Tituladas 17.2% · 34,339 de 199,415 descubiertas
Rescatado 94.7% · 90,801 de 95,911 páginas identificadas · 90,162/90,522 caps con texto ☕ Invitanos un café

← Historia 93711 · de

Historia 93711 — capítulo 11

-Gracias por haberme invitado a cenar, señor Lovegood- le dijo Theo cuando el padre de Luna lo recibió.

-Gracias a ti por lo que hiciste por mi hija, siempre serás bienvenido- el castaño empezaba a sentirse incómodo-, vamos, pasa. Mi Luna bajará en un momento.

El señor Lovegood lo guió hasta el comedor y le invitó a sentarse frente a la mesa.

-Hola, Theo- el chico giró la cabeza hacia Luna, que estaba bajando en ese instante las escaleras-, me alegra que aceptaras nuestra invitación- la chica depositó un beso en cada una de las mejillas de Theo, el que cada vez se sentía más incómodo.

-La cena ya está lista- Xenophilius regresó con una gran bandeja repleta de comida. Luna se levantó y sirvió los platos a cada uno.

-La cena está deliciosa- comentó Theo, cuando se llevó el primer bocado de asado a la boca.

-Gracias, hijo- durante la cena, el padre de Luna le habló al castaño sobre su trabajo. A él en realidad no era que le apasionara el tema, pero prefería que siguiera hablando a que se formase un incómodo silencio, ya que él no era muy hablador.

-Luna, mientras recojo los platos podrías enseñarle a Theo las pinturas que hiciste de tus amigos.

-Claro, vamos- tomó al muchacho de la mano y lo arrastró escaleras arriba. Se sentía muy a gusto con la mano de Luna estrechando la suya con delicadeza.

Ella se detuvo y él hizo lo mismo. Y se encontró frente a una habitación en la que estaban pintados los rostros de Potter y el resto de sus amigos en el techo.

-Vaya, eres una gran artista- le dijo sinceramente.

-Gracias, eres muy amable- la chica le sonrió abiertamente, y él le devolvió una pequeña sonrisa.

-Me tengo que ir, se está haciendo tarde.

-¿Tan pronto?, pero si acabas de llegar- le dirigió una mirada triste.

-Lo siento de veras, pero he de irme.

-Te acompaño hasta la puerta, entonces- juntos bajaron las escaleras.

-Muchas gracias por la cena, ha sido un placer conocerlo, señor Lovegood- se despidió.

-No tienes nada que agradecer, y dime Xenophilius- el castaño asintió.

-Espero verte otro día- le dijo Luna.

-¿Te apetece salir mañana a tomar algo?- en el momento en el que las palabras salieron de su boca, se arrepintió de lo dicho. No era que no le apeteciera salir con la chica, si lo había dicho, era porque le gustaba su compañía, era solo se sentía mal por ser el hijo del violador de Luna.

-Claro- le sonrió de nuevo.

-Bien, mañana pasa a recogerte, ¿te viene bien a las nueve?- quiso saber.

-Sí, a las nueve me parece perfecto.

-Entonces, hasta mañana.

-Hasta mañana, Theo.


Zabini estaba acostado cuando escuchó unos golpes. Levantó la cabeza para mirar por la ventana, que estaba justo enfrente de la cama. ¿Quién cojones hacía tanto ruido a esas horas de la mañana? Volvió a echarse y escondió la cabeza bajo la almohada, ya que los golpes cada vez eran más insistentes y fuertes.

Entonces se dio cuenta de algo. Los golpes lo estaban dando a su puerta, alguien había ido a su casa. ¿Tan temprano?

Primeramente pensó en que era mejor ignorarlos, ya se cansarían de llamar. Pero se lo pensó mejor y se levantó, si alguien era tan insistente, quizá era porque había sucedido al malo.

Se levantó de la cama y caminó hasta la puerta arrastrando los pies. El que llamaba con tanta insistencia no resultó ser otro que Draco.

