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CAMBIOS PARA NOSOTROS, MALFOY — capítulo 7
Hermione llegó a su habitación y cerró la puerta. Tenía su primera cita con Draco Malfoy. Era extraño, ella nunca se habría alegrado por quedar con ese hurón. Sin embargo, una felicidad inmensa la invadía por dentro.
De repente llamaron a la puerta.
-Adelante- dijo Hermione con una sonrisa en la cara y tirándose a la cama.
-Hermione Jane Granger ¿me puedes explicar que hacías con Malfoy en la comida?
Era Ginny. Había entrado en la habitación como una fiera. Ella no llevaba bien que Ron y Hermione hubieran terminado su relación.
-Claro que te lo puedo explicar, estábamos comiendo.
-De eso ya me he dado cuenta, pero ¿Por qué no has venido a comer con nosotros?¿Qué te hemos hecho?
-Tú nada. Pero Harry y tu hermano sí.
-¿Qué te han hecho ahora?
-Se han enterado de que a mí me gusta Draco y…- Hermione se calló. Como podía haber dicho eso delante de Ginny, que iba a pensar ahora.
-¿Qué a ti qué?- gritó
-Qué me gusta Draco, ¿Es que estas sorda ahora o qué?
Ginny miró a Hermione con mala cara y se fue pegando un portazo. Genial. Ahora su mejor amiga también la odiaba.
Terminó de vestirse. Se puso un vestido blanco con una rebeca roja y unos zapatos de tacón también rojos. Se planchó aquella maraña de pelo, que quedaba convertido en un suave y sedoso cabello color castaño oscuro. Después se dirigió al campo de quidich donde Draco la estaba esperando. Estaba apoyado en un poste de la tribuna de Slytherin, con el cabello alborotado por el sudor del entrenamiento, las mangas de la camisa levantadas, lo que hacía que se le notaran los músculos de los brazos. Se giró hacia donde estaba Hermione. "Madre mía" pensó el rubio. Nunca había visto nada igual, y eso que él era el casanova del colegio. Ninguna de las chicas que alguna vez habían sido suyas eran comparables a Hermione Jane Granger. Ninguna tenía la piel tan perfecta, los ojos que con una simple mirada te dijeran todo… cierto era que él había salido con la chica más cotizada del colegio: Pansy Parkinson, pero ni ella podía compararse con aquella bella muchacha que un día había sido su peor enemiga.
-Hola- dijo Hermione un poco cortada por ver como la miraba.
-Hola guapísima- dijo Draco dándole un beso en la mejilla a Hermione.
Hermione se quedó atónita. ¿Ella no estaba saliendo con Draco Malfoy todavía y ya estaba tan simpático? ¡Dios! Estaba deseando ver cómo sería cuando estuvieran juntos. Draco se dio cuenta de la reacción.
-Lo siento, perdóname.
-¿Qué perdone qué?
-El beso. Siento que te haya molestado.
-No te preocupes no me molesta- dijo ella sonriendo.
Draco le dedicó una sonrisa. Hermione se ruborizó y apartó su mirada de la de él con una tímida sonrisa. Salieron del campo de quidich dirección a Hogsmade. El rubio cogió la mano de Hermione con miedo, pensando que esta la iba a apartar. Pero no la apartó, es más, agarró fuertemente su mano, miro al rubio y este le guiñó un ojo. Ambos empezaron a reír.
Cuando llegaron al pequeño pueblecito se dirigieron al bar de "Las 3 escobas", famoso por sus deliciosas cervezas de mantequilla. Se sentaron en una mesa al fondo, uno enfrente del otro.
-Bienvenidos a "Las 3 escobas" ¿Qué desean tomar?- preguntó la camarera mirando a Draco con picardía.
-Dos cervezas de mantequilla, Por favor.- dijo Draco amablemente.
La camarera se alejó lentamente bajo la atenta mirada de Hermione. Hermione estaba enamorada de Draco (aunque él no lo sabía) y no soportaba que las chicas miraran así al muchacho.
-Hermione…-comenzó diciendo.- te he traído aquí para decirte una cosa muy importante, tan importante que no quería hablarlo en el colegio.
Hermione miró atentamente los ojos del chico.
-Hermione, me… me gustas mucho, no creí que iba a sentir esto con nadie, no había sentido nada con ninguna de las otras chicas con las que he estado…
Draco miró a la castaña a los ojos. Hermione no se podía creer lo que le estaba pasando. Draco se le quedó mirando.
-Draco, a decir verdad a mi…-Draco se quería morir ¿y si le decía que no?- …a mí también me gustas, y mucho.
Draco respiró aliviado.
-Menos mal, pensaba que me ibas a maldecir o algo de eso-dijo Malfoy riendo.
-No Draco, no te habría hechizado, tranquilo- dijo Hermione.
