← CAMBIOS PARA NOSOTROS, MALFOY · de
CAMBIOS PARA NOSOTROS, MALFOY — capítulo 17
bueno, muchisimas gracias a los que comenteasteis el capítulo anterior:
sol malfoy cullen y yensi potter :)
tambien gracias a todos los que leen este fic.
porfi, comentad a ver que os parece.
besos. grager20
Entraron en el comedor y todo el mundo les saludó y los invitaron a sentarse, excepto Marcus y Lucius que se limitaron a dirigirle una mirada asesina a ambos. Se sentaron a la mesa, donde había un delicioso festín: pato a la naranja, ensalada de frutos secos, entrantes de todo tipo, vinos de gran calidad…
-¿Coméis tanta cantidad todos los días?- le susurró Hermione a Draco.
-Sí, pero- respondió el ojigris- hoy es día 23, espérate a cuando lleguen los días importantes de la navidad. Esto para nosotros es una comida normal.
La castaña se sirvió pato a la naranja en su plato y empezó a comer. Parecía que todos se habían enterado de la pelea entre primos y estaba siendo una comida de lo más silenciosa. Hermione levantó la vista para servirse ensalada cuando se topó con la mirada de Marcus. Este le guiño un ojo. Ella rápidamente se giró hacia Draco, pero él parecía no haberse percatado de los gestos de su primo.
-Hermione- empezó a hablar Abraxas, el padre de Lucius- ¿Cuándo… os conocisteis Draco y tú?
-Em pues… nos conocimos cuando llegamos a Hogwarts. No nos hemos llevado nunca bien, porque yo soy una hija de muggles y él es un sangre limpia…, pero este año nos hemos podido conocer un poquito mejor… y… me pidió salir.
-¿Salir? ¿A dónde?- preguntó el anciano.
-Abuelo- dijo Draco- estar de novios es lo mismo que salir.
-¡Ah hijo mío! ¡Qué lenguaje tan moderno el de los jóvenes de hoy día!-dijo riendo.
Marcus miró a Hermione y después a Draco.
-Bueno primito… y ¿Cómo te tiraste a la sangre sucia? ¿No tenías cojones a enrollarte con alguien decente?
Draco pegó un fuerte puñetazo en la mesa, que hizo que su plato se rompiera en mil pedazos. Se levantó de golpe y fue a encararse con su primo ante la atenta mirada de todos los comensales. Pero alguien lo agarró del brazo.
-¡Hermione, suéltame!- decía- ¡suéltame que lo mato! ¡A mi nadie, me dice eso y menos en mi casa!
-Haz el favor de sentarte sin montar más numeritos- le dijo la castaña.
Toda la familia restante callaba. Él la volvió a mirar, y sin mediar palabra tiró la silla al suelo y se fue a su habitación pegando un portazo. Los demás siguieron comiendo como si nada. Hermione se levanto y subió al dormitorio. Intentó abrir la puerta, pero estaba cerrada. Desde fuera se podía oír el llanto contenido del rubio. Ella golpeó la puerta.
-¡Déjame, seas quien seas!- dijo malhumorado.
-Anda Draco ábreme que soy yo, Hermione.
-¡Qué no quiero hablar con nadie Herms! ¡Vete!- dijo intentando hacer que la voz no se le quebrara.
-Bueno pues abro yo. "Alohomora"- la puerta se abrió.
Él estaba tirado en la cama bocabajo y seguía llorando. La chica se acercó, le acarició el pelo y le besó el cuello.
-Venga, no te pongas así. Es un imbécil, no deberías hacerle caso.
-Herms, si no me enfado por eso. Me enfado porque todos dicen lo mismo. Que soy un cobarde, un traidor…
-Pero tu familia no dice nada- lo interrumpió.
-Pero lo piensan, y eso es lo más triste de todo esto Hermione- dijo abrazándose a la niña