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Nueva Era — capítulo 31

Te esperaré mil años. Parte dos,

Bueno, creo que tenemos mucho trabajo por delante - comentaba Narcissa, a Astoria y a su madre, mientras recorrían los pasillos en busca de una habitación adecuada - lo principal es que te encuentres cómoda y a gusto en la mansión, estaría bien que escogieras una de las habitaciones con vistas al jardín principal, tienen sus propias terrazas y azoteas -

seguro que no puedo compartir la habitación con Draco? - comentó Astoria,

no querida..., lo lamento, es mejor que no compartáis la habitación hasta que estéis casados, es un poco difícil de explicar..., en realidad no hay ninguna ley que prohíba que un hombre casado comparta la cama con otra mujer que no es su esposa, ni tampoco que conviva con ella..., pero lo cierto es que estamos en una situación delicada con el departamento de leyes de familia, hacen mucho caso de los rumores y enseguida dan ordenes de que sean investigadas las personas sospechosas de posibles fraudes, en nuestro caso, como Draco está casado con Hermione, nos guste o no..., tu eres su amante, y si se sabe que estás esperando un hijo suyo y que además, te has trasladado a la mansión, y aparte de todo eso compartís la habitación con Hermione todavía viviendo aquí..., se nos podrían complicar mucho las cosas, se daría pie a que nos investigaran, y podrían sacar la conclusión de que en realidad el matrimonio de mi hijo es una farsa, y ya sabes que eso es lo peor que nos podría ocurrir -

  • si, Narcissa, lo entiendo, aunque me gustaría casarme con Draco ¡ahora mismo si fuera posible! -

  • jajaja, muy pronto querida, eso ocurrirá muy pronto -

  • Astoria, cielo..., ahora solo debes preocuparte por cuidarte mucho y por empezar a preparar tu habitación y la del bebé -

  • Lo sé, mama, es solo que me preocupa un poco que el niño nazca fuera del matrimonio -

  • No te preocupes por eso hija, al niño no le faltará nada, y en cuanto nazca, Draco le dará el apellido, pero Sissy tiene razón, debemos tener mucho cuidado con lo que hacemos, y sobre todo con lo que decimos, es mejor que no le digas a nadie que estas embarazada de Draco -

  • Pansy ya lo sabe, y Blaise, y Theo también -

  • ¡Astoria!, ¿¡pero cómo se te ocurre!?, ¿¡es que no entiendes que estamos en una situación muy delicada!?, ¡no podemos permitirnos ni un solo rumor, hija! -

  • ¡no dirán nada mamáaaa! -

  • ¡aún así!, no es bueno que se sepa, por eso mismo te trasladas a la mansión y dejas provisionalmente la universidad, ¿qué dirán todos nuestros amigos cuando vean tu estado y que no estás casada?, ¿y qué pasará cuando se enteren de que el niño es de Draco?, todos saben que él sigue casado con esa..., con esa muchacha impura, ¡todo el mundo dirá que tú eres su amante!, ¡que vergüenza!, ¡y qué bajeza!, ¡estarías por debajo de esa chica!, ¡que horror! -

  • ¡mamaaaaa!, ¡ya basta!, ya te he dicho que nuestros amigos no dirán nada, además..., si voy a estar encerrada en este sitio, y nadie me va a ver, ¿cómo iba a enterarse el departamento de leyes de familia? -

  • no los subestimes Astoria, son muy perspicaces, y muy hábiles, por ahora hemos tenido mucha suerte, y tanto Draco como..., Hermione, han jugado bien sus papeles, pero un paso en falso nos podría destruir, lo mejor será tener una coartada por si acaso, será mejor decir a todo el mundo, que tanto Draco como Hermione, que son tus amigos..., te han invitado a pasar una temporada con ellos en la mansión, y sobre tu embarazo... si alguien te pregunta..., puedes decir que harás los comentarios pertinentes cuando llegue el momento, así te quitarás de encima a los curiosos -

  • si hija, será mejor que sigas al pie de la letra cada consejo que te de Sissy -

  • bien..., os dejaré unos minutos para que elijáis las habitaciones que os gusten, tengo que comentarle a Hermione, los cambios que se van a hacer, estaré nuevamente con vosotras enseguida -

  • si, querida, ve - dijo Agatha.

  • Por cierto..., con respecto a Hermione... -

  • Tranquila Narcissa - dijo Astoria con una amplia sonrisa - Hermione y yo nos llevaremos muy bien -

  • ¡Astoria!, ¡no quiero que intimes con esa muchacha! -

  • ¡mamaaaaaa!, no estoy diciendo que vallamos a ser amigas, solo digo que no habrán conflictos entre nosotras, además..., ahora mismo he de fingir..., que soy su invitada en la mansión, ¿no es así Narcissa? -

  • si Astoria, aunque no nos haga ninguna gracia, es así, se perfectamente que no te agrada Hermione, y que lo que menos te apetece es..., confraternizar con ella, pero confío en tu buen juicio en estos momentos, no nos convienen los escándalos, y si lo ves necesario para evitar males mayores..., evítala todo lo que puedas, aunque de todas formas pienso hablar con ella, era lo que iba a hacer en este preciso instante, seré tajante, no te preocupes Agatha, Hermione no se acercará a tu hija a menos que sea indispensable y en el más estricto de los protocolos, le dejaré claro que es la nueva prometida de Draco y la futura madre de mi nieto y que por consiguiente, le debe riguroso respeto -

  • me alegro de dejar a mi hija en tus manos Sissy, y con lo que se refiere a esa... muchacha..., no dudo de que la pongas en su lugar, solo estoy diciendo que..., no me apetece que esté mucho tiempo con Astoria..., si pudiéramos evitar de alguna forma que se cruzaran en la mansión... -

  • ¡mama, ya basta!, Narcissa te está diciendo que le va a dejar las cosas bien claras ¿no?, no creo que se atreva a molestarme... -

-¡Merlín no lo permita! - se sobresaltó la madre de Astoria,

  • Agatha..., Astoria..., os lo vuelvo a repetir..., yo iré ahora mismo a tener una charla con Hermione, podéis estar tranquilas, no habrá ningún problema con ella, yo misma me comprometo a que así sea, por favor..., vosotras recorred esta ala del castillo con paciencia y tranquilidad, para que podáis encontrar las habitaciones adecuadas, por cierto Astoria, recuerda que tienes que elegir también la habitación para el niño, escoge la mejor, la más amplia, los bebes necesitan mucho espacio -

  • si Narcissa..., ah, también necesitaré un carruaje propio, me gustaría que fuera más amplio que el que Draco usa actualmente con Hermione, puesto que pronto... seremos tres - comentó muy sonriente - y quiero que se fabrique con madera de rosales -

  • mi hija tiene buen gusto... - dijo Agatha, inflada de orgullo - Sissy..., sé que es un capricho un poco caro pero... ya sabes, en su estado hay que complacerla... -

  • no será un problema de dinero Agatha, los Malfoy tenemos de sobra... lo sabes perfectamente, aunque sin duda puede que surjan otra clase de inconvenientes..., desde luego un carruaje hecho de palo de rosas no es lo más habitual... -

  • ¡es digno de una reina!, ¿lo ves Sissy?, no te equivocas con mi hija..., ¡vas a casar a tu Draco con una verdadera reina!, mi hija tiene gustos dignos de la nobleza... -

Narcisa sonrió con cortesía a Astoria y a su madre y las dejó solas, a su libre albedrío decidiendo que habitaciones serían para ella y el niño, cuando se dirigió al siguiente pasillo para encontrarse con Hermione, vio a Draco que se dirigía igual que ella a su habitación,

  • Draco, espera - le interrumpió su madre, este paró y la miró interrogante - necesito hablar con Hermione un momento -

  • ¿y? -

  • quiero hablar con ella a solas - Draco frunció el ceño, aquello no le agradaba mucho,

  • ¿de qué quieres hablar con ella a solas, madre? - Narcissa se sorprendió por la indiscreción de su hijo,

  • no es asunto tuyo Draco - le respondió un poco molesta - Astoria y su madre están eligiendo las habitaciones para ella y para el niño, ¿porqué no vas y las ayudas? - Draco comenzaba a enfurecerse, se amargaba cada vez más por minutos, la noticia de que iba a tener un hijo con Astoria lo estaba mortificando como si se tratara de la constante rozadura en una llaga,

  • ¡por supuesto que no!, ¡tengo cosas más importantes que hacer! - de inmediato se alejó de su madre en sentido contrario y con los puños y la mandíbula apretada por el enfado, Narcissa estaba espantada con el comportamiento de su hijo, pero esperaba que se le pasara pronto y que recapacitara, pues ahora tenía el peso de una enorme responsabilidad sobre sus hombros, iba a ser padre, y además de todo, algún día no muy lejano, se haría cargo de todas las empresas y negocios familiares, eso sí, con ayuda de ella y de su padre. Narcissa suspiró y se encaminó hasta la puerta de la habitación de Draco en la que se encontraba Hermione, a la espera de noticias y nuevas directrices, tocó la puerta y esperó a que la muchacha contestara,

  • adelante - dijo Hermione tras oír que llamaban a la puerta, Narcissa entró y la encontró leyendo sentada junto a la pequeña mesita de té que estaba situada bajo los largos ventanales, Hermione no se sorprendió de verla, pero estaba expectante,

  • siento interrumpir tu lectura... - dijo Narcissa con un deje de arrogancia,

  • no era nada importante - respondió Hermione, con el corazón ligeramente acelerado, Narcissa echó una rápida ojeada a la habitación y luego al libro que estaba leyendo Hermione, luego clavó su vista en los cristalinos ojos de la muchacha.

  • No hemos tenido oportunidad de hablar muchas veces tú y yo solas, ¿no es así? - Hermione se extrañó y su preocupación se acentuó, pero no le contestó nada, no sabía qué decir - ¿puedo sentarme? - le preguntó Narcissa, señalando la silla vacía en la que se solía sentar Draco ,

  • Por supuesto, desde luego... - esta vez Hermione se sorprendió por la forma en la que le hablaba su suegra, algo en su interior le decía que no debía bajar la guardia, pero claro estaba que ambas, nunca se darían el lujo de perder la educación y la compostura en esos momentos, y muchísimo menos Hermione, que estaba fuera de su terreno. Narcissa retiró la silla despacio y se sentó en ella en sin dejar de mirarla ni de perder su seriedad.

