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Nadie Lo Sabrá (H.W & L.P) — capítulo 1
El día se estaba terminando, lo que causaba bastante emoción y expectativa a todo Hogwarts. La Fiesta de Fin de Año había sido esperada por cada estudiante desde el día que entraron al Colegio de Magia y Hechicería. Los preparativos ya estaban listos, la comida estaba en la mesa y las horas se cortaban aún más. Era Sábado, por lo que los alumnos no tenían nada de clases, pero se debían ir a las dos de la madrugada para despertar como una persona normal.
Una jovencita se estaba terminando de maquillar, con su vestido y peinados listos. Se encontraba en su habitación, compartida por compañeras de la misma casa. Tenia puesto una vestimenta bastante moderna y provocativa. Era corto, hasta por quince centímetros encima de la rodilla, dejando a vista sus largas piernas. Era de color negro como la oscuridad pero brillante como las estrellas. Había costado convencer a su madre sobre comprarse ese vestido, pero lo logró con mucho esfuerzo. Sabía a la perfección que llamaría la atención de todas las miradas, desde los chicos hasta las chicas. Esa noche sería una verdadera leona salvaje.
Mientras tanto, en la otra punta de la Sala Común de Gryffindor, se miraba al espejo con su camisa blanca abierta, pantalón negro y un par de zapatillas modernas. Era la última vez que observaba su reflejo, por lo que tenía que estar presentable. Se ordenó el cabello pelirrojo y se soltó los pocos botones que tenia su remera. Sus amigos lo estaban esperando en la puerta del lugar, provocando una mayor rapidez en si mismo. Le sonrió a su propio reflejo y supo que era la sonrisa irresistible. Se fue acompañado por su grupo hacia el Gran Comedor. Esa misma noche sería el mujeriego de todo Hogwarts.
De a poco, los estudiantes entraban al ritmo de la música acompañados con su pareja. A dentro, el lugar era demasiado diferente. Las velas flotantes o las cuatro mesas de las casas desaparecieron para dejar dos candelabros de techos sobre sus cabezas y una especie de bar con distintas bebidas, alcohólicas o no. La pista de baila estaba reluciente y patinosa. La música del último año sonaba de fondo pero con alto volumen. Era sorprendente que el director haya permitido semejante fiesta nocturna. "On The Floor", la canción más exitosa de Jennifer Lopez. Algunos comenzaban a bailar en el momento que pisaban el centro del salón, otros se quedaban sentados en el bar mientras bebían.
Una chica destacaba encima de todas las demás. Se movía seductoramente, bajando y subiendo pegada al cuerpo de otro chico. El muchacho disfrutaba del espectáculo que hacía la alumna con las piernas abiertas mientras olía con deseo el perfume del cabello rojo de la mujer. Pasión, lujuria y aún más pensaban ambos en aquellos momentos. Los dos sostenían una botella en la mano y unas sonrisas tontas en los rostros. No estaban conscientes de lo que sucedía alrededor, ni siquiera ellos sabían qué hacían.
De pronto, la pelirroja se separó bruscamente de él y lo jaló hacia su cuerpo agarrando del cuello de la camisa. Él deseaba besar esa boca rebelde. Pero la otra se lo impedía.
-No me sirves, cariño. ¡Otro! - gritó en el mismo momento que lo empujaba hacia un lado, desorientado y enfadado.
Ahora la música había cambiado, "Loba" de Shakira atravesaba cada tímpano. Ella sonrió con seducción y diversión. Le encantaba ver a los hombres persiguiéndola y deseándola en la cama. Dio un giro al ritmo de la canción, provocando que su vestido se elevara más de lo que estaba antes. Su vestimenta se achicaba a cada paso que daba para bailar. En el momento que sujetaba la botella por encima de su cabeza, sintió un apretón fuerte en su zona trasera. Lanzó una carcajada al aire, así era como quería estar en aquellos segundos. Se dio media vuelta para encarar al que sería su próxima victima. Pero se llevó una no muy grata sorpresa.
Ambos se quedaron observando. Por un minuto, todo volvió a la normalidad. Él estaba en frente de sus ojos. Su cabello pelirrojo, como el de ella y toda su familia, resultaba muy bello a la luz de la lámpara. La camisa provocativa era irresistible y su posición era excitante, aunque la chica no comprendía la razón. Le resultó muy extraño. Era parte de la familia. No podía utilizarlo como muñeco.
-¿Lily?
-¿Hugo?
Exclamaron los dos al unísono.
-¿Qué haces aquí? - preguntó Hugo con las cejas alzadas y un tono de sorpresa.
-¿Tú qué haces aquí? - contraatacó con la misma pregunta Lily.
-Se supone que cursamos el mismo año ¿no es así? - ahora el tono del pelirroja sonaba borracho.
-Así es - Lily tomó un trago de su botella.
-Bueno, divirtámonos un poco ¿te parece? - Weasley la tomó de la cintura, atrayéndola con fuerza hacia él.
-Mmm… sí - ambos estaban idos de lo que sucedía.
Potter bailaba como antes, a diferencia de que con más fuerza y más pegada. Hugo no perdía la oportunidad de acariciar el abdomen, pasando por el estomago y caderas hacia sus largas piernas de bailarina. Le lamía el cuello con desesperación y sentía el aroma a frambuesa de su cabello. Estaban desesperados. Querían sentirse cuerpo a cuerpo. La excitación era demasiada para los dos primos.
Las manos de Hugo impulsaban hacía arriba el vestido de Lily, quien se dejaba tocar por su propio miembro de la familia. Ya no eran sentimientos lo que ella sentía en él, si no, lujuria; y lo mismo le sucedía al pelirrojo. Nada era causado por las botellas, ya nada era el alcohol. Estaban muy conscientes de lo que sucedía y sucederá.
Lily pegó media vuelta, enfrentándose a Hugo, mientras movía las caderas en sintonía de las de él y se pegaba cada vez más. Muy poca distancia los separaba. Los labios casi se rozaban y Lily no lo impedía. Habían estado enamorados desde que entraron a cuarto año, cuando se comenzaba a notar los cambios físicos de ambos. Ahora que tenían la edad como para enfrentar cualquier cosa, podían hacer lo que les agradaba.
Hugo tomó el rostro de ella entre sus manos. La respiración de los dos estaba entrecortada. El corazón de Potter sentía el de él a suma velocidad. Las bocas se encontraban abiertas, a pocos centímetros. Se deseaban.
-Ya no aguanto más ¿Y tú? - le susurró Hugo. Nadie les prestaba atención, por lo que podrían hacer todo en la pista de baile.
-Tampoco - Lily pasó la lengua por sus propios labios, provocándolo más de lo que estaba.
-Salgamos de aquí. - Hugo jaló del brazo a la chica.
Los dos primos desaparecieron, dejando las botellas y la inocencia en el Gran Comedor.