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Aléjate del muérdago... y de Harry — capítulo 1
-¡Por las barbas de Merlín!, ¿Qué le pasó a la casa?-. Apenas abrió los ojos Harry escuchó gritar a Ron. Se levantó colocándose las gafas y sus pies resbalaron por las pantuflas azules.
Bajó las escaleras cuidadosamente tratando de no resbalar con la escarcha esparcida.
-Oh, hola muchachos, ¿No es maravilloso?-. Dijo Molly Weasley saludando a Harry y Ron mientras bailaba al compás de los villancicos.
-Este… mamá creo que esta un poco exagerada la decoración-. Dijo Ron rascándose la cabeza mientras Ginny descendía las escaleras hasta encontrarse con ellos en la sala.
-Para nada ¡Es navidad!-. Molly extendió los brazos dejando lucir su corto vestido rojo con blanco.
-Mamá, Ron tiene razón-.
-Oh, ¿Tú también Ginevra Weasley?-.
-Bueno señora Weasley es que no podemos ni caminar-. Harry trató de sonar convincente.
-Muy bien, pero si perdemos el concurso será por culpa de Ron y Ginevra-.
-¿Qué concurso?-. Preguntó Fred desde el piso superior.
-¿De qué hablas mujer?-. Gritó George al lado de su hermano.
-Del concurso de la mejor casa adornada navidad 1996-. Molly aplaudió y las series de foquitos de colores se encendieron lastimando la vista de todos.
-¿Y porqué tanto muérdago?-. Preguntó Ginny mirando a Harry.
-Pues para darle más realismo Ginny, debes aprender decoración niña-. El muérdago cubría todos los techos de la casa, mientras la escarcha llenaba el suelo y miles de adornos navideños todas las paredes, no había ni un solo espacio libre en aquella madriguera.
-Vengan a desayunar, hice pastelillos en forma de árboles de navidad, la leche es verde con chispas de colores, los vasos están adornados, oh… y pónganse esto-. La pelirroja mayor sacó de la alacena unos gorritos rojos con pompones en lo alto y se los entregó.
-Es una lástima que Hermione no haya venido-. Dijo Molly con una mueca en la boca.
-Sí, una verdadera lástima-. Rieron Fred y George mirando a Ron e introduciéndose en la cocina.
-Bueno, bueno ustedes a desayunar que yo seguiré con esto-. Molly los empujó a la cocina mientras agitaba su varita que llevaba colgando unos lindos cascabeles.
-Solo falta que nos vista de duendecillos navideños-. Bromeó Fred.
-¡Fred, George!, Sus trajes de duendecillos están arriba-. Les gritó su madre desde la sala.
-¡Oh por Merlín!-. Fred hizo una mueca.
-Freddie la próxima vez no hables-. Le pidió su gemelo.
-¡Hola Weasleys!-. Arthur entró por la pequeña puerta.
-Hola papá-.
-¡Arthur!-. La señora Weasley corrió hacia su marido.
-¡Molly!-.
-Oh ven acá, ya tengo tu traje-. Los pelirrojos mayores salieron de la cocina.
-Espero no lo disfrace de papá Noel-.
-Freddie-.
-Lo siento, ya me callo-.
Harry y Ginny rieron mientras Ron observaba la leche con cierto aire de repulsión.
Unos minutos después apareció el señor Weasley con traje rojo y una larga barba blanca, lucía relleno y muy gracioso con su gorro rojo con blanco.
-¿Alguien sabe que le pasa?-. Preguntó el hombre quitándose la barba tan estorbosa.
-Busca ganar un concurso a la casa mejor decorada o algo así-. Ron rodó los ojos.
-Pero tiene que decorar la casa no a nosotros-. Se quejó su padre.
-Papá dale realismo a la situación-. Dijo Ginny bromeando.
-¡Wack!, hasta la leche me da asco-. El señor Weasley bebió un sorbo de leche con mala cara.
-Bueno, vamos a vestirnos Freddie-. Le sugirió George
-Claro, ya bajamos-.
Los gemelos tardaron unos cuarenta y cinco minutos en bajar. Ron, Ginny y Harry se habían vestido casualmente y ayudaban a Molly a adornar el jardín cuando Fred y George aparecieron y Ginny no pudo evitar echarse a reír.
-Muy gracioso-. Dijo Fred sarcásticamente.
-Lo es Freddie-. Su gemelo sonrió.
