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Atracción en la oscuridad ¿Tom Ryddle? — capítulo 4

Esta historia esta dedicada para una amiga muy especial!!!                                              

KelseaSnape!!! Gran amiga, maestra de las palabras y consejera!!! Te quiero mucho!! un pequeño regalo navideño!!!

Capitulo 4º

Una melancólica figura estaba sentada de frente a las tenues llamas de la chimenea que iluminaba la sala común con su fulminante calor. El muchacho soltó un suspiro impregnado de tristeza y desesperación. Las ojeras enmarcaban su rostro como dos desagradables manchas que le daban una apariencia enfermiza. El Slytherin mantenía los puños cerrados sobre sus rodillas con los aceitunados ojos fijos en la empolvada alfombra adornada con una gran serpiente verdosa, bordada a lo largo de esta.

Su respiración era entrecortada, su corazón latía a mil por hora; las interrogantes nublaban su cabeza. ¿Dónde rayos estaría Mildred? Una interrogante sin respuesta; los pensamientos mas sombríos atormentaban su mente. El muchacho se llevó ambas manos a la cabeza, deslizando sus delgados dedos sobre su cabello.

Theodore Nott simplemente se limitaba a creer lo peor. ¿Acaso su novia estaría en el mas allá? Era una sensación terrible; en sus pesadillas aparecía una y otra vez el cadáver de su amada flotando en el lago Negro o lo que era peor, en el Bosque Prohibido a manos del Señor Tenebroso con sus bellos y pequeños ojitos totalmente vidriosos y sin vida.

Esperar era lo único, la esperanza era lo último que debía apagarse;como las llamas de la chimenea que se consumían al ritmo de sus lágrimas que resbalaban pausadamente por sus mejillas.

De pronto una espectral serpiente apareció ente sus ojos. Nott ahogó un grito de terror y se desvaneció. Un mago tenebroso comenzaba a robarse sus más intimasmemorias.

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Lentamente abrí mis ojos entre bostezos. Observé con detenimiento el lugar donde me encontraba con curiosidad; poco a poco vi todo con claridad. Me encontraba en la enfermería del colegio sin duda alguna. Vislumbré que los rayos del sol iluminaban el lugar con fulgurante resplandor. Eso significaba que era poco más del medio día y que yo llevaba horas enteras inconsciente.

Estire mis piernas a lo largo del camastro y me acomode de forma tal que, mi espalada estaba erguida y recargada ligeramente sobre la cabecera. Dos camas mas delante de mi lado derecho se encontraba un muchacho con la pierna vendada completamente; el pobre mago lloriqueaba dedolor. Le sonreí cuando dirigió su mirada hacia mí con expresión suplicante.

-¡Señor Harrison! ¡Deje de chillar! Tenga la bondad de tranquilizarse por favor- le espetó una enfermera joven y de carácter fuerte (pero de buen corazón) que apareció ante nosotros.

La mujer llevaba entre sus manos una canasta llena de vendas de colores y se dirigió con el entrecejo fruncido hasta el joven mago y enderezó su pierna para poder cambiarle el vendaje. Él soltó un gemido de dolor y sus ojos se llenaron de lágrimas

  • ¡Por Merlín Señor Harrison! Usted no tiene remedio- refunfuñó esta.

Aquella mujer me parecía conocida, el tono de su voz y su comportamiento en general. Una risita quisquillosa resonó en la entrada de la enfermería. Un mago corpulento y alto me sonreía; era muy atractivo y de finas facciones, su cabello era azabache y su piel clara. Visualice sus ojos que eran hermosos y oscuros, pero daban un aire de frialdad y un poco de terror.

-¡Oh! ¡Señor Ryddle! ¡Que susto me a pegado!- exclamóla enfermera al ver al misterioso muchacho que se acercaba a mi con paso decidido.

-Mil disculpas señora Pomfrey- murmuró el chico con cortesía y esbozando una picara sonrisa- No volverá pasar- se excusó sonriendo maliciosamente

Le sonreí tímidamente y lo mire detenidamente. El chico llevaba en el pecho una insignia de prefecto que estaba reluciente y al parecer era de Slytherin igualque yo. De pronto, la enfermera se acercó hasta a mí y me indicó que era momento de marcharme.

Me levanté de la cama con torpeza y la mujer corrió las cortinas para poder cambiar mis ropas por mi uniforme. Me desvestí a gran velocidad e intente sin éxito arreglar mi rebelde y oscuro cabello. Estaba completamente amarañado y se esponjaba a cada cepillada, simplemente opte por amarrarlo en una coleta. Finalmente, después de calzarme los zapatos, salí de entre las cortinas con mi nada arreglado cabello y me sobresalte al comprobar que el misterioso Slytherin seguía allí, jugueteando con su varita y levantando la vista cuando pase a su lado.

-¿Te molesta si te acompaño?- me cuestionó con una sonrisa astuta y galante justo cuando iba a cruzar la puerta.

-¡Oh! ¡Por supuesto!- exclamé ruborizada mientras comenzábamos a caminar hacia nuestra sala común.- ¿Eres de quinto curso?- indagué yesquivé a un alumno distraído quepor poco me derramaba una poción verdosa y aguada en mi vestimenta.

Él asintió con una lúgubre sonrisa. No puedo negar que los nervios comenzaban a consumirme y apoderarse de mis entrañas. Aquel muchacho me inspiraba un poco de temor y más aun cuando un destello rojizo salía de sus ojos.

-¡Tom! ¡Tom! ¿Dónde demonios estabas?- preguntó una muchacho de mediana estatura y visiblemente sofocado detrás de nosotros. Su castaño cabello estaba revuelto y sus pequeños ojos marrón oscuro reflejaban nerviosismo.

-¡Mulciber! ¿Cuántas veces tengo que decirte que tengo asuntos importantes?- inquirió mirándolo fijamente a los ojos -Sabes que me molesta que un estúpido como tu se entrometa- dijo con una serenidad que era espeluznante.

Se me erizó la piel cuando se dirigió a mí en silencio y mirándome profundamente. Mulciber se alejó de nosotros dando traspiés, con el pálido rostro lleno de gotitas de sudor.

-¿Quién eres tu?- curioseé con mis mejillas encendidas. Me sentía como una tonta que se limitaba a decir preguntas infantiles y absurdas.

-Tom Ryddle- respondió con una mueca de disgusto dibujada en su hermoso y escalofriante rostro- Soy Tom Ryddle para ti preciosidad- susurró lasciva y cruelmente Soltó una carcajada que provocó que su bella mirada se deformara y dará la apariencia de un cadáver.

Disculpen porque es muy corto!