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Historia 917 — capítulo 30
30.- La despedida de Joana.
Cuando ya hubieron acabado de comer y Hermione les hubo echado una charla de la PEDDO se fueron a Herbó logia. Fueron deprisa pues faltaba poco. Hermione tropezó con algo y cayó al suelo: ¡¡Joana!!- chillo al ver a la chica tirada en el suelo con la planta al lado emitiendo débiles ruidos provenientes de su diminuta boca.
Ah…- gimió Joana al intentar moverse- Me duele… Aux.… mucho…
¡No te preocupes!- le dijo Kate- mobilicurpos- Joana quedo suspendida y aun estirada en el aire. La llevaron todo lo deprisa que les fue posible a la enfermería. La Sra. Pomfrey la atendió rápidamente y corrió las cortinas después de echarlos fuera.
¿Se pondrá bien?- pregunto histérica Hermione dando vueltas y más vueltas- ¡¡Se veía muy mal!!
Si la Florfish hablase- murmuro Kate acariciando a la planta-. Nos podría decir que paso…
Ya…- respondió Harry con los brazos cruzados y apoyado en la pared. De repente se abrió la puerta, era la Señora Pomfrey:
Chicos- les dijo solemne-. Menos mal que la habéis traído. Esta muy mal. No se exactamente que le pasa, pero… espero que no sea nada grave, que se recupere pronto. Aunque no os aconsejo que esperéis mucho. Puede… puede que no… no pase…
¡¡Dentro de poco estará aquí con nosotros!!- chillo histérica Kate entre lagrimas- ¡Solo se había desmayado y no podía levantarse porque estaba exhausta!- Cole la tubo que agarrar de los hombros para que no se metiera dentro de la enfermería.
Lo siento- dijo la Sra. Pomfrey-. No podéis pasar a verla, adiós.- y cerro la puerta. Todos se quedaron en silencio, los chicos serios, Cole consolando a Kate abrazándola y Hermione estaba de pie, apretando los puños, reprimiéndose las ganas de llorar, pero no lo soporto y soltó dos lágrimas, una para cada ojo. No se movieron de donde estaban, se quedaron parados allí, de repente, de la esquina, apareció Malfoy seguido de los dos gorilotes.
¿Qué pasa?- empezó a preguntar- ¿Qué no os han querido dar la papilla?- los dos gorilotes se rieron.
¡¡Cállate Malfoy!!- chillo Harry desafiante- ¡¡Tú no entiendes nada de nada!! ¡¡Eres un insolente sin corazón!!
¿El cabeza rajada se ha vuelto valiente de sopetón?- rió Malfoy de su propia gracia.
Hermione sostuvo a Harry para que no se abalanzase encima de Malfoy, entonces ella se acerco al Slytherine y alzo la mano para después bajarla contra la cara de Malfoy violentamente.
Déjanos en paz Malfoy- le dijo entre lagrimas-. No soportamos más tus tonterías y niñeces, si no sabes lo que nos pasa, mejor olvídanos.- y volvió con sus amigos.
¡¡IDIOTA SANGRE SUCIA!!- se enfureció Malfoy- ¿¡PERO QUIEN TE CREES QUE ERES!?
Alguien preocupado- respondió Kate adelantándose mientras se secaba las lagrimas-, por una muy buena amiga, y ella no es la única, si no te vas, podríamos enfurecernos todos y atacaros.
¡CALLATE…! ¡HIJA DEL SEÑOR TENEBROSO!- Malfoy no quería insultar a Kate, pero ella se lo pidió, además era amiga de… “esos”. Los otros lo miraron enfurecidos, todos menos Kate.