-¿Qué haces aquí tan temprano?- le preguntó, frotándose los ojos, ya que le molestaba el sol.

-Son las diez de la mañana- entró cuando su amigo se hizo a un lado.

-¿Ha pasado algo?

-No, solo quiero pedirte un favor- le comentó.

-Pues tú dirás- se dejó caer sobre el sofá. El rubio se sentó frente a él.

-Me gustaría que le preguntases a la pelirroja que dónde vive Granger.

-¿Para qué quieres saber dónde vive Granger?- le preguntó-, ¿acaso quieres hacerle otro hijo?

-No seas imbécil, Blaise- espetó.

-Oye, que yo me tiraría a Granger encantado, no recordaba que estuviera tan buena- le dijo-, ahora comprendo por qué te la tiraste.

-Ni siquiera se te ocurra acercarte a ella- sonó amenazante.

-Vaya, vaya, vaya- se llevó una mano a la barbilla-, parece que a alguien le gusta la castañita.

-No es eso, es solo que no estaría bien que te acostaras con Weasley y con Granger, son amigas- se excusó.

-Draco, se te ve el plumero. Tú y yo nos hemos acostado hasta con gemelas.

-Bueno, piensa lo que te dé la gana, pero a Granger no te acerques, es más, ni la mires, confórmate con la pelirroja.

-Sabes que yo nunca me fijaría en la chica de la que estás enamorado, somos amigos- bromeó. El rubio le tiró un cojín que le dio en plena cara a su amigo.

-Vístete y vamos a ver a Weasley- le exigió.

-Estará dormida, ayer nos acostamos muy tarde.

-¿Te has acostado con ella?

-No- se limitó a responder, ahora vendrían las burlas de su amigo.

-¿No? Parece que alguien ha perdido su encanto con las mujeres, o eso o que te estás enamorando.

-Ni lo uno ni lo otro, so imbécil- le lanzó otro cojín, que el rubio interceptó.

-¿Entonces?- le preguntó.

-Tú a veces tampoco consigues tirarte a las chicas en la primera cita.

-Zabini, me lié con Granger el primer día que hablamos como personas civilizadas. Si conseguí hacer el amor con ella la primera vez que tuvimos una especie de cita, ¿quién se va a resistir a mí? Ni siquiera Granger se resistió a mis encantos.

-¿Has dicho hacer el amor?- su amigo decidió seguir burlándose de él.

-Hacer el amor, follar, es lo mismo- intentó eludir el tema, pero eso iba a ser imposible.

-No es lo mismo, y tú jamás utilizas esa expresión. Jamás.

-La he usado miles de veces- se quejó.

-No, ni siquiera dices que haces el amor con tu novia, sino que te acuestas con ella. Reconócelo, te gusta Granger- el rubio no contestó, miró hacia otro lado, con gesto de niño enfurruñado-.Vamos, soy tu mejor amigo, me puedes decir lo que sea- le dijo.

-Ya, y si soy tu mejor amigo, ¿por qué no me has contado que te estabas viendo con la pelirroja?- lo miró, con las cejas alzadas.

-Tú tampoco me contaste que te habías acostado con Granger- se defendió.

-Búscate una excusa mejor, y ahora vístete que nos vamos a ver a tu pelirroja.


-Mamá- Luce entró a la cocina, ya que allí estaba su madre-, ¿de verdad vas a ir a hablar con Draco?- le preguntó.

-Sí, luego llamaré a los abuelos para decirles que te voy a llevar un rato con ellos, y me paso por casa de tu padre- le dijo, mientras seguía preparando el desayuno.

-Quiero ir contigo, mamá.

-Tenemos que hablar de muchas cosas, Luce, además, no quiero pelearme con tu padre delante de ti.

-Yo no quiero que te pelees con él- Luce se sentó en una silla.

