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Nueva En El Mundo — capítulo 7
_Esta será tu habitación me dijo Mario mientras entrábamos a una habitación con dos camas de edredón colorido, una gran ventana blanca, un escritorio y armarios, de paredes azules celeste.
_La compartirás con Lucas me dijo mientras cerraba la puerta y nos dejaba solos. _Organizaos vosotros.
Lucas me miró, nos miramos.
_Supongo que no te hace mucha gracia compartir la habitación y mucho menos con la chica nueva y rarita que es lo que piensas, verdad?
_Eh, no, no en realidad prefiero dormir con alguien, me resulta raro dormir solo en esta gran habitación teniendo dos camas.
Sonreí.¿cual es mi cama?
_La de arriba. Yo suelo dormir mucho en la de abajo, pero si la prefieres te la cambio.
_No, está bien. Dije. Subí por las escalerillas de madera pintadas de amarillo hasta mi nueva cama. Me senté. Vi que Lucas me había estado observando, pero ahora se tumbaba en su cama y cogía un cómic. Yo me tumbé en la mí contemplando el techo azul claro. Pensaba en lo que había cambiado mi vida en un día y medio. Ayer estaba en esa cárcel con paredes de hierro forjado y vallas.
Tuve suerte. Solo eso. Si no llega a ser por Culebra a saber dónde mierdas estaría ahora.
No me di cuenta de que Lucas me llamaba, incluso se había inclinado sobre mi cama. Pero cuando me giré por el molesto pinchazo que sentía le vi tan cerca que chillé y me di con el techo en la frente.
_¡¡¡¡¡Ay!!!! dios, que dolor ¿Lucas? que haces.
_Em, nada, solo yo, te estaba llamando para comer ya.
Aiss. Me incorporé con cara de dolor y al bajar de la cama me encontré frente a Lucas.
_¿Estás bien? Lo siento.
Le miré con resignación. Estoy bien. Gracias. Pero no vuelvas a hacerlo.
Bajamos las escaleras a cenar. Ya era de noche. Que corto se me había hecho el día al final.
Me senté en la única silla libre que había en la mesa, al lado de Lucas.
No hablé durante toda la cena a penas. Pensé. Mucho.
Al acabar, en vez de estar en el salón subí con Sandra, ella se fue a duchar y yo me senté en el alféizar de la ventana a contemplar las estrellas, desde mi cuarto-celda no podía hacerlo.
Pensé. Hasta que llegó Lucas, me tuve que bajar porque el iba a dormir y le molestaba estando ahí, aunque el dijera que no.
Me dormí tarde, como todas las noches, pero esta vez feliz y sin llorar.
:)