, como a la espera de que se abriera, al igual que Sirius; los ojos de Harry se abrieron de par en par, asustado, con el pulso acelerándosele. Los tres hombres se acercaron a la ventana casi instintivamente.

—Es Lily—dijo Sirius acomodándose el cabello.

— ¡No!—chilló Harry a la desesperada, impidiéndoles el paso—escuchen, no se puede enterar—les imploró con la mejor de sus miradas—me tengo que ir, pero prométanme que no le dirán absolutamente a nadie que los invite ¿ok? ¿Me lo prometen?—insistió al ver que ninguno decía—por favor.

—Tranquilo—le dijo Sirius dándole un puñetazo amable en el hombro, sonriéndole con complicidad.

—Lo prometo—James le sonrió de forma especial.

—Me arrepentiré, pero sí—terminó diciendo Remus algo molesto consigo mismo.

Harry sonrió anchamente, fue hacia la ventana para poder salir por ahí. Quitó con facilidad una vieja tabla que puso en manos de Remus.

Mientras en la parte de abajo, Lily seguía canturreando, haciendo a un lado un montón de cosas inservibles, en busca de algo que le ayudara a arreglar la grieta del patio…

— ¿De casualidad alguien tendrá una plancha en esta isla?—quiso saber Remus pero Harry saltó por la ventana y le cerró la puerta en la cara.

Lily alzó la cabeza al oír un ruido, porque se supone que ahí no debía haber nadie.

Antes de colocarla en su lugar, Remus observo la tabla que le había dejado Harry; tenía pegado un cartel que rezaba "Lily y las merodedoras"

Harry bajo por la pared, como pudo y echando un último saltó, calló a tierra firme.

Lily se subió a la silla para poder alzar la pequeña puerta, lo que vio la dejo helada: ahí estaba, Remus Lupin, girándose en ese preciso momento, con camisa y pantalón de vestir, pero nada más parpadear, lo visualizó como cuando lo conoció; el cabello más largo, los ojos delineados, pantalón y chaqueta de piel. Todo un rockero.

— ¿Remus?—musitó para sí misma.

Pero eso no era todo.

Girar la cabeza para ver que Remus no estaba solo; pudo ver su pecho antes que su cara, y por ende, el tatuaje que reconocería en cualquier lugar. Sirius Black que traía el pelo corto en vez de largo.

— ¡Ah! ¿Sirius?

El alma casi se le va a los pies, no estaba preparada para eso. Jamás. No se hubiera imaginado que lo volviera a ver, simplemente era que se había convencido de eso hacía muchos años y ahora… James Potter estaba en su ático, como si nada; casi podía verlo con la misma facha con la que lo había conocido, esa onda hippie que tanto la había vuelto loca.

*—I've been cheated by you since i don't know when—*Lily se bajo de la silla de un saltó, con mucha determinación; arriba James estaba sentando hacía una pequeña escultura con la ayuda de una navaja de bolsillo—*So i made up my mind, it must come to an end—*salió corriendo de ahí, dando un gran portazo—Look at me now, will i ever learn?—se cruzó de brazos, rehusándose a ceptar lo que venía negando hacía tantísimos años a tal punto de creérselo—I don't know how but i suddenly lose control, there's a fire within my soul—pero es que nada más verlos… la enorme muralla que había construido, se había hecho pedazos, no había servido de nada, estaba decidida a no caer, no de nuevo. Pero la curiosidad estaba matándola—Just one look and i can hear a bell ring, one more look and i forget everything, o-o-o-oh—cuando se dio cuenta, ya estaba trepandose y abriendo la ventana, pero oh sorpresa al ver que estaba tapada con una tabla, impidiéndole verlos—*Mamma mia, here i go again, my my, how can i resist you?—*ahora ya trepaba por una escalera, dispuesta a poder verlos, para probar que no estaba alucinando y que esos tres estaban ahí—Mamma mia, does it show again? My my, just how much i've missed you—bien, ya no podia negarlo, era verdad, pero… eso no cambiaba en nada las cosas, ni una pizquita; ya estaba en la azotea, caminando con cuidado para no ser descubierta—Yes, i've been brokenhearted, blue since the day we parted, why, why did i ever let you go?—ahí estaba, la pequeña puertezuela, a su alcance, esperando que la abriera. James y Remus se miraron, habían escuchado un ruido—Mamma mia, now i really know, my my, i could never let you go.

— ¿Qué demonios…?—gritó Ron desde abajo, viendo a Lily trepada en la azotea.

— ¡Esto no era parte del plan!—exclamó Draco en medio de Harry y Ron, los tres, aterrorizados.

Remus estaba tratando de inflar un colchón a la par que Sirius leía con avidez un pequeño libro. Se le estaba yendo la sangre a la cabeza, todo por estar mirándolos por una ventana abierta, pero para eso tenía que estar de cabeza.