  • Bien..., estoy aquí porque hay ciertos acontecimientos que debes saber, seré franca y breve, pues no hay necesidad de andarse por las ramas, mi hijo Draco y Astoria, se casarán inmediatamente después de que tú te divorcies de él, eso será más o menos dentro de un año, podrás firmar el acta de divorcio el mismo día en el que cumplas los diecinueve años, mientras tanto tenéis que seguir guardando las apariencias como hasta ahora, he de comentar que lo habéis hecho muy bien los dos, en especial tu..., ya que en un principio te veía demasiado..., insegura, pero fuiste capaz de superarlo y de estar a la altura de las condiciones, por otro lado, también es necesario que sepas que Astoria está esperando un hijo de Draco, y que por ese motivo se traslada a vivir con nosotros a la mansión - Hermione abrió los ojos descomunalmente y abrió la boca para decir algo, pero enseguida se dio cuenta de lo impropio que era alegar nada y la volvió a cerrar - es cierto que mi hijo y Astoria se han adelantado un poco, esperábamos que nos dieran un nuevo heredero uno o dos años después de su matrimonio, no antes de que se casaran..., pero en fin..., tampoco se trata del fin del mundo..., de todas formas era algo que iba a ocurrir tarde o temprano, si bien, el nacimiento de mi nieto no debía planearse hasta dentro de unos años..., tampoco significa que esté mal que venga ahora, solo hemos de ser... un poco más cautos de lo habitual, en especial vosotros tres -

  • ¿nosotros tres? - contestó Hermione, estupefacta por toda la información,

  • si Hermione, aún no puede saberse que el niño es de Draco, el sigue estando casado contigo, y si sale a la luz, se interpretaría que mi hijo te ha sido infiel con Astoria, y que ella es la amante que le va a dar un hijo bastardo, como comprenderás... sería un desastre, y más si se tiene en cuenta que ella va a vivir aquí, ¿que hombre por mucho poder que tenga, puede llevarse a la amante a vivir a su casa, junto a su esposa?, porque es eso lo que la gente vería..., y el ministerio podría pensar que en realidad lo que ocurre, es que siempre ha habido un verdadero compromiso, entre el apellido Malfoy y el Greengras, y que tu solo nos has servido de tapadera para evitar las mazmorras, cosa que es verdad..., pero que como es lógico, jamás debe descubrirse, por lo tanto..., te pido seriedad y máxima discreción, lo único que debe darse a entender, es que Astoria es vuestra invitada en el castillo, ella es una de vuestras mejores amigas, y la habéis invitado a pasar una temporada con vosotros, de su embarazo, si te preguntan..., puedes decir que no estás autorizada por ella a dar información, pero que te alegras mucho de la buena noticia, si alguien insiste en sacarte algo, di simplemente que le pregunten a ella, que es la indicada para responder, así no te molestarán mas, ¿entendido? - Hermione no respondió pero asintió con la cabeza baja, se sentía dolida y utilizada, pero sobre todo, sentía que era la intrusa en aquel complicado y frívolo mundo en el que se encontraba atrapada contra su voluntad, - ¿tienes alguna duda? - ella negó con la cabeza y los ojos brillosos por las lágrimas que contenía con todas sus fuerzas, Narcissa la observaba atentamente, la escudriñaba, y haciendo gala de su astucia y su femenina intuición, adivinaba cada sensación que estaba viviendo Hermione y cada pensamiento que se le pasaba por la cabeza, lo había intentado, pero la madre de Draco era una mujer muy inteligente, aparte de que había vivido más que ella, y ya saben el dicho..., "mas sabe el diablo por viejo, que por diablo".

Hermione desvió la mirada y Narcissa suspiró con cierto hastío - está bien..., es todo Hermione - acto seguido y sin perder más su valioso tiempo, se levantó de la silla y se decidió a salir de la habitación, pero antes de llegar a la puerta, algo la detuvo y se dio la vuelta, Hermione levantó la vista angustiada y la miró a sus gélidos ojos - otra cosa..., se que entre tú y Astoria no hay muy buena relación, pero te pido que la respetes y que te comportes con decencia ante su presencia, ella es la mujer que le va a dar un heredero a mi hijo, muy pronto será la esposa de Draco y la madre de mi nieto, mi heredero, ella siempre ha sido muy importante para mí, y desde un principio comprometí a mi hijo con ella, desgraciadamente ese compromiso se tuvo que romper por razones que ya conoces..., pero en cuanto te divorcies de Draco, él se casará con ella, es un hecho y como ya he dicho ocurrirá en cuanto cumplas diecinueve años y firméis los documentos pertinentes, por lo tanto..., te exijo que la trates con el respeto y la pleitesía que sus apellidos requieren, es una Greengras, pero también es ya una Malfoy por albergar en su vientre a mi nieto, ¿comprendes?, no quiero comentarios fuera de tono, ni comportamiento alguno de tu parte que la importune, solo es un año más Hermione, solo te pido que aguantes un año más, y todo habrá terminado, un trimestre antes de tu próximo cumpleaños prepararemos todos los documentos que necesitamos para llevar a cavo de la mejor manera posible el divorcio, después te entregaré una suma de dinero mensual, para tu manutención y para seguir pagando tus estudios, y una compensación económica extra por las molestias..., podrás vivir donde te plazca y a tu manera, y no tendrás que preocuparte por nada que signifique algún gasto hasta que encuentres tu primer empleo - Hermione no lo pudo soportar y se le escaparon las lágrimas, Narcissa alzó una ceja y puso expresión de decepción y fastidio - solo será un año más - dijo en tono severo - podrás hacerlo - sin decir nada mas, salió de la habitación dejando a Hermione sola, deprimida y con el llanto ahogado.

Draco, Astoria y Hermione, no volvieron a coincidir hasta una semana después, Astoria tardó bastante en elegir las habitaciones que quería, y luego decidió hacer remodelaciones, por lo que sus cosas y ella misma, no llegaron hasta el final de la semana, mientras tanto ella y su madre, recorrieron decenas de comercios y centros comerciales en busca del ajuar perfecto, Draco pidió permiso para ausentarse ese fin de semana, se sentía terriblemente asfixiado, y Lucius, que compadeció a su hijo, optó por dejarle estar a su aire unos de días antes de enfrentarse a su nueva y dura realidad, en la universidad tampoco se encontraron, Hermione evitaba desesperadamente encontrarse con Draco, literalmente corría de unas clases a otras, perturbando a Cho y Harry que no entendía lo que le pasaba, ellos trataban en vano de hablar con ella, intentaban averiguar qué era lo que la mantenía tan afligida, pero Hermione se negaba a contar nada, y únicamente les decía que estaba algo agotada por los esfuerzos de ser siempre la primera de todo Griffindor, obviamente ni Harry ni Cho se tragaban aquella excusa ridícula, pero decidieron no presionarla más hasta que ella misma diera alguna muestra de querer comentarles algo, Cho decía que tarde o temprano explotaría y hablaría.

Hermione por su parte, trataba de concentrarse más que nunca en sus estudios, apenas dormía y casi no probaba bocado, necesitaba mantener la mente constantemente ocupada para no pensar ni en Draco ni en el niño que vendría pronto, desterraba de su mente todo pensamiento concerniente a los últimos acontecimientos en la mansión y en particular al embarazo de Astoria, ese hecho la estaba lacerando de una forma brutal, a ella siempre le habían dolido las infidelidades de Draco, y por partida cuádruple las que venían por parte de Pansy y Astoria, enemigas acérrimas de ella desde el inicio en Hogwarts, pero un bebe era otra cosa, era algo contra lo que no podría luchar jamás, sus principios se lo impedirían siempre, y la sola idea de que su mayor enemiga y rival fuera a tener un hijo del hombre que amaba, la estaba destruyendo, no quería pensar, no quería pararse a pensar un solo segundo, necesitaba tener la mente ocupada todo el tiempo que pasaba despierta, para no encontrarse con Draco, en los cambios de hora y a la salida de las clases, se escondía en los lugares más recónditos del campus donde sabía que nadie la podría ver, solo regresaba a su habitación cuando ya estaba bien entrada la noche, casi pisando la madrugada, sin embargo, ni siquiera en sus sueños podía tener un poquito de paz, en ellos veía claramente las caras de todos sus enemigos riéndose y burlándose de ella, veía a Astoria con su hijo en los brazos, y a Draco abrazándolos y besándola a ella, se despertaba sobresaltada, con el corazón agitado y sudorosa, comenzaba a tener algunas décimas de fiebre, y a sentirse tan mal como para faltar a algunas horas de clase, cosa que nunca en su vida se había permitido.

Ese fin de semana, y haciendo un esfuerzo sobrehumano, Hermione decidió pasarlo en la mansión, no podía seguir sufriendo de aquella manera, no era justo que enfermara por esa causa, tenía que enfrentar el problema, tenía que quitarse a Draco de la cabeza como fuera, ella sabía y tenía muy claro que ya no tenía nada que hacer, muy pronto se separarían y ya no se volverían a ver nunca más, cada uno tomaría rumbos diferentes, y sus caminos no se volverían a cruzar, el estaría en su mundo y con su gente, y Hermione, debía hacer lo mismo, regresaría con los suyos, por ese mismo motivo tenía que ver a Draco y a su familia, tenía que ver a Astoria y convencerse de que las cosas no iban a cambiar, tenía que convencerse de que todo marchaba como tenía que marchar, solo así podría pasar página.

Cuando llegó en la tarde del viernes, se dirigió primero a su habitación para darse una ducha relajante y quitarse un poco el estrés y la presión de los exámenes, Draco no estaba, ni tampoco habían compartido el carruaje de regreso a la mansión, le pareció un poco raro, pero no le prestó mucha atención al hecho, si había pasado algo importante, pronto lo sabría,

mientras recorría uno de los pasillos que daban a las habitaciones, se cruzó con Pansy y con Astoria, estas pararon en seco y se pusieron frente a ella encarándola,

  • Hermione..., no sabía que estabas aquí..., no te había visto - dijo Astoria con una amplia sonrisa como si fueran amigas de toda la vida, sin embargo Pansy la fulminaba con la mirada, no podía ocultar el odio que le tenía, ni tampoco quería hacerlo - ¿has visto a Draco? - Hermione un poco sorprendida y aturdida, no le contestó,

  • ¡eh, come libros!, le inquirió Pansy, ¿¡estas sorda o qué!?, te han hecho una pregunta, responde -

  • Pans... - la tranquilizó Astoria, sin menguar su sonrisa - eso no era necesario..., no podemos ser así con nuestra anfitriona..., no es nada educado querida... -

  • esta no es nuestra anfitriona..., nuestra anfitriona es Narcissa -

  • Hermione... debes disculparla..., ella no ha querido ser grosera, es que..., estamos un poco nerviosas porque hoy me van a hacer mi primera ecografía, ¡estoy tan feliz...!, ¿¡pero donde estará Draco!?, él tiene que acompañarme, será la primera vez que vea a su hijo..., ¿no ha venido contigo hoy en el carruaje? - Hermione, un poco confusa, negó con la cabeza e hizo ademán de irse, pero Pansy la detuvo agarrándola del brazo.