-Yo tampoco quiero pelearme con él pero no nos llevamos muy bien y quizá nos enfademos un poquito- puso frente a su hija una tostada y un vaso de leche. Ella se sirvió un café y un par de tostadas y se sentó al lado de su hija.

-Mamá- la llamó.

-Dime, cariño.

-Verás, las personas que se quieren tienen hijos, ¿no?- Hermione asintió, imaginando por dónde iba a salir su hija-, entonces, ¿eso significa que Draco y tú os quisisteis?

La castaña sabía que sería muy fácil decirle que sí, que ellos estuvieron enamorados y por eso la tuvieron a ella, pero eso sería engañarla, y a ella no le gustaba mentir a su hija.

-No es tan fácil como eso, Luce- le explicó-, son cosas de mayores. Dentro de unos años lo entenderás.

-Siempre que te pregunto algo de Draco y de ti me dices que son cosas de mayores, ¿por qué?

-Verás, hay personas que tienen hijos y no tienen por qué estar enamorados, tienen hijos por otros motivos.

-Ya, y cuando sea grande, ¿lo comprenderé?

-Sí, dentro de muy pocos años lo sabrás.

-Vale, pero la próxima vez que vea a Draco le preguntaré a Draco si te quiere, a lo mejor él estaba enamorado de ti y por eso me tuvisteis a mí, ¿no crees?- la castaña asintió.

Pidió a Merlín que su hija no sacara ese tema con el rubio, a saber qué clase de burrada le soltaba a Luce.

Hermione tomó una nota mental: decirle a Draco que tratara con su hija ciertos temas con delicadeza, y que si le preguntaba por qué la habían tenido, que le dijera lo mismo que ella, que eran cosas de mayores.

Luce terminó de desayunar, cogió su jarra, ya vacía, y el plato y lo puso encima de la encimera.  

-Ve a vestirte Luce, que ya mismo nos vamos.

-Vale mami- y fue a su dormitorio.

La castaña puso los platos en el fregadero los que, con un golpe de varita, empezaron a fregarse y guardarse solos.

Tomó su teléfono móvil y marcó el número de la casa de sus padres. No tardaron en responder.

-¿Sí?- escuchó la voz de su madre por la otra línea.

-¿Mamá?- empezó-, verás, te quería preguntar si puedo dejar a Luce en vuestra casa por la mañana, es que tengo unos asuntillos que resolver.

-Claro que sí, ¿ha pasado algo?- preguntó, preocupada.

-No, no te preocupes- tomó aire y se decidió a contarle a dónde iría a su madre, mejor que se lo contase ella en lugar de que lo hiciese su hija-, verás, es una larga historia, ya te lo explicaré mejor, pero es que voy a hablar con el padre de Luce.

-¿Cómo? Pero si ese chico no sabe que tiene una hija, ¿has decidido contárselo?

-No, yo no, y sí que lo sabe, de verdad mamá, es una larga historia, te la cuento luego.

-Como quieras, Hermione- se rindió.

-Hasta ahora, mamá.

-Adiós, hija- y colgó el teléfono.

En ese momento, entró Luce a la cocina dando saltitos.

-¿Estás lista, cariño?

-Sí- le respondió.

-Pues venga, vamos a casa de los abuelos.


Al final, Draco se salió con la suya y consiguió convencer a su amigo para ir a casa de Ginny.

-Esta no ha sido buena idea, Draco, verás la que va a montar su familia cuando nos vean aparecer- le dijo Blaise, a medida que se iban acercando a La Madriguera, que se veía a lo lejos.

-Me da igual- se encogió de hombros.

-A ti todo te da igual.

-Eso no es cierto- se defendió.

-Bah, si tú lo dices- decidió dar el tema por zanjado cuando llegaron a su destino.

-Bien, ¿a qué estás esperando? Llama de una vez- Draco le dio un empujón al moreno para que se acercase más a la puerta y llamara.

