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Toy Story 4 — capítulo 1

Una chica de dieciocho años empacaba las últimas cosas que quedaban en su habitación. La cama no tenía sábanas, el ropero estaba vacío, los cajones del escritorio no tenían cuadernos…y Bonnie ya estaba próxima a entrar a la universidad de Phoenix.

Sin embargo, a pesar de la gran alegría que sentía de ser una universitaria, no podía evitar sentirse diferente: vio la única foto colgada en su pared, en la cual tendría cuatro o cinco años. Estaba rodeada de muñecos, todos felices.

Bonnie bajó la mirada, hacia una pequeña caja cuya inscripción decía Juguetes de Bonnie. Ya estaba cerrada, pero aún así la abrió de un golpe.

Las mismas caras que relucían en la foto, ahora la miraban. Un alegre Woody, un amigable Buzz, una valiente Jessie, un aterrador Rex, unos enamorados Sr. y Sra. Papa, un fiel Slinky, un temible Ham, unos curiosos extraterrestres verdes,…

La chica sonrió. Esos juguetes habían crecido, figurativamente, con ella. Pero ahora era tiempo de dejarlos atrás…como un tal Andy había hecho, años atrás.

Cogió a Woody, le acomodó el sombrero, y movió sus brazos de tela. Con la otra mano agarró a Buzz, y lo hizo volar, haciendo sonidos con su boca.

-¿Sigues aquí?- dijo una voz conocida.

Su hermano menor, Drake, estaba apoyado en la puerta, mirando divertido la escena.

Bonnie dejó los muñecos en la caja, la cerró y se puse de pie.

-¿Acaso no me ves, tonto?- gruñó- ¿Qué haces aquí?

-Vine a ver a la gran universitaria- respondió Drake, avanzando hacia su hermana- Pero veo que sigue siendo una pequeñita.

-¡Sal de aquí, Drake, o llamaré a mamá!

-¿Ves? ¡Sigues siendo una nenita!- se burló el chico de doce años.

-Pues…¿quieres ver como esta nenita corre?

Dicho esto, Bonnie empezó a perseguir a su hermano. La chica era muy veloz, ya que desde pequeña había participado en eventos deportivos, como atletismo y natación.

En unos segundos, atrapó a Drake, y empezó a hacerle cosquillas.

-Ya, ya…veo que no eres una nenita, pero por favor… ¡SUELTAME!- exclamó el chico.

-Está bien- Bonnie dejó libre a su hermano, y cuando regresaba a su habitación, lo vio y le dijo con un puchero fingido- Bebé.

Drake le sacó la lengua.

Un carro tocó la bocina. Era su madre quien la llamaba.

-¡Bonnie, hija!

-¡Ya voy, mamá!- respondió la chica.

Bonnie le dio un último vistazo a su antigua habitación. Miró por segunda vez la caja, antes de sonreír y cerrar la puerta.

Drake ya estaba en el auto, sentado en el asiento trasero. Bonnie acomodó sus maletas en la parte de atrás del auto, y luego se acomodó como copiloto.

-¿Lista?- preguntó su madre.

Bonnie suspiró profundamente.

-Lista.