← Cuatro, cinco, seis, siete, doce… · de
Cuatro, cinco, seis, siete, doce… — capítulo 1
Tres niñas, quizás cuatro, quizás cinco estaban sentadas en la cima de una colina. La noche caía sin tapujos, con velocidad pero con delicadeza. Las tres, cuatro o cinco niñas charlaban animadamente, cada una con su particular personalidad… La primera en hablar creo que fue… ¡Mary! Sí, la mandona, la odioso, la supersticiosa, la consternada las 24 horas los 7 días de la semana, sí, Mary era la loca… y al ver como rápidamente anocheció no puedo evitar… preocuparse como solía.
—¿Crees?— pregunto la voz de un niño con gran pesadez.
—Silencio, yo soy el que está contando la historia— respondió otro pequeño con firmeza, antes de aventurarsede nuevo en su relato.
Mary dijo: 'Debemos irnos, ya es muy tarde' con voz chillona, mientras que sus amigas rápidamente respondieron con un gran y desanimado 'Aaaaaah' Mary, ¿Por qué eres así? Y esas cosas que dicen lo amigos, cuando no se quieren ir, y el otro es aguafiestas.
El oyente resopló. —Esa historia no tiene sentido— comento molesto.
—Pero lo tendrá, solo escucha…—contesto el hablante con… paciencia, o algo parecido.
Mary se enojo, odiaba que no le hicieran caso, así que se levanto de la grama, les dedico una mirada de molestia, y se encamino a su hogar, a ver si así la seguían, cosa que no sucedió, por lo que tuvo que devolverse y esperarlas, o mejor dicho, molestar, gritar, llorar y patalear como una niña…
—Porque creo que no eran niñas, si no 'adolescentes', ¿sabes qué es eso?— pregunto el niño.
—¡Claro!— replico con indignación, pero lo dejo pasar, sentía que la historia pronto tendría acción, un lobo atacándolas o algo así.
Bueno, bueno, finalmente se levantaron y la siguieron. Las luces las guiaban a través de la obscuridad, y por primera vez aquella gran y sucia ciudad parecía… hermosa. Una suave y helada brisa rozaba la piel de aquellas chicas, mientras hacían chistes entre sí. Mary mas callada, Joss y Rose, parloteaban como locas, Annie con Mary, mientras que Anna con Violet, y Mary vigilaba que ni Violet ni Annie se fueran cruzar alguna palabra sobre Harry Potter, la noche eran tan amena, que el tan solo pensar que una discusión sobre James Potter y Severus Snape podría arruinarlo le daba escalofríos, pero no, eran civilizadas y maduras, o eso pensaba Mary hasta que se ponían a hablar de incoherencias.
Anna se quedo primero, Luego Violet. Mary las despidió con pesar, a cada una las quería mucho, a cada una de una manera diferentes, y sabia que cada una de ellas se aplicaba para cada situación. Unas con las que discutía más que con las otras, una con la que hablaba más, una que era más calmada, una más extraña, una más insoportable, pero las quería a todas; A pesar de todo. Más tarde se unieron Gianna y Shania, y entre silencio, murmullos inaceptables, vociferando canciones y simplemente caminando las chicas disfrutaban de su amistad. En la tranquilidad de la ciudad, sí, de la ciudad.
Y en aquella dicha Joss Resbaló. Cayo velozmente desde la carretera y rodo por una colina, allí iba ¡Moby Dick! Como le decían sus amigas de cariño, y no era nada como una ballena, solo estaba loca. Todas lo estaban.
—Haha— rieron ambos niños.
Allí iba a toda velocidad, llevándose todo lo que pasaba delante, o estaba delante. Las chicas corrieron casi a la misma velocidad sin pensar en los peligros a los que se podrían afrontar en aquella penumbra, simplemente al rescate de su amiga, la más loca, hay que decir. La encontraron cerca de unos botes de basura, la levantaron, limpiaron y abrazaron cálidamente, —pero no había pasado nada, solo exageraba. —confesó.
Continuaron la caminata donde nada había pasado, y déjame confesar de una, que nada iba a pasar. Era la amistad en su punto más… apacible. Silenciosa, pero allí estaba. En el frio entibiaba el ambiente, y cuando caías te levantaba y abrazaba. Te decía que todo estaba bien y te llevaba de nuevo a la cima. A la carretera.
Siete, ocho, nueve… es innumerable la cantidad de amigos que se puede tener. Lo importante es que aunque sean muchos o muy pocos, sean tus amigos de verdad, dispuesto a todo lo mencionado, y con el tiempo te darás cuenta, como Mary lo hizo, que hay uno para cada ocasión, pero se debe compartir con todos cada momento, hasta el mismo silencio que aborrece, o tranquiliza, dependiendo del día.
—Eso-no-tiene-sentido— dijo Robbie,el oyente, bastante decepcionado. Había perdido, el tiempo, bueno quizás no, pero así se sentía. Recostado en su cama junto a su hermano, contando una historia que su madre le había contado.
—Sí, pero Feliz navidad— respondió Jack,con certeza de que era Julio.
—Eso, eso tiene menos sentido.— agrego son somnolencia.
—¡Es lo que pasaba cuando despiertas a alguien por una historia a las cuatro de la mañana!— contestó alzando ligeramente la voz.
—Bueno, bueno, no tenia sueño, pero tu historia fue tan mala, que ahora sólo quiero dormir. Feliz Navidad— respondió cerrando los ojos fácilmente*. Y… ¡Fin!*
—Creo Mary, que deberías dormir.—sugirió Gianna, ante tal patética historia.
—Estuvo Bonita—defendió Annie. Mary la miro y asintió en agradecimiento.
—Yo pienso que si quieres ser escritora… deberías elegir otro sueño.—agrego Rose con su típica respuesta desanimante, aunque Mary sabia que eran patrañas, se reía mucho, la verdad, ante tales comentarios.
—¿Qué tal si se duermen y mañana dan la crítica?— comento Joss aun mas dormida que Robbie, el niño del cuento. Las chicas todas en una habitación, en colchonetas, arropadas de pies a cabeza, escuchando las extrañas ideas de Mary a altas horas de la noche. Rieron un poco, y después de una larga despedida, y más de mil 'bye' lograron al igual que los niños, conciliar el sueño al finalizar el relato.
Al final, no importaba si eran diez, veinte o treinta niñas en la cima. Eran amigas, y todo era una locura, una gran y tonta locura, si sentido del humor de paso, escrita y relatada como tal, pero que importaba cuando lo único que había que decir era: Gracias, gracias a esas niñas-adolescentes, que han estado conmigo desde ayer y hasta mañana. Y todos sabemos que el mañana nunca llega. Así que gracias, sigan escribiendo tonterías con sentido, formando pleitos innecesarios, indignarse con comentarios sobre tu saga favorita, pelear, pelear, y siempre estar consciente que ahí estoy, como ustedes están. —Hasta mañana niñas, y hasta mañana tonto relato.— murmuro Mary adormecida, antes de que la historia continuase en los labios de alguien más.
Pd; Bam, bam, Son las 4am (: