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Historia 91264 — capítulo 2
Bueno, aquí os dejo con el segundo capítulo de este fic. Espero que os guste, a pesar de haber tardado unos días más en subirlo de lo prometido, pero es que esta semana me han hinchado a exámenes y trabajos :(
Haber qué os parece, espero vuestra opinión en los comentarios. Es la primera vez que a las chicas les toca salir a animar, y como nunca he sido animadora, no sé si lo he hecho bien. Me ha ayudado una amiga que ha estado viviendo en EEUU y veía algunos partidos, así que ya me diréis qué tal lo he hecho. Un beso, y os dejo con el capi.
Cap.2. Primer Partido.
Ayleen estaba más nerviosa que nunca. Al fin conocería a Jude Sharp, su ídolo desde que oyó hablar de él. Ella era la que diseñaba la coreografía, y por tanto, un estratega como Jude, era su meta, a pesar de que el perteneciera a un equipo de fama mundial y ella a un equipo de animadoras. Algo nerviosa, se puso el uniforme de animadora, contemplándose en el espejo de la taquilla. Se miró los pechos, tan pequeños en comparación con los de su media hermana. Con un pequeño suspiro, se recogió una parte del pelo con su inseparable lazo amarillo caramelo.
Salió de los vestuarios femeninos, topándose de lleno con Jude, quien salía en esos momentos de los masculinos. Era más alto que ella, y con cuerpo bien musculado, con rasgos muy atractivos, una nariz algo respingona, unos grandes ojos rubíes con pestañas oscuras sobre su piel melocotón y el pelo castaño claro con rastas recogido en una coleta. A pesar de que nunca le había visto en persona, ya que mientras veía el partido no se fijaba en su físico si no en sus calculados movimientos, sabía que era él por la capa roja que ondulaba a su espalda y las gafas que utilizaba durante los partidos en la mano derecha.
-Lo siento, estaba en mi mundo y podías haberte hecho daño por mi culpa- se disculpó ella algo tímida, bajando la cabeza. Jude sólo la miró, analizando su rostro, ahora medio escondido entre el flequillo y los mechones que caían a los lados, su menudo cuerpo esbelto cubierto por el uniforme y su largo cabello castaño rojizo. Una animadora, nada que mereciera la pena realmente.
Tras una mirada fría, siguió su camino al campo.
-¡Hermanita!- le gritó Bryony, llegando a su altura, con el uniforme ya puesto mostrando su cuerpo curvilíneoy su pelo castaño chocolate recogido en una coleta alta de la que escapaban dos mechones a los lados.- ¿Qué te pasa?- preguntó al ver su rostro triste y dolido.
-Nada, que a veces las personas no son como creemos.
-¿Vamos al campo? Las demás están a punto de empezar con el calentamiento, sólo faltamos nosotras y Diane, de la que no hay rastro- dijo al ver que su hermana no iba a decir nada más. - Además, por fin conoceré a David. ¡Tengo unas ganas…!
-Yo que tú no me haría tantas emociones- susurró Ayleen después de lo que ella había visto con Jude. David era su vecino desde hace un par de años, y desde que lo vio su hermana, se enamoró de él. Siempre hablaba de sus facciones perfectas, su nariz recta, sus cejas bien definidas, sus grandes ojos castaños rodeados de pestañas negras, lo suave que parecía su piel tostada por el sol, su pelo de un gris azulado largo y liso, con flequillo y su cuerpo bien formado. Siempre comentaba lo triste y lejano que parecía, lo solitario que era…
-No digas tonterías.- soltó molesta su hermana.
-Solo te digo que lleváis siendo vecinos dos años, y a pesar de todo, nunca os habéis hablado.
-Aguafiestas- soltó Bryony antes de llegar a la altura de las demás.
Nelly miraba con atención a su equipo de animadoras. Todas estaban concentradas a excepción de Elyse, quien siempre parecía estar flotando en su propia nube y Diane, quien no aparecía.
Elyse miró al cielo, contemplando el cada vez más firme tinte azulado y las nubes blancas y vaporosas que iban apareciendo en él. Entusiasmada, fue dando brincos, siguiendo una que tenía pinta de oveja.