-¿Yo?- Zabini se puso detrás de su amigo-, llama tú, que eres el interesado.

-Pero yo no trato con Weasley para venir a su casa- Draco llamó a la puerta y empujó de nuevo a Blaise para que se colocara delante de él.

En ese momento, la puerta se abrió. Salió a recibirlos una mujer bajita y regordeta a la que se le borró la sonrisa de la cara cuando vio quienes eran los que habían ido a su casa.

-Hola, señora Weasley- habló Zabini- hemos venido a ver a su hija, ¿puede avisarla de que estamos aquí?- ella parpadeó un par de veces antes de reaccionar.

-Eh, sí, claro, en seguida vuelo- y entró, dejando a los chicos fuera y pensando que su hija había cambiado mucho de amistades.

-Enhorabuena, ya has conocido a tu suegra- Draco le dio una palmadita en la espalda.

-Como sigas haciendo el imbécil, me largo y te dejo aquí solo- amenazó.

-Tranquilo hombre, solo bromeaba- alzó ambas manos.

-Ginny baja en un par de minutos, pasad- les invitó Molly.

-No hace falta, señora Weasley, pero gracias, mejor la esperamos fuera.

-No seáis bobos. Vamos, entrad- no dijeron nada más e hicieron lo que les decía la mujer. La siguieron a lo largo del pasillo- sentaos- volvieron a obedecerla-, ¿queréis tomar algo?

-No señora Weasley, pero gracias.

-Como digáis, voy a ver si le falta mucho a mi hija- y salió por la puerta.

-Qué amable eres con tu suegra, parece que hayáis hecho buenas migas- el moreno lo ignoró.

-¿Qué hacéis vosotros aquí?- Ginny entró a la cocina, despeinada y con el pijama puesto.

-Draco quiere preguntarte algo- abrió la boca para hablar, pero no le dio tiempo ya que se le adelantaron.

-¿Qué coño haces en mi casa, Malfoy?- gritó Ron.

-¡Esa boca, Ronald!- se escuchó la voz de la señora Weasley, a lo lejos.

-También me alegro de verte- hizo un gesto despectivo con la mano.

-Fuera de mi casa, no sois bien recibidos ninguno de los dos, y menos tú, Malfoy- señaló la puerta de la calle, pero ninguno se movió.

-Han venido a verme a mí, Ron- le explicó su hermana.

-Acabemos con esto cuánto antes, Weasley- le dijo el rubio-, solo quiero saber dónde vive Granger.

-¿Qué te importa dónde vive Hermione?- volvió a hablar el pelirrojo-, largo de aquí y no nos  molestes y mucho menos a Hermione.

-Cállate la boca, Ron- le cortó su hermana, una vez más-, ¿para qué quieres saber dónde vive mi amiga?- Ginny se cruzó de brazos, esperando una respuesta, aunque ya se imaginaba lo que le diría.

-Para ver a mi hija, para qué si no- lo que más le gustó fue ver la cara que se le quedó al pelirrojo, el que se quedó con la boca desencajada, como un pez fuera del agua y poco a poco su rostro iba adquiriendo la misma tonalidad que su cabello.

-Repite eso, Malfoy- le exigió.

-Quiero, ver, a, mi, hija- lo dijo despacio, como si Ron fuera corto de entendimiento.

-Tú ni tienes ninguna hija con Hermione- estaba claro que estaba furioso. Apretaba tanto los puños que los nudillos los tenía blancos.

-Claro que la tengo, Weasley, se llama Luce- le explicó.

-No te acerques a Hermione ni a su hija, Malfoy, no tienes ningún derecho.

-Claro que lo tengo, es mi hija, te repito- Ron estaba que echaba humo con las orejas-, ya sé lo que te molesta a ti- a Draco le apetecía meter más el dedo en la llaga-, lo que te jode es que Luce sea mi hija y no tuya.

El pelirrojo no respondió.

