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Historia 94878 — capítulo 1

Los villancicos se oían por todas partes. La navidad había llegado nuevamente tras otro año de intensas emociones.

En las calles caía nieve y el suelo estaba cubierto por una fina capa de esta.

Todos cenaban con sus familias, felices de estar ahí una vez más. Excepto una persona, su nombre: Hermione Granger.

Parece increíble que ella esté sola, pero aquel 25 de Diciembre así era. Se sentía algo desdichada por estar sola, ya que seguía sin encontrar a su familia desde dos años después de la guerra.

Ron y Harry le habían invitado a pasar la navidad en la madriguera, pero ella se había negado, no quería contagiar su "mala vibra"

Tomó su taza de chocolate caliente y salió de la cocina, dirigiéndose está vez hacia la biblioteca, dispuesta a leer un buen libro antes irse a dormir.

Dio un sorbo a la bebida, sintiendo el calor recorrer su cuerpo.

El timbre sonó, haciendo que ella se detuviera. Dejó la taza en la mesita más cercana, luego, se encamino hacia la puerta. Giró el pomo de acero, abriendo la puerta de un tirón por lo pesada que estaba a causa del intenso frío de afuera.

Allí, parado en el umbral, estaba Harry, con una gran sonrisa adornando su rostro.

-Hola-saludó la castaña algo contrariada.

-Hola.

-¿No deberías estar en la madriguera?

-Si, pero decidí que tú también irás.

-No, yo no…

-¡Vamos! ¡No, debes quedarte sola en navidad!

Hermione negó con la cabeza, pero la resistencia se acabó al ver a su amigo hacer "carita de cachorro abandonado" Terminó por aceptar, ¿Qué le quedaba?

Aparecieron en la madriguera, donde enseguida se podía respirar un ambiente cálido y sereno.

Fue recibida en medio de abrazos, besos e incluso regalos.

Degustó las delicias que Molly Weasley había preparado, además de hablar con su mejor amiga Ginny sobre su nuevo empleo en un equipo de quidditch. George animaba la celebración haciendo chiste tras chiste que nadie podía evitar reírse.

Bill y Fleur miraban a su pequeña hija Victoire, de dos años de edad mientras jugaba con su nueva muñeca.

Ron comía las galletas en forma de árbol de navidad, dejando solo unas pocas migajas mientras su madre lo reprimía una y otra vez.

-¡Ay que cantar algo!-dijo George de pronto-. ¿Cómo va esa canción muggle? Noche de…

-Paz-completaron Hermione y Harry al mismo tiempo.

-Si, eso.

-Bueno, creo que va más o menos así-dijo algo apenada la castaña, ya que nunca había cantado enfrente de ellos y no estaba segura de hacerlo bien-. Noche de paz… Noche de amor…

Harry se le unió, seguido de Fleur.

Todo duerme en derredor…

Entre los astros que esparcen su luz

Bella anunciado al niño Jesús

Brilla la estrella de paz

Brilla la estrella de paz

Noche de paz noche de amor

Oye humilde el fiel pastor

Coros celestes que anuncian salud

Gracias y glorias en gran plenitud

Por nuestro buen redentor

Noche de paz noche de amor

Ved que bello resplandor

Luce en el rostro del niño Jesús

En el pesebre del mundo la luz

Astro de eterno fulgor…

La canción se dio por terminada, y con ello se dio paso a los aplausos de los Weasley. Victoire aplaudía emocionada, aunque no sabía muy bien que pasaba a su alrededor por su escasa edad.

Los regalos se hicieron presentes, por lo que cada uno fue abriendo los suyos, mostrándolos para que todos los vieran.

-Otro suéter-dijo Ron fingiendo emoción al ver la mirada de su madre sobre él.

-¡Una saeta de fuego!-exclamó Ginny emocionada.

Su hermano la miró, bastante disgustado por lo que él había recibido y la diferencia de su regalo con el de su hermana menor.

-Una recordadora-dijo Bill mirando a su esposa-, ¿por qué?

-Es pagaque ya no olvides lavag tus….

-De acuerdo, ya entendí.

Hermione miró uno de sus regalos, era un hermoso pasador para el cabello con colores metálicos.

-¿Te gusto mi regalo?-pregunto Ginny emocionada.

-Oh, ¡está hermoso!

-Sabía que te gustaría, te conozco muy bien.

-¡Hora de poner la estrella!-exclamo Molly.

Todos se levantaron de sus asientos, mientras veían como la señora Weasley sacaba de una bonita caja una nueva estrella dorada.

-¿Quién la pondrá?-pregunto Percy.

-¡Pues Victoire!-respondió Molly como si fuera lo más obvio.

-¿Pegoy si tigael agbol?-inquirió Fleur.

-Lo arreglamos y ya.

Molly tomó entre sus brazos a Victoire, confiando en que su nieta no tiraría el hermoso árbol. Puso la estrella con cuidado en sus manitas y le indicó con voz calmada lo que debía hacer. Ella entendió a la perfección, estiró su mano derecha y puso la estrella en la punta del pino.

Hermione sonrió al ver la escena. De pronto miró su reloj de mano, era casi media noche.

-Me tengo que ir-avisó.

Todos se volvieron hacia ella y lamentaron que no se pudiera quedar más tiempo con ellos.

Harry decidió acompañarla, luego volvería de nuevo a la madriguera.

Aparecieron en el umbral de la casa de los Granger. Hermione se volvió hacia su amigo y lo abrazo.

-Muchas gracias por convencerme-le agradeció.

-No fue nada, al menos te divertiste un rato, ¿no?

-Si, fue divertido.

De la nada, apareció muérdago arriba de sus cabezas.

Harry sonrió, recordaba algunas cosas sobre esa planta, si estás bajo ella y con alguien a tú lado, tienes que besarte con esa persona.

Hermione se sonrojó, pues ella también sabía el significado de esa planta en navidad.

-¿Deberíamos?-pregunto el azabache.

-No lo se….

Lentamente se fueron acercando, haciendo la distancia aún más mínima. Pronto sus alientos se mezclaron, poco a poco sus labios se fueron rozando, hasta que, de pronto, ya se estaban besando.

Las campanadas de un reloj comenzaron a sonar, era medianoche.

Aún no se separaban y cuando lo hicieron, las campanadas pararon.

-Feliz navidad, Hermione.

-Feliz navidad, Harry.