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CAMBIOS PARA NOSOTROS, MALFOY — capítulo 38
Hola!! bueno, se que me mereco 10000000000 cruxios pero he tenido que borrar y volver a escribir el mismo capitulo varias veces por que no terminaba de gustarme :S pero por fin lo he acabado!! viva!!! jajajja muchisisimas gracias a todos los que comentasteis y disteis vustra opinion sobre los nombres y el sexo de el hijo (e hija) de nuestra parejita :) (no pongo los nombres pq sois muchos y me tiraria el dia escribiendo jajjajaj) tambien gracias a los que comentaron el anterior cap: pao potter, viridiana_malfoy, alice425089, feridemalfoy, lya stephany y narcissa_malfoy :))
espero que os guste!!
comentad por fis!!
besitos de lacasitos!!
granger20
Por la mañana Hermione y Draco se despertaron agarrados el uno al otro en la cama. Bajaron al comedor donde, entre los alumnos de séptimo había cierto nerviosismo. Todos estaban revueltos, por lo que se sentaron con Blaise, Pansy y Ginny en una mesa aparte. La profesora McGonagall se acercó al atril del búho y comenzó a hablar:
-Queridos alumnos y alumnas de 7º año, pasen por favor de uno en uno a mi despacho para hacerle entrega de sus boletines de notas y los diplomas pertinentes. Espero que tengan su equipaje recogido porque, en cuanto termine la entrega de calificaciones, serán conducidos al expreso de Hogwarts en el que montarán por última vez- dijo conteniendo las lagrimas.
Uno a uno cada uno de los alumnos fueron pasando por aquel despacho enorme y lleno de retrato donde tantas veces habían visto a Dumbledore y ahora veían a McGonagall. Desde Gryffindor hasta Slytherin, pasando por Hufflepuff y Ravenclaw, recogieron las notas. Todos eran despedidos por la directora y profesora con la que tantos años habían convivido. El último en salir de allí fue Draco. Hermione lo estaba esperando con una enorme sonrisa en la cara. El rubio le pasó el brazo por encima de los hombros y le besó el cabello.
-Herms, ahora es cuando de verdad empieza nuestra vida juntos.
Fueron a la entrada, donde Blaise y Ginny los esperaban para hacer su último viaje en el tren en el que tantas veces habían subido como enemigos. Buscaron un vagón vacío donde pudieran entrar los cuatro. Lo encontraron al final del pasillo. Se pusieron cómodos y empezaron a hablar de años anteriores, sin hacer mención alguna de todos los errores que habían cometido durante la guerra para no ahondar más en las heridas. La puerta del vagón se abrió y dejaron ver a Harry y a Ron quienes parecían no tener sitio donde sentarse.
-Perdón, no sabíamos que estaba ocupado- dijo Harry, quien, desde que se enteró del embarazo de Ginny, no había vuelto a hablar con ninguno de los cuatro que se encontraban en el compartimento. Él y Ron cerraron la puerta de nuevo, pero Draco se levantó y la abrió.
-¡Eh Potter! Venid con nosotros. Tenemos espacio de sobra.
-Draco, es que no me apetece estar con Ginny…
-Da lo mismo. Tú estás con Hermione y conmigo. Y si la comadrej… digo… Weasley acepta, también puede venir.
-Vale, de acuerdo- dijo el azabache- Ron ¿Te quedas?
-No, mejor me voy- dijo mirando a Draco a los ojos- No me gusta juntarme con la serpiente que me robó a mi leona.
-¿Tu leona?- gritó Draco- Ya no era tuya, así que no te quejes niñato.
El rubio entró en el vagón seguido de Harry, se sentó al lado de Hermione y siguieron el resto del viaje como si nada pasara, aunque se notaban ciertas miradas de tensión entre Harry y Ginny.
Llegaron al andén 9 y bajaron sus maletas. Era hora de decir adiós a aquel lugar.
-Bueno chicos- dijo Blaise cogiendo a Ginny de la cintura haciendo que Harry se enfadara- vida nueva- la besó- Dragón, esta noche fiesta en tu casa.
-¿En mi casa? ¿Y por qué no en la tuya?- dijo riendo.
-Porque en la mía están mis padres y no mola nada.
-Bueno, si Hermione quiere…- dijo besándole el cabello.
-Veeeenga, fiesta esta noche en casa- contesto Herms.
-Hermione, ¡Eres genial!- dijo Blaise- Eres la mejor cuñada que se puede tener.
Harry y Ron estaban apartados de los demás.
-Nosotros ya nos vamos- dijo el azabache.
Hermione quería despedirse, pero ellos fueron más rápidos, juntaron sus manos y se desaparecieron. Draco se acercó a ella y le besó de nuevo el cabello, la tomó de la cintura y la llevó hasta el aparcamiento.
Llegaron a la casa, nuestro rubio abrió la puerta de Hermione y la sacó en volandas del coche.
-Bienvenida a su casa, señora Malfoy- ella empezó a reir.
-Todavía no estamos casados.