  • Astoria tiene razón, he sido una grosera..., discúlpame, no quise ofenderte..., es cierto que yo también estoy algo nerviosa por las pruebas que le van a hacer, ¡esperemos que todo salga bien para ella y para el niño...! - dijo Pansy con gran entusiasmo - ¡estoy tan ilusionada con la llegada de este bebe...!, ¡voy a ser tía!, un bebe siempre trae alegría a las casas ¿verdad?, Draco se derretirá con su niño cuando lo vea..., a todos los hombres se les cae la baba cuando ven a sus hijos por primera vez..., ya lo entenderás cuando tengas tus propios hijos..., estarás tan radiante y tan feliz como As, y..., de verdad te deseo que encuentres al hombre que te corresponde, te lo mereces..., aunque..., quizá lo hallas encontrado ya, ¿no?, ¿no salías con...?, ¿como se llamaba aquel chico pelirrojo..., tan peculiar?, ¡ah, sí!, ¡Weasley!, no le veo desde que dejamos el colegio..., ¡pero tengo que decirte que hacéis una pareja estupenda!, os deseo lo mejor..., y seguro que os irá de maravilla, no habrá problemas con que tú seas impura y él no..., en el fondo estás a la altura de ese chico, ¡te lo aseguro!, si analizamos bien las cosas..., incluso sería una unión muy ventajosa para ti, ¿no es cierto, As?, el te podría dar el status de sangre limpia, aunque... sería una ardua labor..., es una lástima que hayan cuestiones que no se puedan modificar... y que solo se puedan disimular... - soltó con desprecio y asco - sé que estarás a gusto con él, al menos... tenéis el mismo nivel de rango y de fortuna... o sea, nulo, jajajajajjja -

  • Pansy... - la regañó Astoria,

  • ¡oh!, solo era una pequeña broma, jajajaja - te lo digo en serio Hermione, deberías casarte con Weasley, así podrás ser completamente feliz, en tu mundo y junto a los de tu clase - Hermione estaba seria y se sentía hervir por dentro, no solo por las venenosas palabras de Pansy, la fiebre no había desaparecido y le estaba subiendo poco a poco, en ese momento también aparecieron en el pasillo, Agatha y Narcissa, que se extrañaron de verlas a las tres juntas en ese lugar,

  • ¿que se supone que estáis haciendo vosotras dos aquí? - les dijo Agatha, a Pansy y a su hija, mirando de arriba a abajo a Hermione,

  • estamos esperando a Draco mama, tiene que acompañarnos a Sanmungo -

  • ¿pero..., aquí?, este no es lugar apropiado para estar esperando a nadie, por cierto, ¿donde está?, se nos está haciendo tarde -

  • eso mismo le estábamos preguntando a..., a Hermione - respondió Pansy

  • no te preocupes Astoria - le dijo Narcissa dedicándole una cariñosa sonrisa - mi hijo no tardará en llegar, se ha tomado unos días libres de estudios, en casa de sus amigos, pero ayer le mandé una lechuza para que llegara a tiempo para llevarte a la clínica, todavía podemos esperar quince minutos más.. -

  • insisto en que este no es el lugar adecuado para estar esperando... - indicó Agatha, molesta,

  • tienes razón - contestó Narcissa - bajemos a mi salita de té, podemos tomar algo y conversar con las niñas mientras esperamos a mi hijo - todas sonrieron y siguieron a Narcissa, a pesar del mal rato, Hermione se sintió aliviada de poder perder de vista aquel cuarteto de víboras,

con un nudo en la garganta, se dirigió por fin a su cuarto, se dejó caer en la cama, y lloró amargamente sin poderse controlar.

Draco no llegó a tiempo, las cuatro Slytherins, estuvieron de acuerdo en que ya no podían esperarle más o llegarían tarde, así que, muy a pesar de todas ellas, se resignaron a partir sin él de la mansión,

iban todas bajando las escaleras que daban al recibidor de la entrada cuando por fin llegó el susodicho, que ni siquiera se detuvo a saludarlas y que parecía tener muchísima prisa,

  • ¡Draco!, hijo... llegas tarde..., casi nos vamos sin ti - Draco se dio la vuelta sin comprender nada - te mandé ayer, una lechuza a casa de Theo, ¿no te llegó la carta, con la hora a la que tenías que llevar a Astoria, a la revisión? - Draco frunció el ceño extrañado y visiblemente malhumorado,

  • ¿y dónde está el problema?, ¿no la vais a acompañar vosotras? - contestó en tono seco,

  • se supone que debes ser tu quien acompañe a mi hija Draco, el padre del niño eres tu - inquirió Agatha, que se sintió casi ofendida,

  • tengo cosas más importantes que hacer - respondió Draco, restando importancia al asunto,

  • ¡Draco! - le regañó Narcissa - ¿que clase de respuestas son esas?, ¿como puedes hablarle a tu futura suegra de esa manera?, ¿donde están tus modales?, además..., tiene razón, eres tu quien debe acompañarla -

  • ¡pues no me interesa!, ¡y ya vais tres personas con ella!, ¡a mí me parece que es suficiente compañía!, ah, y otra cosa..., la señora Greengras ni es mi suegra ni lo será nunca - Draco zanjó la conversación y las dejó a las cuatro plantadas y estupefactas en la escalera, hizo oídos sordos a las quejas y reproches de todas ellas y se apresuró a llegar hasta su cuarto, estaba desesperado por encontrar a Hermione, tenía que hablar con ella y aclararle su postura, tenía que hacerle saber que su amor por ella no había cambiado nada y que no pensaba casarse con Astoria, él tenía las cosas muy claras, Hermione era la mujer que amaba , la única que quería y la única con la que quería compartir su vida y tener a sus hijos, él sabía que le iba a costar mucho convencerla, pero no se daría por vencido de ninguna manera, ahora solo le quedaba perseverar, quería decirle que pensaba hacerse cargo de Astoria y del niño, pero nada más, no tendría ninguna relación con ella, no tenía más remedio que aceptar que se quedar en la mansión, y se cercioraría de que no les faltara de nada, al menos hasta que el niño cumpliera los dieciocho años, como estipulaba la ley, salvo excepciones especiales..., sin embargo cuando llegó a su habitación, Hermione no estaba, el entendió enseguida que lo estaba evitando, y era algo normal, Draco comprendía perfectamente su angustia y su sufrimiento, era lógico que lo estuviera pasando mal, cualquier mujer hubiera montado en cólera con algo parecido, pero ella siempre parecía ser racional y controlar al máximo sus sentimientos y emociones, Draco se dijo a si mismo que nunca la podría igualar, le parecía una persona admirable, digna de todo su respeto y de su cariño.

se había pasado toda la tarde buscándola por todos los rincones de la mansión si éxito, sintiéndose un poco derrotado, volvió a su habitación, y se dejó caer en su cama con desgana, ya no sabía que mas hacer, no se le ocurría que mas podía hacer, solo quería poder verla un instante y que le permitiera explicarse, con una dolorosa sensación de culpa, se tapó los ojos con las manos y lloró largo rato como cuando era un niño, como hacía ya tantos años que había dejado de hacerlo.

entre el llanto y el cansancio, se quedó dormido, y fue despertado horas después por una de las doncellas que le indicaba que la cena ya estaba servida en el comedor, no le apetecía mucho bajar, así que le dijo a la doncella que le subiera la cena, cinco minutos después regresó, y le comunicó que su padre requería su presencia de inmediato y que había prohibido a todas las doncellas que le subieran nada de comer a su cuarto, Draco se enfureció y bajó al comedor de mala gana y con muy mala cara, tenía aspecto desaliñado y se notaba que había estado llorando, sus ojos estaban rojos e hinchados y tenía la expresión bastante apesadumbrada.

Para su sorpresa, se encontró con una lujosa mesa, engalanada con hermosas flores y numerosos candelabros con velas encendidas, acompañando lo que prácticamente era un banquete con decenas de bandejas repletas de suculentos manjares.

Sentados ya le estaban esperando sus padres, a los padres de Astoria, y Hermione,

a la cabeza como siempre, estaba Lucius, a su derecha estaba su madre y junto a ella, como había sido desde un principio, estaba sentada Hermione, el lado izquierdo de su padre estaba vacío, era donde siempre se había sentado él desde los tres años, pero para aumentar su malestar, al lado de su puesto vacío, estaba Astoria y al lado de ella, sus padres, retiró la silla con desdén para sentarse, e ignoró los saludos de sus padres y de los padres de Astoria, estaban todos muy sonrientes y parecían de muy buen humor, excepto Hermione, que tenía su vista fija en el plato y fingía que no se enteraba de nada de lo que estaba ocurriendo en el comedor.

Draco escudriñaba a Hermione mientras Narcissa, Ágata y Astoria le contaban como había ido la consulta en Sanmungo, ni Lucius ni Dicon hacían comentarios, para ellos era una simple y propia cuestión de mujeres en la que preferían no intervenir y de todas formas, tampoco tenían mucho qué decir al respecto,

  • te lo has perdido Draco... - dijo Astoria divertida, haciendo un puchero - ¡hemos visto al bebe!, está perfectamente, ¡es precioso!, es el niño más bonito del mundo, ¿a que sí, madre?

  • por su puesto hija mía..., aún no ha nacido, pero se nota que será tan atractivo como su papá y tan inteligente como su mamá - contestó Agatha encantada

  • lo mas importante es que todo marcha bien - comentó Narcissa, - tanto Astoria como el niño se encuentran en perfecto estado de salud..., sanos y fuertes, lo único que ha dicho el medimago de cabecera, es que debe evitar todo lo que tenga que ver con el y ejercicio físico excesivo, por lo demás puede despreocuparse siempre que lleve una dieta completa y saludable y claro está, tiene que abandonar el alcohol y los cigarrillos..., al menos hasta que dé a luz -

  • no habrá problemas - respondió Astoria, con una radiante sonrisa - pienso llevar este embarazo de la mejor manera, voy a ser una madre perfecta desde este mismo instante, porque espero tener un bebe perfecto para Draco - lo miró con ternura y trató de acariciar su rubio y suave cabello, pero Draco se apartó de ella y se acercó un poco mas con la silla a su padre, aunque ella pasó por alto el detalle - ¡me siento tan genial...! -

  • así me sentía yo cuando te estaba esperando a ti, cariño..., solo que..., eso fue ya hacia los... seis o siete meses del embarazo - le dijo su madre,

  • a mi me pasó igual con Draco - coincidió Narcissa - los primeros meses lo pasé fatal, pero hacia el quinto o sexto mes, fue como si me estuviera renovando... - concluyó con una sonrisa de complicidad hacia las dos mujeres -

  • ¡por cierto, hemos comprado una buena cantidad de ropa para el niño!, tienes que verlo Draco..., es precioso todo..., ¡es todo tan pequeñito...!, no sabía que existieran cosas tan lindas y chiquititas, perecen para muñecos, y ya casi está terminada su habitación, está al lado de la mía, bueno..., la que pronto será nuestra -

  • no pienso cambiarme de habitación - dijo Draco tajante, las tres mujeres se miraron entre ellas y luego miraron a Hermione que permanecía con la cabeza gacha y fija en su plato meneando la comida y sin poderla probar,

  • desde luego, no ahora mismo - intervino Lucius - dejaremos eso para más adelante, todavía faltan muchos meses para la llegada del niño, ¿verdad? -

  • pues no son tantos - dijo Agatha - son poco más de cinco, y ya sabemos que el tiempo vuela, mejor tenerlo todo preparado y bien resuelto -

  • de eso no hay duda - comentó Narcissa - ni tampoco hay de que preocuparse, tenemos tiempo de sobra para que Astoria y el niño se acomoden como gusten -

  • todavía queda pensar en el detalle de su alimentación - informó Ágata - Astoria querida, mañana deberíamos buscar una buena ama de cría -

  • ¿un ama de cría?, ¿qué es eso madre? -

  • ¡oh!, hija..., un ama de cría es..., me refiero a una nodriza, una mujer que amamante al bebe - Astoria hizo un gesto de asco y pareció horrorizarse - ¿no querrás hacerlo tú misma, verdad querida?, no eres una vaca... jajajaja, y tampoco querrás echar a perder tu busto con una actividad tan ingrata e insignificante... -

  • pues no había pensado en eso -

  • tranquila querida, para eso estamos tu madre y yo..., para guiarte y ayudarte en todo lo que podamos, si quieres mañana nos encargamos de eso -

  • me parece bien, por cierto Narcissa, ¿cómo va el tema del carruaje de palo de rosas?, quiero tenerlo listo para cuando nazca el niño, ¿crees que será posible? -

  • si querida, los ebanistas están en ello, lo tendrás en un par de semanas, no más -

  • bueno, ¿y qué hay de los nombres, ya tenéis alguno? - preguntó Dicon,

  • ¡pues yo tengo varios ya! - respondió su hija entusiasmada - pero ya sabemos cuál es la tradición..., es el papá quien debe decidir el nombre..., o al menos dar el visto bueno -

  • ¿en cuales has pensado? - se interesó Lucius,

  • bueno..., por un lado me gustaría ponerle Aquiles Abraxas, como mi abuelo y el de Draco... - tanto los padres de Astoria como los de Draco sonrieron y asintieron complacidos - y por otra parte..., también podría llamarse Orestes... que es un nombre varonil y precioso, Áyax también es bonito, y también me gustan Éneas y Romeo -

  • ¡bah!, Romeo..., ¡ni se te ocurra ponerle ese nombre a mi nieto! - inquirió Dicon -

  • ¿que os parece Demetrio? - preguntó Agatha

  • Es bonito… - contestó Narcissa - Marius también es bonito -

  • Insuficiente - alegó Lucius - el niño tiene que llevar un nombre importante, imponente y agraciado…, digno de un Malfoy -

  • Estoy de acuerdo - comentó Dicon -

  • Si es una niña me gustaría llamarla… -

  • Nada de eso - la interrumpió Lucius, - es varón -

  • Pero quizá… -

  • ¡mi nieto es un varón! - replicó Lucius casi ofuscado - así me lo predijo el oráculo cuando estuve en Atenas - aclaró un poco más calmado - el oráculo me aseguró que mi primer nieto sería varón, por lo tanto querida Astoria…, solo hemos de preocuparnos por encontrar el nombre adecuado para un niño, mi futuro heredero -

  • Por el nuevo heredero de los Malfoy y de los Greengras - dijo Dicon Alzando su copa para brindar con los presentes -

  • ¡por el futuro heredero de los Malfoy y los Greengras! - le siguieron todos los demás, todos… menos Hermione, que estaba estática y absorta contemplando su copa llenada, Astoria se percató de ello y la observó con su malévola mirada, aquel gesto le había molestado bastante,

  • ¿no brindas Hermione? - le preguntó Astoria haciendo que todos se fijaran en ella, - ¿no te alegras por la llegada del hijo de Draco? - Hermione se sobresaltó y el corazón empezó a latirle con fuerza golpeando su pecho -

  • Por supuesto... - susurró Hermione, avergonzada por ser el centro de todas las miradas, entonces Astoria volvió a levantar su copa para brindar nuevamente,

  • Por el bebe de Draco, larga vida al heredero de los Malfoy y los Greengras… - se hizo un silencio sepulcral, todos miraban a la callada muchacha que había enmudecido durante toda la velada, pero ninguno respondió al brindis de Astoria, estaban expectantes con la tensa escena a la que Hermione no tenía más remedio que contestar, o eso… o saldría muy mal parada,

  • Por el bebe de Draco… y Astoria - dijo alzando lentamente su copa y en voz apenas audible, como si le costara un esfuerzo tremendo que le salieran las palabras de la garganta - larga vida… al heredero de los Malfoy… y los Greengras - probó el rojo y costoso vino tinto y fijó su mirada herida en la de Astoria que se veía triunfal y esbozaba una leve sonrisa,

  • Yo creo que estaría bien que llevara un nombre que eligiera Draco y otro que eligiera Astoria - comentó Agatha, cambiando de tema con cierta estrategia,

  • En cualquier caso, el nombre o los nombres del niño, debe aceptarlos Draco, eso si no los decide él, que es como dicta la tradición - resolvió Dicon - ¿Qué opinas tu muchacho?, ¿Qué nombre te gusta para tu hijo? -

  • me da igual - contestó Draco, con desaire,

  • ¿cómo dices? - preguntó asombrado y molesto, el padre de Astoria, Draco alzó la cabeza y lo fulminó con la mirada -

  • ¡que me trae sin cuidado! - respondió Draco, y estampó la pulcra servilleta de seda en la mesa, se levantó y salió del comedor irritado,

  • ¿¡será posible!?, ¡pero qué falta de respeto! - inquirió la madre de Astoria

  • ¡Lucius!, ¿¡se puede saber qué diantres le pasa a tu hijo!? -

  • Tranquilo Dicon… - lo calmó este - solo hay que darle un poco más de tiempo, es muy joven… -

  • No es excusa - contestó indignado - debería estar dichoso y lleno de orgullo por casarse con mi hija y mas sabiendo que pronto le dará un heredero -

  • Y lo está, querido Dicon - trató de convencerlo Narcissa con su amable y carismática sonrisa - es solo que todo esto es nuevo y difícil para él, es..., como dice Lucius, es aún muy joven y teme perder la vida de caprichos y libertades de la que ha estado haciendo gala..., todos sabemos que el primer hijo siempre es importante y... motivo de miedos y preocupaciones..., pero todos nosotros estamos aquí para ayudar y dar todos nuestros buenos consejos a la futura familia... ¿no es así?, ¿no estáis de acuerdo? - les preguntó a sus futuros consuegros, estos la miraron al principio con cierto recelo, pero al instante le sonrieron y asintieron con cierta suficiencia -

El resto de la velada transcurrió sin Draco y sin más sobresaltos ni tensiones,

cuando terminaron el postre decidieron ir a la sala familiar a tomar una copa y a terminar de tomar algunas decisiones respecto a la idílica vida que tendrían sus hijos y el pequeño heredero que pronto llegaría, pero Hermione en esos momentos sentía que la cabeza le iba a estallar, sentía que explotaría de un momento a otro, la cena no le había sentado nada bien, sentía un terrible dolor en la sien y una profunda tensión en todo el cuerpo, comenzaba a respirar con dificultad, y el sudor frío que envolvía sus manos se estaba haciendo desagradablemente denso y molesto, la desbordante situación se le estaba haciendo insoportable, no podía con ella, tenía que hacer algo, tenía que salir de allí, y tenía que hacerlo cuanto antes.

Cuando todos se levantaron de la larga mesa sin prestarle la menor atención y se encaminaron hacia la sala familiar, Hermione aprovechó que Narcissa se había quedado atrás para poder darle alcance y llamarla aparte de esa manera podría hablar con ella un segundo sin que los demás se dieran cuenta y quedar nuevamente en evidencia, que era lo que pretendía evitar, al acercársele y susurrar su nombre, Narcissa se dio la vuelta extrañada y la miró interrogante, con una ceja levantada y con un fastidio que no hizo notar, pero que Hermione percibió de inmediato,

  • ¿si? - preguntó Narcissa, casi con impaciencia al ver que se retrasaba del grupo,

  • yo..., emmm..., veras..., no quisiera molestarte..., lo que ocurre es que..., no me encuentro muy bien y..., y... - le estaba costando horrores plantearle la cuestión - me preguntaba... -

  • ¿que ocurre Hermione?, dilo ya -

  • Necesito tu permiso para salir de la mansión - le dijo mostrándose sincera y sin ocultar su agobio - de verdad que necesito salir de aquí, Narcissa, solo quiero salir a dar una vuelta y despejarme un poco…, necesito un poco de aire fresco y… -

  • Entiendo - la interrumpió ella - puedes salir - y sin más, se separó de ella y regresó junto al grupo que ya había recorrido la mayor parte de una de las galerías que daban a la acogedora y lujosa sala familiar.

Hermione no se lo pensó dos veces y casi corrió hasta la chimenea más cercana, en una pequeña mesita situada a su lado, se hallaba el pequeño saquito con polvos flu para poder viajar a través de ella, cogió un considerable puñado, lo apretó con fuerza y entró con la mandíbula dura y contraída, respiró hondo, cerró los ojos, y pronunció claro y despacio la dirección de la casa de su mejor amigo, fue seguro y conciso, y en menos de un segundo, se había esfumado provocando tras de sí una humareda polvorienta y estrepitosa.

Hermione no había querido usar su escoba porque seguramente al ir a buscarla, se habría encontrado con Draco, usar la red de polvos flu, era un buen método no lo había usado en mucho tiempo, y se sentía un poco desorientada, pero al menos, descansaría de otra amarga discusión en una noche en la que de un momento a otro sentía que enloquecería.

Después de un aterrizaje forzoso y de recuperar el equilibrio y el aliento, caminó a paso rápido y firme, miraba de un lado para otro de la calle, tratando de localizar la puerta exacta del pequeño apartamento de Harry, estaba oscuro y las farolas de la calle no iluminaban muy bien, todo estaba desierto y en silencio, su reloj de pulsera marcaban más de la una y media de la mañana, sintió en sus mejillas y en sus labios la fina llovizna que comenzaba a caer, a lo lejos pudo divisar la silueta de un hombre enfundado en una larga gabardina oscura como la noche y con la cara medio escondida por su sombrero, este caminaba hacia ella con la misma prisa, pero con las dos manos metidas en los bolsillos, en ese momento se arrepintió de no haber llevado con ella su varita.

