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Historia 96207 — capítulo 1
La noche llego a Hogwarts, y con ello la cena. Hermione Granger seguía en el área de estudio con pociones. Perfeccionista como ella misma, estaba empeñada en no desistir ante esa materia, ya que estaba siendo superada por su mejor amigo, Harry; y todo gracias a ese… extraño libro. Esto no le caía nada bien a la castaña.
Así es como continuaba de lleno en sus libros y anotaciones que olvido par completo la hora, y de que pronto comenzaría la cena. No se podía permitir eso. Al darse cuenta, se levanto de un salto y comenzó a acomodar sus cosas.
De camino hacia su torre, por el pasadizo que conecta el área de estudio con el pasillo del séptimo piso, Hermione ocupaba su mente en quien era el príncipe mestizo, ya que le preocupaba que Harry se fíe de un libro lleno de anotaciones de quién sabe quién escribió. Podría llegar a ser peligroso para la salud de su amigo y los de su alrededor.
Estaba tan ensimismada en su propio mundo y sin atención al camino que tropezó, provocando que todos sus libros cayeran al suelo desparramados. Maldició por lo bajo, recogió sus cosas y continuo su recorrido. Llegando a una curva por el pasadizo, escucha un fuerte pisar, una respiración agitada, un golpe y sollozos. La castaña se detiene y deja sus libros en un rincón; se pega a la pared, camina sigilosamente y se asoma para ver a la persona allí. ¿Y si necesita socorro? Al llegar su vista a la fuente de los sollozos, sus ojos no pueden creer lo que ven: el mismísimo Draco Malfoy caminaba de un lado a otro sujetando su cabeza con sus manos, y dejando entrever algunos de sus platinados mechones por entre sus dedos, el uniforme estaba desarreglado, su expresión, sin rastro de arrogancia, se encontraba plagada de sudor, mas pálida de lo habitual, y completamente deformada por la desesperación.
No parecía el Draco Malfoy de todos los días. Se notaba a lo lejos sufrimiento en su mirada.
En un momento detuvo su nervioso caminar, bajo los brazos mostrando su cabello todo revuelto y desprolijo, poso una mano en su cadera y la otra la paso por su rostro, liberando todo el aire que sostenía.
Por la cabeza de Hermione pasaban muchas preguntas a la vez: ¿Qué podría haber pasado tan malo como para que él este de esta forma? ¿Hace cuanto tiempo esto sucedió? ¿Seria mejor salir del escondite y pasar como si nada o mejor dejarlo solo?
La ojimiel, sin ninguna respuesta a sus preguntas opto por irse sin dejar rastro, seguro que Malfoy quería privacidad, y quizá pensó que aquí la podría encontrar.
Si quería estar solo ¿Por qué negárselo? Lo que hoy había visto quedaba allí y punto. De seguro el slytherin no quería que nadie se enterara, y ella, aunque lo despreciara, no diría nada; después de todo a nadie le convenía. Aparte… no hacia ningún daño tomar el camino largo. Esto era solo un atajo.
Cuando volteo para volver a la entrada del pasadizo, se resbalo perdiendo el equilibrio, se sostuvo de la pared para evitar que cayera, pero no se libro de hacer ruido. Apenas fue un roce con la pared y unas piedras en el suelo; lastima que fueron audibles para el rubio, que de un momento a otro cambio su semblante de un desdichado joven por uno más furioso y aterrador…
Hermione sintió que los pasos de Draco se acercaban más hacia donde ella se encontraba. Hasta que lo vio a metros en frente suyo.
Y se quedaron unos segundos mirándose en silencio. La castaña, sorprendida; y el platinado, completamente furioso.
Malfoy estaba tan colérico que no dijo ni una palabra en ningún momento. ¡Justo ella! Podría haber sido cualquiera, pero… ¡ella!
