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Mi estrella — capítulo 1
Bella. Una chica de mediana estatura, cabello rizado y castaño, ojos marrones, y con 20 años bien recorridos. Quizá la mayoría piense que es una chica normal, común y corriente, sin mucha diferencia a los demás. Pero ella tiene una simpatía y una alegría contagiosas que sus amigas aman. Además del "no se que" que todos tenemos y que nos hace tan únicos.
Su nombre era ese: Bella. Ni Bella Swan, o Bellatrix Lestrange, o Isabella Black, o Nallely (?). Solo Bella.
Estaba caminando por las calles de Londres. Hoy hacia un frío que te calaba los huesos; estaba nublado y había un viento que te llevaba por delante con arrogancia. El cielo dudaba entre rociar la ciudad con su lluvia o no hacerlo. Bella odiaba esos días.
Y lo peor de este día, parecía que se había levantado con el pie izquierdo.
El pronóstico decía parcialmente nublado y posibles lluvias. Tomó su paraguas por si acaso, y salió del edificio en el que vivía; en ese momento no llovía, hasta que puso un pie afuera y se largo la lluvia del siglo; al querer abrir el paraguas, el viento se encargo de estropearlo, al único que tenia, obligándola a volver a su apartamento a cambiar su abrigo por uno con capucha. Aunque eso no era tan malo; espero allí hasta que la lluvia se detuvo; mientras miraba su cama calentita con nostalgia, pero tenia que salir.
Era sábado, hoy no trabajaba, pero de igual forma salía como si tuviera un importante compromiso: su mejor amiga la llamo, desesperada, porque peleo (por decimonovena vez) con su novio. Y Bella, con el corazón de caramelo que tiene y la gran amiga que es, salio a su rescate.
Al salir de su edificio, otra vez, llovió nuevamente con mas fuerza; pero ya no podía volver, se le hacia tarde. Suerte que tenía capucha, lo malo es que no lograba cubrir con totalidad su cabellera, enmarañando aun más sus indomables rizos.
A llegar a la cafetería en la que desayunaba una vez por semana; pero esta vez para buscar un buen desayuno para ambas (ya que Ali, su amiga, no iba a tener ánimos para salir); la habían llevado por delante derramando café sobre su suéter preferido; y encima de que la chocaron, la culparon a ella… Como ya se le hizo tarde, no compro nada y siguió su camino.
Llegando a la esquina, un auto paso velozmente salpicándola toda con el agua oscura que la calle acumulaba por a lluvia; ensuciando sus mejores zapatillas. Su apariencia era fatal. Dejaba mucho que desear. Y no parecía la Bella de todos los días. Pero no importaba; su amiga estaba mal, y ella tenía que estar allí, a su lado y ayudándola como siempre…
Al fin llego. Delante de ella tenía la puerta de entrada al edificio de su amiga. Estaba a punto de tocar el portero, cuando su teléfono sonó. El número que mostraba en la pantalla era de Ali.
— ¿Hola?—dijo Bella—Ali, ¿Qué sucede? Estoy…— pero Ali no la dejo terminar.
—Hola Bella. Llamaba para decirte que no hace falta que vengas—Hablo; y ahora mas entusiasmada— Ya lo arreglamos todo ¿puedes creerlo?
—Ah… ¿si?—continuo la castaña un poco dudosa.
— ¡Si, de verdad! Pero, luego hablamos. Erik me espera. Te me cuidas ¿eh? ¡Te quiero, bye!—
—Bye— respondió Bella. Se escuchaba el "tututu" de fondo, avisando que ya nadie se encontraba del otro lado. Luego de un segundo alejo el auricular de ella.
¡¿Toda esa odisea para nada?! Cuando podría haberse quedado en su cama viendo una película o leyendo un libro. La próxima película que marcaba su agenda para volver a verla (N/a: ya iba por la vez 289 que repetía la misma película, xD) era Harry Potter y la Orden del Fénix. Para volver a llorar la muerte de Sirius. Su personaje favorito, claro esta. Y de libros, estaba a punto de finalizar el primero de la saga del niño que vivió, para luego continuar con el siguiente, y así sucesivamente.
Nunca se cansaba. Y siempre sus ojos brillaban con emoción y curiosidad como la primera vez...
Era un hecho: cruciaria a Ali. En este preciso momento irrumpiría en su apartamento y…
No, mejor le daría tiempo para disfrutar con Erik. Pero luego la visitaría para tener una… pequeña charla.
Ali no lo hacia de mala, sino que estaba enamorada; y como enamorada que era, hacia locuras, aparte de su carismática locura propia.
Bella suspiro profundamente y comenzó a caminar hacia su casa. Estaba prestando atención al camino pero… ¡PUM! Una vez mas en el día choco... Más bien, la chocaron.
Un chico alto, de cabello largo y negro, y extremadamente guapo, paso a su lado golpeándola con su hombro (N/a: fuerte hombro al parecer… ¬). Provocando que Bella se tambaleara a punto de caer. Pero antes de que eso sucediera, una fuerte mano se coloco en su cintura evitando la caída. Esta vez si reaccionaria, ya era suficiente por una mañana.
El la miro a los ojos y sonrío. Bella se mantuvo seria. Algo en el reconocía… Ojos grises, piel pálida, cabello negro… negro azulado, si; y esa sonrisa tan peculiar. ¿Dónde lo había visto?
—Lo siento, no te vi— dijo el
—Si, eso lo note—contesto la castaña, de mala gana. El chico la miro extrañado. Bella noto esto. —Lo siento… No quise…
— ¿Un mal día?—Pregunto el. Bella solo asintió. —Yo no podría decir lo mismo del mío, con tal paisaje que tengo frente a mis ojos…—continuo mirándola fijamente a sus ojos. Ella alzó una ceja con curiosidad; ¿la estaba cortejando?. El ojigris hizo caso omiso a esto. —Ven, te invito un café. En la cafetería de la esquina hacen unas tartas de melaza exquisitas.
—Lo siento pero… no te conozco.
—Cuanta razón tienes—expreso con animosidad— Cómo me olvido de esa parte tan importante. En ese caso, me presento: mi nombre es Sirius—dijo el en tono caballeroso.
Ojo que no termina acá, jeje!!! Besos!!! =D