Draco se acercó a Hermione y juntó sus labios con los de ella, se besaban con ternura y con pasión. Para él, había era el mejor beso que había dado nunca. Para ella el único beso que le habían dado de verdad. En ese mismo momento, mientras Draco y Hermione se besaban, entraron en "Las 3 escobas" Ron, Harry, Luna, Neville, Ginny, Blaise y Pansy. Todos se fijaron en lo mismo. Aquellas dos personas ya conocidas por ellos, estaban besándose. Esas dos personas que no se podían ni ver hasta hacía un año. Pansy, a pesar de estar enfadada con Draco no soportaba ver como aquel que un día fue su novio estuviera ahora con una chica tan distinta a ella.
Tampoco Ron podía presenciar aquello. ¿No se daba cuenta Hermione de con quien se estaba besando? ¿Acaso prefería los labios de ese ex -mortifago antes que los suyos? Pero Ron recordó que él había sido quien había roto con Hermione, por lo tanto ella podía hacer lo que quisiera… muy bonita la teoría pero en la práctica Ron se moría por volver a tener a Hermione entre sus brazos.
-No aguanto más- dijo Ron, y se fue directamente hacia la mesa.
Hermione se dio cuenta de que alguien iba hacia ellos, se separó de Draco y en ese preciso momento Ron se tiró encima de Draco pegándole puñetazos. Draco, que estaba físicamente mucho mejor preparado que él, no tardó en hacer que sangrara por todos sitios. Hermione no podía contemplar la escena y se puso a llorar y a gritar.
-Parad de una maldita vez imbéciles.- decía Hermione horrorizada.
Draco seguía pegando con fuerza a Ron y este, casi sin fuerzas le devolvía los golpes. Todo el mundo estaba pendiente de la paliza pero nadie hacía nada para evitarlo.
-Esto te enseñará a no volver a tocarme Weasley.- dijo el rubio separándose de Ron. El pelirrojo estaba gravemente herido, mientras que Malfoy solamente tenía una brecha en la ceja y un corte en el labio.
Hermione cogió la mano de Draco y se lo llevó fuera. Al pasar al lado de ron lo miró con tristeza.
-Lo siento- dijo la muchacha
La castaña y el rubio siguieron el camino hacia el colegio. Iban en silencio, un silencio incómodo. De repente Draco empezó a hablar.
-Hermione, yo… siento haberte hecho pasar ese mal rato, pero…
-Te parecerá muy bonito haber hecho que el pobre Ron esté casi muerto ¿no?- dijo Hermione con lágrimas en los ojos.
-No le habría pegado si él no me hubiera pegado primero- añadió Draco molesto.
-Pareces un niño pequeño Malfoy, deberías haberte controlado.
-Si claro, viene a pegarme y ¿Qué le digo? "Si Weasley pégame y yo no te tocaré para que Hermione no se enfade conmigo ¡Yupi!"- dijo gritando y en tono sarcástico.
-No pero puedes arreglar las cosas hablando.
-Claro. Te pediré consejo, ¿De qué hablo con un tipo que me está pegando? ¿Del tiempo? ¿De quidich?... ¿O de ti?- en ese momento Hermione miró a Draco con cara de odio.
A partir de ese momento lo que quedaba de trayecto hasta el colegio fueron callados sin dirigirse siquiera la mirada. Al llegar al colegio, el rubio la acompañó hasta la puerta de la sala común de Gryffindor. Los dos se quedaron parados sin decir nada, uno enfrente del otro.
-Hermione- comenzó a decir Draco- no te pongas así conmigo por favor. Esa pelea ha sido un error, lo siento muchísimo te lo prometo.
Draco se acercó a Hermione para darle un beso. Hermione se apartó.
-Draco, hazme un favor, no te acerques a mí.
-Pero Hermione ¿Qué dices? No seas tonta venga- y se volvió a acercar.
Hermione le apartó la cara.
-Hermione no seas así por favor, no me hagas esto que ahora que me he enamorado de ti…
-Si te hubieras enamorado de mí, no me habrías dicho eso- dijo la castaña interrumpiéndolo.
-¿Qué te he dicho para que estés así?
-Has dicho que si quería que hablaras con Ron de mí.
-¿Por eso te enfadas?
-Tu sabes que Ron y yo rompimos hace mucho y…
-Hermione me da igual hace cuanto cortarais. Cada vez que lo veo que te mira quiero echarle una maldición, entiéndeme.
-Pero si tú hace nada no me podías ni ver.
-Es verdad, pero todo ha cambiado. Yo…
-Eres una persona celosa y posesiva- dijo Hermione interrumpiéndolo.
Draco no sabía que responder.
-Sabía que estaba haciendo mal en enamorarme de ti, hazme un favor, no me dirijas la palabra. Te odio.
Hermione se metió llorando en la sala común.
El rubio no sabía qué hacer. Caminó durante un largo rato por todo el castillo y después se fue a la cama.
El fin de semana transcurrió de forma triste para los dos. Hermione no se juntaba con sus amigos, seguía enfadada con ellos, y Draco estaba solo como siempre.
El lunes por la mañana la castaña entró a clase de pociones y notó como unas manos se posaban en su cintura.
-Hola guapísima- dijo una voz sensual y familiar para ella.
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