Nelly fijó su vista en el hueco que había quedado vacío, y vio con miedo como el balón se dirigía hacia Elyse, quien sin saberlo se había metido en el campo de fútbol, a una velocidad impresionante.
-¡Elyse!- gritó, corriendo hacia ella. La aludida se volvió, incapaz de moverse al ver la velocidad del balón que parecía envuelto en llamas. Pero una figura oscura le tapó la vista, desviando el balón de una fuerte patada.
-¡Casi te matan! ¿Es que estás loca?- le gritó Nelly, mientras todos se reunían a su alrededor. Elyse se ruborizó, no por los gritos de Nelly, que en realidad ni siquiera estaba escuchando, si no por el chico que la había salvado. Era alto, conel cuerpo fibroso, los rasgos atractivos y simpáticos, una nariz respingona, unos grandes ojos negro-azulados rodeados de miles de pestañas oscurísimas, y el pelo del mismo color que los ojos, en una piel de un cálido color melocotón suave. De un arrebato, lo abrazó, dejando a todos estupefactos, y a Nelly con cientos de palabras trabadas en la lengua.
-Me has salvado la vida. Ahora te debo un favor- le soltó la chica con los ojos brillantes de emoción, separándose apenas unos centímetros de él. Austin la miraba sorprendido. Sin duda era la chica más rara que había visto. Tenía unos grandes ojos de un dorado líquido, tan intensos que quitaban la respiración, con largas pestañas negras que destacaban sobre su pálida piel, una naricilla respingona, facciones suaves, cejas delicadas y labios finos y rosados en corazón. Su pelo caía sobre su frente en un recto flequillo, y su cabello estaba escalonado, por delante hasta los hombros y por detrás hasta las caderas, además de que una graciosa boina azul lo decoraba. Era alta y esbelta, de apariencia frágil con sus piernas finas y torneadas, caderas pequeñas, cintura estrechísima y pechos pequeños y redondeados que daban paso a unos hombros y cuello esbelto.- Soy Elyse Swan- terminó ofreciéndole su mano.
-A-Austin Hobbes- le respondió el, titubeante, sin saber qué decir.
-¡Suerte en el partido!- le soltó antes de irse. De pronto, se dio la vuelta y, dando saltitos, se acercó a su mejilla y depositó un casto beso en ella, haciendo que el chico se sonrojara, para volver con sus amigas después. Al ver cómo le miraban sus compañeros, se restregó la parte de la cara besada y volvió al centro del campo.
-Veo que tienes una admiradora, Austin. -le dijo con burla Axel, llevándose una mala mirada del aludido.
-Cállate, idiota.
Justo en ese momento, entraron Diane y Shawn, dirigiéndose rápidamente a sus puestos.
-¿Dónde estabas?- la regañó Giselle, abrazándola- estaba preocupada. Para Giselle, Diane era como una hermana pequeña, a al que tenía que cuidar y proteger. La conocía desde hace cinco años, cuando los padres de ambas murieron en un accidente en el que chocaron ambos coches. La recordaba llorando desconsolada en la comisaría, mientras ella se sentía terriblemente sola, incapaz de llorar a pesar de lo que había pasado, y cómo al final habían acabado las dos abrazándose, y ella por fin pudo llorar a sus familiares fallecidos. Ella fue mandada con su abuela, quien a pesar de estar bastante mayor era fuerte y fría, a pesar de que sabía que la quería, y Diane había ido a parar con un tío suyo que la odiaba por romper su mundo de soledad con su presencia.
-Lo siento, mi tío no me quería dejar venir hasta que no terminara todas mis tareas.- le soltó, apesadumbrada.
-Tranquila, ya hemos ensayado, pero te sale de maravilla, así que no te preocupes.
-¡Chicas!
- se les acercó Chelsea, con su super liso cabello castaño oscuro rozando sus hombros al andar.- ¿Habéis visto lo guapos qué son?- soltó con sus ojos rubíes brillantes de la emoción.- Mirad al de la larga melena verde claro, ¡parece un ángel!
-Deja de fantasear- le dijo Giselle algo enfurruñada.
