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Historia 96367 — capítulo 1
Te regalo mi amistad
— ¿Qué? — pregunté estupefacta. La señora detrás del mostrador me dirigió una mueca de desaprobación. — Pero en el afiche no decía edad, es más, se hablaba de un horario de trabajo flexible según el "horario escolar". Obviamente lo relacioné con que cualquiera podría venir por el trabajo
— Yo no manejo esa información, solo puedo decirte que acá no te contrataremos por no tener 18 años cumplidos — indicó bajando la vista hacia unos papeles.
No podía creer el desperdicio de tiempo. Había recorrido más de media ciudad desde mi casa hasta la oficina de "Livex" solo para que me dijeran que no podían hacer nada por mí. Malditos publicistas. En un gesto de seguridad propia me quité los lentes de sol y los acomodé sobre mi cabeza.
— Bien, haría un gran favor, no solo a mí, si le hace llegar a sus superiores la idea de mejorar sus afiches publicitarios con mayor información sobre las características que se piden para el trabajo — comenté con enfado. La secretaria me miró entrecerrando los ojos, yo volví a poner mis lentes sobre los ojos, dispuesta a salir del lugar.
¡Recorrer media capital bajo un sol asqueroso para nada! ¡Podría haber ido a buscar empleo en algún otro lugar en vez de perder el tiempo! Caminé por el recinto de la empresa intentando salvar lo poco de dignidad que me quedaba. Malditos publicistas, maldita secretaria idiota. El recorrido hasta el paradero de micro fue rápido, tal vez porque estaba tan centrada en despotricar contra la empresa y todos sus funcionarios que no reparé en lo rápido que caminaba.
Lo mismo pasó con el camino a casa, ya que mis pensamientos vagaban en otras ideas para buscar trabajo, pues realmente necesitaba el dinero. Me habría gustado necesitar el dinero para gastarlo en diversión, como el cine, algún parque entretenciones o quien sabe. Pero no, lo necesitaba para ayudar a mis padres a pagar mis actividades scout de verano, que no es un gasto menor, no si es un mes completo el que debes estar fuera de casa y tu hermana también tiene las mismas actividades que solventar.
Muchos dirán que las actividades scout son completa diversión, pero para mi hace tiempo que dejó de ser una simple diversión. Ahora son algo más, por lo mismo me preocupo tanto por ayudar a mis padres. Pero lamentablemente, así como voy, no ayudaré a nadie.
También necesitaba el dinero para regalos de navidad, y aunque mucha gente insiste en que no es algo que deba hacer, yo siempre intento regalar algo, por muy pequeño o poca cosa que sea, pero siempre va con intensión. Maldito dinero.
Una vez bajo techo inicié el ritual de cocina y limpieza típico de un día de vacaciones. El menú del día: pollo con arroz. Lista de tareas por hacer: interminable. Bufé con cansancio y calor mientras comenzaba con la "divertida tarde".
El día fue eterno y hubo mucho tiempo para pensar en el tema del dinero y trabajo. Al final logré llegar a una conclusión: Seguiría intentando con el trabajo, de no conseguirlo ya me las arreglaría para hacer regalos manuales o cosas así, pero tendría que hablar con mis papás por lo de las actividades. Me sentiría realmente mal si no conseguí nada para ayudar.
—¡ Llegué! — se escuchó la exclamación de mi papá. De inmediato me puse de pie, pues estaba sentada en el poof de la sala de estar, y bajé las escaleras corriendo, a saludar al recién llegado.
— Hola, ¿cómo te fue en el trabajo? — inquirí siguiéndolo a la cocina, donde él tomó un vaso de agua al seco.
— Igual que siempre — indicó con aire cansino dejando vaso sucio en el lavaplato. Yo me limité a asentir a modo de comprensión. Su "igual que siempre" significaba que había sido un día excepcionalmente agotador. — Y tú, ¿qué hiciste hoy aparte de pasar pegada al computador?
Fruncí el ceño y lo miré con fingido odio. Aunque de todos modos el comentario me molestó, pues estar en el computador era lo que hacía la mayor parte del día, pero también hacía todo lo que ellos me pedían: como la limpieza y otras cosas.
— Muchas cosas — comenté — Como ir a buscar trabajo para conseguir dinero y hacer compras navideñas
Me miró con sorpresa y tomó asiento en la pequeña mesita de la cocina junto a la ventana. No supe qué le sorprendía tanto, pues no era la primera vez que buscaba trabajo. Aunque ni él ni mamá sabían sobre la principal motivación de mi búsqueda preferí no decírsela en ese momento, pues no sabía cuál sería su reacción
— Ya te hemos dicho con tu mamá que tu no tienes necesidad de comprar regalos— murmuró tocándose el puente de la nariz
— Pero yo quiero hacerlo — insistí al momento en que apoyaba mi cuerpo en el marco de la puerta. — Aunque no me hago ilusiones sobre lo del trabajo---
Le conté la trágica historia por la que pasé durante el día, y concordó conmigo con respecto a que era una incompetencia por parte de la empresa el poner tan poca información en sus requerimientos para empleados, además agregó que podía demandarlos si quería. Tan exagerado como siempre.
— Ya sabes que los regalos no son lo más importante ¿cierto? — preguntó luego de unos minutos en silencio mientras se ponía de pie.
— Claro que lo sé, es solo que…— no tenía respuesta. Tal vez esa era mi manera, posiblemente errada, de demostrar cariño. Suspiré antes de avanzar hasta el refrigerador y sacar una botella de bebida, acto seguido serví dos vasos con el líquido oscuro.
— Solo te digo que hay muchos tipo de regalo, no necesariamente los materiales, es más, muchas veces lo sentimentales son más valorados — afirmó tomando su vaso de bebida para luego irse de la cocina en dirección a su habitación, dispuesto a ver tv. Como hacía todos los días.
Y sus palabras calaron en mi mente más de lo que habría pensado. Tenía muchísima razón. Y yo me había pasado día entero buscando regalos ideales para cada persona en especial, incluso buqué algo para enviarles a los amigos que tenía lejos. No había pensado en eso…
Subí a mi habitación y encendí el notebook mientras me recostaba en la cama. Al momento de iniciar sesión en msn un contacto fue el primero que llamó mi atención. Y era de alguien especial, alguien a quien jamás había visto en persona, pero con quien había compartido mucho pocos años, tan solo por palabras. Sonreí ampliamente. Eran pocos años, sí, pero me impresionaba el cariño que le había tomado al contacto especial.
Justo en ese instante reparé en que no tenía nada para esa persona especial, siendo que había sido de mucha ayuda en mi vida, porque aunque dicha persona no se enterara me había sacado de muchos momentos tristes, brindándome su apoyo, confortándome con sus palabras.
Y fue en ese momento en que entendí que sí tenía algo para ella… algo que podía sonar ególatra, pero mi intensión no era esa, simplemente a modo de agradecimiento por todo lo que, tal vez inconscientemente ella había hecho por mí, podía darle mi amistad incondicional. Cada vez que me necesitara, ahí estaría, cada vez que quisiera conversar de algo, ahí estaría. Nada muy diferente de cómo habían sido las cosas hasta ahora, la única diferencia sería el hecho de que estaría consciente y agradecida de lo que ella hacía por mi y mi amistad se transformaría el la forma de retribuirle. Solo por agradecer tener la suya, solo por agradecer tener su amistad.
No es lo mejor, pero espero que te haya gustado, ya te dije que perdí el poco don que alguna vez tuve xD Todo lo dice el texto (:
Te quiero Bi, y gracias por todo -