-Para mí es como si ya lo estuviéramos. Recuerda que tú en esta casa vasa ser la reina y todo lo que ordenes se cumplirá tal y como tu quieras- dijo besándola.
Entraron en la casa y llegaron al gran salón donde había un enorme sofá. Se sentaron y Draco encendió la televisión.
-¿Has comprado una tele?
-Por supuesto que sí. Aquí tendrás las mismas cosas que en tu casa muggle y más todavía- ella sonrió- además cuando nazca el bebé tendrá que quedarse entretenido mientras nosotros…- Hermione lo besó para silenciarlo.
Aquel beso se volvió más pasional, frenético. No se podían despegar el uno del otro. Siempre que besaba al rubio no podía parar y es que él le creaba cierta adicción.
-Ejem, ejem- interrumpió una vocecilla al ver a los dos tirados en el sofá de aquella manera. Draco se incorporó.
-Herms, esta es Dana, nuestra elfa domestica.
-Draco sabes que no me gusta nada la esclavitud de los elfos. Me recuerdan al pobre Dobby…
-Tranquila señora, Dana trabaja porque quiere. El señor Malfoy le paga a Dana por su trabajo, señora- dijo la elfa.
Hermione sonrió.
-Está bien Dana, pero no me llames señora, llámame Hermione.
-De acuerdo señorita Hermione- sonrió la criatura- ahora Dana se retira a hacer la comida. Dana pregunta ¿Qué les gustaría comer?
-Dana, haznos un faisán al horno y de postre natillas con chocolate y trufa- ella desapareció
-¡Draco has pedido mucha comida para nosotros dos!
-Nosotros tres- la corrigió el rubio- ¿Crees que mi hijo no come?
Hermione empezó a reír.
-Bueno, ¿Qué hacemos ahora?
-Vamos a la piscina, seguro que el agua está estupenda.
-Pero… no tengo bikini aquí…
-Claro que sí tienes. Sube a nuestra habitación y abre tu armario.
La castaña subió corriendo escaleras arriba hasta llegar a su habitación. Cuando vio la cama le temblaron las piernas. La última vez que estuvo allí con Draco no fue precisamente para jugar a las cartas. Se acercó al inmenso armario y lo abrió. Había ropa de todos los colores, informal, elegante, ropa de lencería bastante provocativa y una gran colección de bikinis.
P.O.V. Hermione
¡Mierda! Había un montón de bikinis pero yo… estaba embarazada de ocho meses y se me notaba demasiado la barriga. Me daba vergüenza que Draco me viera así. Me senté en la cama y empecé a pensar. Me podía hacer un hechizo reductor paro ya lo había hecho demasiadas veces y no quería que afectara al bebé. Miré el reloj. Llevaba media hora en mi cuarto. Llamaron a la puerta y me acerqué a abrir.
-Hermione ¿Qué haces? Llevo un rato esperando en la piscina- me miró de arriba abajo- ¿Todavía no te has cambiado?
-Es… es que… Draco a mi…- lo miré a los ojos- me da vergüenza.
-Te da vergüenza ¿El que?
-Que me veas así.
-Así ¿Cómo?
-Pues… en bikini, he engordado mucho con el embarazo y…
-Tu eres tonta- dijo interrumpiéndome- ¿No te das cuenta de que me da igual el cuerpo que tienes con el embarazo? Es más diría que hasta estás más sexi.
Lo miré a los ojos.
-¿Enserio?
-Absolutamente. Ahora haz el favor de cambiarte y bajar a la piscina- dijo dedicándome una sonrisa antes de salir de allí.
Bajó las escaleras y se dirigió a la parte de la piscina trasera donde su rubio la esperaba ya metido en el agua con una mesa flotante que tenía encima dos bandejas con la comida que habían pedido a Dana.
-¡Métete conmigo! El agua está muy buena.
Ella obedeció y se metió en el agua. Fue nadando hasta donde estaba el rubio.
-¿Nos han traído la comida al agua?
-Sí- dijo sonriente.
-¿Siempre ha sido tu vida así?- el la miró extrañado- digo, ¿con tanta cantidad de lujos y que la gente haga lo que tú quieras cuando tu quieras?
-Sí, pero cuando era pequeño no me dejaban hacer demasiadas cosas. He recibido clases de protocolo desde los tres años para saber como comportarme en sociedad…
-Vamos como un príncipe.
-Sí, pero con la diferencia de que el príncipe puede contar con el rey y yo no podía contar con mi padre- en los ojos de Draco se notaba la necesidad de desahogarse después de todo lo ocurrido a lo largo de su vida- en las fiestas que celebraban solo era el chico, hijo de un hombre rico, cuyo padre podía manejar a su antojo- dijo con odio. Se giró y miró a Hermione- prométeme… prométeme que nunca dejaras que me comporte así con nuestro hijo. Por favor, prométemelo.
-Te lo prometo- dijo ella con lágrimas en los ojos después de escuchar otra parte de la triste historia de la infancia de su novio.