← Historia 96352 · de
Historia 96352 — capítulo 1
Luces navideñas
— ¿Vas a bajar a ayudarme con el árbol? — se escuchó el grito de su madre desde el primer piso de la casa. Liz se desperezó frente a la pantalla de computador y frunció el ceño, ya no sentía el mismo ánimo para armar el "arbolito" como años atrás, prefería quedarse en el computador. Pero aún sentía algo de apego por la tradición navideña, por eso accedía a participar.
— Si, ya bajo — tardó varios minutos en dejar de teclear y ponerse de pie. Dejó la pantalla del ordenador encendida y bajó rápidamente las escaleras.
En el living de la casa habían varias cajas de diferentes tamaños, algunas selladas con cinta de embalaje y otras entreabiertas. La más grande de todas, que poseía forma de rectángulo, estaba siendo abierta por su hermana pequeña, quien luchaba unas tijeras y el scotch
— Podrías ayudarme — reprochó Dani, la pequeña.
—Lo siento, ya voy — entre las dos terminaron de abrir la caja y la madre se les unió al momento de ensamblar el árbol. Mientras lo armaban su madre les contaba cuan antiguo era el objeto, el cual tenía más años que Liz, pues lo habían conseguido antes de que ella se uniera a la familia.
— Eso es genial — comentó Liz sonriendo. Ya sabía esa historia, era la misma cada año.
— Bien, ahora Liz, desenreda las luces y pruébalas, también son bastante antiguas así que no sé si están buenas — indicó la señora dirigiéndose a la cocina. La chica de cabello oscuro y largó siguió las órdenes de su madre, tomándose su tiempo para desenredar el lío que eran las pequeñas luces. — Dani, revisa que todos lo adornos estén en buen estado
— Sí mamá — la pequeña escarbó entre las cajas clasificando las esferas — Hay unas pocas rotas.. y la mayoría en buen estado. Oye mamá ¿por qué no compras cada año algún adorno nuevo?
— ¿Para qué? Si tenemos los antiguos — la madre sonrió volviendo al living, arreglando los adornos que luego pondrían en las rejas del patio delantero.
— ¿No es el árbol de navidad una tradición pagana, mamá? — saltó Liz de la nada. Llevaba varios minutos desenredando las luces, sin mucho éxito.
— No sé mucho al respecto Liz — empezó la madre dejando los adornos a un lado. Ambas hermanas centraron su atención en la adulta — Sólo he escuchado una historia, tampoco estoy segura de que sea la correcta…
Las niñas quedaron en silencio a la espera de que la madre comenzara a hablar.
—Se dice que hace muchísimo tiempo, cuando Europa central estaba habitada por los Celtas, existía una clase social elevada de la sociedad: los Druidas, quienes basaban sus creencias, principalmente en la naturaleza y la sacralización de sus elementos….
— Creo que no he entendido ni la mitad de las palabras que dijiste mamá — comentó Dani. Liz rodó los ojos y bufó.
— Sacralizar es darle carácter divino a lo que no lo tiene — explicó la hermana mayor desviando la vista a su madre para que continuara con la historia.
— Bien… Los Druidas celebraban el nacimiento de Frey, el Dios del sol y la fertilidad en una fecha cercana a la que hoy conocemos como el nacimiento de Jesús o Navidad, y como parte de la celebración usaban un árbol perenne, llamado Divino Idrasil o Árbol del Universo. Ellos les daban muchos significados, por ejemplo: en la copa del árbol se encontraba el cielo o Asgard, la morada de los dioses y el Valhalla, palacio de Odín; y en sus raíces más profundas estaba el infierno o Helheim, el reino de los muertos.
Dani miraba a su madre entre sorprendida y estupefacta. Liz tampoco podía esconder su asombro, ya que jamás imaginó que su madre recordase tan bien los nombres y significados de las cosas, se dijo a sí misma que luego le preguntaría cómo lo hacía.
— ¿Y a qué va esto con el árbol de hoy? — inquirió la hermana pequeña con algo más de emoción pintada en el rostro.
— Allá voy — sonrió la madre — Se conoce que cuando llegaron los evangelizadores a Europa talaron todos estos árboles venerados por los Druidas y los remplazaron con pinos, los que simbolizaban el amor de Dios. Sus adornos también cambiaron de significado, siendo las manzanas la representación del pecado original y la tentación y las velas la luz de Dios.
— Ahora las manzanas son las esferas y las velas las luces — afirmó la hermana menor, sonriente por su aporte.
— Exacto — coincidió la madre retomando el arreglo de los adornos — Ahora terminemos con esto…
— Entonces están mal — comenzó Liz, terminando con las luces— La gente está mal porque la tradición del árbol de navidad no es pagana hoy en día, de origen si lo fue, pero hoy es algo cristiano
— Bueno punto — concordó la mamá. Comenzando a enrollar las luces al árbol, Dani se puso de pie para ayudarle y Liz al rato se les unió.
No se demoraron mucho en dejar el árbol lleno de vida, con esferas de años anteriores. Las hermanas recordaban su infancia cada vez que sacaban algún adorno que reconocieran. Tal vez no era tan malo guardar los adornos pasados. La mamá no podía estar más feliz, así compartía con sus hijas, los momentos que no podía disfrutar en un día común.
— Creo que la gente no le da la importancia necesaria a las luces — comentó Liz pensativa. Su madre y hermana la miraron con extrañeza ¿qué importancia le daba ella? — Digo, se supone que son la luz de mundo ¿no? Pero para mi son algo más…
— Que lindo — comentó la madre. Dani simplemente miró a su hermana con cara de creerla loca.
Liz sonrió y se puso de pie, dispuesta a volver al segundo piso. Antes de subir fue a la cocina por algo de beber ya que estaba sedienta luego del ajetreo navideño. Pasó de largo el ordenador encendido y llegó a su habitación, acto seguido se sentó en la cama, abrió un libro cualquiera e intentó comenzar a leer. Pero el tema de las luces seguía en su mente.
Para ella las luces del árbol eran especiales, además de ser la luz del mundo, cada pequeña ampolleta era la representación de una persona especial en su vida, la luz que le daba alegría. Esas personas que te sacan de momentos oscuros y malos días, muchas veces con intensión o a veces simplemente siendo ellas mismas, con sus palabras, sus comentarios y sonrisas. Esas llamativas luces de colores humanas eran personas significativas en tu día a día. No pudo evitar recordar una corta lista de ampolletitas personales.
Tenti (: espero que te haya gustado la historia, y que hayas comprendido el mensaje que quise entregarte (vamos, no es difícil, es más, está muy literal xD)
Te deseo una Feliz Navidad y un próspero año nuevo (:
Me ha gustado mucho conocerte -