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Nueva En El Mundo — capítulo 12
El día pasó muy largo, despues de comer me tumbé en la cama y me dormí hasta... ¿las ocho? de la tarde. Me di una ducha y bajé a cenar, estaba desganada, triste de alguna manera, pero nadie se dio cuenta.
Al día siguiente, me levanté a las ocho, pronto, demasidado pronto para mi. Solo estábamos Mario y yo en la cocina, desayunando.
_¿preparada? me dijo sonriendo mientras me ponía una taza con algo caliente delante.
_No, dije agachando la cabeza y dando vueltas a la taza.
_Oye...Lo hice por el bien tuyo y de todos, se que no es el mejor trabajo del mundo pero está bien, cerca de casa y en ningún lado peligroso.
Levanté la cabeza al sentir la mirada de Mario en mi. _Si, bueno, supongo que tienes razón.
Sonreí y me marché. Llegué a casa de Rosa pronto, antes diría yo.
_Hola, vaya Clara, ya estás aquí.
_Si, ¿algun problema?
_No, mucho mejor, así me ayudas.
Me metió en su casa y me hizo hacerle el desayuno a Borja (su hijo pequeño, repelente) y a Claudia, la pija de turno que por una uña rota se pone a llorar.
Luego se marcharon y entre ella y yo limpiamos el trastero ( flipante la cantidad de mierda, de suciedad, de cosas que había). Y luego terminamos limpiando y arreglando el jardín, donde la espalda acabó por terminar de rematarme, pero me aguanté y no dije nada. Por si acaso.
Ya era la hora de comer, Borja, y Claudia llegaron y Rosa me dijo que me podía marchar:
_Ale, Clara, gracias. Mañana nos vemos.
_Gracias. Adiós.
Sonrisa falsa, saludo y salí por la puerta. Por fin, la espalda me mataba, me dolía mucho, me iba a tumbar y no me levantarían ni con una grúa.