Hasta podría jurar que vi la vena de su cien titilar…
Y Granger se encontraba atónita. Su voz quería salir, pero no la hallaba. De vez en cuando movía la boca intentando decir algo, pero nada salía, y la volvía a cerrar. Esto sucedió un par de veces en varios segundos, bastante incómodos, que se hicieron infinitos para la Gryffindor. Al final, ella suspiro. Podría haber dicho algo como "lo siento", o "no quise interrumpir", o intentar preguntarle si se encontraba bien. Pero en vez de eso, lo único que salio fue un simple "Hola".
Imagínense, con el temperamento del blondo, con las ganas que tenia de aniquilarla por llegar en el momento menos indicado, y encima era ella; ese simple "hola" termino desatando todos sus nervios.
El, en cambio, podría haber dicho "Si dices algo, no querrás saber que sucederá". Mmm… no, las amenazas no servirían con ella… ¿Y dejar la frase inconclusa? Como: "si lo comentas…" No, tampoco. ¡Ya se! Un "nadie te creerá" ¿Funcionara? — ¿Y a quien le importa lo que piensen los demás? Son todos unos idiotas y… inferiores a mi. — pensó el.
El slytherin mantenía la vista fija en los ojos castaños de ella. Iba a hablar, pero ella se adelanto.
—Yo… lo siento… No quise… Ya me voy— finalizo incomoda, dándose media vuelta para retirarse.
—Alto— dijo el firmemente, con una voz que te paraba los pelos de punta. (N/a: ¿Por qué será, miedo o… demasiada sensualidad? xD Nah!! Solo para nosotras, las locas por Draco ¬). Ella se volvió a voltear, y lo miro con interrogación, pero con esa "seguridad" que la caracteriza. —No te iras— continuo el.
—Disculpa. ¿Cómo?
—Que no te iras de aquí hasta que me digas qué estabas haciendo. ¿Qué hacías aquí? Te mando "cara rajada" ¿verdad? (N/a: ¡Ash! Como odio que llamen a Harry así). Me seguiste hasta aquí.
Hermione lo podría haber entendido; ya que lo encontró "infraganti", como quien dice la cosa. Pero ella, orgullosa ante la serpiente, no le gusto nada ese tono. ¡Por Dios! Estamos hablando de Hermione Granger y Draco Malfoy. Ella no se iba a dejar llevar por delante, y menos por el huron engreído de Malfoy.
Hermione lo miro con mala cara y respondió:
—Yo no te seguí, siento haberme topado con… tigo en un momento tan... bueno, en este momento— Draco movía la cabeza como sonándose los huesos del cuello—No te seguí, solo estaba tomando un atajo para…
—No te creo. ¿QUÉ HACIAS AQUI? — (N/a: aaayy!! ¡¡Que violento!!)
—No me importa que no me creas— la castaña se estaba sacando de sus cabales— a ver…— dijo inspirando y colocando dos dedos en cada cien— TU NO ERES EL OMBLIGO DEL MUNDO ¿lo entiendes Malfoy? Yo no te seguí, nadie me mando, ni me interesa lo que te suceda. Siento mucho esto, yo no quise; solo buscaba un atajo porque, por si no te has dado cuenta, ya es tarde y la cena va a comenzar pronto.
—No eres nadie para hablarme así, estúpida sangre sucia— contesto el con su típica expresión de asco, y apretando los puños… (N/a: en son de burla para Malfoy ¡¡ña, ña, ña!!)
—Y tú no eres nadie para decidir que hago o dejo de hacer. No lo hice con intención. Y no te preocupes porque no es de mi interés que alguien sepa esto. Así que no diré nada. — continuo nuestra leona.
—Eso no es lo que me preocupa.
— ¿A no? Recien parecía que si. ¿Entonces que te preocupa?—dijo con un poco de curiosidad. Pero se arrepintió de haberlo dicho. Y cerro sus ojos como demostrándose su error.
—No te interesa— respondió el con odio en su voz. Dio media vuelta, y se fue por el otro lado del pasadizo.