No se fijó en la pequeña piedra que había en la mitad del camino, tropezó y cayó al suelo sin poderlo evitar, se llevó un susto tremendo, pero más se asustó todavía cuando vio que el extraño sujeto se le acercaba mas y mas, pero se sintió como una idiota cuando lo vio pasar por su lado sin inmutarse ni ayudarla a levantarse siquiera, giró la cabeza con curiosidad y lo vio alejarse al doblar por una esquina hasta que desapareció de su vista.

Se levantó del suelo y pareció reconocer la zona en la que estaba, caminó cuatro casas mas, y por fin estaba en la casa de Harry, golpeó varias veces y esperó muerta de frio, frotándose los brazos y casi empapada por la lluvia que caía cada vez más fuerte, ahora caía en cuenta de la idiotez que había cometido, había salido de la mansión pasada la media noche, sola, sin su varita, sin un abrigo, y sin un atuendo adecuado, pues seguía con su vestido formal y sus zapatos de tacón de aguja, y tampoco se había preocupado de llevar paraguas, pero todo aquello era lo de menos si se tenía en cuenta que no había avisado a Harry de que le iba a hacer una visita, quizá el chico habría salido con sus amigos y no se encontrase en la casa, o también podrían estar dormido y ella lo estuviese despertando, eso la hizo sentirse fatal, y reflexionar sobre lo impulsiva que había sido, y como ya habían pasado varios minutos sin respuesta, desistió de seguir insistiendo, bajó los pocos escalones triste y decepcionada y a punto de llorar por enésima vez, decidió regresar a la mansión.

Una luz apareció tras ella y la hizo girarse, al final Harry había abierto la puerta, estaba descalzo, en pijama y con el pelo revuelto, se frotaba los ojos y entrecerraba la mirada intentando reconocer a la persona que lo había despertado, no llevaba las gafas, y veía menos que un topo, Hermione se acercó sonriendo, le hizo mucha gracia verle así, le recordó sus años juntos en Hogwarts, y por un momento todas sus penas se desvanecieron,

  • Harry…, soy yo, Hermione - le dijo acercándose a él, y subiendo la pequeña escalinata,

  • ¿¡Hermione!?, ¿¡que haces aquí, a estas horas!?, ¿va todo bien?, ¿estas bien? - le preguntó colocándose de prisa sus gafas,

  • si..., estoy bien, bueno, yo... - el frío la hizo temblar y frotarse los brazos,

  • pasa, ahí fuera debe de estar haciendo un frío espantoso, estarás congelada..., anda entra... -

  • Hermione entró en la casa agradeciendo la agradable temperatura del hogar de su amigo, la casa estaba iluminada solo por la pequeña lamparilla de la entrada, Harry cerró la puerta, y encendió también una de las lamparillas del salón, Hermione entró detrás de él, enseguida pudo darse cuenta de lo compungida que estaba, en su semblante se notaba claramente su tristeza y su humillación.

  • Harry removió los brasas de la chimenea que en un par de segundos ardieron con más fuerza, le colocó una cálida manta de lana a Hermione sobre los hombros y la invitó a sentarse junto al fuego, la lluvia golpeaba el cristal de las ventanas, había tenido suerte de entrar a tiempo en la casa,

  • ¿te apetece una infusión caliente? -

  • no gracias..., Harry siento molestarte, no pensaba lo que estaba haciendo, no tenía que haber venido a despertarte así..., yo... -

  • Hermione, ya estás aquí, y no me estas molestando, eres mi amiga..., los amigos estamos para cuando se nos necesita ¿no?, y creo que ahora me necesitas..., te prepararé una infusión para que entres en calor, y yo también me tomaré una, tú no te preocupes por nada ¿de acuerdo?, quédate junto al fuego, vengo en un segundo - Hermione asintió y Harry se levantó para ir a la cocina, con un par de toques de su varita a la tetera que estaba en la encimera, esta se elevó hacia el grifo del agua para llenarse y se colocó en la hornilla, al primer contacto se encendió y la llama se graduó hasta obtener una llama azulada y suficiente para hervir el agua con rapidez.

Regresó con ella y se sentó a su lado, no le preguntó nada ni tampoco le habló, quería que fuera ella misma quien decidiera por su propia iniciativa, soltarlo todo y desahogarse, pero Hermione no abrió la boca, en ese momento sentía que no podía, tenía un duro nudo en la garganta, se sentía tan mal que lo único que podía hacer, era respirar profundamente y tratar de relajarse, al menos ya no sentía frío, y la ropa húmeda y su incómodo calzado estaban secos por completo, Harry que estaba sentado junto a ella y sostenía con afecto fraternal una de sus manos entre la suya, se fijó en ellos y arqueó las cejas, agachó la cabeza para verlos mejor y sonrió,

  • bonitos tacones... - le comentó rompiendo el silencio entre ellos - nunca pensé que te vería con algo así, ¿como logras mantener el equilibrio con ellos?, yo me mataría... - Hermione le sonrió y meneó la cabeza negativamente,

  • no es tan difícil como parece, en serio..., no pongas esa cara, ¿quieres probar? - le preguntó burlona,

  • ¿bromeas? -

  • si -

al fin se rieron los dos y escucharon el pitido de la tetera que ya estaba lista, Harry se levantó y le puso a la jarra un par de bolsitas de infusión de melocotón y frambuesa, puso en una bandeja las tazas, la jarrita con el azúcar, la tetera y un paquete de galletas de almendras y pasas, de un chasquido de dedos, se elevó hasta el salón, y él apagó el fuego.

Solo después de los primeros sorbos reconfortantes, Hermione se decidió a hablarle, sabía que era un tema que a Harry le molestaba mucho, el siempre había demostrado su rechazo hacia Draco, siempre se habían llevado mal, Draco siempre lo había maltratado y pisoteado, y Harry no pensaba perdonarlo nunca, en su mente no cabía eso de hacer borrón y cuenta nueva, Hermione sabía que no podía entender cómo su mejor amiga se había llegado a enamorar del que era su archienemigo desde hacía tantos años, y precisamente por esa misma razón, le estaba costando tanto abrirse a él, y contarle lo que le estaba pasando,

  • Harry..., sé que no te hace mucha gracia que hable de Draco... - Harry levantó la vista y la miró atento - pero todo esto tiene que ver con él..., y con mi vida con él..., tienes que saber que yo no elegí esto -

  • es verdad que no me gusta hablar de Malfoy, ya lo sabes, pero no soy un insensible Hermione, eres lo más parecido a una hermana para mi, en serio, te quiero muchísimo, y me da mucha pena que tengas que seguir lidiando con esa gentuza, me encantaría hacer algo para ayudarte a salir de sus garras, ¡los detesto!, me encantaría encontrar la manera de que pudieras librarte de ellos, te lo digo en serio, dime... ¿porqué estas así?, ¿porqué estás tan mal?, ¿que es lo que te han hecho esos miserables? -

  • nada que no estuviera destinado a ocurrir - contestó en un susurro, al borde de las lágrimas,

  • ¿a qué te refieres? -

  • Astoria Greengras está embarazada de Draco, se van a casar en unos meses, ella..., ya está viviendo en la mansión -

  • ¡vaya!, entonces las culebras se han unido y van a formar su propio enjambre..., no tenía ni idea, pensaba que terminaría con Parkinson, ¡que asco!, pero que más da..., es lo normal, son los dos igual de repelentes, se merecen el uno al otro..., ¿pero dónde está el problema? - Hermione apartó la mirada y se mantuvo en silencio, no sabía si debía ser más específica, una cosa era que Harry intuyera que sentía algo por Draco, y otra muy distinta era que le confesara su amor por él, sin ningún reparo ni anestesia que pudiera refrenar semejante shock, pero en cualquier caso, no le hizo mucha falta, su amigo era un chico muy inteligente, solo con observar su actitud, adivinó lo que sentía, y el verdadero motivo de su amargura - no me lo puedo creer... -

  • Harry..., ¡tienes que entenderme!, estas cosas no se pueden controlar, ¿crees que me agrada esto? -

  • te lo advertí Hermione, te dije que Malfoy era mala gente, te dije que jugaría con tus sentimientos,¿¡te lo dije o no!? -

  • por favor... no me hagas esto - le dijo rompiendo a llorar,

  • lo siento, lo siento mucho, no quiero ser duro contigo... - Harry la abrazó y se odió a si mismo por haberla hecho llorar cuando lo que más necesitaba era su comprensión y su apoyo - yo sabía que ese malnacido terminaría haciéndote daño..., ¡maldito sea! - Harry le rellenó la taza con infusión y pensó en la mejor manera de abordar el tema, era más delicado de lo que él pensaba, Hermione estaba sufriendo, y él no podía verla así, se le rompía el corazón verla tan triste, tenía que ser suave con ella, pero firme y tajante, tenía que ayudarla a sacárselo de la cabeza como fuera - escucha..., los Malfoy... siempre se han caracterizado por tener un corazón de piedra, Draco no es la excepción, tu más que nadie siempre has sabido que clase de persona es, ¡aun no entiendo como alguien como tu se ha llegado a fijar en... en ese individuo!, ¡de verdad que no lo entiendo!, tu siempre has sido mi mejor amiga, yo nunca he querido nada malo para ti, por eso desde que supe con quien te habías casado, no he parado de pensar en todas y cada una de las formas de separarte de él, siempre he tenido en cuenta que si te tenía a su lado tarde o temprano te haría daño, pero... lo que de verdad me sorprende es... que justamente hayas sido tú quien cayera en su trampa, ¿ya no recuerdas todo aquello que nos hizo?, ¿es que no recuerdas como era contigo?, ¿tan rápido lo has olvidado Hermione?, ¡por amor a Merlín, estamos hablando de Draco Malfoy!, ¿no es cierto?, ¿hablamos del mismo tipo Hermione?, corrígeme si me equivoco, porque me parece mentira que quien más ha sufrido sus maltratos y humillaciones se permita caer tan bajo -

Hermione lloraba en silencio con las manos cubriéndose la cara, Harry no supo si era por vergüenza a que la viera así o por vergüenza de lo que sentía, pero entendía que estaba mal encaminado, bastante mal lo estaba pasando ya Hermione, como para que él le siguiera reprochando por algo contra lo que ella misma había luchado con fiereza, en el fondo él sabía que ella había luchado, había hecho hasta lo imposible por no dejarse arrastrar a ese sentimiento, y había fracasado, Harry sabía que no la podía culpar, le machacaba el orgullo la sola idea de imaginarla en brazos de su enemigo, pero mucho más le costaba imaginársela en sus brazos, feliz y enamorada, él no lo aceptaría jamás, y ella lo tenía que saber, pero ante todo, se imponía entre ellos su fuerte y vieja amistad forjada y fortalecida año tras año desde la infancia, y por esa misma amistad, y porque la quería, sentía la imperiosa necesidad de ayudarla.