Ambos llevaban puestas unas mallas verdes y zapatos picudos color oro, además de un hermoso traje de duendecillo verde con su sombrero incluido.
-¡Hay!, lucen maravillosos, vengan les acomodaré la nariz y las orejas-.
-Po favor que a Fred no se le ocurra decir que nos vista de algo-. Rogaba Ron mientras su madre alargaba la nariz y orejas de sus hermanos.
-Bueno, después de todo lucen lindos-. Ginny sonrió y Harry la imitó.
-Vamos chicos coloquen esas esferas que el concurso empezó a las doce, llegaran aquí a la una treinta de la tarde-. Ordenó la pelirroja y sus hijos y Harry se pusieron a llevar a cabo sus órdenes.- Tenemos una hora-.
Cuando terminaron de decorar todos los arbustos cercanos así como el granero y el gallinero, Harry y Ginny se escaparon de Molly mientras Ron no tuvo mucho éxito con eso. Los muchachos lograron llegar a la sala sin caerse y después de sacudir la escarcha de un sillón, se pudieron sentar.
-Mira Harry, mamá dejó un poco de jugo de calabaza sin chispas y en su color normal-.
-Valla, es un alivio, sentía que si seguía tomando cosas verdes me daría alguna infección en el estomago-.
-Sí yo también, ¿Viste a mi padre? Le agregó bigote blanco-.
-¡Por Merlín!, al paso que va creo que ganará ese concurso-.
-Sí-. Ginny se atacó de la risa y Harry la miró detenidamente, la pelirroja lo observó y se sonrojó, le desvió la mirada, pero una ramita de muérdago comenzó a descender y Ginny volteó, Harry se acercó y justo cuando sus rostros quedaron a cinco centímetros de distancia miles de ramas de muérdago les cayeron y llenaron la habitación obligándolos a separarse.
-Como se me olvidó…-. Molly entró en la habitación.- ¡AH!, demasiado tarde, se me olvidó hechizarlas para evitar que crecieran, hay Molly…-.
-Mamá-.
-Ginny ¿Qué hacían aquí?-.
-Pues…-. La pelirroja apenas podía hablar.
-Oh, ¿Qué hizo que crecieran tanto?-. Apenas se veían las caras de los chicos
-Ja, seis años de ganas de besarse-. Rieron Fred y George provocando que Ginny y Harry se sonrojaran y que Molly sonriera.
-Bueno ya, salgan, ahora mismo arreglo esto-. Con un movimiento de varita todo el muérdago desapareció y sólo quedo un poco en el techo.
-Muy bien prepárense que…-. El timbre sonó.- Allí están, ¡Arthur!, baja ahora y ponte esa barba, Fred, George los quiero aquí, al lado del árbol, no respiren Ginny tú aléjate del muérdago… y de Harry, solo mientras están aquí los jueces, Ron tú quédate quieto, yo voy a abrir-. Ginny rodó los ojos y subió a su cuarto mientras Harry se quedaba allí con Ron.
-Buenas tardes ¿Usted es la señora Weasley?, son Martyn Cardew del concurso `` La casa mejor adornada, navidad 1996´´-.
-Oh si, Molly Weasley, un placer señor Cardew, pasen-.
-Gracias-. Cardew observó la casa y casi resbaló con un pedazo de escarcha, los ojos se le salieron de las órbitas cuando Molly aplaudió y las luces encendieron.- Es muy bonita, y el jardín también, supongo que él es el señor Weasley-. El hombre de cabellos rubios se acercó a Arthur.
-Sí, un…-. Molly carraspeó.- Un placer, Arthur Weasley-. El pelirrojo imitó la voz de papá Noel.
-Igualmente-.
-Ellos son Fred y George-. La pelirroja señaló a sus hijos.- Y ellos son Ron, mi hijo y bueno el es Harry Potter-.
-Señor Potter, un placer-. Martyn le extendió la mano.
-Igualmente señor Cardew-. Y Harry la estrechó.
-Muy bonita su casa en verdad, me encantó el detalle de los duendecillos y el papá Noel, pero tengo entendido que tiene una hija-.
-Sí, Ginny, ella esta arriba, tiene un poco de gripe-.
-Oh que mal, esperamos que se recupere, muy bien señora Weasley, vendremos más tarde para avisarles si su casa ganó, ¿Correcto?-.
-Claro claro esperaremos su veredicto-.
-De nuevo un placer-. Cardew estrechó la mano de Molly.
-Igualmente-.