Días después, Hermione se encontraba dirigiéndose al baño de prefectos. Pero chocó con alguien. Y al ver quien era…
— ¡¿Tu otra vez?! —Dijeron el blondo y la castaña al unísono.
— ¡Por un demonio!— hablo por lo bajo Draco.
*— ¡Maldición!—*susurro para si Hermione.
— ¡¿Qué haces tu aquí?!— profirió el slytherin
— ¿Qué piensas? ¿Qué el baño es todo tuyo o qué?
— ¡Sangre sucia!
— ¡Bastardo! Prefiero ser un humano sin magia antes de ser un puro como tu. —Hermione escupía fuego.
— ¡Rata de biblioteca! — y la serpiente no se quedaba atrás.
—Soy inteligente… ¿y? ¿Tu acaso lo eres?—dijo ella incitante; cuando Malfoy iba a responder ella prosiguió— Yo respondo. ¡¡NO!! (N/a: ¡Ugh! Parecen nenes chiquitos >.<)
— ¡Come libros muggle! ¿Quién eres?— contesto el— ¡¡Yo respondo!!—Imitó de mala forma la voz de Hermione (N/a: voz de pito xD) — NADIE. —La gota que colmo el vaso…
— ¡Que idiota atrevido! Solo eres un pobre cabeza hueca, estúpido huron, (n/a: uy ¿no creen que se esta pasando?) nene de mami que no puede hacer nada sin protección de sus "guarda espaldas/gorilas" (n/a: ¡ay por Merlín!), maldita serpiente engreída (N/a: bueno, ya Hermione. Basta), insensible e ignorante (n/a: O.O), ¡un insulso títere que no tiene vida propia! (n/a: ¡ja! ¿Eso lo escribí yo? Jeje!! n.n') ¡¿Por que no buscas algo para hacer, empiezas una vida y dejas a los demás en paz?!
Luego de todo ese discurso el blondo estaba rojo de ira, y Hermione tenia las mejillas coloreadas de la cólera que le dio. Él pensaba responderle con lo que mas le doliera, aunque ella no le dio tiempo ya que se fue a paso firme y con la cabeza en alto, dejando al platinado sorprendido, pero principalmente enojado.
Luego de un tiempo, lleno de miradas envenenadas en los corredores, la ojimiel se dirigía al baño de los prefectos, otra vez.
Y al llegar se encontró con… Bueno, ya se lo deben imaginar.
— ¡Ay no, otra vez no! — lamento nuestra Gryffindor.
Al llegar a los baños de prefectos, Hermione vio a Malfoy sentado en el borde sobresaliente de una pared; mirando hacia donde se encontraba ella. Su expresión era serena. Parecía cómodo, sentado con las piernas un poco abiertas, y los brazos apoyados en sus rodillas, con las manos unidas. (N/a: Simple: se veía sexy!! xD)
—Te estaba esperando— dijo serio.
— ¿A mi? ¿Para que? Mira, no tengo mucho tiempo…
—Quiero que me explique por que me llamaste así la última vez que nos encontramos.
— ¿Así como?
—Me llamaste cabeza hueca, huron, atrevido, maldito engreído, nene de mama, y… títere sin vida propia… entre otras cosas. —se le podría ver gracia a eso, pero el seguía serio, muy serio.
El rubor llego a las mejillas de la castaña suavemente, pero su postura no lo demostraba.
—Y… ¿y que quieres saber?
—Me dijeron muchas cosas, pero… ¿Por qué títere? ¿Por qué lo dijiste?— Draco recordaba que a comienzos de año, cuando le asignaron la misión, el se veía a si mismo como un títere… Y la castaña se lo recordó.
— ¿De verdad lo preguntas?
Malfoy hizo una mueca y arqueo las cejas en forma de respuesta…
Hermione suspiro.
—Por qué si, y punto. Solo fue un… insulto.