*—I've been angry and sad about the things that you do—*Remus no le veía ni pies ni cabeza al colchón, y Sirius iba de un lado a otro, escribiendo mientras que James leía un pequeño panfleto que había encontrado ahí con mucho interés—*I can't count all the times that i've told you we're through—*no lo pudo evitar, otra vez ese maldito orgullo que le impedía cambiar de opinión—*Look at me now, will i ever learn? I don't know how but i suddenly lose control—*estaba a unos palmos de coger el pomo de la puerta y tirar del él de una vez por todas—*There's a fire within my soul—*todo estaba ahí, saliendo a flote; aquellos sentimientos que creía enterrados, ahora era traicionada, queriendo correr hacia él y comérselo a besos—Just one look and i can hear a bell ring—estaba a punto de abrir la puerta, pero al último momento se arrepintió y se echó para atrás, como si le hubiera quemado la mano—*One more look and i forget everything, o-o-o-oh—*no midió bien y por poco se cae, gracias a los cielos que siempre había gozado de un equilibrio perfecto—*Mamma mia, here i go again, My my, how can i resist you?—*los tres hombres alzaron al vista hacia el techo, era obvio que había alguien caminando a hurtadillas—*Mamma mia, does it show again?—*por fin había tenido el valor para abrir la puerta, pero por más que jalaba y jalaba, estaba atorada; ponía todas sus fuerzas pero es que llevaba tantos años cerrada que lo más probable era que estuviera oxidada—*My my, just how much i've missed you, yes, i've been brokenhearted, blue since the day we parted, Why, why did i ever let you go?—*como por obra de magia, la puerta estaba abierta de par en par, se giro a todos lados, en busca de un nuevo pretexto pero solo estaba ella, nadie más—*Mamma mia, now i really know, my my, i could never let you go—*sin previo aviso, cayó de bruces dentro.

Tan buena suerte tenía que cayó sobre el colchón que Remus estaba tratando de inflar; los tres hombres se le quedaron mirando, con los ojos como platos.

—Tú y tus entradas triunfales, Lily—dijo James tratando de no reírse.

Lily trato de incorporarse antes de hablar.

—Espero que sea una pesadilla y no estén aquí—dijo tratando de que la voz no le temblara y sonara un tanto amenazadora.

— ¿Quieres que te pellizque, Lily?—le preguntó Sirius traviesamente, acercando su mano peligrosamente hacía el cuerpo de la pelirroja.

— ¡No te atrevas a tocarme, Sirius Black!—exclamó ella moviendo rápidamente sus pies, para evitar el contacto, sin poder contener una risa nerviosa que él coreo.

—Probablemente ya no me reconozcas—terció Remus que estaba en medio de James y Sirius.

— ¡Ah!—suspiro Lily sonriendo— ¡Remus! ¿Eres tú?

—Eh… sí, tal vez cambié—dijo no muy convencido para luego formar algo parecido a una sonrisa y añadir—pero tú sigues siendo la misma.

—Ajá—dijo James moviendo la cabeza.

— ¿Por qué están aquí?—preguntó Lily enfadada, poniéndose de pie rápidamente— ¿Qué están haciendo aquí?—les reclamó elevando la voz.

—Escribo sobre viajes—respondió Sirius con simpleza.

—Ah… eh, to-tome unas vacaciones espontaneas—balbuceo Remus.

— ¿Ajá?—Lily se giró con brusquedad hacia James que miraba a todos lados, sin saber muy bien que decir.

—Eh… yo solo vine a… decir hola—contestó James luego de unos segundos de silencio.

— ¿Y qué?—Lily aventó de una patada el colchón inflable, hacía James que lo apartó con la mano— ¿Qué está sucediendo?—exigió saber, mirándolos con recelo.

—Es uno de esos momentos insospechados cuando tres completos extraños tienen una misma idea—arguyó Sirius, era increíble cómo se las arreglaban para acorralarla, Remus asintió enérgicamente con la cabeza, apoyando lo que acababa de decir.

— ¿Extraños?—preguntó Lily no muy convencida, temerosa de que hubieran descubierto su grandísimo secreto— ¿No se conocen?

—Esa suele ser la definición—James miro a los otros dos en busca de apoyo.

—Está bien—dijo por fin, yendo hacía la puerta—Pero ¿Qué hacen aquí? ¿Quién les dijo que se podían quedar en el ático?

—No sé su nombre—musitó Sirius inocentemente.

—Era griega—aportó James algo nervioso.

—Hablaba en griego—terció Remus.

—Sí.

—Tal vez dijo que no nos quedáramos—Sirius miraba a James, entonces los tres hablaron al tiempo—lo dijo en griego.

—Sí, eso es, eso es; no pueden quedarse aquí—dijo Lily apurada—porque… am, ya cerré, no hay camas y estoy ocupada, muy ocupada—quitó la silla que impedía abrir la puerta del suelo—tengo una boda, mi… —pero se quedó callada de golpe—un chico local se va a casar—tiro de la puerta, pero esta no abría ya que estaba sobre parada sobre ella.

—Lily, Lily—la cortó James, ella le miro—Sirius está acostumbrado a vivir así…

—Y Remus…

—Soy espontaneo—dijo él automáticamente.

—Espontaneo—repitió Sirius muy convencido.

—Pero ¿Y tú?—Lily había dejado de lado su tarea de abrir la puerta y miraba inquisitivamente a James.

—Quería regresar a la isla—James le hablaba de una forma muy especial—sabes lo que fue para mí—y remató con una mirada muy significativa, que trataba de transmitir un millón de cosas.

Lily se quedó de hielo un par de segundos, sosteniéndole la mirada hasta que reaccionó.

—Entonces iré a… les conseguiré un bote—sentenció abriendo de una maldita vez la puerta—para que los lleve a todos a tierra firme.

—Yo tengo un bote—informó Sirius muy complacido por la cara que ponía la pelirroja.

— ¿Tienes un bote? ¡Abórdenlo! Eh…—ya tenía medio cuerpo fuera de la habitación—leven anclas, hasta luego—terminó muy nerviosa.

— ¿Lily?—la llamó James y se acercó más a ella, al igual que Remus y Sirius; ella abrió de nuevo la puerta, prestándole atención—que linda estas—dijeron los tres al unísono, sonriendo como bobos.

Ella resoplo antes de cerrar la puerta.