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Mi estrella — capítulo 5

Llegó hasta Sirius, que la miraba sonriendo, y se dirigieron hacia la puerta de la cafetería; no sin antes saludar a la gente que la había ayudado.

Al salir sintieron el frío aire en su rostro, la cafetería estaba tan caliente que olvidaron que Londres estaba helado.

Caminaron unas cuadras hablando de cosas triviales; podían mantener una charla animada y natural, disfrutaban de eso; llegaron a una plaza; en donde Sirius se detuvo. Miró a Bella, que lo observaba atenta, como si él fuera un espejismo.

—Tenemos que dirigirnos a… un… comercio central. —agregó dudando.

Ella frunció un poco el entrecejo, sin comprender por unos momentos, hasta que comprendió, el quería decir "centro comercial". Bueno, para ser un mago acercó mucho.

— ¿No será un Centro Comercial? — dijo Bella, y ¿para que lo habrá dicho? El pobre Sirius se puso pálido de un momento a otro.

— Ahh… emm… Sí, eso; se me trabó la lengua… ¡Jeje! —rió nervioso. La castaña sonrió.

—No te preocupes, suele pasar. —agregó ella mirando al frente, mientras comenzaban a caminar en dirección al Centro comercial mas cercano.

—Sobre eso… ¿Recuerdas la charla que teníamos antes de que te desmayaras?

Ahora le tocó a Bella palidecer.

—Ehh… Si, no, más o menos…— contestó dudando.

—Bueno— dijo Sirius mirándola perspicazmente, intentaba descifrar algo en ella— se trataba sobre…

— ¡Ahí esta!—exclamó Bella sobresaltándolo (e interrumpiéndolo) —El centro comercial, llegamos. ¿Qué es lo muy importante que necesitas?

Sirius la miro sorprendido, anonadado; por un momento creyó que le había sucedido algo. Ante esto, ella se dio cuenta de lo que había provocado y habló:

—Siento haber gritado así, pero… llegamos y… ya es tarde.

— ¡Cierto! —dijo el—lo olvide— comento como si se tratara del clima, sin interés alguno, pero sin fallarle a su sonrisa traviesa.

Se dirigieron hasta las puertas, donde Sirius se le adelantó a Bella para abrirle la puerta como todo un caballero, ella la atravesó con una sonrisa sonrojada, y luego lo hizo el ojigris, con una sonrisa marca "Sirius Black".

—Bien, aquí estamos…— mencionó Bella, intentando que él dijera qué iban a buscar.

—Así es. — agregó el suspirando, poco convencido pero con alegría en sus ojos.

—Sip, y hay que comenzar…

—Ajá… — musitó él. Mantenía si grisácea mirada en la gente que iba y venia con bolsas y niños que exigían cosas de aquí para allá; hasta que, por el rabillo del ojo se percato de que unos ojos almendrados lo miraban atentos. Volteo hacia Bella, y observo con profundidad sus ojos dudosos.

— ¿Qué vamos a buscar?— pregunto ella, mas directa.

— Si, ¿qué vamos a comprar…?—repitió él; daba toda la impresión que estaba perdido en algo, porque todavía no entendía lo que la joven a su lado quería decir. Ella lo miro entre incrédula y preocupada. Hasta que la cabeza negra azulada hizo "¡Click!" y entendió todo, o… casi todo. — ¡Ah si!—gritó, exaltando a gente de alrededor. —Vamos por… por… Bueno, ¿cómo explico esto? Amm… Mis amigos y yo hicimos una apuesta y…

— ¿Y?— lo incitó Bella.

—Y… que se supone que tengo que encontrar algo que sea divertido; y que tenia que llegar a la casa de uno de ellos a las doce.

— ¿Algo divertido?— preguntó la castaña pensativamente.

—Si…

—Bien, vamos entonces—dijo animada, lo que hizo que Sirius sonriera.

Comenzaron a andar por las tiendas, principalmente por las tiendas de entretenimiento. Paraban frente a una, entraban, y Bella hablaba con el empleado que se acercaba a atenderlos; inventaba algo como "estamos buscando un regalo, tiene que ser algo entretenido…" y salían de la tienda con las manos vacías, ya que Sirius arrugaba la nariz cuando los productos que les enseñaban no le divertían. Pasaron por muchos lugares, les ofrecieron play station; Nintendos- wii; computadoras, juegos de baile, un enorme equipo de juegos de video con una gran, gran pantalla y controles, pero nada le parecía lo suficiente eficiente como para divertirlo. Aparte de que ya se estaban cansando de explicarle a todo el personal que los atendía que Sirius era sueco, no entendía el idioma, y el juego lo debería divertir a él.

Salieron por décimo quinta vez, sin éxito alguno… El ojigris refunfuñaba algo como "entudios mugros sen devitondi"; cuando Bella le preguntaba qué quiso decir, el respondía "nada" o "no hablé".

Sus pies dolían de tanto paseo; estaban cansador y perdiendo esperanzas. Se sentaron en un banco unos minutos, para recuperar fuerzas.

Se notaba que él estaba molesto.

—No te preocupes, lo encontrares, ya verás. —dijo Bella apoyando una mano en el hombro de su nuevo amigo. Él la miró e hizo una mueca. Y luego de unos segundos habló:

—El último tipo que nos atendió te miraba mucho. — su ceño fruncido se profundizaba mas. Bella rió por lo bajo, tenia ganas de carcajearse con fuerza, pero se vería mal. — ¡Ni siquiera tenia códigos! Sabía que yo estaba allí, pero ni le importo. ¡Te coqueteaba! —Con esto Bella no pudo aguantar la risa contenida.

—No me coqueteaba—dijo ella un poco ruborizada.

—Si lo hacía.

— ¿Cómo lo sabes?

—Pues, porque… soy hombre, y sé cuando alguien coquetea o no. — Luego de escuchar la risa de la castaña, el también se le unió. Cando se detuvieron pasaron unos segundos en silencio; y él lo rompió:

—Bella.

— ¿Si?

— ¿Tu eres mágica?

—…

Holaaaaaaaaaa!!!!! como estan?? les gusto el cap? ya empiezo uno nuevo ;D en serio espero que les guste!!! y muy pronto traigo una historia nueva, todavia no esta pero ya va a estar!! besotes y suerte!!! =D