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Historia 92158 — capítulo 7
POV. AUTORA xD
Cuando las chicas llegaron al cuarto de baño Ginny rebusco en su bolso y saco un espejo, luego se dirigió a Hermione:
-Herms... ¿No tendrás un poco de crema?-le pregunto Ginny
-Sí, claro-le respondió la castaña sacando de su bolso un pequeño frasco-Toma
-Gracias-le respondió su amiga pelirroja poniéndose un poco y devolviéndole el frasco a su amiga
Ambas salieron del baño y volvieron a la fiesta, no aguantaron mucho, ya que a las12:35 se marcharon con dolor en la planta de los pies y los zapatos en la mano.
POV HERMIONE
Al llegar a la Sala Común invite a Ginny a pasar la noche en mi cuarto, así que mientras ella iba a cambiarse yo entre a m cuarto y vi sobre mi cama una rosa roja (mis favoritas) con una nota en papel rosa cuidadosamente enrollada con un trozo de listón rojo.
Mire atrás y no vi a nadie, cerré la puerta con seguro y fui hasta mi cama, me senté en ella y tome la rosa y la olí: olía tan delicioso, una rosa recién cortada, toma la carta y la desenrollé: olía a menta, un olor que solo es igualado por alguien, forcé mi mente pero no pude recordar a esa persona, centre mi mente en las palabras plasmadas con tinta negra:
"Hermione
Mi corazón no sabe cómo expresar lo que siento, amo tu sonrisa, el olor de tu cabello a vainilla, amo verte enfrascada en la lectura de tus libros..."
No pude terminar de leer la nota, era tan hermoso pensar que alguien pudiera sentir eso de mí que sonreí y se escaparon unas lágrimas de mis ojos, las cuales seque inmediatamente.
Guarde la nota en mi cajón y me cambie, guarde mi vestido y salí en busca de Ginny, ella justamente iba saliendo de su habitación y entro a la mía.
-Hay Herms, ya quiero ser Premio Anual-me dijo Ginny viendo al ropero
-Hay Ginny...-le dije yo rezando por qué no tocara el tema de donde estaba antes de ir al baño.
-Bueno...-me dijo ella volteándose hacia mí y poniendo sus brazos en jarras-¿Dónde estabas antes de ir al baño conmigo?
-Am...-dije yo dudando en decirle la verdad-andaba por ahí...
-¿Con quién bailabas Hermione?-me pregunto Ginny
-Con nadie...-le respondí yo
-Jane...- me regaño Ginny, ella sabía que no me gustaba que me dijeran Jane
-Con Malfoy-le dije yo en un susurro inaudible
-Jane dímelo fuerte-me dijo mi amiga pelirroja-Juro que no te matare ni nada
-Con Malfoy...-le dije yo ocultando mi rostro entre mis manos
-O...M...G...-dijo Ginny tapándose la boca
-Si...-le dije yo aun entre mis manos
-Suertudo Malfoy...-dijo Ginny dándome un codazo y alzando las cejas
-¡¿QUE?!-dije yo sorprendida, no podía creer que Ginny no me hubiera matada aun-no me... ¿¿matarás??
-Claro que no Herms-me dijo ella sonriéndome y bostezando-somos... amigas, te enti...endo
Dicho esto se tumbo en su cama y se durmió.
Yo hice lo mismo y me dormí...:
…yo me encontraba en un incómodo camisón blanco de manga sisa, bastante inapropiado para la situación en la que me encontraba. Aun así, poco debían importarme ese tipo de cosas…a mí y al resto del mundo mágico. Estábamos en guerra. Lord Voldemort había desencadenado los horrores y masacres, las consecuencias del poder de su magia tenebrosa. Hogwarts, Hogsmeade, Dufftown y el Ministerio de Magia se habían convertido en campos de concentración. No se había concluido el curso cuando Hogwarts recibió el primer ataque de los Mortifagos. No tengo la menor idea de cuál bando va ganando la guerra, no sé dónde rayos está Harry, tampoco sé dónde se encuentra Ron, si estará refugiado igual que yo, y no sé qué hay de los Weasley, o de la Orden, probablemente estén en batalla, y mis compañeros del antiguo Ejército de Dumbledore deben estar en refugios diferentes. Como sea, ahora que no hay qué hacer más que esconderse, me ha quedado mucho tiempo para pensar, pensar en cosas que nada tienen que ver con Runas Antiguas o Historia de la Magia, sino cosas que me confieren a mí misma… y en este momento mi futuro no obstante es sombrío. Estos días he replicado mucho, aún no contesto la pregunta de por qué rayos fui a Hogwarts este año, sabiendo que debía estar con Harry y Ron buscando Horrocruxes, cosa que ninguno de los tres hizo, fuimos muy torpes, y todavía más si alguna vez pensamos que la guerra no se iniciaría pronto. Tengo que admitir que fue razonablemente brillante la estrategia de McGonagall de mandar a refugios a todos los estudiantes de Hogwarts cuando la guerra comenzara, pero debió tener en cuenta que algunos de nosotros seríamos útiles