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Historia 94790 — capítulo 1
Podría esperar a que Evan la fuera a visitar el mes siguiente. Podría hacerlo. ¡Lo decía en serio! O al menos eso se decía. Realmente lo extrañaba. Extrañaba que se sentara en su sofá, despatarrado perdido, con cara de no poder ni con su alma, pero ahí, para su mejor amiga.
Hacía
mucho que Liss no lo veía como un mejor amigo. Porque a un mejor amigo le puedes contar cuando te gusta un chico y esas cosas, a Evan no. No porque no tuvieran esa confianza, sino porque no le podía decir "Evan, te quiero"
Si
lo pasaba horrible cuando la iba a buscar a la universidad y la agarraba por detrás para abrazarla y decirle "Te extrañe, nena" Evan era el único al que permitía decirle nena. Ni siquiera a alguno de sus novios, su padre o sus hermanos.
De
cualquier manera sabía que aunque le dijera que no lo hiciera lo haría igual. Así que no había caso.
Suspiró
y se llevó el cigarrillo a la boca. Estaba sentada en el dintel de la ventana, con los pies colgando. Le gustaba esa sensación, aunque fuera peligrosa. Cerró los ojos, y se evadió con la música.
Alguien
le quitó un auricular. Y el cigarro de la boca, para tirarlo. Liss lo miró, furiosa. Y se encontró con el rostro de su mejor amigo, Evan.
—Te he dicho mil veces que odio que fumes.
—Y yo otras mil que me da igual.
—Deberías dejarlo.
—Deberías meterte en tus asuntos.
—Tus problemas, son mis problemas. Te quiero.
—Lo sé.
Lo
escuchó bufar, con exasperación.
—Elisabeth, te quiero. No como mi hermanita, ni como mi vecina, sino.. Como... Joder, es difícil.
Y
no hicieron falta más palabras. Ella le besó. Y el sólo pudo corresponder. Aunque era demasiado cliché: Mejores amigos que se enamoran.