  • tienes que olvidarte de él Hermione, solo te ha utilizado, nunca ha sentido nada verdadero por ti, es una mala persona, todos los Malfoy lo son, todos los..., mortífagoss y exmortífagos lo son, no puedes querer a un ser así, va contra nuestros principios..., ya lo sabes..., ¡entiéndelo!, sé que es duro aceptar que la persona que... la persona de la que..., ¡joder!, soy incapaz de decirlo..., mira, esto es así, tú sientes algo por él, y eso hace que le veas de forma diferente, ahora mismo estas cegada por ese sentimiento, no ves la realidad, ¡claro!, es como si estuvieras hechizada, ¿comprendes?, no te das cuenta de que para Malfoy, solo eres una ficha más de su juego, despierta Hermione...., vamos despierta..., ¡no permitiré que siga haciendo añicos tus ilusiones!, ¿qué más pruebas quieres?, ¿cuántas pruebas más necesitas?, ha dejado embarazada a su futura esposa, ¡nada más y nada menos que Astoria Greengras!, ¿sabes lo que eso se significa?, ¿sabes qué clase de alianza van a crear sus familias?, ¡van a unir sus imperios y tratarán de dominar el mercado mágico!, se convertirán en la familia más poderosa, y por lo visto..., ya viene el nuevo heredero en camino - Harry pareció ser consciente de algo, pero se lo guardo - Hermione..., tienes que olvidarte de él, ellos pertenecen a otra sociedad, son todo aquello que despreciamos..., nosotros somos diferentes..., nosotros luchamos contra él mal, no lo utilizamos en nuestro favor, Hermione..., ellos siempre serán diferentes a nosotros, tienen su propio mundo y sus propios códigos, entiéndelo por favor..., alguien como él nunca podrá amar, nunca te querrá de verdad, es algo que no sienten, ellos están hechos para unirse entre ellos, y nosotros no cabemos en su círculo, solo somos sus peones, no nos consideran..., siempre seremos para ellos menos que nada - Harry agarró con cariño, sus dos manos y la obligó a mirarlo a los ojos - tu perteneces a los nuestros, tienes que estar con nosotros, eres una mujer increíble, fuerte..., valerosa..., inteligente, bondadosa, te mereces toda la felicidad de este mundo, y estoy completamente seguro de que vas a ser feliz con el hombre que es para ti, el que de verdad es para ti, y créeme preciosa..., ese no es Malfoy, Malfoy solo es una lacerante piedra en tu zapato, un obstáculo en tu camino, libérate de él, de su embrujo..., yo se que tu futuro está lleno de alegría y de amor, vas a tener una vida plena y hermosa, pero entre nosotros Hermione, entre los nuestros, en nuestro núcleo, no te dejes engañar mas por sus mentiras, ¿y sabes una cosa?, yo creo que muy pronto, antes de que te des cuenta, vas a tener muy cerca a un hombre que te merezca y que te quiera como debe ser, confía en mí -

Se quedaron dormidos en el sofá arropados con una sola manta, había sido un día duro para ella, estaba agotada, pero para su suerte, Harry logró calmarla un poco y darle el ánimo que necesitaba en esos momentos.

Ambos se despertaron con el timbre de la puerta, y se alegraron de ver a Cho que llevaba una pequeña canasta con el desayuno, traía una sonrisa esplendida, enseguida supieron que les traía buenas noticias,

  • me alegro de verte Hermione, ¿tenéis hambre chicos? -

  • yo si - contestó Harry, Hermione asintió y colocó todos los alimentos en la mesa,

  • ¿que tal te ha salido el ultimo examen? - preguntó Hermione,

  • no tan bien como hubiera querido... -

  • ya..., ¿de quién será la culpa? - comentó Harry con sorna, y mordiendo uno de los bizcochos,

  • ¿sigues con él? - preguntó Hermione,

  • quiere ir más en serio - contestó sonriente - al principio pensaba que solo saldríamos un par de veces, pero..., ¡cada vez me gusta más! -

  • no me gusta nada ese musculitos... - le dijo Harry,

  • jajajaja, eso está bien saberlo, si te gustase sería un poco raro, jajaja, además, es a Cho a quien le tiene que gustar -

  • es un buen chico Harry, no sé porqué no te cae bien -

  • ¡es un fanfarrón!, un chulito, se cree que porque sea capitán de Quiddich, todo el mundo tiene que hacerle la pelota -

  • ¡eso no es así! -

  • si que lo es, en especial las chicas -

  • Harry..., ¿no será que le tienes envidia? jajajaja -

  • anda..., ¡que bonito!, encima vas tú y le defiendes -

  • yo creo que es un cielo... - les dijo Cho, con ilusión - por cierto, alguien que te interesa mucho me ha enviado una carta -

  • ¿alguien que me interesa mucho? - preguntó Harry - ¿quien? - Cho le entregó el sobre y Harry lo abrió,

  • ¿tienes algún ligue escondido que no me hayas contado, Harry Potter? - le regañó Hermione,

  • ¡viene hoy! - dijo Harry sobresaltado,

  • si, y está loca por verte de nuevo, Harry, tenéis que darle otra oportunidad a lo vuestro, estáis hechos el uno para el otro - comentó Cho,

  • ¡Ginny! - dijo Hermione - ¿¡Ginny ha regresado!? -

  • si - le contestó Cho, esa era la buena noticia que os traía, bueno..., en especial a Harry -

  • Ginny está aquí..., ¡eso quiere decir que Ron también ha vuelto! -

  • Hermione... - trató de tranquilizarla Harry,

  • ¡tengo que ir a verle!, ¡debo ir a la madriguera! - les dijo alarmada y levantándose rápidamente de la mesa - ¡Ron está aquí!, no me lo puedo creer..., necesito verle..., ¡hace casi tres años que no le veo!, tengo que hablar con él -

  • ¡Hermione, espera! - trató de pararla Harry,

  • ¡no Harry!, ¿¡no lo entiendes!?, ¡Ron y yo éramos novios!, y yo le deje plantado..., tengo que darle una explicación, ¡tiene que saber porqué lo hice!, ¡tiene que saber la verdad para que me pueda perdonar y podamos volver a estar juntos!, es con él con quien tengo que estar, ¡tu mismo me lo dijiste anoche!, Ron es el hombre que me corresponde! -

  • ¿pero de qué va todo esto? - preguntó Cho, alucinada,

  • Hermione, ¿quieres hacer el favor de calmarte y parar un momento? - le insistió Harry,

  • ¡no Harry, no puedo!, tengo que irme..., cojo tu escoba - dijo corriendo a agarrarla y montándose en ella,

  • ¿¡que!?, ¡no!, ¡Hermione! -

Pero Hermione no le escuchó, la ventana se abrió y ella se fue volando a toda velocidad hacia la madriguera, Harry intentó decirle que no se fuera, que su escoba no estaba en condiciones de volar porque la tenía que reparar, pero ella solamente pensaba en que hacía ya varios años que había desaparecido de la vida de su novio sin dejarle ninguna explicación, le había abandonado, estaba claro que ella no había tenido otra opción, no había podido hacer otra cosa, pero se culpaba por de no haberle hecho saber a tiempo que así como una vez él le dijo que la esperaría mil años, ella pensaba hacer lo mismo, a pesar de todo lo que había vivido con Draco, a pesar de que lo amaba con toda su alma, estaba convencida de que ya nunca podrían estar juntos, las cosas eran como eran, y no las podía cambiar, Draco estaría entre los suyos, y Hermione volvería con Ron, de quien pensaba que nunca se tenía que haber separado, esta vez si se amoldaría a él, esta vez si llevarían una relación de verdad, estaba decidida, sería una esposa perfecta para él, el cariño, a falta de amor y pasión, no faltaría entre ellos, al menos de su parte, sería una buena compañera y una buena madre, esta vez ella haría que todo funcionase a la perfección.

Estuvo más de tres veces a punto de caerse de la escoba, se sentía insegura en ella, era cierto que no obedecía sus ordenes con eficacia, y bastante asustada, tuvo que utilizar todos los trucos que había aprendido para controlarla y no salir despedida por los aires.

Cuando por fin llegó a la madriguera, intentó aterrizar pero la escoba no le hacía caso, tardó casi una hora dando vueltas en círculos, hasta que por fin frenó de golpe a poca distancia del suelo y pudo saltar de ella, y respirar aliviada.

El camino polvoriento que ella recordaba había cambiado, ahora ambos lados del camino estaban flanqueados por una bonita valla blanca, y una sueva y cuidada hierba rala recién cortada, cubría el sendero como un manto, habían una buena cantidad de flores y arbustos, algunos parecían silvestres pero la mayoría había sido plantados, le pareció extraño encontrar casi en la entrada un par de columpios y un tobogán, no se acordaba de que aquello estuviera allí la temporada que vivió con los Weasley, todo le parecía cambiado, reconocía la casa y los alrededores, pero habían muchas cosas nuevas.

Cuando llegó hasta la entrada de la casa, respiró hondo y recobró el aliento, estaba nerviosa, sería la primera vez en casi tres años que estarían el uno frente al otro, al fin podría aclarar su vida con él, y tenía la certeza de que él, que era una gran persona, la perdonaría, y la aceptaría otra vez a su lado, pensaba para sí que lo tiempos oscuros habían acabado, pensaba que había llegado el momento de retomar su antigua vida, la vida que estaba destinada a llevar junto a un hombre que no amaba, pero al que apreciaba muchísimo y respetaba a más no poder.

A unos metro de la puerta, se fijó en que en la zona de los columpios estaba sentado en la verde hierba, un niño pequeño, jugando con un camioncito, se acercó a él y le sonrió, se agachó para estar a su altura y lo miró un instante, era pelirrojo y pecoso, y tenía unos bonitos ojos azules como el cielo, pero muy claros, se parecía bastante al padre de Ron.