-Oh, lo siento- dijo Chelsea, apesadumbrada. Se le había olvidado que Giselle odiaba a cualquier chico que se le acercara a más de unmetro a la redonda después de que su novio Hojo, le pusiera los cuernos con una rubia despampanante, para después restregarle que es que ella nunca le llegaría a los talones, además de que tenía el carácter agriado.
-No pasa nada- soltó, dirigiendo su vista al campo. Sin poder evitarlo, su vista se detuvo en un chico que dio un gran salto para alcanzar un balón que iba con una fuerza y una velocidad impresionantes, y lo remataba con un grito "Tormenta…del Tigre! Y sin embargo, no marcaba. Se le notaba distraído, y aún así lo repetía cientos de veces. Sin pensar, empezó a analizarlo, su porte, su estatura, su cuerpo torneado con fuertes músculos, sus rasgos afilados y atractivos, sus grandes ojos negros tan decididos y lejanos con largas pestañas negras, piel melocotón suave y cabello rubio claro en una cresta.
-¿Te gusta Axel?- le preguntó Victoria, a su lado.
-¡Claro…claro que no! Sólo miraba la seguridad con la que se mueve, sus profundos ojos con esa determinación en ellos….
-No te culpo si te gusta. Millones de chicas le siguen como si fueran sus perritos falderos, al igual que pasa con todos los jugadores del equipo…- susurró mirando al que, desde que lo conoció surfeando, había sido su mejor amigo, Harley, con el espectacular y rebelde pelo rosa, con un flequillo recto y unas gafas de sol, su piel tostada por el astro rey que tanto le gustaba, sus rasgos tan perfectos para ella y su cuerpo fuerte y musculoso. Qué tonta fue en su momento pensando que le podía llegar a gustar a él, cuando era una simple niña insulsa sin ninguna curva y con el pelo hecho un estropajo, además de siempre ir vestida como un hombre.
-Señoras y Señores, ¡demos comienzo al primer partido de la temporada, el instituto Raimon contra el Instituto Umbrella!
Por detrás de la voz del presentador, Nelly oía la voz de Mark dándole ánimos a su equipo, como si no hubiera pasado el tiempo. Se fijó enque había crecido, obteniendo un cuerpo fuerte y musculado, sus ojos seguían de color caramelo, con pestañas oscuras enmarcándolos en su piel melocotón, su nariz más respingona, sus facciones más ,marcadas, desprovistas de toda niñez, y su pelo chocolate, con mechones sobre su frente y el resto en una cresta sujeta con una bandana naranja y su uniforme de portero, en un color anaranjado con detalles en verde oscuro, mismo color de los pantalones cortosy de los calcetines hasta la rodilla.
Con un suspiro de resignación, Nelly fijó su vista en una chica que estaba sentada junto a Sue en las gradas, Camellia, una de las razones por las que aceptó irse con su padre a estudiar los mejores equipos de fútbol de toda Europa y América. Detrás de esa apariencia frágil y delicada, se encontraba un auténtico demonio. Sus ojos grises la miraron un momento, sonriéndole con maldad, para volver a hablar con Sue. Su piel excesivamente pálida que contrastaba con su larga melena lisa, con un flequillo de lado. Nelly vio con satisfacción, que, a pesar de que cuando eran pequeñas, ella se burlaba de su nulo desarrollo, ahora era ella la que tenía unos grandes y voluptuosos pechos, una sinuosa curva uniendo la cadera y la cintura y las piernas torneadas, mientras que Camy se había quedado tal y como era cuando tenía doce años, aunque se notaba que se había juntado con Sue, pues tenía una falda cortísima de vuelo azul, un corsé un tono más oscuro y unas botas de tacón.
Nelly Raimon vio con tristeza cómo le mandaba un beso a Mark, que este respondía entusiasmado, inundándola de recuerdos.
Flashback
Nelly corría por las calles en busca de la casa de Mark. Por fin, después de un año entero de conocerse, estaba dispuesta a declararse, y esperaba que él le pidiera que se quedara en Japón. Nerviosa, llamó al timbre, retorciendo con sus manos la falda del vestido que llevaba, de un amarillo pálido, de escote recto, ajustado y un poco por encima de la rodilla, de finos tirantes. Colocó correctamente la chaquetilla blanca y la diadema a cuadros, y miró sus pies cubiertos por unas sencillas bailarinas blancas.
