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Nueva En El Mundo — capítulo 25
Justo Sandra estaba mirando por la ventana cuando me encontré, desgraciadamente, con Lorena. Al entrar, me aturulló a preguntas.
_¿quien era esa?- me preguntó nerviosa esquivando a Culebra y yendo detrás de mi por la escalera, yo me dirigía al baño, tenía que recapacitar lo que había pasado.
_Oye, Clara, estoy quí, respóndeme, ¿quien era esa? ¿la conocías? parecía enfadada...
_Eh, ¿que?
_No me escuchas...
_Lo siento, estaba distraida, ¿que me decías?
_¿¿Te encuentras bien??- me preguntó cogiéndome de la cara.
_Eh, no la verdad, no muy bien, necesito pensar, y dormir- dije quebrándoseme la voz en la antepenúltima palabra.
_Vale, como quieras, pero dentro de una hora voy a ir a verte, eh- me dijo Sandra mientras me amenazaba con el guante delante de mi cara. Después bajó por la escalera de madera.
Entré al baño, me limpié la cara, me refresqué la nuca, que me ardía, y me hize una coleta alta. Me sentía con ganas de estallar, tenía mucho calor.
A continuación fui a la habitación, Lucas no estaba, mejor. Me quité la ropa y me puse el pijama, no me apetecía otra cosa que llorar, aunque no debía y no podía hacerlo, "tengo que ser fuerte" "no pasa nada, todo se solucinará a su debido tiempo" me repetía una y otra vez mentalmente mientras me acurrucaba en la cama bajo una manta que Mario habría dejado esta mañana cuando hizo las camas.
Me sentía bien, ya no tenía calor, a pesar de estar debajo de una manta, tenía los brazos, y los pensamientos, congelados. No podía pensar con claridad, las ideas se me agalopaban rápidamente y no podía aclararme. Me sentía rara, por su culpa. Maldita.
Me conecté los cascos al MP4 y me puse a escuchar música mientras lloraba recordando cosas.
A los cinco minutos acabé durmiendo en un plácido y merecido sueño.
_Clara, Clara, despierta. Ya es hora de que te levantes.
Una voz sonaba lejana, pastosa, pero no me dejaba dormir, me molestaba.
_MMMM....¿que?
Mi voz tambien era diferente, o al menos si me lo parecía a mi.
Una mano me zarandeó de manera que tuve que abrir los ojos y mirar a quien osaba molestar mi sueño. Era Mario.
_Ey, ¿como te encuentras? tienes mal cuerpo, y mala cara...
_¿Eh? ¿que pasa? ¿que hora es?
_Es por la tarde, las cinco. Llegaste sin decir nada y te encontramos aquí, durmiendo, nos tienes preocupados, ¿te pasa algo?
Me incorporé en la cama, confusa, recordando todo lo que había pasado. Que mal.
Mario no había venido solo a despertarme, a su lado, en su cama, echado, mirándome, estaba Lucas, sonreía, pero no decía nada.
_Estoy bien, creo, puedo ir sola a donde sea- dije intentando bajar de la cama, pero no pude, la cabeza y mi pulso me jugaron una mala pasada y de no ser por Mario me hubiera estampado contra el suelo que ni vi.
_Será mejor que te quedes en la cama hoy. Por la noche te despertaré para cenar ¿vale? ahora te pondré un paño frío, creo que tienes fiebre- me dijo mientras me tocaba la carita.
_¿Me voy a quedar sola?- dije en voz baja, triste quizás.
_No, no, una voz proveniente de abajo me respondió ya que Mario se había ido. _Tranquila, yo me quedo contigo- me dijo Lucas mientras se asonamaba a mi cama y se sentaba en mi almohada, cerca de mi cara y de mi.
Me acarició cuando hize una mueca de dolor al ponerme Mario el paño de agua fría, muy fría.
Como ya venía diciendo de antes, Lucas era bueno, muy bueno conmigo :')