Hermione, un poco extrañada, cayó en la cuenta de que se trataría de Fred, el hijo de Audrey y Percy, Molly le había contado en su fiesta de cumpleaños que ya había sido abuela, y que habían llamado a su su nietecito, Frederick, Fred, era como siempre le decían,

  • hola pequeño... - le saludó Hermione - tu eres Fred ¿verdad?, eres hijo de Audrey y Percy, a que sí - el niño, que le sonreía, negó con la cabeza divertido,

  • no, yo me llamo Arthur, Fred es mi primo - contestó el pequeño

  • vaya..., así que Fred es tu primo..., ¿entonces eres hijo de Bill y Fleur? - preguntó Hermione intrigada - el niño rió y volvió a negar con la cabeza - jajá... vaya..., entonces..., ¿cómo se llama tu papa? -

  • mi papa se llama Ron -

A Hermione se le desorbitaron los ojos, ¿ese niño era hijo de Ron?, no... eso era imposible, pensó ella, el niño estará equivocado o estaría jugando con ella, y por otro lado calculaba que tendría tres o cuatro años, por lo tanto era todavía más imposible, pues en esa época, ella y Ron aún estaban juntos,

  • pero no puede ser... - le dijo ella sin perder la calma y la sonrisa - tu papa no puede ser Ron, pero..., ¿y dónde está tu mama?, ¿cómo se llama ella? - el niño no la estaba entendiendo, se había quedado serio y callado sin saber qué responderle, y en ese momento, escuchó la voz de una mujer, curiosamente le era una voz muy familiar, demasiado conocida,

  • Hola Hermione, veo que ya has conocido a mi hijo - Hermione alzó lentamente la cabeza, y el corazón le dio un vuelco, ante ella apareció la dueña de aquella voz tan familiar y conocida que no era otra que la mismísima Lavender Brown, embarazada de unos ocho meses,

  • Lavender... - pronunció en un susurro y con la sorpresa desplomándola,

  • Si, cuánto tiempo ¿verdad?, hace una eternidad que no nos veíamos, este es mi niño, se llama Arthur, como su abuelo, como puedes ver, se le parece mucho, y es hijo de Ron - Hermione estaba pasmada, no se lo podía creer, se preguntaba como era posible, se preguntaba si no asaría teniendo una de esas pesadillas tan reales que hacía tiempo solía tener - por favor, no te quedes aquí fuera - dijo con cordialidad, entra en la casa, ¿te apetece tomar algo? - Hermione se levantó despacio y un poco asustada, su primer impulso fue salir corriendo,

  • Yo..., tengo que irme - quiso darse prisa en coger la escoba y marcharse de allí, pero Lavender la retuvo con fuerza del brazo e impidió que se moviera,

  • Por favor - dijo seria y tajante - entra en la casa - creo que tenemos que hablar, ¿no crees? -

Entraron las dos en la casa dejando al niño en los columpios, a la vista de su madre desde la ventana de la cocina, en el interior poco había cambiado, una montaña de platos de limpiaban solos en el fregadero, en el horno se cocían galletas de chocolate y avellanas, un par de agujas de tejer, hacían calceta, era una manta de bebe, Hermione se fijó en seguida en el abultado vientre de Lavender, parecía cansada, sus movimientos eran lentos pero hábiles, y de tanto en tanto se frotaba la adolorida espalda, el peso de la barriga le estaba haciendo mella y por partida doble.

El horno sonó y sacó de él, un par de bandejas con las olorosas galletas recién hechas, las colocó en varios platos en la mesa y sacó de la nevera una tarta de queso con arándanos y una jarra de fresco zumo de cerezas, sirvió dos vasos y se sentó con ella en la mesa, le cedió uno de los zumos y le acercó uno de los platos con las galletas pero Hermione los rechazó,

  • prefieres una porción de tarta ¿no? -

  • no gracias -

  • ¿no?, ¿quieres beber otra cosa?, creo que hay también... zumo de calabaza -

  • no te preocupes -

  • prepararé té, ¿de qué te apetece? -

  • no..., no te molestes, no hace falta gracias, no me apetece - Lavender la miró con disgusto, pero fue solo unos segundos, de inmediato suavizó su semblante y le sonrió

  • no es ninguna molestia - dijo levantándose y poniendo la tetera llena de agua en el fuego - Hermione se sentía sumamente incómoda, sentía que no tenía que estar ahí, que debía marcharse cuanto antes - Lavender..., tengo que irme, siento haberte molestado - dijo poniéndose en pie para marcharse, en ese momento pitó la tetera y Lavender la llevó a la mesa,

  • no seas descortés Hermione, tómate una taza de té - le respondió mientras llenaba un par de tazas y le ofrecía una - quiero hablar contigo, las dos sabemos que es necesario, ya es hora de que tengamos esta conversación - se sentó frente a ella y agarró su taza con una mano, la otra se la llevó al vientre, sintió moverse la vida dentro de ella y su sonrisa resplandeció iluminando toda la estancia - estoy de ocho meses - le comentó - son dos, un niño y... una niña - fue una sorpresa paras todos menos para Molly que ya lo sabía, ha sido una gran alegría para Ron, está entusiasmado, incluso ya tiene los nombres, al niño le quiere poner Hugo, y a la niña Rose, estamos todos muy felices, y Arthur ya está desenado jugar con sus hermanitos... jajajaja..., es un niño adorable, es muy listo - Hermione echó un vistazo hacia la puerta que daba al salón, la casa estaba en completo silencio, parecía que estuviera vacía, Lavender lo intuyó y la sacó de dudas - tranquila, estamos solas, están todos en el centro haciendo compras, a mi no me apetecía ir..., estos últimos días me siento pesada e inútil..., ya no me puedo mover como antes, así que Ron me dijo que me quedase en casa con el pequeño, vendrán de noche - Hermione, miró por la ventana y vio al niño correteando detrás de un conejito blanco - ¿es precioso verdad? - Lavender clavó su mirada en la de Hermione y la escudriñó, ella no contestó - te preguntarás por él, por..., su existencia y la mía en la vida del que fue tu... ¿tu gran amor, como se dijo siempre en Hogwarts?, ¿o fue simplemente un pasatiempo?, dime Hermione, ¿qué fue Ronald para ti? -

  • siempre fue para mí, alguien muy especial -

  • no lo dudo, eso no lo dudo, para mi es más que eso, ahora es el centro de mi universo, es toda mi vida, mi mejor amigo, el hombre que amo con toda mi alma, el padre de mis hijos, pronto tendremos tres..., él siempre quiso una familia numerosa -

  • ¿qué edad tiene? - Lavender la observó con frialdad varios segundos,

  • la semana pasada cumplió tres añitos, supongo que querrás saber como es que Ron tiene un hijo de tres años cuando hace poco más de dos que aún estabais juntos - Hermione asintió y dio un sorbo a su te esperando paciente, la respuesta - él no lo sabía, yo no se lo dije, decidí ocultárselo, creí que sería lo mejor, en el último curso Ron y yo nos liamos, ¿lo recuerdas no? -

  • si... -

  • vosotros todavía no estabais juntos, yo siempre estuve enamorada de él, y él nunca se fijaba en mi, hasta ese último curso en el que pensé que no sería malo si yo me acercaba a él, al principio no me entendió, incluso podría decir que no quería saber nada de mí, y yo casi tiro la toalla, pero..., un día todo cambio, fue el día del gran partido de Quiddich, Griffidor contra Slytherin..., ganó Griffindor por supuesto, y todo el mundo le vitoreaba..., yo sentí que tenía que hacerlo, le bese..., me acerque a él y simplemente le di un apasionado beso, solo hice eso, y a partir de ahí todo cambió, venía a buscarme a menudo, nos enrollabamos siempre que podíamos, de noche se escapaba para venir a verme, empezamos a acostarnos, nunca se lo contamos a nadie, era nuestro secreto, yo me sentía la chica más afortunada del colegio, pero..., mi felicidad no me duró mucho - dejó la taza sobre la mesa y la agarró con las dos manos, fijó su vista en ella y luego volvió a mirar a Hermione - me dejó por ti, me dijo que no me amaba, que te amaba a ti, me dijo que ya no podíamos estar juntos, me partió el corazón, yo intenté hacer que se lo pensara bien, que recapacitara, que me dejara demostrarle que yo podía ser tan buena para él como tu, pero no quiso..., estaba hechizado por ti, estaba loco por ti, yo lo sabía, era una estupidez negarlo, poco después de que lo dejáramos estalló la guerra contra el señor tenebroso, y mis padres, muertos de miedo me sacaron del colegio, unas semanas después descubrí que estaba embarazada, mis padres se enfadaron mucho, querían buscarlo y obligarlo a que respondiera por el niño, pero yo me negué..., estaba dolida, y me convencí de que no merecería la pena, el no me quería y sería terrible tener a mi lado a un hombre amargado por el fantasma de un amor interrumpido, estaba claro que yo causaría vuestra ruptura, y él seguramente lo pagaría conmigo y con el niño, yo no lo podía permitir, así que hable con mis padres y les rogué que no lo buscaran, les prometí que encontraría un buen trabajo y que me ocuparía yo sola de mi hijo, sería madre soltera, no les agradó mucho, pero aceptaron, yo no estaba bien y sabían que un matrimonio forzado nos haría infelices a los dos, por eso guardamos silencio, y llevamos en secreto mi embarazo y el nacimiento de Fred, sin embargo, la vida me haría el mayor de los regalos - dijo sonriendo - una mañana leí en el profeta que Draco Malfoy y tu os habíais casado, no daba crédito..., te soy sincera, me fue incomprensible como para todas las personas que os hemos conocido, pero vuestro matrimonio me daba una gran ventaja, después de pensarlo muy bien me armé de valor y vine a hablar con Ron, pero Molly me contó que estaba destrozado..., estaba tan mal que toda su familia temiendo por él, determinaron que le vendría bien salir unos meses del país, lo habían enviado a Rumanía con su hermano y su cuñada a la reserva de dragones, allí aprendería un oficio que le gustaba mucho y le daría una posición económica holgada, y le mantendría la mente ocupada, desde el principio lo tuve muy claro, me fui a buscarlo a Rumanía con nuestro hijo, se lo presenté, e intenté conquistarlo de nuevo, tuve suerte, tuve muchísima suerte, Ron se volvió loco con su niño, estaba tan contento de tenerlo..., no me guardó rencor por no habérselo contado, y una semana después de mi llegada me pidió que me casara con él, lógicamente yo accedí encantada, nos casamos al mes siguiente, y su hermana y su cuñado nos pidieron que nos quedáramos a vivir allí unos años, a mi no me importaba, y Ron estaba muy adaptado así que..., nos quedamos, varios meses después nació el nene de Audrey, y nos hicimos intimas amigas..., éramos una familia, lo seguimos siendo, solo que mucho más grande, allí vivíamos felices y con mucho sosiego, pero..., el resto de la familia nos echaba mucho de menos, cada semana recibíamos cartas de todos, y cada semana nos preguntaban cuando íbamos a regresar, siempre estábamos dando largas..., pero sabíamos que tarde o temprano querríamos volver, así que una tarde nos sentamos Audrey, Percy, Ron y yo, y decidimos que pondríamos una fecha de regreso, y al fin..., ya hemos regresado, ya hemos vuelto todos a casa, Ron quiso que me quedara embarazada de nuevo, quiere cinco niños mas..., jajajajja..., es encantador, todos estamos deseando que nazcan, Molly dice que me voy a adelantar un par de semanas..., espero que todo vaya bien... -

