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El sendero oscuro — capítulo 1
El sonido de unos pausados pasos irrumpía la tenebrosa calma del callejón, sucio, oscuro y frio, vigilaba al extraño. El cual se veía rodeado por una espesa neblina,oprimido por la oscuridad que se empeñaba en acariciar su piel morena, rodeándole. Él avanzaba contra la marea, apartando con brucos manotazos las tinieblas, la vista fija en el frente.
Los pensamientos reservados exclusivamente a su destino, rechazando rotundamente cualquier otro tema,labios convertidos en una simple y finísima línea recta. Decidido, arrepentido, serio, amargo; avanzaba firme hacia su fin. Sonriendo a la Muerte, llorando a la Vida,echando la cerradura a los recuerdos.
Una gota calló al asfalto, la oscuridad aumento en el callejón y en su corazón maltrecho, el ruido de pasos apresurados llegó desde el final de la calle. Las sombras engullían las emociones del joven a velocidad asombrosa, a voz en grito pronunciaron su nombre, la sinuoso serpiente se escabullía a los rincones de su alma.
Un relámpago ilumino el rostro inexpresivo del marinero, otro chillido rompió en añicos la noche, el suave goteo se convirtió en una agresiva tormenta. El surgir de una sonrisa amarga, una joven corría entre la niebla, el grave quejido de las botas de goma al hacer movimiento tan brusco.
Dorado y verde, verde y dorado; sus ojos chocaban uniéndolos. El adiós inminente reflejado en su mirar, el cariño chispeando en el aire, dedicándole una última sonrisa a su querida hermana; dimitió en la guerra del día a día. Dejándose seducir por la sensualidad de las penumbras, abandonándose a la tristura,mecido por la agonía de una cicatriz irreal. Cerrando los ojos, rociando sus heridas con el elixir del sueño eterno, olvido lo que pudo ser. Partió lejos, brindándole las alas de la libertad, dejando que la suave brisa marina se llevase el dolor causado.