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Nueva En El Mundo — capítulo 4
La casa de Rosa era pija y cursi total...como se notaba que allí mandaba ella. Me senté en el sofá, pero me tiró de un brazo, me colocó una sábana debajo y me volvió a dejar caer "para que no se ensucie" ¡¡ja!! Que morro, quien se cree que es. ¿¿Dios??
Me sirvió café y pastas, que hambre, hacía bastante que no comía. Empezé a deborar como una leona mientras me contaba los cotilleos del pueblo, algo que a mi no me importaba, pero si quería comer y entrar en calor habría que soportarlos.
No pudo hablar mucho, aunque si dijo bastante en unas palabras, porque llamaron a la puerta. La abrió y pasó una mujer alta con el pelo rizado y morena, Gimena creo que se llamaba, y el chico que había visto a la hora de comer, ¿no serían de los malos, no?
Le preguntaron a Rosa por mi. Y ella les dijo que no me conocía de nada, pero que un poco de hospitalidad no le viene mal a nadie. Ellos charlaron con ella mucho mas tiempo, pero no pude oír nada mas ya que se fueron a la cocina, echando a Borja de allí.
Al rato volvieron a la entrada, donde Rosa les acompañó fuera y luego volvió conmigo. Que alivio. Charlamos un poco mas, pero me tuve que ir.
Salí a fuera, me dolía la cabeza y tenía frío y miedo.
Pero de pronto una mano me tapó la boca para que no gritara y Gimena, la mujer de antes, me habló delante mio.
_Tranquila. No queremos hacerte nada. Solo te pido que no llames la atención y vengas con nosotros, por favor. Solo queremos comprobar una cosa. No te haremos daño. Te lo prometo.
No se si la creía, a estas alturas no podía fiarme de nadie, pero con tanto forcejeo y eso logré que Culebra me soltara.
_Vale, pero como intenteis algo os arrepentireis.
_Vale, ven, vamos a nuestra casa. Dijo Gimena tranquilamente.
Yo les seguí, que remedio, igual me ayudaban a escapar.