Pero en vez de Mark, se encontró de lleno con Camellia en el umbral, mirándola con una malévola sonrisa.
-Oh, Nelly, que bien que hayas venido. Así serás la primera en saberlo.¡Mark me ha pedido que sea su novia!- En ese momento, su corazón se rompió en cientos de fragmentos, e hizo su mejor esfuerzo por no llorar.- Por cierto, más te vale aceptar la oferta de tu padre y largarte de aquí, porque si no te juro que haré que Mark te odie, y que ni siquiera puedas ser su amiga.- Con eso, le cerró la puerta en las narices.
Horas más tarde, Nelly terminaba de hacer la maleta y se subía a su limusina en dirección al aeropuerto.
Fin del Flashback
Agitando la cabeza, borrando todos esos tristes recuerdos de su mente, se dispuso a ver el partido. Sin duda habían mejorado mucho individualmente, pero parecía que les faltaba compenetración, como si cada uno tratara de destacar frente a los demás.
Jade lo miraba todo fijamente, ¿con que no necesitarían su ayuda eh? Eso estaba por ver.
Terminó el primer tiempo, y ninguno de los dos equipos había sido capaz de marcar.
-¿Pero qué coño habéis hecho ahí fuera?- les increpó, entre burlona y furiosa.- Ha sido un espectáculo penoso. El fútbol es un juego en equipo, por si lo habías olvidado. Ahora nos toca actuar a nosotras- sonrió con una sonrisa ganadora, mirando a Xavier, quien echaba chispas por los ojos mientra los demás la miraban asombrados.- ¡Vamos chicas, es nuestro turno!
Primero actuaron las chicas del otro equipo, y a pesar de que dejaron a todos fascinados, las chicas del Raimon lo miraban todo con una sonrisa triunfadora al terminar, se movieron al centro del campo, y cuatro chicos se situaron en el centro del campo, con Ayleern, Bryony, Elyse y Diane delante, Silvia, Nelly, Victoria, Giselle y Chelsea detrás, entre los huecos, y Jade a un lado. Empezó a sonar Pump it, de Black eyed Peas. Cada uno de los chicos alzó por las caderas a las que tenían delante, y estas se sostuvieron de pie sobre las manos de estos, mientras las de detrás empezaban a mover sus caderas y Jade comenzaba a hacer una serie de mortales, de un extremo al otro, las de detrás acudieron a sujetar bien a las que estaban de pie, quienes ahora se sostenían sólo desde una pierna, y dieron un gran salto, girando sobre sí mismas, para que al final, los chicos las atraparan y las dejaran en el suelo. Estas se colaron en primera fila junto con Jade, mientras que las que estaban detrás en la segunda, y empezaron a moverse hacia delante, saltando, agitando las caderas y dando palmas. Con una compenetración impresionante, levantaron el brazo derecho con el izquierdo apoyado en la cadera, después palmas y al revés, mientras se movían a lo largo de la pista. Después se abrieron de piernas y de brazos, moviéndose de izquierda a derecha, y después lo mismo moviendo el pecho y juntando y alejando los brazos de él, para empezar a repetir la secuencia pero ahora alzando las rodillas, y después empezar a bailar, moviéndose sinuosamente como si fueran bailarinas del vientre, con una pasión y entrega casi imposibles. Empezaron a moverse de atrás a adelante, sacando pecho y moviendo las caderas, mientras estiraban los brazos y después los bajaban acariciando su cuerpo en el proceso. Se agacharon y empezaron a agitar las caderas mientras subían, para después repetir los movimientos anteriores pero más lentas y cada una de ellas con los chicos que había antes junto con seis más, rozando contra ellos, quienes las sostenían firmemente de las caderas.
