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Historia 94974 — capítulo 1

Noche de paz, noche de amor...

Esa cancioncita resonaba en mi cabeza, no era la mejor canción pero el sentimiento lo valía. Suspire y deje una moneda a los cantores, ellos me sonrieron al verla y me dijeron en coro:

-¡Feliz Navidad!- lo dijeron con alegría que nunca podría volver a tener.

¿Cómo deseaban que tuviera feliz navidad, si mi mejor amiga había desaparecido? Hace mes y medio que no la veía y no podía evitar pensar en ella en las vísperas de Navidad...

Ahí fue cuando nos conocimos....

                                       

Una niña de siete u ocho años paseaba tocando entre las puerta, hacia frio y ella tenía su suéter morado, su bufanda y sus pantalones abrigaditos.

Cantando un villancico paso por una esquina oscura, dónde vio una pequeña sombra. Con gran curiosidad, se acercó tratando de no hacer mucho ruido.

-¿Hola? -Pregunto tiritando de frio

-Vete- dijo una voz ronca, pero femenina.

Aunque la niña estaba asustada y tenía frio, no pudo resistir quien era esa extraña niña.

-No me iré-  replico con valentía y se acercó cada vez más, notando que había una cara sucia, si definitivamente era de una niña, tenía los labios agrietados por el frio y apenas si tenía ropita para calentarse. -¿Por qué no tienes ropa con este frio?

Su pregunta debió enfadarle porque intento escapar.

-¡Déjame en paz! -grito la niña derramando gruesas lágrimas.

La otra niña no se acobardo y lentamente se sacó su chamarra, y se la puso a la niña.

-Yo soy Sophie -se presentó -¿Cómo te llamas tú?

Entonces la niña se echó a llorar sobre el hombro de Sophie, le conto lo mal que viva en su casa, su papa le pegaba y su mama se gastaba el dinero en la lotería, un día no lo soporto y huyo de casa, no había traído nada y estaba hambrienta.

-Ven -le dijo Sophie- ¡Cantemos villancicos y nos darán dinero!

La niña hizo una débil sonrisa y sus cabellos rojos como el fuego, se sacudieron. No podía creer que con solo cantar unas líneas la gente te de dinero, pero era bonito y solo te costaba tu voz así que acepto.

-Me llamo Melanie -se presentó dando una reverencia, que había aprendido de un libro que era lo único que podía conseguir gratis.

Sophie divertida por la graciosa reverencia rio y corriendo le gritó a su nueva amiga:

-¡A que no me atrapas! - Melanie se rio y fue corriendo tras ella cuando súbitamente paro y le dijo

-Tengo hambre cantemos de una vez -replico la pelirroja

Y empezó a cantar, su voz era tan melodiosa que Sophie cayó en la nieve, como hipnotizada, la gente se acercó, dejo el dinero en la boina de Melanie, se formó cada vez más hasta para poder comprar 3 refrigerios, y un refresco.

-No sabía que era tan fácil reunir dinero- comento Melanie.

Después de comprar su comida y una Coca-Cola la destaparon y leyeron lo que decía.

Destapa la magia de la Navidad

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Definitivamente fue la mejor noche de mi vida, y todas las navidades rememoraban esa noche cantando villancicos, mis padres la adoptaron y pude tenerla como hermana, cosa que siempre he querido.

Y ahora había desparecido.

Solo una noche la había dejado sola y no la volvió a ver, cada día llamaba a la policía para saber si había noticias sobre ella...

Un día no llame. Perdí la esperanza y trate de perder la vida, ya me internaron en un hospital psiquiátrico y me habían diagnosticado de depresión, si esa era la palabra correcta.

Mi cuerpo también reflejaba mis sentimientos, mi cabellos antes con vida y brillo se había vuelto opaco, y sin vida.

Como yo.

La vida sin mi hermana era como la vida sin tu corazón, estas vivo pero a la vez no, era aburrido y sin sentido.

Me había vuelto en algo totalmente distinto a lo que era antes.

Regrese a casa y decore el árbol, solté un suspiro no era lo mismo sin Melanie, ella siempre sacaba conversaciones interesantes (aunque no siempre divertidas), ella siempre era reservada con sus sentimientos.

Sonó el teléfono.

Suspire, seguro era David intentando convencerme a ir al parque de diversiones, a todo menos a divertirnos.

Pero conteste el teléfono

-¿Quién es?-pregunte en un tono monótono y aburrido.

-Tu hermana esta aquí- fue lo único que dijo y colgó.

Era todo lo que necesitaba, salí corriendo como alma que lleva el diablo y no pare hasta llegar a la comisaria y fundirme en los brazos de mi hermana y junto a ella derramar lágrimas, pero no de tristeza si no de alegría.

-Te extrañe- le susurre

-Yo igual - me respondió.

Esa iba a ser otra navidad junto a mi hermana