Pues como tú has dicho- adelanto la chica desafiante-, soy hija de Voldemort- noto como los tres Slytherin retrocedían unos pasos-, así que mejor no te metas ni con mis mejores amigos ni conmigo.-Malfoy y los gorilas se fueron un poco aturdidos. Poco después decidieron marcharse, no sabían que pensar, no sabían que hacer… podía morir… ¡no podía ser! Ya había pasado la hora de herbó logia, miraron haber que les tocaba, transformaciones. Fueron a la clase aun en silencio, entraron y se sentaron, todos los miraron, los chicos en silencio y las chicas tenían los ojos rojos, el pelo muy despeinado, y la túnica un poco húmeda por arriba. Se sentaron en la última mesa, en silencio, al minuto apareció McGonagall, estaba muy seria, seguramente ya sabia la noticia, para algo era la subdirectora. Se puso de pie delante de toda la clase y anuncio lo siguiente:
Queridos alumnos- comenzó-. Tengo que comunicarles que… ejem… que una alumna de Hufflepuff, Joana Montorfano, a… a fallecido- la profesora se quedo cabizbaja. La clase lanzo palabras de asombro, pareció que casi nadie la conocía. Las dos chicas volvieron a llorar. La profesora todavía no había acabado- a consecuencia de esto, las clases de hoy se suspenderán y todo el mundo acudirá al enterramiento que se efectuara en Hogwarts a petición de sus padres. Se les avisara cuando sea la hora. Pueden recoger sus cosas- nadie dijo nada. Todo el mundo salio en silencio, recordaron a Cedric, a Joana, pensaron en los dos simultáneamente. Antes de que salieran, la profesora los llamo-. Vosotros no os vayáis aun, Dumbledore tiene que deciros algo- siguieron a McGonagall, pues aun que sabían donde tenia el despacho Dumbledore, no sabían la contraseña. Llegaron a la estatua-. Nubes de limón- la estatua les dejo pasar. El despacho de Dumbledore seguía igual, Fawkes los saludo con la cabeza, vieron a Dumbledore sentado en su silla, silencioso.
Por favor Minerva- le dijo a la profesora-, déjanos solos- ella obedeció- Siento lo que a pasado chicos, se que era amiga vuestra. Se que la apreciabais mucho, aunque no hiciera mucho que la conocierais. Y ella os apreciaba a vosotros, antes de morir, cuando estaba en la enfermería, escribió una nota para vosotros con las pocas fuerzas que le quedaban. Esta es la carta- les entrego un trozo de pergamino-. Ya podéis marcharos, si queréis.- ellos asintieron. Se fueron a su sala común. Se sentaron en una de las mesas y leyeron la carta, estaba escrita con prisas y las letras se iban para abajo:
Amigos míos.
Por muy mal que me sepa
tengo que despedirme de vosotros.
Tengo que irme de este mundo
lo se, tengo algo de miedo
espero que me recordéis, pero que no estéis tristes.
Yo os recordare allí donde este.
Os quiere: Joana.
Posdata:
El que no debe- ser- nombrado ha vuelto para matarnos, tened cuidado, cuidad bien a la Florfish porque ella es
La carta no se acababa, ese había sido su último suspiro. Los chicos no entendieron muy bien ¿la Florfish es? Y lo de Voldemort ya lo sabían. Pero… ¿podía haber sido él el que la matase? No pudieron pensar, del retrato de la señora gorda apareció McGonagall:- Ya es la hora- anuncio tristemente. Todo el mundo se levanto despacio, caminaron despacio, no había ganas de ir deprisa. Llegaron al jardín. Estaba toda la escuela, y al lado de Dumbledore estaba una señora llorando, esa debía ser la madrastra de Joana, según había contado, su madre había muerto cuando ella tenia seis años, su padre, se caso con otra señora, una mujer horrible que intentaba parecer buena a ojos de los demás, pero no era así, y cuando su padre murió hacia escasos dos años, ella había tenido que quedarse con su madrastra. También había otro señor, otra señora, y tres jóvenes, esos debían ser los tíos, pues Joana había dicho que los quería mucho, tenia un tío, una tía, y tres primos de veinte para arriba.
Estaba todo el mundo, incluidos los Slytherine. Gente llorando su pérdida. Todo aquello era muy triste. Dumbledore pidió silencio con las manos y con magia hizo que su voz se oyese mucho más fuerte de lo normal:- ¡Queridos míos! Estamos todos aquí reunidos para llorar y despedir a nuestra querida amiga y compañera, Joana Mortofano, por favor, apartaos todos.- así lo hicieron. De repente, seguramente por arte de magia, aparecieron miles y miles de luces que subían al cielo y explotaban escribiendo frases como: “¡Joana te queremos! O ¡Nunca te olvidaremos!” Todo les pareció muy triste, absolutamente todo. De un petardo apareció la cara de Joana, su cara en el cielo, sonriente y reluciente. La echaban tanto de menos, y eso que solo habían pasado un par de horas, sus familiares habían llegado muy deprisa.
Todo se lleno de murmullos, lloros y demás cosas aquellos días, casi nadie hablaba ni decía nada. Cuando veían a los Hufflepuff agachaban la cabeza, bueno, los Slytherine hacían como si no hubiera pasado nada y los profesores parecían algo deprimidos, pero continuaban con sus clases. La que les parecía más difícil a ellos cinco era Herbó logia, por algo la conocieron en esa clase. La echarían mucho de menos, igual que ah Cedric, pero sabían, que ella siempre estaría con ellos.