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Historia 90829 — capítulo 17
Pues eso, que a la mañana siguiente tenía yo un catarro horrible. Pero con un poco de maquillaje se disimulaba fácil. Me duché y me puse un vestido blanco, de ondas con encaje, un cinturón un poco más abajo de los pechos marrón y ancho, y una rebeca verde con unos tacones de madera con flores en las tiras.
Cogí un bolso color crema de mano, metí lo imprescindible y salí de casa cuando el timbre sonó puntual como un reloj.
_Hola, vaya, estás muy guapa, niña.
_Gracias :D ¿Que pasa, lo dudabas?
_Jaja, no, pero si que me has sorprendido.
_Tu tambien estás muy guapo, demasiado para la sorpresa, que por cierto, ¿cual era?
_Jaajaa, si piensas que te la voy a decir estás muy equivocada tu, ehh. Espera y verás.
Llegamos al restaurante en seguida. GUAU. Era magestuoso, brillante, de cristal, impotente, con un lago y jardines... Vaya, si lo llego a saber me arreglo mas...
Nos sentamos en una mesa, hablamos, animadamente, hasta que, en el postre, mientras Cooper comía un pastel de queso, y yo un flan de natillas suelta así como si nada:
_Marina, me caso.
Los ojos se me desorbitan, la cuchara se me cae y casi vomito...
_¡¡¡¡Que!!! será una broma...No puedes hablar en serio. Oh, vamos, esta era la sorpresa ¿no?
Cooper asiente, pero después de mi reacción ya no sonríe.
_Pero hay un problema, yo todavía estoy casado con tu madre, por lo que cuando me den vacaciones, en menos de un mes, iremos a Tenesse a contarselo. Seguro que está de acuerdo.
_Sii, claro, ¡¡Como no!! y luego si quieres hago de madrina en tu boda, y la novia y yo nos haremos íntimas y nos iremos de compras todos los sàbados ¿te parece?- me enojo sarcástica.
_¿de verdad? uf, que alivio, porque ahora te iva a pedir que fueses la dama de honor, la madrina no porque lo será su hermana...Pero guay, ¿no?
Este es imbécil, no puedo describir mi frustracción, cojo mi bolso y antes de que me vea llorar salgo hacia uno de los jardines. ¿que había hecho yo para merecer esto?
Corro y no paro hasta que llego a un arbolito muy mono en el que enfrente unos señores ricos y tontos del culo juegan al béisbol. Si me dan, con lo mal que me siento, se tragarán la pelota.