  • yo..., me..., me..., me alegro por vosotros... - susurró Hermione - tengo que irme - dijo levantándose de la mesa - pero Lavender la agarro por el brazo y la retuvo otra vez -

  • no tienes ningún derecho a regresar Hermione, ¡tu le abandonaste!, ¡fue tu decisión!, no puedes volver a meterte en su vida, ¡no tienes derecho a destrozar lo que con tanto esfuerzo dolor, lágrimas y amor... hemos construido, mi marido y yo - mascullo - él sufrió mucho cuando tu te casaste con Malfoy, ¡estaba deprimido, desolado!, nada le hacía feliz..., todo le daba igual..., duraba días sin comer..., casi no dormía, ¡tu lo destruiste!, ¡lo convertiste en un zombi!, ¡en un hombre sin ilusión por su vida ni su futuro!, pero yo fui tras él y lo ayudé a superar su tristeza, yo le ayudé, nos pasábamos hora y horas hablando, a veces amanecíamos, ¡el ahora es un hombre nuevo!, ¡es feliz!, tiene una mujer que lo ama y que lo cuida y tiene un hijo que es la luz de sus ojos, y pronto tendrá dos más, sé que no soy tu..., sé que no me quiere como te ha querido a ti, se que aún piensa en ti..., y si regresas... - se rellenaron los ojos de lágrimas y se le quebró la voz - si regresas volverá a tu lado..., pero acabarás con mi vida..., ¡no puedes hacernos esto!, ¡no ahora!, no después de tanto sufrimiento y de haber conseguido tanto, ¡no hagas trizas mi familia por favor!, ¡no vuelvas mas aquí!, no lo busques mas, no vuelvas a verlo, este ya no es tu lugar, esta ya no es tu casa Hermione, los Weasley ya no son tu familia, vete y no regreses a nuestras vidas jamás, por favor Hermione, vete y no vuelvas, desaparece de nuestras vidas -

Hermione se soltó de su amarre y salió de la casa como alma que llevaba el diablo, se montó en la escoba y condujo con una imprudencia abismal y casi suicida de camino a la casa de Harry, estaba colérica, se decía a sí misma que sus amigos la iban a escuchar, aquello había sido imperdonable, todos le habían ocultado durante más de dos años que Ron se había casado con Lavender estando en Rumanía, le habían ocultado que tenían un niño y que muy pronto tendría dos más.

El timbre de la puerta sonó con una insistencia inusual que mas que sorprender a Harry le molestó, corrió hacia la puerta y nada más abrirla recibió un sonoro y doloroso bofetón, que le hizo ladear la cara y que se le cayeran las gafas,

  • ¡pero que...! -

  • ¡eres un maldito mentiroso! - gritó Hermione enfurecida,

  • ¿¡que!? - Harry no entendía nada y trataba de paralizar los golpes de Hermione que parecía haber enloquecido,

  • ¡mentiroso!, ¡mentiroso!, ¡mentiroso!, ¡mentiroso! - le gritaba Hermione mientras le seguía golpeando,

  • ¡para!, ¡para!, ¡Hermione!, ¿¡Hermione, que demonios te pasa!? -

  • ¡mentiros!, ¡mentiroso!, ¡mentiroso tú y todos los demás!, ¿¡porqué no me lo dijisteis!?, ¿¡porqué narices me lo ocultasteis!?, ¿¡porqué!?, ¿¡porqué me habéis hecho esto!? -

  • ¡pero Hermione!, ¡de qué diantres hablas!, ¡cálmate por favor!, ¿me puede explicar de qué hablas? - le preguntaba tratando de frenarla, Hermione estaba histérica, y Harry no entendía porqué, aunque pronto lo sabría,

  • ¡de Ron maldita sea!, ¡te estoy hablando de Ron!, ¡y de su hijo y de Lavender!, ¡no me dijisteis que se habían casado!, ¡no me dijisteis que tenían un niño!, ¡dos años!, ¡han pasado dos malditos años!, ¡y todos vosotros lo sabíais!, ¡y no me dijisteis nada! - Hermione rompió a llorar desesperadamente, ya no podía mas, intentaba controlarse pero no podía, había sido demasiado, demasiados golpes, demasiado desconsuelo, demasiadas humillaciones, ya no lo soportaba, casi no podía respirar, Harry no sabía que hacer, corrió a la cocina y le sirvió un vaso de agua, pero ella no podía beber, no paraba de llorar, de repente se lanzó hacia Harry y lo volvía a golpear con una furia descontrolada, provocando que cayeran los dos al suelo, Hermione intentó levantarse pero Harry no la dejó, la atrapó entre sus brazos y trató de consolarla, Hermione se revolvía enfadada y frenética, pero Harry no la soltó ni un momento, la mantuvo abrazada con todas sus fuerzas,

  • lo siento mucho Hermione..., de verdad que lo siento..., pero tenía que ser así - estaba cansada de luchar, estaba extenuada, mientras sollozaba más calmada, apoyo la mejilla en el pecho de su amigo y se dejó mecer - tenía que ser así cariño..., así lo quiso él, nos hizo jurar a todos que nunca te contaríamos nada, estaba en su derecho..., nosotros no podíamos fallarle..., se lo debíamos, no podíamos romper esa promesa, y tu..., te habías marchado con él, con..., nuestro mayor enemigo, Molly quería contártelo, pensaba decírtelo cuando Malfoy nos invitó a tu cumpleaños, pero no la dejamos, Ron estaba en su derecho Hermione..., él no quería que tu lo supieras, pasó página, pudo cerrar ese capítulo de su vida y sacarte de su mente, nos dijo que no le importaba si te seguíamos viendo, no le molestaba que conserváramos tu amistad, pero nos prohibió que te contáramos nada sobre él, no podíamos hacer otra cosa..., tuvimos que respetar su decisión -

se sentía fatal, la cabeza le iba a estallar, el dolor era intenso, estaba un poco más tranquila, pero las lágrimas seguían surcando su rostro sin que ella pudiera hacer nada, se secaba los ojos con un pañuelo, pero de inmediato se le nublaba la vista y un llanto reprimido y silencioso la embargaba, Harry le preparó algo de almuerzo pero tenía el estomago cerrado, no le entraría ni un alfiler, le preparó una infusión calmante con un poco de adormidera para que pudiera descansar, solo fue capaz de tomar un par de sorbos, pero fueron efectivos, poco después se quedó dormida en el sofá, despertó a las tres horas, Harry le calentó nuevamente la comida y esa vez pudo probarla, no comió mucho, pero se sació, y empezó a sentirse mejor, él volvió a su lado y la rodeó con sus brazos protectores, ninguno de los dos habló durante un tiempo considerable, ella necesitaba su ayuda, necesitaba desahogarse, y poder respirar en paz al menos durante las siguientes horas o enloquecería de verdad.

Harry le dedicó esa noche, igual que le había dedicado la noche anterior, no se separó de ella ni un instante, la temperatura era muy agradable y la suave luz que salía de la llameante chimenea iluminaba todo el salón sin necesidad de que encendieran ninguna lámpara, Hermione estaba mucho mejor, su respiración era fluida y acompasada, seguía callada, casi adormecida, acurrucada junto a Harry, este acariciaba dulcemente su cabello y su espalda, él tenía la certeza de que su mejor amiga también pasaría página y seguiría con su vida, era una chica muy fuerte, la admiraba, siempre se había sentido atraído por su inteligencia y sabiduría, siempre le había gustado su coraje y determinación, pero hasta hacía muy poco tiempo no había reparado en la hermosa mujer en la que se había convertido, mientras la contemplaba tumbado en el sofá con ella, repasaba detalladamente cada uno de sus rasgos, sus dedos se deleitaron con la placentera suavidad de su ondulado cabello, el tacto con su espalda se volvió sinuoso, incitante..., se dejó llevar, le levantó la barbilla con delicadeza y acercó sus labios a los de ella, solo un roce, solo un efímero roce.

No lo pensaron, no lo planearon, solo seguían lo que sus corazones les dictaban en ese momento, sin pararse a reflexionar sobre lo que les acarrearía aquella acción, cruzaron deliberadamente la frágil y delgada línea que separaba la amistad de lo que ya no lo era, se fundieron en un profundo y prolongado beso, Hermione no se había dado cuenta de cómo ni en qué momento habían comenzado, solo sabía que se sentía extraña, confundida, aturdida y sofocada por la excitación y un ligero rastro de miedo, no sabía como actuar, no sabía con exactitud si aquello estaba bien o no,

  • Harry… - susurró, esquivando un nuevo beso - Harry, creo que…, no debemos, no podemos…, esto…, no es buena idea -

  • Hermione… - dijo con la voz enronquecida y una mirada febril - tenemos esto pendiente…, lo tenemos pendiente desde hace años…, nos lo debemos…, lo necesitamos, lo deseamos…, confía en mí, déjame amarte, aunque solo sea una vez…, nos merecemos esto -

Harry la levantó en brazos del sofá y la llevó a su cuarto que estaba completamente a oscuras, la tendió con cuidado sobre su cama y reanudó lo que ella con temor e indecisión había interrumpido, la besó con dulzura y tibieza, era diferente, lo sentía distinto, todo era nuevo, su boca, sus caricias, sus susurros al oído, su masculinidad, su aroma y su forma de estimularla, todo era distinto, era otra forma de amar.

Los dos se abandonaron a ese placer, hicieron el amor despacio y disfrutando de cada segundo compartido, de cada sensación grabada en sus pieles y en sus almas, se complacieron y colmaron hasta obtener el uno del otro, el éxtasis desbordado, terminaron abrazados y regulando sus agitadas respiraciones con tiernos besos y renovadoras caricias, Harry la volvió a abrazar y la estrechó contra su pecho, se durmieron poco después con una tranquilidad que ambos ansiaban hacía mucho, y con la sensación de saber que pronto llegaría un nuevo día, y que muchas cosas cambiarían.

¡Bueno queridos !, ahora las cosas se van a pòner aún mas interesantes!!!,

besos u abrazos a y hasta la próxima actualización, espero que os haya gustado!!!, y espero con asias vuestras opiniones y comentarios.

PD: este capítulo va dedicado en primer lugar a todas las que me escribisteis en el cap anterior, un besazo enorme a todas y también os lo dedico a que seguís el fic, cuidense mucho y esperemos que hasta pronto!!!