-Y también te jode que me acostara con Granger, ¿verdad?- el rubio se puso de pie-, ¿sabes?, si no hubieses sido tan gilipollas de liarte con Brown cuando ella estaba enamorada de ti, quizá podrías estar ahora con Granger y tendríais un montón de bocas que alimentar.

-Draco, ya vale- Zabini intentó hacer callar a su amigo, ya que el pelirrojo se estaba poniendo como una furia.

-¿Sabes con quién perdió Granger la virginidad?- le preguntó, él sabía que Ron se lo imaginaba, si no lo sabía a ciencia cierta, claro-, conmigo. Quizá si no hubieses estado tan entretenido con Brown su primera vez habría sido contigo.

-Te voy a matar- sacó la varita y con ella apuntó a Malfoy.

-Te voy a dar otro motivo para que te apetezca acabar conmigo- se cruzó de brazos y le sonrió con malicia-, volvería a hacerle el amor a Granger mil veces más y estoy seguro de que ella estaría más que dispuesta.

-¡Te mato!- Ron iba a abalanzarse sobre él, pero Ginny le puso una mano en el pecho.

-No merece la pena, Ron- intentó calmarlo-, no te preocupes, Hermione jamás volvería a acostarse con él- ella no estaba muy segura de lo que acababa de decir, pero solo lo dijo para calmar a su hermano. 

La pelirroja se acercó a un cajón, sin quitarle la vista de encima a su hermano. Rebuscó entre todo lo que había allí hasta que dio con un trozo de pergamino y una pluma. Escribió en el trozo de papel con furia.

-Aquí tienes la dirección de Hermione- puso el pergamino sobre la mesa- ahora largo.

-¿Vas a decirle dónde vive?- chilló Ron, de nuevo.

-Gracias, chica Weasley- tomó el pergamino-, no te preocupes Weasley, si ocurre algo entre Granger y yo, te lo haré saber- añadió, y salió de la cocina.

 Miró por encima de su hombro y vio que su amigo no venía, regresó sobre sus pasos y vio que Zabini estaba intentando conseguir una nueva cita con Ginny, ante la atónita mirada de su hermano.

-Vámonos, Blaise- lo agarró de la camisa y tiró de él.

-¡Hasta pronto, bonita!- le gritó, cuando ya había salido de la cocina.

-¿Cómo se te ocurre pedirle una cita con su hermano delante?- le preguntó-, no puedes ser más imbécil.

-Mira quién fue a hablar, vaya espectáculo acabas de montar, ¿cómo se te ocurre decirle que volverías a tirarte a Granger?

-Solo se lo he dicho para sacarlo de sus casillas, claro que no volvería a acostarme con ella, lo que pasó hace varios años fue un desliz- le dijo, aunque ni él mismo estaba muy convencido de sus palabras.

-No sé por qué, pero no me lo creo.

-Lo que te creas o no, ya no es mi problema- se paró en seco y leyó el pergamino-, yo me voy por allí- señaló en una dirección.

-De acuerdo, ya me contarás- le dio una palmada en el hombro- hasta luego- se despidió y siguió andando.


Draco sacó el trozo de pergamino que le había dado Ginny para comprobar si la casa frente a la que estaba situado era la de Granger. Efectivamente. Arrugó el papelito y se lo guardó en el bolsillo.

Alzó el puño para llamar pero no le dio tiempo, ya que abrieron la puerta.

-Vaya Granger, ¿estabas esperándome detrás de la puerta?- le preguntó con una sonrisa pintada en el rostro.

-¡Draco!- gritó Luce, por lo que a Hermione no le dio tiempo a responder-, ¿qué haces aquí?

-He venido a verte y a hablar con tu madre- miró de reojo a la castaña.

-Pasa- la niña, loca de felicidad de que su padre hubiese ido a visitarla, deslizó su mano dentro de la de Draco y tiró de él, para que entrara a su casa.