en las batallas, a pesar de ser menores de edad, Hogwarts cuenta con algunos (aunque pocos, lamentablemente) estudiantes que sabemos aprovechar nuestras habilidades, apuesto a que sólo tienen a Harry, y de eso tampoco estoy segura. No me molestaba tanto mi condición de refugiada, pero lamentablemente, había un pequeño e insignificante problema con esa estrategia: mis compañeros de refugio. ¿Acaso quién fue el genio que organizó los grupos de refugiados? ¿Sybill Trelawney? No podía hallarme en una situación más tortuosa, ni siquiera si me estuviera devorando una esfinge por no haber resuelto bien su acertijo, a mi derecha, tenía a la soplona Edgecombe, y a mi izquierda, el joven y sucio aprendiz de Mortifagos Malfoy, que no me explicaba por qué no estaba con las demás asquerosas serpientes en la guerra. Peor no podía encontrarme. Y a parte de todo usaba este estúpido camisón blanco, que ayudó a que se llevara a cabo mi perdición. Pero después de todo, fue lo único que se me ocurrió empacar en mi equipaje de emergencia, cuando Parvati Patil me gritó: "¡Granger, recoge todo lo que puedas y necesites llevar a un refugio, la guerra ha comenzado y McGonagall lo ordenó!". A pesar de oponerme a salir de Hogwarts, la profesora Sprout me obligó a ir hasta un traslador que me trajo a algún lugar de la nada donde habían pequeñas casas de sólo una habitación: los refugios. Me asignaron el número 7, y lógicamente no preví que entraría en un nido de ratas, y en él terminé…aunque no sé bien realmente cuál es el concepto que tengo de mi refugio ahora.
No podíamos salir, salvo para ir por provisiones como agua y comida para el grupo que se encontrara en el refugio, lo que hacía más complicada la situación. Eso fue lo que comenzó nuestra discusión esta noche:
-Opino que Granger debe ir por la comida.
-Sí, Granger -dijo Malfoy con sorna -. Velo de este modo: si mueres en el trayecto, no será una gran pérdida…salvo por la comida, claro.
-Cállate, Malfoy -dije con voz cortante -. ¿Y por qué debo ir yo? Que vaya la soplona Edgecombe.
-Ah, Granger, ¿todavía estás ardida porque les pillamos su Ejército de pacotilla?
-¿Y a ti qué te importa eso, Malfoy? -le grité.
-No me grites, sangre sucia.
-Y tú no me das órdenes a mí, asquerosa serpiente.
-¡Bien! ¡De acuerdo! -exclamó Edgecombe -. No me quedaré a verlos pelear. Pueden continuar matándose si quieren, pero yo me largo, aunque sea para traerles comida, ¡así no tengo que aguantarlos!
-Pero que sensible… -comenté por lo bajo.
La Ravenclaw tomó su túnica y salió del refugio a grandes zancadas. Evidentemente no me quedaría a gritarle a Malfoy, así que me volví hacia mi cama, saqué mi cepillo de pelo y comencé a peinarme. Reinó el silencio. El refugio era una simple y sencilla habitación con tres camas sencillas y un minúsculo baño. De pronto, Malfoy comenzó a replicar para sí mismo.
-¡¿Cómo rayos funciona esto?!
Entonces vi que peleaba con la lámpara apagada del baño. Fui hasta allí y moviendo el interruptor de luz, dije:
-Eres un idiota.
-Tú eres la experta, sangre sucia -le oí decir cuando volvía a peinarme.
Seguí en mis cosas cuando lo oí otra vez.
-Ahora hazlo de nuevo, Granger.
-¿Disculpa? -pregunté con hostilidad.
-Apaga la luz.
-¿Y por qué querría hacerlo? No tengo por qué seguir tus órdenes, Malfoy. Descúbrelo tú mismo, ¿o tampoco puedes hacer eso?
-Sólo es un favor.
Levanté una ceja, haciendo una réplica de la actitud de Malfoy. ¿Desde cuándo era tan amable conmigo? Puse los ojos en blanco y fui al baño.
-Largo de aquí -le dije, pues pensaba quedarme y usarlo también.
El cuarto de baño era bastante estrecho a mi parecer, sólo podía albergar a una persona a la vez, pero el idiota de Malfoy se negaba a salir. Me quedé anonadada cuando vi y detallé bien al Slytherin. Draco se había quitado la camisa… ¿Y desde cuándo comencé a llamarlo Draco? ¿Y por qué rayos no dejaba de mirarlo? Ah, pues había que admitirlo, el idiota tenía un buen físico. Pectorales perfecto y bien torneados, y un abdomen totalmente plano. ¿Cuándo el enclenque de Malfoy se había vuelto así? Estar atrapada con él ya era un problema bien grande, y si no quería salir del estrecho baño, la situación se complicaba más, ya que hacía que mi mente pensara cosas que en mi futuro nunca me vi pensando, bajo ninguna circunstancia.
-¡Quítate! -le dije al fin con un bufido -. Voy a usar el baño.
-Baja la guardia, Granger -dijo con un tono de lujuria en su voz -. Ni que te fuera a hacer algo…que no quieras… -terminó por lo bajo.