— ¿Y en que te basas para decirlo?— volvió a cuestionar el.
— ¿Haces lo que quieres cuando tienes ganas?
—Si
— ¿Si? Yo creo que no. — dijo ella contrariándolo.
— ¿Por que?
—Porque… creo que si no fuera por tu padre, el linaje de sangre no tendría sentido para ti.
— ¡Ja!— exclamo el blondo.
— ¿No lo niegas?—pregunto la castaña desafiante.
—Para qué negarlo, no me interesa lo que piensen. No soporto a los muggles e impuros. — contesto con asco.
— ¿Y si no te importa lo que piensen los demás, por que me preguntas esto a mi?
—No me importa lo que piensen pero… deja de preguntar. — termino el.
—No me evadas, Malfoy. Ahora contestas la pregunta.
— ¿Y tu quien eres para decirme que tengo que hacer?
—Quiere decir que en realidad si te interesa lo que piensen, *—"principalmente su padre"*pensó Hermione— por eso haces lo que haces…—continuo ella ignorándolo olímpicamente, y con tono de un nuevo descubrimiento.
El Slytherin se reincorporo, y se acerco a ella amenazadoramente.
—No te metas en lo que no te incumbe—respondió arrastrando las palabras y con tono frívolo. Daba terror, pero nuestra castaña no se inmuto.
—Que contrariado eres. ¿No, Draco?— ¿Draco? Mmm… extraño. — ¿Draco?— pensaron la Gryffindor y el blondo. (N/a: ¡¿Draco?! O.O)
Malfoy frunció el ceño.
— ¿Cómo me llamaste?
—Dra… Draco… Ese es tu nombre, ¿verdad?— Hermione intentaba mostrarse segura pero ella tampoco podía creer lo que dijo…
— ¿Y que se te dio por decirme así?
—Es tu nombre ¿no? A las personas se las llama… por su nombre.
—Pero tu nunca me…
— ¡Ya déjalo así, Malfoy!
—Mmm… así esta mejor—dijo el rubio con suficiencia. Hermione exhaló. —Bueno, me tengo que ir. — continuo el, y comenzó a caminar. Pasó por el lado de la Gryffindor esquivándola, por muy poco no la rozo.
—Espera— expreso ella tomando su brazo (N/a: ¿tomando su brazo? La autora debe estar loca… ¡Ah no esperen! La autora soy yo. Y no estoy loca… Estoy frikki)
Draco se detuvo, la miro a los ojos, luego vio la diminuta y blanca mano sobre su brazo y después la miro a los ojos otra vez. Ella, un poco incomoda, saco su mano y dijo:
—No me respondiste
—No pretendía hacerlo— contesto simplemente, y se fue… Ahora él dejo a Hermione allí.
Ya estaba oscureciendo. Hermione, antes de ir a la cena paso por el baño de prefectos buscando una libreta perdida, y esperando con todo su ser que el huron no se encuentre allí…
No se encontraba el allí… Pero si llegaron los dos al mismo tiempo.
Sip, otra vez.
Se miraron despectivamente sin dirigirse la palabra, y siguieron en lo suyo.
Mientras Hermione buscaba por el suelo del baño, Malfoy intentaba no mirarla. No lo consiguió, pero antes de quedarse como tonto mirándola prefería hablar… si, hablar. Abrió la boca, pero justo en ese momento pensó que no seria lo indicado, así que la cerro sin palabra alguna. Luego lo intento de nuevo… nada salio. Esas dos veces de intento, Hermione las noto reflejadas en un espejo…
— ¡Por una vez has lo que tu quieres! No lo que deberías. — dijo Hermione como leyéndole la mente, en el momento en que se volteaba para mirarlo. El, que ya la estaba mirando contesto:
— ¿Qué estas diciendo? No tienes idea de lo que hablas…
— ¡Si lo se! Solo por una vez hazlo por ti.
