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Hermanas — capítulo 4
Al salir del instituto volví a casa andando, pues Bella fue a casa de Edward, para luego venir a recogerme e ir a la fiesta...¡¡Que ilusión!!
Después de comer, a regañadientes y casi obligada subí a arreglarme...Me puse un vestido azul con tirantes finitos que acababa en pompa, con un lazo azul mas oscuro en la cintura y unos tacones rosas, como transparentes a juego con una cinta. Luego fui al baño, donde me rizé el pelo quedándome el flequillo liso.
Vale, ya. Tan solo era un cumpleaños, de mi hermana, por cierto. Así bastaría.
Bajé al salón, mi padre, Charlie me alagó. Aunque yo ya sabía que estaba preciosa. Luego esperé a Bella y a Edward a fuera, mientras leía un libro (de vampiros, obviamente), pero no tardaron mas de diez minutos en aparecer. Venían en el coche de Edward, menos mal, porque no quería volver a subir en la máquina de matar, lo que Bella llamaba su coche...
De camino a...la casa de los cullen hubo un silencio incómodo, Bella y Edward se hacían miraditas por el espejo retrovisor (como si no los viera), y yo, resiganada, leía el libro. Adicción se llamaba...
Llegamos por fin. La casa era...¡¡¡¡Impresionante!!!! ¿la habeis visto? dios. Casi muero al verla. ¿¡¡¿Como podrían vivir en una casa tan lujosa en medio del campo??!! No tenía sentido, pero me encantó, eso os lo aseguro...
Las luces brillaban, había lámparas enormes y cosas brillantes en la entrada, lo pude ver por los cristales que formaban una pared...Que maravilla.
Bella me agarró del brazo y nos adentramos en la casa, con Edward detrás nuestro.