Cuando el rubio entró, Hermione cerró la puerta. Parecía que no tendría que ir a casa de Malfoy para hablar con él, el rubio había decidido buscarla.

-¿Te vas a quedar mucho rato en mi casa? Di que sí, Draco porfi, di que sí- le pidió dando saltitos a su alrededor.

-Eso no es cosa mía, sino de tu madre- ambos se volvieron para mirarla, esperando una respuesta.

-Puedes quedarte todo el rato que quieras, Malfoy- dijo. Ella con tal de ver feliz a su hija, haría lo que fuese necesario.

-¡Yupi!- empezó a aplaudir. Draco sonrió al verla tan contenta-, vamos Draco, que quiero enseñarte mi habitación y todos mis juguetes.

-Cariño- la llamó su madre-, ¿por qué no vas preparando tus cosas? Tengo que hablar con él, ¿vale?

-Está bien- aceptó a regañadientes-, pero después subes, ¿vale Draco?

-Por supuesto- le concedió su padre, y la niña salió del salón arrastrando los pies.

-Malfoy, mi hija tenía muchas ganas de conocerte y de poder pasar tiempo contigo, espero que no te tomes esto como un juego y que cuando te canses de ella, desaparezcas de su vida, ella lo pasaría muy mal- le dijo Hermione.

-No te preocupes, Granger- le respondió-, ahora que conozco a nuestrahija- remarcó la palabra nuestra-, tengo intención de pasar todo el tiempo que me sea posible con ella.

-Bien- fue todo lo que dijo, y se sentó en una silla-, solo quería decirte eso, puedes subir con Luce.

-Sí, pero yo no era eso solo lo que te quería decir- se sentó frente a ella-, ¿por qué no me conteste en su momento que estabas embarazada?- le preguntó.

-¿Bromeas?- el negó con la cabeza-, ¿qué pretendías que hiciera?, ¿acaso pensabas que podría presentarme en tu casa y decirte "Malfoy, verás, que estoy esperando un hijo tuyo"?- preguntó, sarcástica.

-Pues sí, así hubiese estado bien- afirmó.

-Ya, y tú habrías aceptado la noticia.

-Pues a lo mejor- se encogió de hombros. Ella lo miró fijamente-, bueno, lo más seguro hubiera sido que no, Granger, para qué voy a mentirte, pero estaba en mi derecho de saber que tengo una hija, ¿no te parece?

-Sí, lo sé, en eso llevas razón- le otorgó-, pero tenía miedo de que la rechazaras- confesó. El rubio no dijo nada, se mantuvieron durante un buen rato en silencio.

-Ahora me gustaría recuperar el tiempo perdido con Luce.

-Me parece bien- aceptó ella.

-Bien- él se levantó-, voy arriba con Luce.

-Espera- ella también se puso en pie-, Luce a menudo me pregunta cosas sobre nosotros y me dijo que te preguntaría que por qué la hemos tenido si no nos queríamos, yo siempre le digo que son cosas de mayores, que cuando crezca lo entenderá, te agradecería que tú le dijeras lo mismo si saca a coalición ese tema contigo, cosa que de seguro hará- le pidió.

-Descuida, lo haré- se dio media vuelta para marcharse.

-Una cosa más- Draco volvió a girarse para mirarla-, ¿cómo sabes mi dirección?

-Tu amiga Weasley, ella me la dio- Hermione asintió, comprendiendo.

-El dormitorio de Luce es la segunda puerta a la derecha- y Malfoy salió del comedor.

Hermione llamó a su madre para decirle que había cambiado de planes y que no le llevaría a Luce.

Malfoy se pasó el resto de la tarde en casa de Hermione y Luce, almorzó con ellas incluso. La pequeña estaba que no cabía de felicidad, ella que pensaba que Draco ya no querría saber nada más de ella, y se había encontrado con esta sorpresa.