-Con permiso-. Los jueces salieron y Fred y George pudieron espirar, y Arthur se quitó la barba.
-Estuvieron magníficos-. Molly cerró la puerta y se les fue encima.
-Pero si no hicimos nada-. Dijo George
-Por eso, ¡Hay! Espero que ganemos-.
Harry sonrió a Ron y en ese momento bajó Ginny.
-¿Ya?-. Sonrió Ginny.
-Ya Ginny, ahora a esperar el resultado-.
-Mamá, ¿Ya podemos quitarnos esto?-.Rogó Fred.
-Sí, ya pueden, los demás ayúdenme a recoger porque ya no tardan en llegar Remus y Tonks-. Molly se quitó el gorrito y se puso el delantal, Ron suspiró y jaló a Ginny al jardín.
-Tardamos más en acomodar y adornar que en lo que lo vamos a quitar-.
-Ron fue por una buena causa-.
-Harry tiene razón, mamá estaba muy ilusionada-.
-Bueno si no gana golpeare al juez-.
-No Ron, si no gana habrá que intentarlo el próximo año, el detalle del muérdago me gustó-. Al escuchar a Ginny Harry se sonrojó.
-Sí bueno, ya acabé-. Suspiró Ron.
-Pásame otra caja de esferas por favor-. Pidió su hermana.
-A un lado todos-. Molly agitó su varita y todo se recogió y acomodó inmediatamente.
Tan sólo un par de horas más tarde Ron y Harry jugaban en el jardín mientras Ginny los observaba y reía con sus acciones, cuando el juez Martyn apareció con un trofeo, los chicos corrieron dentro de la casa a enterase del veredicto donde Molly estaba con el corazón en las manos.
-Señora Weasley mis compañeros y yo hemos decidido que su casa no ganó el premio a la casa mejor adornada 1996.- Molly suspiró y entristeció.- Pero… hemos decidido que ganó el premio a las paredes sin un solo espacio libre y… al techo mejor cubierto de muérdago-. Los jueces aplaudieron.
-Oh ¡Por Merlín!, esto es…maravilloso, muchas gracias-.
-Felicidades y esperamos que el próximo año sea mejor-. Le dijo Cardew dándole sus trofeos.
-Así será, ya aprendí, el próximo año pondré nieve real y vestiré a mis hijos de renos y a mi marido de pavo navideño-. Todos rieron son poder evitarlo, entonces sin querer Harry rozó la mano de Ginny y la chica lo miró un segundo y se le fue encima esta vez logrando besarlo. En ese momento el muérdago volvió a crecer llenando la habitación de arriba abajo.
-Ginny volviste a llenar la habitación de muérdago-. Se quejó la señora Weasley.
-No te preocupes mamá esos seis años de espera llegaron a su fin-. Bromeó Fred y su madre agitó la varita eliminando el muérdago aunque para su sorpresa Ginny y Harry aún no se separaban y el muérdago volvió a hacer su trabajo.
-¡Basta Ginny, Harry! ¡Nos ahogaremos!-.
-Ah… ahora si comprendemos porque su hija estaba enferma-. Gritó Martyn.
-Yo e…-. Molly volvió a agitar la varita y el muérdago desapareció.
-Per…perdón mamá-. Ginny se sonrojó.
-Bueno… listo, ¡Gané!-.
-¡Sí!-. Gritaron todo muy felices y la abrazaron.
-Bueno señora Weasley de nuevo felicidades y nos vemos el próximo año-. Se despidió el juez.
-Sí, muchas gracias-.
-Hasta luego-.
-Adiós-. Molly cerró la puerta y sonrió a sus hijos.
-¡Gané!-. Les dijo emocionada.
-Felicidades mamá-. Ginny corrió a abrazarla.
-Potter… besaste a mi hermana-. Ron sacaba humo por las orejas.
-Hay Ron no estuviera aquí Hermione porque contigo si nos ahogamos-. Le reprochó su madre.
-Eso es cierto Ronnie-. Dijo George apachurrando la mejilla del pelirrojo.
-Bueno ya… lo siento Harry-.
-No te preocupes colega-.
-Por favor, no le digan ni a Hermione y mucho menos a Lavender-. Pidió Ron aún sonrojado.
-Esto te costará mucho hermanito, mi boca no se cierra tan fácilmente-. Amenazó Ginny y su hermano comenzó a corretearla por toda la casa mientras Molly colocaba sus trofeos justo en su alacena para verlos diario a todas horas.