-Lárgate, cretino -repuse irritada.
Finalmente, abandonó el cuarto de baño, e inmediatamente cerré la puerta y puse el seguro. Con el débil goteo que salía del grifo del baño, mojé mi rostro para que mi vista y mis pensamientos se aclararan, para poder dormir bien. Respiré hondo y salí.
Fui directamente hacia mi cama, ubicada en el centro de la habitación (como dispuesta a empeorarlo todo), y de ahí bajé mi maleta y me senté, dándole la espalda a Draco, quien estaba recostado en su cama con actitud pensativa. No sé por qué me llamaba tanto la atención y quería mirarlo, tal vez nunca me había fijado en lo atractivo que era…y… ¿LA QUE DIJO ESO FUI YO?
De repente apareció esa sensación pesada de cuando alguien te mira insistentemente. Volteé y tenía la mirada de Draco Malfoy encima de mí acompañada de esa incertidumbre cuando presientes que algo, bueno o malo, va a pasar, y no sabrás como actuar ante eso.
-¿Qué tanto me ves, idiota?
-Nada…o todo. Es que, ¿sabes, Granger?, no me había fijado…pero no estás tan mal para ser una sangre sucia.
-¿A qué te refieres? -pregunté alzando una ceja.
-Te ves realmente hermosa, Granger.
-¡Ay sí, claro! -exclamé con hostilidad -. No tengo tiempo para tus bromas, cretino.
-Tampoco te tenses tanto, Granger.
-No necesito tus consejos, gracias. Y si no te importa, apagaré la luz pues quiero dormir ya, no pienso esperar a que la soplona Edgecombe se digne a volver. -Entonces me dirigí a la pared hasta el interruptor.
-¡Qué hostilidad, sangre sucia! ¿Tanto te afecta un cumplido de tus superiores?
-¿Superiores? ¡Ja ja! Tengo una pregunta mejor para ti, cretino: ¿es que "sangre sucia" es el único insulto que se te ocurre?
-¿Y tu único insulto es "cretino"?
-¡Idiota!
-Ratón de biblioteca.
-Patético.
-¡Arpía!
-Troll.
-Veela en fase animal.
-Hombre lobo en luna llena.
-¡Muggle!
-¡Arrogante!
Los gritos e insultos se prolongaron, y no estoy consciente de cómo o cuándo, sólo sé que de pronto, Draco se había levantado de su cama y había ido hasta donde yo estaba, y contra la pared me había acorralado. No sé por qué de repente fuimos reduciendo el volumen de nuestros gritos, pasando por nuestro tono de voz normal, y luego hasta susurros casi inaudibles. Él estaba muy cerca de mí, lo suficiente como para sentir su aliento y su respiración entrecortada, y compartir los mismos 3 centímetros de aire. La luz todavía estaba encendida, por lo que evitaba mirar sus penetrantes ojos grises. Por otro lado, no sé por qué mi cuerpo no se movía y se alejaba de Draco de una buena vez. Lo último que le escuché decir, antes que todos mis sentidos se nublaran, fue: "Mírame a los ojos cuando te insulte… ¡o te bese, Hermione!". Intencional o no intencionalmente, mi mano resbaló por la pared, moviendo el interruptor y apagando la luz.
Mis labios se fundieron con los suyos, mientras experimentaba una gran contradicción interna y un extraño sentimiento de bipolaridad. No recuerdo cuando nos separamos de la pared, y llegamos al otro extremo del refugio…lo único que tengo presente en mi cabeza, es que me encontraba besando los labios de Draco Malfoy, y aunque no movía su mandíbula, no permitía queme despegara. Me sostenía fuertemente por los hombros, y yo agarré sus codos en señal de aceptación.
Definitivamente, eso no podía estar pasando. O tal vez sí. Tal vez me hubiera vuelto loca, y estuviera soñando o imaginando, que existía un extraño mundo en un universo paralelo, donde hubiera lugar para los snorkack de cuernos arrugados y para una Hermione que fuera tan estúpida como para besar a Draco Malfoy.
Entonces comenzó a avanzar…movía sus labios masajeando los míos, mientras quitaba sus manos de mis hombros para llevarlos a mi espalda y bajar hasta mi cintura para apretarla fuertemente. No pude hacer más que rodearle el cuello con mis brazos, pues insistía en apegarme más a su cuerpo. Estaba destruida por completo, besando a mi enemigo, perdí todas mis armas..."
-AHHHHHHHHHHHHHHH-grite yo a todo pulmón
-TARTAAAAAA-grito Ginny y se tumbo de nuevo en la cama
Tarde un momento en recobrar mi ritmo cardiaco normal y entonces me pare de la cama y vi el reloj, eran las 7:15am, me pare y fui hasta el ropero, lo abrí y saque la carta que me habían dejado en mi cama y termine de leer:
"...pero recuerda querida El amor nunca tiene final feliz...porque no tiene final..."
Hol@ lectores, espero que les guste el cap aquí les dejo una idea de la note de Herms y su crema jajá.
Herms Flutilupi