Pero a Hermione y a Draco se les hacía bastante extraña la situación de estar los dos juntos en la misma sala sin peleas ni insultos.

-Luce, me voy a ir- le dijo su padre.

-Pero si acabas de llegar- se quejó.

-Llevo aquí toda las tarde, Luce- el rubio se puso de pie-, ¿te gustaría venir mañana a mi casa y quedarte a cenar allí?

-¡Sí!- gritó.

-Antes creo que deberías preguntarle a tu madre si le parece una buena idea- la niña miró a la castaña.

-Claro que sí, cariño.

-Me paso por ti a la hora de merendar, ¿te parece bien?- ella asintió.

-Hasta mañana, entonces- Luce se despidió de Malfoy con un beso y un abrazo.

-Adiós, Granger.

-Hasta mañana- ella cerró la puerta tras el rubio.

-¿Has escuchado, mami? Mañana voy a ver a mi padre otra vez.

-Sí, me alegro mucho, cariño.

-Y yo- abrazó a su madre-, mi padre es muy simpático, ¿verdad?

-Sí- aceptó, aunque ella no creía que fuera tan simpático como decía su hija.


Astoria siguió aporreando la puerta de la casa de su novio.

-¿Dónde está ese maldito elfo?- gruñó, por lo bajo-, ¡Dobby, abre la puerta de una maldita vez!

-Dobby no está- el rubio, que acababa de llegar a su casa, se acercó a ella.

-¿Cómo que no está?

-Es su día libre.

-Oh, se me olvidaba las estupideces que haces últimamente.

-Deja de quejarte, Astoria, por favor- la morena se acercó a su novio y le dio un beso en los labios.

-¿Y tú dónde estabas?

-He ido a visitar a mi hija- le explicó. El rubio abrió la puerta y le cedió el paso a su pareja.

-¿Cuándo vamos a salir los dos juntos, Draco?- le preguntó-, ya apenas pasamos tiempo juntos.

-Tienes razón- le concedió.

-Siempre tengo razón- él no estaba muy de acuerdo con eso, pero decidió que lo mejor era no contradecirla-, salgamos mañana a cenar.

-Mañana no puedo, he quedado con Luce.

-Pasas más tiempo con ella que conmigo, Draco- hizo un mohín.

-¿Por qué no cenas con nosotros?

-¿Bromeas?, tu hija no me soporta.

-Eres tú la que no la soporta, Astoria- le dijo-, vamos, así intentas hacerte amiga de ella.

-No quiero llevarme bien con una niña- miró hacia otro lado.

-Pero a mí me gustaría que mi hija y mi novia se llevasen bien- la abrazó por detrás, sabía cómo ganársela.

-Está bien, mañana cenamos los tres juntos- se rindió-, por cierto, no me has preguntado a qué he venido.

-Cierto, ¿y a qué has venido?- Astoria se giró para quedar frente a él.

-A pasar un ratito contigo- le dijo de manera coqueta.

Draco se inclinó y la besó, ella le echó los brazos por encima del cuello y le devolvió el beso con pasión.

-Vamos a tu habitación, cariño- le susurró a Draco al oído, el que asintió y caminó hasta su dormitorio sin dejar de besar a Astoria ni un solo instante.

Hola! Bueno, pues aquí tenéis un nuevo capítulo, el que espero que os haya gustado. 

Y en el próximo chap cenarán juntos Draco, Luce y Astoria, ¿creen que habrá algún problema durante la cena? Yo creo que sí....

Gracias a todas las personas que comentaron el capítulo anterior:

liily malfoy bta , ,  , julitamalfoy_granger , , Dashamalfoy ,

**temis_bipolar ,**MeganWeasleyGranger , ,  ,  , 

 ,  ,  , Dam , ,  ,  , 

 , ely gonzalez , ,  , maria de malfoi , ,

 , 

Espero veros en los comentarios a muchas de vosotras. Besos :)