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Historia 96223 — capítulo 2
Otra vez el joven metamorfomago se encontraba camino al despacho de la directora. Estaba impaciente, quería ver los recuerdos de su madre. Quería volver a ver a ambos, oírlos hablar, conocer un poquito mas de su historia.
Llegó a la gárgola y pronunció la contraseña. Nuevamente Harry y McGonagall estaban ahí. El pensadero ya estaba preparado.
-Hola Teddy, ¿Cómo estas?
-Bien, un tanto ansioso…
-No te preocupes, ahora mismo te doy la botellita…La deje por aquí…
Harry destapó la botella y se la entrego a Teddy. Esta vez vertió el mismo el contenido en el pensadero…
Veía a su madre sentada en un sofá. Su rostro era inexpresivo, no se sabía bien por que estaba pasando en ese momento. De pronto escuchó pasos, provenientes de su padre. Ambos se miraron un instante, entonces su madre comenzó a hablar…
-Remus, tengo…Hay algo que debo decirte.
Remus miró a su esposa con intriga ella no era la clase de personas que se ponían nerviosas al hablar.
-Claro cariño, no hay problema, te escucho. Dime
--Veras….Estoy embarazada.
-¿Qué?
La pequeña sonrisa que tenía Tonks se esfumó al ver la expresión de su esposo. Lo primero que se le cruzo a Teddy por la cabeza fue que el era un error…Pero no podía ser…Debía continuar observando.
-No, no, no puede ser…Todo fue un error, todo es mi culpa.
-Remus nada de esto es un error ni debes culparte de nada. Un bebe es lo mejor que nos puede pasar.
-¿No lo entiendes? ¡Por mi culpa te has convertido en una marginada! ¡Los que conocen mi condición apenas me dirigen la palabra! Hasta tu familia esta molesta por nuestra boda…Y el niño…
Su padre estaba totalmente trastornado, apenas miraba a su madre y se paseaba por la sala impaciente.
-…Seguramente será como yo. Y si no lo es, se avergonzara de tener por padre a un hombre lobo.
Dicho esto se coloco su capa, y se encamino hacia la puerta principal.
-¿A dónde vas? -Preguntó Tonks- ¿Piensas dejarme sola?
-Ve a la casa de tus padres, estarás mejor y más segura allí.
Dio un portazo y la escena cambio. Tonks estaba en una sala pero de otra casa, esta vez junto a la abuela de Teddy, Andrómeda, quien parecía estar regañándola.
-…Te lo dije, Nymphadora.
-No me llames Nymphadora.
-Ese hombre no era bueno para ti, ahora estás sola…
-¡Ya cállate mamá! ¡Desde que llegue no has hecho otra cosa que no fuera regañarme! -Estalló Tonks- ¿Cuándo aceptaras que crecí y puedo tomar mis propias decisiones? Si tal vez me equivoque es verdad, pero de los errores se aprende madre.
Corrió escaleras arriba a refugiarse en su habitación, pero se encontró con…
-¿Qué quieres? ¿Qué haces aquí?
-Dora lo lamento. Me porte como un inútil, como un tonto, como un…Cobarde. Pero el miedo fue más fuerte que yo. El miedo a no poder darte una vida feliz como mereces. De no poder darle una vida feliz a ninguno de ustedes dos -añadió señalando el vientre de la chica.-
-Sigues sin entenderlo, ¿Verdad? ¿Cuántas veces debo repetirte que no corro ningún peligro a tu lado? Que más bien soy feliz a tu lado… El día que dije ''acepto'' sabia perfectamente a lo que me enfrentaba. ¿Crees que luego de aceptar me arrepentí? ¿Crees que me arrepiento de ser tu esposa? Eres lo mejor que me paso…No podría vivir sin ti.
-Dora, mi amor perdóname, por favor…Yo tampoco puedo vivir sin ti.
-Prométeme que jamás me dejaras…Que nos cuidaras a ambos…Te necesito -susurró.
-Lo prometo.
Teddy soltaba finas lágrimas de emoción al ver a sus padres así. Pero cuando estaban a punto de besarse, la escena cambio de nuevo.
El era un bebe, estaba en los brazos de su madre. Su padre estaba a un lado, jugando con una de sus manos y contemplándolo. De repente un patronus entró en la habitación. Les anunciaba que la batalla había comenzado y que necesitaban su ayuda.
-Dora…Quédate aquí con Teddy. Yo iré a la batalla. Me necesitan.
-¡Remus, no! -Chilló desesperada cuando su esposo se alejó de su lado- Iré contigo.
-No; Teddy te necesita…-la besó con todo el amor que fue capaz- Te amo.
-Remus…
Ya era tarde. El había desaparecido, seguramente ya estaría en Hogsmade.
Ella estaba desesperada. No podía dejar solo a su pequeño, pero tampoco podía estar lejos de Remus sin saber lo que pasaba…
Con Teddy en brazos se desapareció y apareció en lo que el chico reconoció como la casa de su abuela.
Tocaba la puerta desesperada, hasta que Andrómeda abrió.
-Mamá -dijo entre sollozos- Ten, cuida a Teddy por mí; iré a la batalla con Remus.
-Dora, no cometas una locura…
-¡No puedo dejarlo solo! -gritó todavía entre sollozos. Luego tomo una de las pequeñas manitos de Teddy y le dijo- Hijo, mamá y papá te aman…Siempre te amaran. No importa lo que pase, siempre estaremos contigo…Te quiero mucho bebe.
Tomó su varita e hizo aparecer una pequeña botella. La destapó y se llevó la punta de la varita a la sien, de donde extrajo…Recuerdos.
-Dile a Harry que le de esto a Teddy algún día si…No volvemos. Encontraran otra igual en nuestro hogar. Adiós mamá, te quiero mucho…
Y con una ultima mirada hacia Teddy, desapareció…
El Teddy de dieciséis años se encontraba nuevamente en el despacho. Tenía una mezcla de sentimientos muy grande. Necesitaba estar solo, pero posiblemente Harry le pediría que le relatase lo que había visto.
Cuando volteó no encontró a nadie. Estaba solo en el despacho. Se sintió aliviado por eso, así que lo único que hizo fue salir de allí, sin poder dejar de pensar en el rostro de su madre y en las últimas palabras que esta le había dedicado.