Se situaron por parejas, y empezaron ha fingir que se pegaban, exagerando los movimientos, y bajando, mostrándoles a todos los firmes y bien formados traseros que tenían, después de arriba abajo, y se pusieron de rodillas, mientras Ayleen y Bryony, se alejaban y hacían mortales, cruzándose en el medio. Silvia fue cogida de la pierna derecha y elevada en un gran salto, para descender con la otra pierna, movimiento que fueron repitiendo cada una de ellas. Después se colocaron de espaldas al público, dieron una palmadita en el trasero y empezaron a amoverse hacia atrás, moviendo las caderas sensualmente, se giraron, y se agacharon, flexionando las rodillas y moviéndose de un lado a otro, mientras Jade y Giselle se lanzaban de nuevo, esta vez con mortales hacia atrás, siendo recogidas cada una por tres chicos directamente del culo para alzarlascon las piernas estiradas y el cuerpo flexionado y después catapultadas hacia arriba, girando sobre sí mismas y cayendo en la misma posición. Por último, repitieron los pasos del principio y formaron una pirámide, con chicos y chicas sujetando a Jade, Nelly y Giselle de los pies, Jade de pie en el centro sosteniendo una pierna de cada una sobre sus hombros, y las que quedaban estiraron los brazos y piernas bajando la cabeza.
Todo el estadio estalló en aplausos, sorprendidos por la forma en la que habían superado a sus rivales, la fuerte compenetración entre todas, sin dudar un instante.
Con la respiración agitada y el cuerpo perlado del sudor, volvieron al banquillo.
- Espero que hayáis aprendido algo- soltó Jade, agitando sus coletas con coquetería.
Xavier se puso enfrente suyo, mirándola intensamente. Nunca había visto a nadie moverse de esa manera. La pasión que había puesto en cada uno de sus movimientos le decía que no era otra de esas estúpidas de su club de fans. Pero… necesitaba estar seguro. Sin que pudiera moverse o replicar, cubrió sus labios con los suyos en un apasionado beso, cogiéndola por las caderas para acercarla a él, llevándose una bofetada como recompensa. Pero en vez de estar furioso, sonreía de oreja a oreja.
-Vamos a patearle el trasero a esos gilipollas.
Jude, al pasar junto a Ayleen, susurró un "lo siento", haciendo que los latidos de la chica se dispararan.
Eric no había podido quitarle los ojos de encima a Silvia. Hace unas horas, ahí fuera, su corazón se paró al verla. Su pelo negro con reflejos morados, que ya le llegaba a la cintura, liso y sedoso, con un flequillo recto, su piel blanca como el marfil, sus ojos como el mercurio líquido, con pestañas negrísimas, sus pómulos y barbilla delicadamente esculpidos, y su naricilla algo respingona. Su cuerpo se había desarrollado, teniendo ahora unas piernas esbeltas y torneadas en lugar de las flacuchas de pequeña, una sinuosa curva de la cadera y cintura, un vientre plano y unos pechos grandes y redondeados. Sin saber por qué, se había sentido celoso al ver cómo la cogían esos chicos, queriendo ser él el que la tocaba como ellos lo hacían.
-¡¡¡Erik!!!- le chilló la estridente voz de su novia. Ni siquiera sabía por qué seguía con Sue. Supuso que porque era guapa, pero al ver a Silvia, ya no se lo parecía.
Giselle estaba agotada, y sólo pensaba en sentarse en el banquillo. Durante la prueba, había notado la mirada de Axel en un par de ocasiones, no de atracción, si no de admiración.
-Lo harás bien.- le susurró, apoyando una mano en su hombro a pesar de que no lo conocía.- No sé qué te preocupa, pero piensa en lo que te gusta del fútbol y concéntralo en tu mente. Te darás cuenta de que lo demás no merece la pena. Con esas palabras, volvió con sus amigas, dejando a un Axel pensativo y turbado, pues el toque de ella lo había dejado paralizado.
-¡Tori!- gritó Harley, cogiendo a su amiga por la cintura y alzándola.- No te había reconocido. Estás guapísima- le dijo con una enorme sonrisa, pero Victoria no se sentía tanbien. Él la había dejado de lado cuando más lo necesitaba, y ahora que era guapa y de nuevo una chica alegre, pretendía que las cosas siguieran iguales.