— ¡No! No me conoces; no tienes idea de lo que dices— contradijo (N/a: waw!! Esta conversación parece de años…) Draco— ¡Siendo una insufrible sangre sucia tienes suerte!
— ¿Que?— cuestiono la castaña. Luego de unos momentos de indecisión, el platinado respondió— Es verdad, lo que dijiste la primera vez, todos ustedes tienen suerte. Odio a Potter porque tiene todo lo que alguien querría, su familia murió pero todos lo quieren y lo adoptan como uno más sin interés alguno. Y aun así le dieron el cariño que un niño necesita.
Yo tengo mi familia, mi reputación, mi dinero, pero sigo sin tener lo que el: sinceridad. Y a ti te quieren y aceptan. A los comadrejas también. ¿Qué tienen ellos que yo no para recibir eso?
Hace mucho me di cuenta de que solo mi madre tiene afecto hacia mí. Si muero solo ella se preocuparía, y tomaría un tiempo para llorar. Creo que haría bien en…
— ¿Matarte?—interrumpió ella con sus ojos humedecidos. Se sentía triste por el. El puso su mirada sobre los ojos cristalinos de ella; dándole a entender su respuesta: un claro y decidido "si".
Aunque se sintiera mal por ello, pensaba que con suicidarse seria libre de toda la presión que ejercían El Señor Tenebroso sobre el para terminar de una vez con toda esa patraña de "Harry Potter: el niño que vivió", su psicópata tía para que no falle, su padre para salvar el pellejo de los Malfoy, y todos los mortífagos para simplemente dominar el mundo mágico a merced de su Lord.
El no era Gryffindor, no existe valentía que evitara lo que quería hacer… ¿Amor? El de su madre, la mujer mas fuerte que vio en su vida; pero él esta seguro de que la dejara mas tranquila de no tener que cargar con la preocupación de un hijo, le daría mas libertad para poder separarse de una vez de Lucius, sin importar la imagen que tenga, y hacer lo que quisiese con su tiempo libre, algo que no pudo hacer durante toda su vida…
Draco volvió su vista al suelo y la mantuvo allí.
—No lo harás— continuo nuestra Gryffindor decidida, luego de un tiempo de silencio, haciendo que el platinado levantara la cabeza con una mirada interrogante y enfurecida; esta "come libros" lo tenia cansado.
— ¿Cómo hacen Potter y Weasley para soportarte? —Ella como buena gryffindor que es mantuvo su frente en alto y respondió:
—Lindo sarcasmo. Se nota que te sirvió durante todos estos años; porque según "Draco Malfoy" los que te aprecian se cuentan con una sola mano; mientras que los "inferiores a ti", te odian y son… prácticamente todo el mundo mágico y muggle juntos…
— ¿Por qué no te largas y me dejas en paz?— manifestó el ojigris con un tono amenazador y atemorizante que abría dejado inmutado a cualquier persona; claro, cualquier persona menos nuestra leona que continuaba parada en su lugar con los brazos cruzados sobre el pecho y con una expresión neutra en su rostro; aunque me daba la impresión que con la mas minima chispa estallaría estrepitosamente.
—Que coincidencia. Yo me vengo preguntando lo mismo hace años. — correspondió ella con ironía, a lo que Draco gruño por lo bajo. — Draco, el único que no entiende aquí eres tu. ¿Qué te hace pensar que Harry no tuvo dificultades?
—Yo no dije eso
—Ya lo se, lo que quiero decir es que estuvo once años con unos grandísimos muggles que lo odiaban, por poco no lo… Bueno, no importa. Pero si tienes a alguien. Tus amigos, por ejemplo.
—Ellos están por interés, y los muy idiotas creen que no me doy cuenta.
—Pero te son fieles. Eso es lo que vale. Aparte, no creo que estén contigo solo por interés. Se formó una amistad de años, Draco. Ahora la pregunta es… ¿Tu te arriesgarías por ellos? Porque, sin eso, me temo que no tendrás amigos de verdad. Alguien de verdad, te entrega algo sin esperar a recibir nada a cambio, ni siquiera un gracias, pero uno le agradece dándole su amistad, y como el se jugo, uno también debe jugarse.