-No me llames así, soy Victoria. Ahora si no te importa, sal ahí y deja de hacer el payaso. No quiero que nuestro trabajo haya sido en vano. Tras decir esas palabras, se alejó de él, sin darse cuenta en cómo Harley apretaba los puños y cómo una traviesa lágrima rodaba por su mejilla.
El chico se sentía una basura. Mientras Victoria estaba en un centro, tratándose de recuperarse de su problema, él se había dejado arrastrar por la fama y las chicas, y no se había vuelto a fijar en ella, ni siquiera recordaba haberla visto en un par de años. Con rabia, pateó el suelo, mirándola por última vez antes de entrar al campo. Este partido lo ganaría por ella.
Mark Evans juró que se iba a caer de cabeza al ver a Nelly de nuevo, después de tres años sin saber nada de ella. Se suponía que era su mejor amiga, y sin embargo, se fue sin despedirse, algo que, estaba seguro, no le iba a poder perdonar. Al mirarla, no pudo evitar ver cuánto había cambiado por fuera. Su pelo había adquirido un tono más caramelo, y le llegaba por las caderas, además del coqueto flequillo recto que llevaba ahora y los lazos que sujetaban los mechones que querían cubrir su rostro. Sus facciones ya no tenían rastro de niñez, eran femeninas y seductoras, coronadas por unos grandes y almendrados ojos aguamarina con pestañas negras destacando sobre la pálida piel, y unos labios color durazno en forma de corazón. Su cuerpo había crecido, llenándose de exquisitas curvas, que estaba seguro, nadie creyó que iba a poder conseguir después de ver que, con doce años, seguía pareciendo una niña de siete. Su corazón dio un vuelco al verla tan segura en el campo, empezando a latir a un ritmo vertiginoso.
Agitando fuertemente la cabeza, tratando de ahuyentar esos pensamientos de su cabeza, miró a su novia Camy. Ella había estado allí para él cuando la que era su mejor amiga y la chica que había sido su primer amor, había desaparecido sin dejar rastro, ni siquiera una mísera carta que le dijera por qué se había ido. Y ahora, tenía el descaro de volver como si nada. Aunque bueno, a él no debía importarle, pues ahora tenía a una novia a la que querer, aunque dudaba que pudiera amarla como a ella.
Miró el espectáculo, notando en qué estaba fallando el equipo. Yano eran chicos de doce años que querían encontrar su lugar su lugar en el mundo, si no adolescentes con las hormonas revueltas que buscaban destacar sobre los demás, ahora que eran famosos, guapos y que tenían una tropa de fans buscando cualquier cosa de ellos. No estaban jugando en equipo, ahí estaba el problema, y, al mirar las caras de sus compañeros, notó que ellos también se habían dado cuenta y sus miradas de decisión indicaban que pensaban dar lo mejor de sí.
Cuando el espectáculo terminó, Nelly pasó a su lado, sin siquiera mirarle, ignorándolo completamente y, sin saber por qué, ya que él había decidido hacer lo mismo, se sintió herido.
Gracias a Axel y Austin, que consiguieron marcar con la Tormenta de Fuego, Byron con sus Alas Celestiales 2 y Xavier con su Cañón de Meteoritos G2, y por su puesto, al juego del equipo que se había encargado de robar el balón al contrario e impedir que marcaran, habían ganado el partido de una forma colosal, arrasando con el Umbrella.
Todos notaron cómo las chicas se daban palmadas entre ellas y se felicitaban, y aunque les costara reconocerlo, habían ganado gracias a ellas.
-Y ahora toca… ¡Fiesta!- exclamó Jade, pegando un gran salto de emoción.
-Espero que no estéis pensando en ir sin nosotros, pelirroja.- soltó Xavier, quién, para sorpresa de todos, ahora estaba detrás de ella.
-Claro que no, los del otro equipo también vienen, además.- respondió, volviéndose hacia él orgullosa por su rapidez.- Nos vemos en tres horas en Fabric. Conozco al puerta, así que nos dejarán pasar a la sesión de adultos.- Con eso, ellas se marcharon, hablando y gritando, hacia la salida.