—Lamentablemente no conozco eso. —El ojigris quería dar por terminada la charla. Pero Hermione… no.
—Solo porque no lo intentas.
— ¡No soy así!— expreso el con enojo.
—Inténtalo y veras. De verdad, yo…— pero Hermione no pudo terminar porque el blondo la interrumpió.
—No es de tu incumbencia—contesto con su tono frío.
—Claro, no me importa… Y a ti tampoco. Cuando uno quiere ser amable no te importa. ¿Y sabes por que? Porque eres El grandioso Draco Malfoy. — dijo con sarcasmo y haciendo una reverencia— Mas que todos, ¿no? Pues entérate: no eres más que nadie, y es exactamente por tu arrogancia y orgullo. —Cuando el platinado iba a hablar ella lo interrumpió— No necesitas decir nada, no te preocupes. Quédate con tu arrogancia… Parece que ella es una mejor compañía. — Draco fue cambiando de expresión poco a poco mientras Hermione hablaba. Se daba cuenta de que ella no lo iba a dañar. Mientras que el la dañaba a ella. Así es que bajo su espada y escudo…
Ella dio media vuelta y se fue de allí hacia los pasillos.
— ¡Hermione!
— ¿Qué?— contesto ella con enojo y sin detener su caminar. Sintió unos pasos tras ella. Draco la sujeto del brazo y la volteó quedando a centímetros de ella.
Nuestra leona lo miro profundamente a los ojos. Y sucedió. La beso como dos personas sin diferencias ni rivalidades. Escondidos en la sombra de la luna, se besaron con pasión… y cariño.
Hermione se quedo unos segundos estática, sorprendida y sin responder; pero luego le devolvió el beso gustosa, como si hubiera esperado mucho tiempo para eso. Abrazo su cuello y sujeto con ambas manos el platinado cabello del slytherin, y el la sostuvo firmemente de la cintura, la atrajo mas hacia el, profundizando mas el beso. Sus labios, deleitados, pararon por falta de aire. Al separarse (solo sus labios) seguían abrazados
Y se miraban. Hermione tenia un pequeño rubor, y Draco se veía… adorable, y acalorado. (N/a: (?) xD) Sentían el aliento del otro. Miel y menta mezclados en una peligrosa combinación.
Se perdieron la cena. Luego llegaría un absurdo cuestionario por parte de sus amigos. Pero era irrelevante en esos momentos
Después de un tiempo, y al separarse por completo, se encontraban un tanto nerviosos y avergonzados. (N/a: WTF?). Se miraba, y luego corrían la vista, para mirarse otra vez. (N/a: ¬¬' ¡por todo lo que es santo! ¿Quién los entiende?).
—Nunca lo comentaremos—dijo Hermione al fin.
—Nunca— correspondió Draco.
Ambos caminaron en direcciones contrarias. Pero el rubio se detuvo, dio media vuelta y hablo:
—Hermione— ella se detuvo para mirarlo
— ¿Si?
—Gracias— admitió, y sonrío de lado con sinceridad. Sin arrogancia, sin orgullo, sin maldad; solo sinceridad… y quizás un poco de afecto. Hermione, sorprendida, sonrío de a poco. (N/a: ¡Owww! n.n)
—De nada. Gracias a ti, por dejarme conocerte.
El asintió como respuesta.
—Adiós, sangre sucia—dijo sonriendo.
—Adiós, huron engreído—correspondió Mione de la misma forma.
Y ambos siguieron sus respectivos caminos sin más. Los dos aprendieron algo importante: a conocerse y conocer al otro.
Al final; sea lo que sea, pase lo que pase, Draco Malfoy si tenía corazón… y una sonrisa sincera.
Fin.